De rector a lobbista: Ignacio Sánchez, la voz de la elite conservadora en Chile

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La inconveniente de conciencia es de carácter personal y podrá ser invocada por una institución”, con esta frase el Tribunal Constitucional (TC) le dio un triunfo a medias a Ignacio Sánchez. A pesar de que se aprobara el esquema de ley de “Aborto en tres causales”, el rector logró que ninguna institución de Red Salubridad UC Christus, pueda ser obligada a realizar un fracaso, en cualquiera de las tres causas establecidas en el esquema. Un nuevo triunfo que deja con un sabor amargo al oficialismo, que aunque “no era su prioridad” -se sinceran desde La Moneda- deja en un buen pie al rector en apariencia de los otros proyectos que actualmente buscan ver la luz en el Congreso, entre ellos la Reforma a la Educación Superior.

De carácter duro, precioso, pero amable, conciliador y amigo de las citronetas, así describen sus cercanos al rector de la Pontificia Universidad Católica, Ignacio Sánchez. El “hombre ancla del conservadurismo que intenta hacerle frente a la agenda liberal de este gobierno”, aseguran desde el sector más progresista de la PUC y un efectivo “gestor de interés”, según el abogado y autor de “El Lobby feroz”, Renato Garín.

Más de un dolor de comienzo le ha hexaedro el rector Sánchez al gobierno de la presidenta Michelle Bachelet. En el ámbito educativo se opuso firmemente a la gratuidad universal, amenazó con no adscribir a una de sus medidas anclas del programa de la Nueva Mayoría y hasta habría sido un actor esencia para la división del esquema de Educación Superior.

Pero no sólo en educación ha sido un divisor de disidencia, sino incluso en la memorándum valórica. Su última batalla se dio en el situación del plan de “Ley de Aborto en tres causales”. El rector se opuso fuertemente a la aprobación del esquema, defendió la posición de la Iglesia Católica como la autoridad electa por el mismo Vaticano que es, y no se inmutó a la hora de señalar que habrían cientos de renuncias de médicos en el sistema manifiesto, si se aprobaba el plan. Siquiera se abstuvo a la hora de fijar que si llegaba una mujer que necesitara un feto, en cualquier de las tres causales, sería trasladada, esto a pesar de que la institución, tanto a nivel hospitalario como educativo, recibe financiamiento del Estado. Hasta llevó hasta el Tribunal Constitucional, la postura de la inconveniente de conciencia a nivel institucional, y su ampliación desde el médico en principal, a todo el equipo médico involucrado en el procedimiento.

“Uno podría decir que la Universidad Católica ganó su punto, pero también puede decir que es Chile el que pierde”, dijo Sánchez, tras la resolución del TC que rechazó por 6 votos contra 4 el requerimiento ingresado por Pimiento Vamos, pero acogió por 8 votos contra 2 la impugnación al ítem de “objeción de conciencia”. Una ganada de la PUC, de la mano del abogado, Patricio Zapata, perito constitucional de la universidad, pero adicionalmente es militante de la DC.

¿Lobbista profesional o agente de interés?

Durante el proceso parlamento, “el rector no se cansó de venir al Congreso, él o sus asesores expusieron en cada una de las comisiones, ni hablar del trato directo en el Senado”, aseguran desde el parlamento. Para la diputada Karla Rubilar, miembro de la Comisión de Salubridad de la Cámara, el rector Sánchez “es una persona muy influyente, con bastante poder y llegada a medios”.

La diputada que fue esencia para la aprobación del esquema, asegura que “también -cuenta- con un grupo de influyentes profesores de derecho que están presentes en todas las discusiones, y que permean en una parte del Congreso, el ala más conservadora. Ellos defienden lo que creen con mucha fuerza y están estructurados para eso”.

Para el diestro en lobby, Renato Garin, “la etiqueta de lobbista tiene que estar guardada para aquellos que utilizan esa figura en el Congreso. La figura de Sánchez es más bien la de un gestor de interés, él opera como en una estrategia cultural, hay columnistas, notas de prensa, seminarios, fundaciones que han ido reforzando la estrategia de Sánchez”.

