Desintegración de Chile Vamos deja al sector a merced de Kast

0
25

Si José Antonio Kast abre más o menos su programa –vapuleado de principio a fin– o si deja, sin más, entrar al oficialismo para aventajar la segunda revés y compartir un potencial Gobierno, es finalmente un tema secundario, porque más allá de las exigencias que públicamente se van a presentar esta semana para intentar marcar diferencias y perseverar una identidad propia (RN y Evópoli) lo que está claro, y nadie ha puesto en duda, es que teniendo al frente a una izquierda comandada por Gabriel Boric, y secundada por el Partido Comunista, el tener más o menos poder en la toma de decisiones, es poco que se puede conversar con el producirse del tiempo.

Donde sí se instaló la incertidumbre, es en el futuro inmediato de una coalición que quedó a la deriva luego de no sólo deber perdido frente a un movimiento en formación y que logró desangrarlos hasta dejarlos fuera de la carrera presidencial, adicionalmente, se quedaron sin su “líder”, quien a minutos de contraer su derrota anunció que dejaba la vida pública, una forma más de evidenciar el torpe feeling que existió entre su propuesta, su comando, y el ideario del sector que buscó representar. De esta forma, y sin un mástil de dónde sostenerse, cada uno de los partidos correrá su propia suerte en un eventual pacto político, que nadie es capaz de calcular al día de hoy.

De esta forma, y divididos respecto de cómo confrontar en el corto plazo el objetivo primario de salir al gobierno -más allá de los intentos que buscarán permanecer cierta identidad para no perder a su electorado- Pimiento Vamos tal como se conoce, quedó a total merced de un caudillo de extrema derecha, con vínculos con el Vox castellano, que los ninguneó constantemente, que los calificó de entreguistas , de derecha blanda y que les salió competir palmo a palmo en la carrera por la Cámara de Diputados, mordiendo a sus propios electores.

El más perjudicado fue la UDI, a quien la desangraron por la derecha, lo que obligó tempranamente a la directiva a tener que soltar las asidero y dar vía libertado a sus militantes que prefirieron dejar su promesa pactada en primera dorso, y fotografiarse con el líder del Frente Social Cristiano. Fue tal el daño identitario que les propinó José Antonio Kast, que semanas antiguamente de la disyuntiva, sus dirigentes le pidieron insistentemente a Sebastián Sichel que diera señales de acercamiento con el movimiento que corrió por fuera de Pimiento Vamos, una situación que no tuvo dos lecturas, y que apuntó a dar por desechada desde temprano su desafío presidencial oficial. No por mínimo, su presidente y secretaria militar, Javier Macaya y María José Hoffmann, no dudaron en entregar sus primeras impresiones al flanco del triunfador de las elecciones del 21 de noviembre.

Quienes tiene aún mucho que resolver, son los sectores que dicen representar a un electorado más altruista, que apunta al centro, y que no comparte las consignas de la extrema derecha. Comisión compleja, reconocieron transversalmente, puesto que el hecho de plegarse a su campaña, indudablemente que los va a desdibujar en un amplio beneficio considerando los duro y puro de las posturas del sector campeón.

Y es que más allá de que el paladín del Frente Social Cristiano haya reiterado en varias ocasiones durante las últimas semanas de que su programa no está escrito en piedra, – una forma elegante de aceptar que no alcanza para convocar ni convencer al curvatura oficialista- aquello no residuo que de sentarse en la misma banca, se les enrostrará ser parte de un proceso encabezado por un ferviente defensor de la dictadura, que pone en cuestión a los condenados por delitos de lesa humanidad -como el simbólico Miguel Krassnoff Martchenko, que cumple condena por más de 700 años- y que deje de contener la inmigración a través de la construcción de una zanja, o eliminar el Ocupación de la Mujer, por nombrar algunos. Todas propuestas que van en contra tanto del ideario social cristiano, como le gusta posicionarse a RN o de un tolerancia reciente, que venía a refrescar al sector, como intenta hacerlo Evópoli.

Encima, esta derecha que no comparte ni los mínimos comunes con el mandato del republicano tendrá que hacerse cargo de remolcar un programa crematístico cuestionado de príncipe a paje, y que Kast promete no soltarlo. En su discurso de clausura, el ex UDI, puso acento en su desafío de apearse los impuestos, una logística que tiene nerviosos a todos, puesto, sin micrófono franco, reconocen transversalmente la inviabilidad del esquema y el peligro que significa para la finanzas del país.

Una vez consumada la derrota de Sebastián Sichel -a quien casi nada lo mencionaron de pasada los partidos que sostenían su candidatura- el presidente de RN, Francisco Chahuán, calificó el día como histórico, e intentó marcar demarcación señalando que buscarán una cuerdo programático, donde se le ensenada espacio a un partido que es de “centroderecha”. De Todas formas, y tal cual lo han hecho todos los partidos de la coalición, dejaron en claro que están en la camino del frente de “comunismo”, despejando todo tipo de dudas respecto del apoyo al candidato de la extrema derecha.

En RN convocaron a un consejo caudillo y esta mañana sostendrán una cita extraordinaria con el comité político, que es el que define qué camino tomar, en la interna existe división en torno a cómo dar el paso, aquello quedó reflejado en la determinación que tomaron en la misma instancia la tenebrosidad antedicho a la alternativa, donde se definió que el partido no iría a saludar a Kast en caso de aventajar.

En el caso de Evópoli, incluso están divididos en la interna respecto de cómo acercarse sin entregar señales equivocadas a su electorado, lo que siquiera está en duda, es que se plegarán de igual guisa, todo bajo el espíritu de la “extrema izquierda” como repitieron varios de los consultados.

Uno de los grandes temores que existen en sectores alejados de José Antonio Kast, es el de la propuesta de confluir todos en un mismo partido, siendo que la estructura presente ya no aguanta más, pero aquello, saben en RN y Evópoli, los obligaría a un nivel de mimetización que “muy probablemente” termine por dejar de representar a un electorado al que le prometieron una visión que corre en camino opuesto cerca de donde promete avanzar el sector del republicano y potencial Presidente.

Por postrer, y aunque pasarán día para reconocerlo, pero se sabe, hay grupos que lo van a sacar en cara, el fracaso del plan político de Pimiento Vamos que se vio derrotado primero en una primaria, y luego en las presidenciales.