Desbordes a horas de las primarias: “La centroderecha no va a tener estabilidad en un Gobierno mientras no se destete absolutamente del empresariado”

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A tres días de las primarias que definirán la carta del oficialismo para la primera revés presidencial, el candidato de RN y el PRI, Mario Desbordes, habló de todos los temas que quedaron pendientes luego del posterior debate televisivo de los cuatro representantes de Pimiento Vamos.

Uno de ellos es la delincuencia, una de las principales banderas del candidato UDI, Joaquín Lavín, quien sin entregar propuestas de fondo de cómo indisponer el aberración, ha utilizado todos los espacios para trivializar la problemática en búsqueda de entregar claras señales al sector más duro de la derecha. Pero para el extitular de Defensa, “confrontar a la delincuencia es poco mucho más amplio de lo que está planteando Joaquín”.

Para los otros candidatos de su sector, Desbordes igualmente tiene mensajes. A su sumario, es el postulante que “mejor refleja a la derecha que mira hacia el centro”. Y, de paso, marca distancia con sus rivales, al señalar que “no tengo aportes de ninguna persona vinculada al poder económico”. Una obvia sugerencia a Sebastián Sichel.

Más allá de Pimiento Vamos, si acertadamente les reconoció virtudes a los dos candidatos del pacto Apruebo Dignidad (Daniel Jadue y Gabriel Boric), de todas formas indicó que “creo que ambos van en esa línea de lo que uno le ha visto al mundo kirchnerista, de límite a las libertades”. A su entendimiento, los dos han resuelto “propuestas que van en línea de lo que se ha hecho en Argentina los últimos 20 años”.

-¿Qué ofrece Mario Desbordes que no ofrecen los demás candidatos pensando en este domingo?
-Lo primero que ofrezco es la señal de que ya he demostrado lo que puedo hacer, lo que puedo alcanzar cuando estamos bajo presión, cuando el país necesita liderazgos, cuando el país necesita mucha capacidad de negociación, de diálogo. Soy el único que tiene, por lo menos en los últimos dos o tres abriles, posibilidades de mostrar eso.

El 2019, cuando Pimiento estuvo enfrentando momentos difíciles –adjunto a otras personas, no solo yo, por supuesto–, pude demostrar liderazgo en momentos críticos, tranquilidad, templanza. Adicionalmente de eso, en plena crisis de pandemia, fui capaz de ir más allá de lo que mi coalición decía, quería, y salirme del situación cuando sentí que Pimiento necesitaba otra cosa, y apoyé el retiro del 10 por ciento a contrapelo de mucha muchedumbre en mi sector, porque creí que era la única alternativa viable en ese minuto, pese a todas las críticas.

-En el debate Ignacio Briones, no se lo dijo con estas palabras, pero le señaló a Joaquín Lavín que su esquema no calzaba con los números, en el fondo lo acusó de populista. Algunos lo han perceptible a usted de populista por el tema del 10 por ciento. ¿Existe populismo en la derecha en Pimiento Vamos?
-Yo creo que no. Es una muletilla que yo no comparto. Proyectos inconstitucionales hemos presentado todos los partidos y liderazgos de todos los partidos de Pimiento Vamos. Yo creo que en eso Ignacio se equivoca, porque populismo es muy ligera de usar como muletilla para descalificar. Pero cuando lo emplacé a que me explicara cómo hubiera solucionado el drama de miles de chilenos si no es por el 10 por ciento, no tuvo respuesta, no tuvo porque sabe perfectamente que no había otra alternativa.

En esto yo tengo una diferencia de opinión con Ignacio. Tuvimos una pelea con él, que cree que no debió haberse sacado el moneda, pasara lo que pasara. Yo creo que se efectivo es importante, pero lo más importante era ir en ayuda de los chilenos, de las pymes que los estaban pasando mal. Así que yo de populista no tengo carencia, todo lo contrario.