El abogado asegura que el rol del Rector Sánchez es “marcar diferencia respecto a la élite proge y de Bachelet”. Y agrega que, como figura pública “es más una consecuencia que una causa. Es una consecuencia de una cierta interpretación de una élite, es vocero de ese mundo, él habla porque tiene una ligazón con un mundo católico contrario a la agenda de este gobierno, ese mundo sabe articularse muy bien con el mundo civil”.

A pesar de que Sánchez impulsó abiertamente la postura en contra del plan de Ley de Feto en tres causales, desde el interior de la UC, aseguran que no es un tema que se haya discutido entre la comunidad de la PUC, ni con los trabajadores de la RED Vigor UC Christus. Miguel Antileo, presidente Sindicato Red Vigor UC, asegura que esta posición, que “resguarda una mirada en extremo católica”, no es mayoría entre los trabajadores de la Red, “un 80% de nuestros asociados está de acuerdo con el proyecto, esto incluye trabajadores de todos los ámbitos, medicina, pediatría”.

Según el dirigente sindical esta es una postura impuesta por el rector, “pero no se ha socializado el tema al interior. Se nos ha manifestado verbalmente que de aprobarse el proyecto la universidad ha tomado una posición, pero nada oficial”, agrega Antileo.

Una postura y postura “terca e impositiva”, que se ha trillado evidenciada en su rol interno como rector. “Ignacio es una persona que duerme tres horas, que respira y vive universidad”, constababa hace unos abriles, Luz Márquez de la Plata, ex vicerrectora de la PUC. Encima, ex dirigentes FEUC coinciden en que el carácter de Sánchez no da espacios para interpretaciones, “si él no dirige la situación, se desespera, necesita mantener el control”, asegura un ex presidente FEUC. Recuerdan que cuando había algún conflicto con el estado estudiantil, no se comunicaba a través del director de asuntos estudiantiles, William Young, sino que era “directamente él” quien llamaba a los dirigentes para apagar el incendio, exigir explicaciones y “difícilmente ofrecer una tregua”.

La pataleta por la gratuidad y al AUC

Recordada es la teleserie de la gratuidad que protagonizó el gobierno, la conclusión que logró desmontar el esquema diferente a través de un laudo del Tribunal Constitucional que determinó a la medida como discriminatoria con los estudiantes de universidades privadas, fue adoptada por el rector Ignacio Sánchez, y por el G9, estructura que agrupa a las universidades tradicionales privadas del Consejo de Rectores y que ha sido liderada por Sánchez desde su creación en el año 2013.

Una postura y comportamiento “terca e impositiva”, que se ha pasado evidenciada en su rol interno como rector. “Ignacio es una persona que duerme tres horas, que respira y vive universidad”, constababa hace unos abriles, Luz Márquez de la Plata, ex vicerrectora de la PUC. Encima, ex dirigentes FEUC coinciden en que el carácter de Sánchez no da espacios para interpretaciones, “si él no dirige la situación, se desespera, necesita mantener el control”, asegura un ex presidente FEUC. Recuerdan que cuando había algún conflicto con el estado estudiantil, no se comunicaba a través del director de asuntos estudiantiles, William Young, sino que era “directamente él” quien llamaba a los dirigentes para apagar el incendio, exigir explicaciones y “difícilmente ofrecer una tregua”.

El G9 “nace desde otra orgánica que se llamaba Cruz del Sur y que agrupaba a las universidades de Concepción, Austral, Federico Santa María, Católica de Valparaíso y la Católica de Santiago. Es claro que el G9 nace como un elemento que busca hacerle el peso a las estatales del Cruch y Sánchez es una pieza clave en la búsqueda del equilibrio para este tipo de universidades con las del Estado”, señala una fuente cercana al Cruch.

Durante la tramitación del esquema de gratuidad, Sánchez tuvo en vilo al Mineduc al no dar durante meses luz verde a la medida. En una entrevista en Revista Qué Pasa aseguró que  “el gobierno le está faltando el respeto a la Universidad Católica y a todo el G9”, al no aceptar la provisión mixta de la educación superior. Se negó en reiteradas ocasiones a aceptar la gratuidad hasta que se dieran una serie de concesiones en el esquema. En octubre de 2015, Sánchez señaló -en un mail masivo dirigido a la comunidad de la PUC-  que “hasta ahora y bajo las condiciones descritas, la UC no puede adherir a esta propuesta de gratuidad. De hacerlo pondríamos en riesgo nuestra autonomía, potencial de desarrollo y financiamiento de la universidad”, escribió Sánchez a la comunidad”.

