Crisis de la DC: La Moneda pisando huevos

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La orden interna fue clara y precisa, que nadie en La Moneda opine por ninguna vía acerca de la compleja situación que vive la DC, a posteriori que la trabazón doméstico de la legión le diera la espalda al criterio de su timonel y abanderada presidencial, Carolina Goic, de no postular a la reelección al diputado Ricardo Rincón, cuestionado por un caso de violencia intrafamiliar. Frente a lo incierto y delicado del panorama en la colectividad, en Palacio resolvieron dejar que “pase lo que tenga que pasar” y, luego, esperar a que se decante el círculo interno antaño de emitir cualquier señal que complique aún más las cosas.

Así, la premisa por estos días es a “cuidar las formas”, aunque recalcan que es poco y cero lo que desde La Moneda se puede hacer para tratar de “salvar” la situación de alguna forma. “No tenemos arte ni parte. Sí, es cierto, todos están preocupados, pero la DC no se deja ayudar mucho tampoco”, sentenciaron en Palacio.

Sin secuestro, más allá de ese criterio de prescindencia que se trata de aplicar, los inquilinos de La Moneda reconocen que, a nivel de Gobierno, están expectantes de lo que suceda con la abanderada DC y con el pacto parlamentario del oficialismo, especialmente porque, cualquiera sea la forma en que se decanten los hechos, va a repercutir en la guisa en que la establecimiento bacheletista transite los últimos meses de su mandato.

Efectivamente, en Palacio explicaron que la decano incertidumbre que hay en estos momentos es aprender cómo pueden impactar la crisis de la DC y los conflictos con la Nueva Mayoría en el mejora de la memorándum legislativa en el Congreso y que, por lo mismo, están sacando cuentas frente a los distintos escenarios que se abren. Consideran que no es lo mismo la multitud sin candidata presidencial pero manteniendo a su timonel, a que Goic dé un paso al costado de sus dos títulos, dejando sin conducción a la colectividad, como siquiera es igual el sensación en el clima del oficialismo si a final minuto se logra un entendimiento parlamentario de dos listas con criterios de consenso en buenos términos o que se ponga de rodillas al partido de la flecha roja.

Lo cierto es que en La Moneda quieren que el calendario corra rápido hasta el 21 de agosto, día en que se vence el plazo de inscripción de todas las candidaturas para la disyuntiva de noviembre delante el Servel. Más allá de qué suceda con la DC, Goic y la Nueva Mayoría, a partir de ese momento –explicaron– habrá hechos consumados, escenarios claros e inapelables y, luego, se sabrá el ámbito que se pisa y cómo se podrán ordenar para resistir de la mejor forma posible al 11 de marzo.

Sin dejar por un segundo el tono de cautela, la ministra Narváez dijo ayer que Goic es “una senadora tremendamente leal con el Gobierno de la Presidenta Bachelet, ha apoyado cada una de esas iniciativas y esperamos, por lo tanto, que las decisiones que ella quiera y vaya a tomar en los próximos días, en el marco de su partido político, lo haga con total autonomía y total independencia”.

Esas palabras coinciden con el criterio interno en La Moneda, donde consideran que, a pesar de la derrota política sufrida el sábado, la abanderada DC se manejó “estoica y digna” políticamente, pero que lamentablemente la carta que difundió su marido, Cristián Kirk, la indeterminación del domingo, la debilitó mucho más todavía, dejándola con más focos de conflictos internos en la cuerpo. “La mejor salida posible es aquella en que Goic no salga más dañada aún, que la DC cuide su liderazgo, pero la sensación de canibalismo político que hay es brutal”, agregaron en la Casa de Gobierno.

La esencia, a luceros del Ejecutor, está en la conducta que tengan en estos días las directivas de partidos, que no den pasos en fingido, no solo de la DC sino igualmente las de todas las colectividades de la Nueva Mayoría. Eso es lo más importante hoy para La Moneda, ya que, a pesar de la prescindencia que se trata de imponer, lo cierto es que en el Gobierno hay un diagnosis muy duro sobre la responsabilidad que tienen en común todos los dirigentes del oficialismo en ocurrir llevado a la coalición al nivel de descomposición y de conflicto que la han impresionado los últimos meses.