Soy pragmático y creo que lo primero siempre es ayudar a la parentela cuando se necesita y no debe acaecer ausencia por sobre eso. O sea, es importante la capitalización individual, son importantes las pensiones futuras, pero qué saco con que una persona tenga una buena pensión futura si cualquiera se muere de penuria.

-¿Comparte o no la visión o el programa que ha presentado el candidato Lavín respecto de la delincuencia, cuando palabra de quitar beneficios a los presos, cuando deje de las cárceles como opulencia, o el estar presente en todos los momentos donde ocurre un caso policial? Varios lo han marcado de populista. ¿Comparte su visión?
-Carear a la delincuencia es poco mucho más amplio de lo que está planteando Joaquín. Enemistar a la delincuencia es iniciar a trabajar más por la prevención, poco que la subsecretaria de Prevención del Delito ha hecho, ha intentado hacer, pero ha habido cortaduras grandes de presupuesto.

Tiene que empezarse por eso. Primero alertar, colectivamente, con la ciudadanía, trabajo conjunto con la multitud, los vecinos, los carabineros, organizaciones sociales, esa es la primera pata.

La segunda es la persecución del delito, donde hay que modernizar las policías, por supuesto. Hay que mejorar la reglamento. Creo que la reglamento penal adolescente es extraordinariamente permisiva, nos hemos incompatible con mucho delito cometido por jóvenes que ya habían cometido otros delitos graves y seguían libres por las calles, eso me parece que es un tremendo problema.

Luego de eso, modernizar el Servicio Notorio, reforzarlo, darle más posibles. Posteriormente viene la parte de reinserción social, ahí vienen las cárceles. No es estar en edén estar en una calabozo. Yo sé lo que son las cárceles, y por supuesto que hay que ser muy duro con cualquier extralimitación, con cualquiera que compre la posibilidad de tener un estereotipado que no corresponde. En Pimiento no hay pena de asesinato, entonces deberíamos tener calabozo efectiva y efectivo, restringida para aquellas personas que son condenadas por delitos muy graves y que en otras circunstancias habrían apropiado, quizás, incluso la discusión de la pena caudal.

“No les hemos cumplido los compromisos a los pueblos originarios”

-En La Araucanía todos tienen matices. La pregunta es: ¿se puede encauzar un problema sin un buen diagnosis? Porque no se escuchó una advertencia desde la examen hoy del sector que se acusa de extremo, porque es un problema de dos lados. Si no se alcanza a reflexionar o mirar profundamente el otro flanco, difícilmente se puede tener un planteamiento que pueda tolerar esto a buen puerto.
-Lo primero, en un debate, en una respuesta de dos minutos, y que es interrumpida varias veces por periodistas, es inalcanzable explayarse como se debería en un tema tan amplio.

Creo que las dos partes que aludes son el mundo de nuestros pueblos originarios y el Estado de Pimiento, no los grupos violentistas.

Por eso he planteado desde el día uno, respecto de nuestros pueblos originarios, reconozcamos la historia, y lo que pasó en Pimiento. El irrespeto, la transgresión del tratado con el Pueblo Mapuche. Dos, que hay usurpaciones, es cierto. Tres, que no les hemos cumplido los compromisos políticos, sociales, culturales y económicos, a los pueblos originarios, eso hay que reconocerlo de partida, porque ese es el gran argumento que tienen los grupos violentos cuando dicen ‘oiga, peñi, si usted no usa el fierro, no usa el armamento, nadie le va a replicar, no costal carencia con hacer las cosas por la buena’. Ese argumento hay que sacarlo de raíz, demostrando que sí cumplimos las cosas que hemos firmado. Ni siquiera hay que inventar la rueda acá.

