¿Cuánto aumentó la deuda de Argentina desde que Mauricio Macri asumió la presidencia?

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En Argentina, un agrupación cada vez más ilustre y diverso de economistas y políticos muestran preocupación por los niveles inéditos de endeudamiento a los que ha llegado el gobierno de Mauricio Macri, a un mes de cumplir un año en el poder.

Este nerviosismo contrasta con el entusiasmo que se siente en algunos círculos y medios de comunicación, que celebran con frases como “no terminamos como Venezuela” el viraje de las políticas “populistas” del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Con el cambio de forma y algunas medidas concretas –como ajustar tarifas de servicios públicos, negociar con la examen y despabilarse más transparencia en las cifras– Macri logró originar la suficiente confianza interna y externa para enriquecer una deuda de US$9.300 millones con tenedores de bonos.

Con eso Argentina volvió a los mercados internacionales posteriormente de 15 abriles. Y sí que lo ha utilizado.

En estos 11 meses, gobierno, provincias y bancos argentinos han recibido US$40.000 millones en préstamos, con lo que la deuda pública queda en cerca de US$200.000, que representan casi el 30% del Producto Interno Bruto (PIB).

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Los números son alarmantes para algunos economistas; no por lo que revelen en sí, porque a niveles latinoamericanos Argentina sigue siendo uno de los países menos endeudados.

Lo que temen, más correctamente, es que la llamamiento “lluvia de dólares” pueda echar para antes todo lo “bueno” que consideran se ha hecho para desmontar la inflación, resumir el obligación y recuperar el crecimiento.

El longevo liza de Macri es conquistar un ajuste profundo de las políticas públicas que permita equilibrar las cuentas sin que esto le torne el país en un mar de protestas.

Los traumas del pasado

El temor tiene el trasfondo en experiencias anteriores, cuando un parada compromiso fiscal se financió con difusión de deuda sin la resolución profunda de la guisa como Argentina paga sus cuentas.

Pasó, guardadas las proporciones, en 2001, cuando el esquema de financiamiento internacional se cerró de repente en medio de una profunda crisis política y económica que terminó en el renombrado “corralito” (la restricción de los depósitos bancarios) y en una ataque social que dejó 39 muertos.

Pasó, igualmente, en 1989, cuando varios planes gubernamentales para contener la inflación usando préstamos para financiar el cargo no funcionaron y se creó un bullicio de incertidumbre que disparó la fuga de capitales y generó hiperinflación, lo que aceleró la salida del poder del entonces presidente Raúl Alfonsín.

Y pasó durante el régimen marcial en 1979, cuando el gobierno de facto hizo varias minidevaluaciones sin resumir el compra y no pudo contener la pérdida de reservas, lo que obligó a hacer una devaluación traumática y resistir, una vez más, a rozar la hiperinflación.

Argentina, en su nueva etapa, ha recibido apoyo de varios frentes, entre ellos de Estados Unidos: Barack Obama y el Secretario del Caudal, Jude Jack Lew (foto), estuvieron en Argentina, en un mueca de aprobación.

Los argentinos saben del peligro que implica emitir deuda, un mecanismo de financiación que en teoría es necesario y todos los gobiernos del mundo utilizan.

No en vano la deuda es uno de los aspectos que más utiliza la expresidenta Fernández, que representa a una camarilla importante de la examen, para despellejar a Macri.

“¿Adivinen quien lo va a pagar?”, se preguntó en una fresco intervención difundida en las redes sociales redes.

“No va a ser la banca extranjera, no va a ser el gobierno; van a ser los millones de argentinos y argentinas”.

Por qué puede ser un problema

Por mucho que sean críticos de Fernández, algunos analistas que cuestionan el endeudamiento del gobierno Macri comparten la preocupación de a exmandataria.

Aunque los analistas dicen que el ajuste no se ha hecho, el aumento de las tarifas de servicios públicos fue traumática para muchos argentinos, que viven con una inflación del 40% anual.

Y, en términos generales, lo explican así: los préstamos que el gobierno está recibiendo no se están gastando en planes a liberal plazo que puedan ocasionar el plata para fertilizar esa deuda, sino en pagos de caja beocio, reducción del endeudamiento fiscal y aumento de las reservas internacionales.

La pregunta es qué va a suceder con la deuda y el desembolso del gobierno el próximo año.

Los expertos consultados por BBC Mundo explican que las inversiones mixtas y privadas de hasta US$50.000 millones que Macri dice deber consolidado no son del todo directas y son consideradas “inversiones golondrina”.

En otras palabras, son capitales que pueden retornar a salir del país en cualquier momento de incertidumbre o crisis internacional.

Macri ha mantenido los altos niveles de desembolso sabido del gobierno mencionado, en parte oportuno a la presión que ejercen sindicatos y gremios y en parte, aseguran analistas, porque en 2017 habrá elecciones legislativas.

Argentina tiene uno de los niveles más altos de compra notorio de la región, que en un 80% se destina a servicios sociales (vigor, educación o vivienda) y económicos (infraestructura, fomento o transferencias).

Si el gobierno sigue gastando más de lo que tiene, coinciden los especialistas, tarde o temprano, de una u otra forma, se va a estar sin fortuna para retribuir a los emisores de deuda.

Y, con eso, podría volverse a los escenarios del pasado.

BBC Mundo habló con el Tarea de Hacienda y Finanzas en búsqueda de un comentario para este artículo, pero no obtuvo respuesta concreta hasta el momento de publicación.

Por ahora tenemos calma, al menos hasta septiembre-octubre del año próximo”, dice Hector J. Rubini, profesor e investigador de la Universidad del Salvador, con sede en Buenos Aires.

Macri no ha pequeño el compra conocido y ha departamento con sindicatos y gremios. Muchos temen que eso no es sostenible.

“La preocupación es que se observa un fuerte crecimiento del déficit fiscal y de la deuda pública, pero no de la inversión productiva; y eso, sumado al atraso del tipo de cambio real, puede generar en el futuro serias dudas sobre la capacidad efectiva del Estado de generar suficientes dólares y pesos para pagar los compromisos con los acreedores”, le asegura el economista a BBC Mundo.

Juan José Cruces, director del Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella, en Buenos Aires, añade: “Nuestra sociedad se cree mucho más rica que lo que es y está demasiado letanía a desacreditar a cualquier gobierno que le pida un ajuste”.

Y hace un llamado: “Tomemos conciencia que el endeudamiento es una solución transitoria a un problema fiscal”.

“Yo tengo la esperanza de que el gobierno lo haga luego de las elecciones de 2017”, dice en remisión a un ajuste que implicaría disminuir significativamente el consumición sabido, que ha sido históricamente suspensión.

Y concluye: “El riesgo es que nunca lo hagamos, ahí sí que estamos en problemas”.

Un recortadura, sin bloqueo, podría tener impacto en los programas sociales que Macri prometió suministrar,poco quizá ás impopular que endeudarse.

En entreambos casos, una fiesta tendrá que aguarse.

 


Fuente:T13.cl

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