Dos meses más tarde, y tras cinco horas de sesión, el Honorable Consejo Superior de la PUC determinó que sí adscribirían a la gratuidad. “Por amplia mayoría la universidad ha determinado sí adherir a esta política”, aseguró Ignacio Sánchez, quien además hizo hincapié en que “estamos apoyando el ingreso a esta política, pero igualmente se está apoyando la conducción del proceso”.

La opción habría sido aprobada luego de que desde el Ejecutor se comprometieran a resguardar que la entrega de los fondos fuera sustentable en el tiempo y de que no se legislaría en profundidad respecto a la democratización de las instituciones, aseguran fuentes cercanas al Mineduc. Una posición que habría sido mantenida hasta el plan de Reforma a la Educación Superior, el cual ha sido criticado por el mundo estudiantil al no tocar en profundidad la democratización y décimo de los distintos estamentos al interior de las Universidades.

Encima, la división del este plan estructural entre un ámbito regulatorio para las instituciones privadas, y otro para las universidades del Estado, asimismo habría estado movilizado por “la mano de Sánchez. No es que el rector tenga un poder indestructible, pero es claro que en La Moneda le han hecho varias concesiones. Si hoy hay dos proyectos, en vez de uno estructural, se debe a que era imposible tramitar estos dos mundos juntos, y ahí el rector Sánchez era un actor relevante”, aseguran desde el Cruch.

A principio de 2015 se vivió otro episodio en que el rector Sánchez movió sus influencias para modificar un proceso legislador. Se dio en el ámbito de la tramitación del Acuerdo de Unión Civil, la misiva buscaba que el acuerdo se llamara “Pacto de Unión Civil (PUC)” y así había sido apto hasta que pasó por Comisión Mixta.

En el momento en que nació la idea de que el acuerdo se llamara PUC, el rector Sánchez puso el lamento en el bóveda celeste y desplegó un proceso de intensas llamadas a los parlamentarios de la Comisión de Constitución, quiénes estaban a cargo de determinar el nombre del acuerdo. “Rector de la UC llamó telefónicamente a cada miembro de la Comisión PUC para pedir cambio de nombre”, señaló en su Twitter el vocero del Movilh, Oscar Rementería, lo que fue confirmado por distintos parlamentarios. Habían pasado abriles para que la UC fuera denominada públicamente como PUC, “dándole el toque de Pontificia”, asegura una autoridad de la UC, “esto del acuerdo de unión civil, de una u otra forma nos perjudicaba”, agrega.

Tras la atrevimiento el líder del Movilh, Rolando Jiménez señaló en tu Twitter que  la “Comisión Mixta cede a presiones de jerarquía Católica y cambia una vez más nombre, estado Laico es una Fantasía en Chile”. Aunque al interior del Congreso es pasado como un hecho de poca magnitud, reconocen que el rector hasta podría favor infringido la Ley de Lobby, con sus incesantes llamadas. Un punto ciego que tiene la contemporáneo estatuto, según el abogado Renato Garín, quien explica que la ley no define si las llamadas telefónicas y mensajes de texto deben ser determinados como acciones de lobby.

Conservador, la marca de Ezzati

El médico, seguidor de la denominada como “ultraconservadora” orden de Schoenstatt  y rector de la Pontificia Universidad Católica, ha acabado mantenerse durante dos periodos en su cargo, el que asumió en el año 2010. Durante su primera campaña a la rectoría, era trillado como el rostro de la esperanza, la pubescencia y la tolerancia al cambio de una PUC que “empezaba a despojarse de las principales ataduras con la dictadura, al menos en el papel”, señala un purista.

La contraposición de su imagen más señorita y abierta al cambio, delante la figura poco dialogante y conservadora del aquel entonces rector Pedro Pablo Rosso, le dieron una superioridad que fue respaldada por el Vaticano.