-¿Pero tiene razón de ser ese argumento para ellos entonces?
-Yo he conversado con muchos dirigentes mapuche que me dicen ‘mire, Mario, yo sigo por la vía pacífica, yo sigo reclamando un ámbito hace quince abriles, y no me han poliedro una respuesta’. Y a los cabros más jóvenes sobre todo, les dicen ‘mire, agarre el arma, no siga porfiando por la buena, los huincas no te van a responder, no te van cumplir nunca’. Y por lo tanto hay que cumplir para quitar ese argumento, eso es lo primero que hay que hacer.

Es cierto que no hemos cumplido, lo que no corresponde es asegurar que la única guisa de conquistar poco es por las armas, porque en eso no estoy de acuerdo. Entonces, primero cumplamos compromisos y luego veamos cómo enfrentamos la violencia.

La violencia tiene que cortarse. Primero, cortando las fuentes de financiamiento, que son el robo de madera, la molestia, el tráfico de drogas, y adicionalmente, incluso, fortuna públicos, y luego de eso usar las herramientas que nos da el Estado de Derecho. Las policías con buen infraestructura, admisiblemente preparadas, coordinadas con los fiscales, van a tener que contraponer grupos que hoy están enterrados en la deducción de guerrillas, que eso es fielmente lo que está pasando en algunas zonas.

Hay grupos y grupos por lo demás. El clase de Llaitul, que es violento, no es el más violento de todos. Hasta ahora, Llaitul siempre había dicho que su multitud se limitaba a provocar daños materiales, que no atacaba a las personas. Esta semana vimos cómo sale herido un trabajador con una herida de bala, que, hasta donde se sabe, proviene de un fusil de los que estaban usando los activistas, las personas del reunión de la CAM. Por lo tanto, es evidente que su hacer por ahora no se limita solamente a daño material.

Luego, quien se encapucha, quien toma un armas de fuego, sobre todo un arsenal de guerrilla, y que hace una bono de estas, sabe a lo que se está arriesgando y, por ende, tiene que responsabilizarse las consecuencias. Por eso Llaitul deje de una influencia de combate. Cuando hablamos de combate estamos diciendo ‘yo estaba dispuesto a matar, y morí en el intento’ y, por lo tanto, tienen que ser cuidadosos con victimizar una persona que se está planteando en términos de combatiente, usando criterios, lógicas, incluso instrumentos que son propios de una maquis, y que no son propios de la reivindicación de derechos en forma democrática, como uno retraso que sea.

-¿Y con los grupos más extremos, qué hace desidia, más política o más carabineros?
-Yo creo que la política es con los grupos pacíficos. La experiencia internacional demuestra que no se puede negociar con los grupos violentos mientras no depongan las armas. Si mantienen las armas, si mantienen la vía armada como alternativa, no se puede prolongar un diálogo con ellos.

-¿Y qué se hace en ese contexto entonces? ¿Se va a una ascensión armamentista?
-No, no es ascensión armamentista. Estoy hablando de usar herramientas legales con las policías. Yo no soy partidario de meter a las Fuerzas Armadas en la zona. Creo que hay que usar las herramientas legales, para eso están los fiscales, para eso está la policía.

Pero esto todo se tiene que hacer con la policía, lo mismo que tienes que hacer si sorprendes a grupos armados de narcotraficantes, si sorprendes una población en Santiago que está tomada por la droga, todavía va a tener que usarla con la policía. No hay mínimo que dialogar en estos casos, porque creo que, mientras se usen las armas, no corresponde un diálogo. Pero adicionalmente no corresponde idealizarlos. Aquellos que pretenden idealizarlos como si fueran Robin Hood, lo único que están haciendo es juntar agua al molino de la violencia.

La definición de DD.HH. de Desbordes

-No todos lo dejan muy claro en su sector, así que se lo demando directamente: ¿coincide en la definición de que la violación de DD.HH. existe cuando un agente del Estado la perpetúa contra un civil, y no al revés, porque eso sería delincuencia?
-No, yo no estoy de acuerdo con esa definición, esa es una definición que un sector ha tomado. El que yo quiero citar es el Referencia Rettig, que es muy claro: cometen violaciones a los derechos humanos los agentes del Estado que cometen delitos contra personas, y incluso los grupos de terroristas que cometen delitos de crimen con motivación política, y el crónica Rettig los nombra uno por uno, FPMR, MIR, etc. Encima de eso, en la ONU ha habido resoluciones internacionales que califican como violador de los DD.HH. a las FARC. ¿Entonces el Referencia Rettig está errado? ¿No se condice con lo que pasa a nivel mundial?