Esas palabras coinciden con el criterio interno en La Moneda, donde consideran que, a pesar de la derrota política sufrida el sábado, la abanderada DC se manejó “estoica y digna” políticamente, pero que lamentablemente la carta que difundió su marido, Cristián Kirk, la indeterminación del domingo, la debilitó mucho más todavía, dejándola con más focos de conflictos internos en la tropa. “La mejor salida posible es aquella en que Goic no salga más dañada aún, que la DC cuide su liderazgo, pero la sensación de canibalismo político que hay es brutal”, agregaron en la Casa de Gobierno.

La crítica oficial, que es compartida en las distintas oficinas de la sede de Gobierno y que siquiera se limita a los últimos días por la congregación doméstico de la DC, es que las actuales directivas han “destruido” de cierta forma el animus societatis que alguna vez caracterizó al conglomerado, algunas por cierta inexperiencia y otras por una escasa ojeada política de más grande plazo.

En el Gobierno no solo culpan en parte al “recambio” generacional de rostros en las mesas directivas de los partidos de la Nueva Mayoría, sino principalmente a que casi todos sus máximos dirigentes –agregaron– tienen intereses parlamentarios y, en consecuencia, han sección todo el tiempo, entrampando un posible entendimiento, privilegiando sus opciones personales en vez de diferenciar el interés colectivo. “Aquí se ha destruido todo lo que se tenía”, afirmaron en Palacio.

Por más distancia que quieran tomar, el conflicto de la DC se tomó ayer inevitablemente los patios de La Moneda, oportuno a que la multitud se restó de participar en el comité político habitual de los lunes, lo que puso obligadamente el foco en la marcha de la flecha roja y las evaluaciones en el oficialismo. Con el tema instalado de harto, la ministra vocera, Paula Narváez, no tuvo más opción que pronunciarse –con evidente cautela–, restándole importancia a la descuido de dirigentes DC en la cita palaciega: “Como Gobierno somos leales, hasta el último día, a la coalición que nos dio origen. Y en eso, por cierto, está el PDC, del que tenemos la más alta estima (…). Los detalles y las explicaciones respecto de su ausencia en la reunión del comité político del día de hoy podrán darla ellos mismos, los representantes de ese partido”.

Recordó, asimismo, que el Gobierno ha hecho “permanentemente llamados a la unidad, a resolver las diferencias”, pero que incluso son “tremendamente respetuosos de las decisiones y de los procesos que tiene que llevar adelante” dicha colectividad.

Es más, al referirse al caso puntual de Rincón, incluso primó la excesiva cautela, porque la vocera precisó que, si proporcionadamente como Gobierno condenan todo tipo de violencia de condición, en “cualquier caso específico” la razón tiene que pronunciarse y ello no le corresponde al Ejecutor.

Desde que se instaló el tablado de dos candidatos presidenciales en la Nueva Mayoría, La Moneda impuso el criterio de prescindencia en la carrera presidencial, para evitar que cualquier paso fuera considerado una inclinación indebida a auspicio de Alejandro Guillier o Goic. Esa fue la razón central, explicaron en el Ejecutor, por la que el viernes, por ejemplo, no se invitó a la timonel de la DC al acto, en el Patio de Los Naranjos, de conmemoración de los 50 abriles de la Reforma Agraria, aunque se tratara de uno de los hitos más relevantes del mandato de Eduardo Frei Montalva, figura icónica de la tropa.

Con esa norma como directriz, el Ejecutor decidió darle un tono “histórico” y no político a la conmemoración, por lo que –agregaron– no se convocó a ningún candidato presidencial ni siquiera a las directivas de los partidos de la Nueva Mayoría ni a sus parlamentarios, omitido a los integrantes de la comisiones de Agricultura, y se optó por poner el foco en los actores del proceso, a nivel ciudadano.

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