Esta figura un tanto más progresista que la de los anteriores rectores era reconocida por sus cercanos, “él se ha declarado a sí mismo cercano a la socialdemocracia, que vota por la ex Concertación”, indicó hace unos abriles, Luz Márquez de la Plata, ex vicerrectora de Comunicación y Educación Continua de la Universidad Católica. Es más, sus principales nexos durante su primer periodo se establecían entre decanos “un poco más abiertos de mente”, a quienes recurría “constantemente cuando quiere hacer programas que podrían causar molestia al interior de los grupos conservadores”, indican desde la PUC.

Pero esta posición “más abierta” duró los primeros abriles de su periodo, durante el 2014, en el situación del proceso de comicios de rector habría quedado en evidencia su carácter que “es un de un fanatismo religioso extremo y excluyente”, asegura un dirigente sindical de la universidad. El punto de inflexión lo habría traumatizado un seminario de terapia de reparación  homosexualidad, que se realizó en el año 2012 en la atribución de Derecho de la PUC. El evento dejó en evidencia dos almas al interior de la Universidad, asegura un ex dirigente estudiantil, “y Sánchez no tomó parte y dejó que se realizará el seminario, que había sido autorizado por el secretario General Mario Correa”, agrega.

El conflicto que desencadenó el seminario llegó hasta el Vaticano, a posteriori de lo ocurrido el cardenal Jorge Medina, envió una carta hasta la Santa Sede dando cuenta de descontento por la situación misma del seminario y por la conducción de Sánchez. A posteriori, en el año 2013, un agrupación de decanos y profesores del sector más conservador de la PUC incluso enviaron una misiva en donde se hacía una revisión completa del periodo de Ignacio Sánchez como rector y de las decisiones que ha tomado principalmente en temas valóricos.

Estos alegatos habrían sido fundamentales en el cambio de rumbo que mostró el rector en audiencia de su segundo periodo. En febrero de 2014, Sánchez fue citado por el Vaticano, para dar cuenta de las acusaciones, lo que consta en el relación del Honorable Consejo Superior, del 10 de abril 2014. En dicha ocasión fue la máxima autoridad de la Iglesia en Pimiento, la que le brindó un confirmación, el cardenal Ricardo Ezzati, esto a pesar de que su relación, hasta entonces, “no era la más óptima”, aseguraron fuentes desde la Iglesia.

Es este confirmación de Ezzati y su venia para la reelección habrían traumatizado el cambio en el rector Sánchez. El cual quedó en evidencia desde que se anunció la memorándum respecto al monstruo terapeútico y en caso de violación, del presente gobierno de la presidenta Michelle Bachelet. Fuentes desde la Iglesia aseguran que al momento de la reelección del rector hubo un “compromiso tácito en respaldar la agenda de la Iglesia”, se necesitaba un agente que pudiera representar al Vaticano, pero sin la escazes de que fuera Ezzati (…) los cambios respecto a engendro, casamiento puto, entre otras cosas, ya habían prendido las alarmas en la Santa Sede. En ese contexto, el rector Sánchez era una carta necesaria”, indican.

Lo mismo ocurría con la memorándum educativo, que podía tocar la esencia del sistema privado de la Educación Superior, según un ex dirigente estudiantil, es necesario tener en claro que “más allá de un tema económico”, lo que disputa el rector Sánchez es una memorándum valórica y cultural, “de modelo de mundo, de concepción de lo correcto e incorrecto, allí se cruzan intereses de la Iglesia, pero también del mundo privado, de la élite”.

Para el autor de “El Lobby Feroz”, Renato Garín, “hay un cambio en la agenda que empuja al mundo conservador a tomar posición, porque esta agenda no estaba con Piñera”, ese ese mundo conservador el que toma a Sánchez como un interlocutor válido. Para el abogado el rector cuenta con un doble vínculo, uno a nivel “institucional, con el Vaticano y él responde a ese vínculo”, pero incluso con un mundo conservador “más amplio”, en el que actúan otros agentes como columnistas, parlamentarios, empresarios, que están ligados directamente con la Iglesia Católica, esto explicaría el rol fundamental que cumple Ignacio Sánchez.

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