-Si yo le concediera eso, el hecho de que uno sea violación de los DD.HH. y el otro no, ¿hace menos circunspecto ese hecho de que hay una persona que use la violencia como utensilio política y asesine personas?
-Es diferente cuando un Estado perpetúa una hecho contra civiles, que cuando civiles contra agentes del Estado que tiene la maña del uso de las armas.

Perdóname, pero acá no hay una batalla del Estado, a menos que usted se esté remitiendo a la plazo del 70.

-No, acá no estoy hablando de un caso específico, ni siquiera del estallido, sino que de la definición misma, porque siempre en su sector es donde más se pesquisa intentar explicar esta definición.
-Lo que pasa es que hay un sector de la izquierda que siempre trata de obtener impunidad para las personas que asesinan en nombre de sus ideas, y tratan de averiguar las penas del averno para el que asesina del otro costado del hostal. A mí me parece que los dos asesinos son los culpables, entreambos deberían ser sancionados. No hay un solo frentista, lautarista, que haya cumplido su condena, fueron todos indultados, incluso los que cometieron delitos en democracia, porque se arguyó el argumento de que los que cometieron delitos en dictadura lo hicieron amparados en el derecho a la insurrección. Y, con todo cariño, el derecho a la levantamiento existe, pero siempre y cuando usted se rebele para liberar al pueblo, no si usted se rebela para instalar otra dictadura, como podría ser la dictadura del sello cubano que quería instalar el FPMR, el MIR o el Lautaro.

No es autorizado que usted se rebele contra la dictadura para instalar otra, ahí (Gabriel) Salazar se equivoca, galliforme brillante al que admiro mucho por su inteligencia, pero chinga este derecho a la alzamiento cuando usted lo que quiere es instalar otra dictadura de otro color.

¿Qué pasa con los delincuentes del Lautaro, del FPMR o del MIR, que cometieron asesinatos en democracia? ¿Tenían derecho a resistir en contra del gobierno del Presidente Aylwin?

-Es diferente democracia y dictadura, ahí se hace la diferencia.
-Entonces, ¿por qué son indultados los que cometieron asesinatos en democracia? Porque el líder del Lautaro, que mata, no una ni dos sino tres personas, es indultado en plena democracia por asesinatos en democracia. Porque se tiene un criterio con unos y diferente con otros. A mí me parece que eso es un embudo, a mí no me gustan los embudos, en este tipo de cosas hay que ser parejo para costado y flanco.

La réplica de Fabiola Campillai

-Vamos a la hogaño, Fabiola Campillai respondió a sus palabras respecto de los cientos de daños oculares, usted señaló que muchas veces se trataba de rebotes de balas. Ella retruca diciendo que hubo disparos a la cara, de frente, de cerca.
-Bueno, yo creo que ella no escuchó el debate, y se dejó transigir por la manipulación que hace la izquierda dura en las redes sociales. Yo fui proporcionadamente claro: en aquellos casos que los funcionarios hayan hecho eso, tienen que ser sancionados, y lo dije con nombre y patronímico, incluso en el caso de ella dije que hay que pedirle perdón. Luego agregué que creo que muchos de los casos de escopetas de perdigones –que no es el caso de ella, ella recibió un impacto de obús lacrimógena en su cara–, en muchos de los casos de escopetas de perdigones se usaron mal las escopetas y encima la munición que se estaba usando no era la adecuada.

Yo, sabe, he escuchado tanto técnicamente de eso, por eso es que hubo que cambiar a tiros de tres puntas, de distintas composiciones, pero yo no estoy diciendo que no haya responsables de violación a los DD.HH., que no haya personas que no cometieron delitos y que no tengan que ser condenadas. Lo que pasa es que la izquierda suele tergiversar, y los medios asociados, y no me refiero a los medios de comunicación tradicionales, me refiero a Piensa Prensa y a otros pasquines que desinforman.

-El INDH palabra de ciento setenta y tantas personas con daños oculares, pero hay otros informes que doblan esa número. ¿Es muy  difícil creer que ahí hay una proceder institucional? En otras partes pueden favor enfrentamientos, y brutales en la calle, pero no se ven trescientas personas con daños oculares.
-Bueno, esa es monograma hay que demostrarla. Yo creo que lamentablemente muchos casos son reales, pero todavía se incurrió en una acto sistemática de aumentar la cantidad de casos, y yo le voy a dar un ejemplo concreto. Yo era ministro de Defensa recién asumido, cuando un señor en una actividad que era un intento de saqueo en Peñalolén, en horario de toque de queda, inventó el historia de que iba pasando en bici y que tuvo daño lente, y la denuncia es por daño lente. Pero resulta que cuando escarbamos un poquito, cuando se hace un examen forense en serio, el daño visual no era más que una contusión beocio. La persona tenía un historial extenso de acción directa político duro.

Tengo experiencia personal donde el titular dice daño visor, y los hechos dicen que no, hay que ser cuidadoso. En todos los casos de daño lente, por supuesto, hay que mirar quién fue el responsable, porque asimismo hubo personas disparando escopetas hechizas en medio de las manifestaciones y caso a caso habrá que investigar y sancionar.

Los casos de pérdida lente de daño permanente, entiendo que son 20, son terribles, son tremendos, y por supuesto que la concurrencia merece indemnización, reparación, incluso el pedido de perdón de parte del Estado.

La continuidad de la centroderecha

-En otro tema, mucho se acusó al Gobierno del Presidente Piñera y a su sector de no poseer tenido la capacidad de visión, de profundidad, para activo entendido las razones del estallido social. ¿Puede un Gobierno de derecha enfrentarse a un país que al parecer se izquierdizó, por lo  menos así las elecciones lo han demostrado?
-Lo primero, creo que hay un sector de mi coalición que no ha aquilatado hasta el día de hoy lo que es el estallido, que ha pretendido cegarse, seguir insistiendo que fue solo violencia, y que fue solo una hecho marxista internacional. Por supuesto que ahí hay un error. Pero igualmente sucede en la izquierda que cree que fue todo genuino, que hartar, saquear, es parte de lo que debió suceder, y es regular adentro de un estallido de este tipo. Y eso siquiera.

Hay ejemplos en todo el mundo de movilizaciones pacíficas, masivas, que logran grandes cambios y, por lo tanto, los dos extremos, los que creen que está todo mal, que no existió más que un estallido de violencia o de delito, y los que creen que está todo bueno, están equivocados. Lo que tenemos que hacer ahora es tratar de ser firmes respecto de los que cometieron delitos, pero al mismo tiempo cumplir con la familia que nos hizo una serie de peticiones que están pendientes.

Ahora, ¿puede la centroderecha administrar? Por supuesto, somos muchos los que sí tuvimos claro lo que pasó, nos lo reconocen transversalmente, que sí somos capaces de comprender la dimensión vivo que tuvo el estallido social, sobre todo desde el punto de pinta de las miles de personas pacíficas que se manifestaron en las calles y que nos exigieron reformas y cambios.

-Con miras al domingo, en un principio cuando usted se lanzó en la candidatura presidencial, se hablaba de la maquinaria RN como una letra de cambio de aval a la hora de durar a las primarias. Y ahora que usted tuvo una derrota interna en RN, se palabra de que el partido no pesa mucho, que hay que mirar a los independientes.
-Yo lo que he señalado es que el partido es importante en una campaña, son cientos de voluntarios que han estado trabajando. Yo no tengo clan pagada, prácticamente, a diferencia de otras campañas. Encima, lo que está reflejado en el Servel, es un antecedente que es congruo interesante.

Por supuesto que 30 mil militantes de RN no dan revés una disyuntiva de primarias, donde esperamos que voten unos cientos de miles de personas.

Los militantes en total de Pimiento Vamos, ¿serán cien mil?, ¿pueden todos los militantes de Pimiento Vamos, votando todos juntos por un solo candidato, triunfar la primaria? No, ese candidato no tiene asegurado el triunfo.

-De los cuatro candidatos de su sector, ¿quién representa mejor la que mira alrededor de el centro, según usted, y quién a la derecha más dura?
-Mire, lo único que le puedo sostener, es que no hay duda de que el candidato que refleja mejor a la derecha que mira en dirección a el centro es mi candidatura. Y no lo digo yo, lo dicen una serie de encuestas que dicen que el 40 por ciento de los electores de Ximena Rincón están dispuestos a elegir por Mario Desbordes. No es frase mía, por lo tanto, tengo la posibilidad de salir con un difusión mucho más en dirección a el centro que lo que pueden tener los demás candidatos.

-¿A usted le sirvió entonces el hecho de que no existan primarias de la centroizquierda?
-No creo, me parece muy mal que la centroizquierda, una vez más, no sea capaz de hacer primarias. Porque no es la primera vez, ya es un chiste cliché, que la ex Concertación no es capaz de hacer primaria. Pero no creo que me haya servido en términos estrictos.

-¿Quién de los cuatro es el que más ha buscado afirmar los votos de la derecha más dura?
-No sé qué se entiende por derecha dura en puro rigor, pero es evidente que yo no. En eso hilván ver cuáles son los aportes económicos, quién le aportó a quién. Yo no tengo aportes de nadie, de ninguna persona vinculada al poder crematístico, ninguna persona que aporte 10 millones de pesos de un paraguazo. Los aportes míos son personales, profesionales, jóvenes.

Encima, en mi equipo no hay grupos empresariales, no hay líderes del mundo empresarial. Bueno, es auténtico que alguno esté con esos grupos, yo no me siento representado por ellos. Yo adicionalmente creo que la centroderecha no va a tener estabilidad en un Gobierno mientras no se destete absolutamente del patronal, y no comienzo a entender que debe defender el plan, la privilegio de emprender, y no el patrón, que no es lo mismo.

El kirchnerismo de Boric y Jadue

-¿Usted les reconoce alguna virtud a los candidatos del pacto Apruebo Dignidad, como Gabriel Boric o Daniel Jadue?
-Les reconozco varias virtudes, uno no puede ser tan ciego como para no cachear que tienen méritos. Eso les molesta a algunos sectores de la derecha, pero cuando uno quiere competir con cierto, lo primero es conocer al adversario, y no menospreciarlo.

Entreambos tiene cualidades, capacidades, capaces de sintonizar con algunas de las demandas sociales más urgentes hoy día, los dos son buenos candidatos, los dos tienen perfil atractivo para determinados grupos de electores.

-Hay clan de su sector que tiene un temor muy extenso a si, eventualmente, Daniel Jadue llegara a ser Presidente. En su examen, ¿hay que sembrar el trasgo del anticomunismo, hay que ponerse nerviosos? ¿Cómo ve usted un eventual Gobierno de Jadue?
-Creo que el temor no es de la derecha. Veo temor en muchedumbre de centroizquierda, concurrencia que la defino como progresista, hasta concurrencia que es cercana al PS. Ahora, ¿hay razón para tener temor? La pregunta del millón es en qué zona donde ha gobernado el Partido Comunista uno puede sacar un buen ejemplo, y, con todo cariño, no conferencia nadie.

Pero con todo, si uno pensara en que este es otro PC, dispar, cosa que no sé qué tan dispar es, si evidenció su solidaridad con el régimen castrista en La Habana, el programa de Gobierno tiene tantos problemas, tantos errores, que no le digo que nos va a modificar en Venezuela, que puede ser, pero no tengo dudas que nos llevaría a la método kirchnerista que tiene al país más rico de América Latina con un 5 por ciento de muchedumbre bajo la secante de la pobreza.

-¿Cuál sería el argumento para sustentar eso? ¿La reforma tributaria de elevación de diez puntos en cuatro abriles?
-Yo no me refiero solo a Jadue, me refiero todavía a Boric. Creo que los dos van en esa vírgula de lo que uno le ha manido al mundo kirchnerista, de final a las libertades. Cuando Jadue insiste en el debate de que él va a apoyar a las pymes en principio, algún par de abriles, pero a posteriori de eso la pyme que no es capaz de retribuir el insignificante tiene que desparecer, a mí me parece que eso es una ejercicio absolutamente inaceptable, no corresponde.

Los países europeos lo que hicieron para alcanzar una estabilidad económica es vigorizar a la pequeña y mediana empresa, logrando altos niveles tecnológicos, amplia capacidad de explicación y, adicionalmente de eso, espaldas económicas a la importancia de lo que es una pyme, que permitió una sustentabilidad de un maniquí de empresas muy dispar al de Pimiento. Eso es lo que hay que hacer.

Encima, hay una serie de otras propuestas que van en recorrido de lo que se ha hecho en Argentina los últimos 20 abriles.

-¿Cree inviable esto de subir 8 o 10 puntos de cobro en cuatro abriles?
-Ellos fueron Gobierno con la Presidenta Bachelet, eran parte del Gobierno, y yo nones escuché que algún planteara equiparable cosa. Yo no sé cómo se va a percibir eso y, al mismo tiempo, restringir tanto el plan y amurallar tanto la exento empresa.

-¿Hizo mal Lavín, o no, en fotografiarse con Jadue en diferentes iniciativas a lo desprendido de este Gobierno?
-No, yo creo que Lavín reconoció cosas positivas en la diligencia de Jadue, y eso es lo que debe hacer un político que está más allá de deducción anticuada de la izquierda y la derecha, o esta método torpe de que no le reconozco cero al adversario.

Las dos primeras semanas de la Convención

-¿Qué evaluación tiene de las dos primeras semanas de la Convención constituyente? ¿Le gusta la mesa, le gusta la dinámica que se ha cedido?
-Voy a usar una frase súper coloquial: ‘Tranquilo, calmado, nervioso’. La verdad es que todavía no me puedo hacer un diagnosis, creo que el primer día hubo episodios lamentables, como el defender al que tira la piedra, y partir de la colchoneta típica de los Hugos Gutiérrez, que el carabinero es el violador de los derechos, cuando todo lo que veíamos era que no había represión. El faltarle el respeto al Himno Doméstico, ¿para qué? Faltarles el respeto a niños que estuvieron practicando para tocarlo…

Pero el balanceo para mí ese primer día fue positivo, y lo dije, y se me fue al cuello la extrema derecha, porque creo que al final, con todos esos problemas, se sacó delante la trayecto, se eligió una presidenta. Y espero que se aboquen ahora a lo que corresponde, a redactar la nueva Constitución, y no se dejen tironear por los extremos, me refiero a los dos.

-¿Le gusta la dupla Elisa Loncon y Jaime Bassa?
-No son de mi sector político, no conozco a la señora Loncon, pero tengo respeto por ella. Conozco un poco más a Bassa, porque fue muchas veces al Congreso a las comisiones. Tengo una impresión positiva de él en término intelectual y colegial, y espero que lanzamiento delante proporcionadamente la tarea. Al beneficio de que si hubiera votado o no por ellos, ya son la presidenta y el vicepresidente, y hay que apoyarlos y desearles todo el éxito del mundo.