Diálogos de pandemia: las gestiones y dilemas del Frente Amplio para definir sus alianzas futuras

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Pasada la “novedad” del Frente Amplio como el nuevo actor político, los últimos dos abriles no han sido fáciles para la coalición opositora, tuvo un enrevesado presentación en las ligas mayores del Congreso, discrepancias políticas internas y desde el estallido social de octubre, una seria de renuncias y fracturas que han magullado musculoso al frenteamplismo. En el conglomerado reconocieron que se ha removido “la esencia del proyecto” y por eso, ahora están en la definición de los posibles aliados para transitar la ruta sel nuevo ciclo político-social en que entra el país, el proceso constituyente y el intenso cronograma electoral de los próximos dos abriles.

En solo seis meses, el Frente Amplio se hizo menos amplio, porque cuatro de sus organizaciones dejaron la coalición  y quedó el tronco mezclado a los cimientos del Movimiento Estudiantil. Comunes, La Convergencia, Liberales y Revolución Democrática, se convirtieron en el centro de las críticas de sus ex miembros, como la diputada Pamela Jiles, parte del Partido Humanista y el diputado Renato Garín (ex RD), que resaltó la fórmula de aportes de sus parlamentarios con los que se sustenta el partido. A esto, se suman críticas de algunos que se mantienen en el interior del FA, como el corregidor Jorge Sharp, quien dejó La Convergencia tras el acuerdo político constitucional del 15 de noviembre.

Ya amainada la tormenta de renuncias y acusaciones internas, en el conglomerado han comenzado a reactivarse las conversaciones y el trabajo social, con una pregunta como eje: cómo ampliar el FA. Algunos sectores, transversales a Comunes y la Convergencia, apuntaron a que es necesario desbordar la contemporáneo colación “no con la lógica de quebrarlo, sino que desde el Frente Amplio impulsar una nueva alianza”, lo que no necesariamente signifique que organizaciones sociales y políticas entres formalmente al coalición político. El objetivo es que un nuevo pacto pueda ser un interlocutor válido adentro del ciclo político que se abrió tras el estallido de octubre y afronte el proceso constituyente como las próximas elecciones. Sin esta tolerancia, aseguraron en la coalición “el FA está destinado a ser sólo un grupo parlamentario, que es igual al fracaso”.

Desde otro sector frenteamplista -principalmente Revolución Democrática, Liberales y parte de La Convergencia- consideraron que hay que blindar el FA como el espacio apto para dar la disputa político y social, que las fuerzas sociales que se han ido articulando estos meses a nivel territorial encuentre en la orgánica de la coalición un espacio de coordinación y confianza. Esta desafío chocaría con la idea que el núcleo político del Frente Amplio esté solo compuesto por partidos constituidos legalmente, uno de los requisitos “más principistas que defienden los liberales”, explicaron internamente.

Con otro espacio con el que se han tenido conversaciones informales es con “Unidad Para el Cambio” (UPC), conformado por la Coalición Regionalista Verde Social, el Partido Comunista, el Partido Progresista y la Izquierda Libertaria (ex miembro del FA), que es gastado como un amigo clave tanto para el proceso constituyente  como para el período electoral y es, en ese tono que se estarían dando los primeros acercamientos. Los problemas estarían en la fuerza política del PC, que a pesar de ser gastado constantemente como un “aliado” para el Frente Amplio, asimismo hay cierta distancia por el temor que “podría comerse al FA, incluyendo a RD”.

La única claridad transversal que hay en el FA es que los cuatro partidos -Liberales, RD, Comunes y La Convergencia- son “insuficientes” para afrontar todos los desafíos políticos y electorales de los siguientes dos abriles. La presidenta de Comunes, Javiera Toro, dijo que “el Frente Amplio, como está constituido hoy día, no es suficiente para los problemas del país” y señaló que han “abierto conversaciones con distintos actores, abriendo diálogo con organizaciones que han ido surgiendo a raíz del estallido social. La manera concreta en que se expresen no están determinadas de antemano, desde Comunes evaluamos que si se quiere que el Frente Amplio sea el proyecto para este nuevo periodo de fuerte reorganización de la política, las alianzas pueden tomar distintas formas”.

Algunos movimientos y partidos en formación están en conversaciones con los frenteamplistas y, la mesa doméstico del conglomerado está evaluando el ingreso del movimiento UNIR, conformado por ex militantes del Partido Socialista, como el diputado Marcelo Díaz, el corregidor de Independencia, Gonzalo Durán y que es coordinado por Lorena Fríes, ex directora del INDH.

Asimismo han habido diálogos con el partido en formación “Fuerza Común” liderado por el abogado, Fernando Atria, con el Partido Feminista y con James Hamilton, fundador del Partido para Todxs.

Las conexiones del diputado Díaz con el mundo frenteamplista llevan su tiempo. Su cercanía con el corregidor, Jorge Sharp, quien dejó el partido La Convergencia tras el acuerdo del 15 de noviembre, encima de otras dirigencias de Comunes y La Dirigencia, tendrían un “camino avanzado” para concretar su ingreso al FA. Poco que sería de ayuda para el propio concejal de Valparaíso, ya que UNIR podría apoyar su candidatura para reelección, la que aún no ha sido confirmada por el equipo electoral del FA, en el cual sólo participan partidos políticos.

La piedra de tope estaría en el Partido Independiente y en parte de RD, porque no hay consenso en dejar que UNIR sea parte del núcleo político del Frente Amplio. Eso, porque su ingreso podría complicar algunas conversaciones con el PS y hay resquemores por el “carrete político” que tienen algunas figuras de UNIR, el que  “puede arrasar con otros partidos del FA”. Pero todavía hay quienes ven en UNIR la posibilidad de consolidar una izquierda más tradicional en la coalición, la que quedó “al debe” luego de que varias fuerzas se alejaran en los últimos meses.

Interiormente de estas negociaciones, todavía se ha tenido presente el rol de la periodista y ex candidata presidencial, Beatriz Sánchez. Actualmente su principal respaldo al interior del FA sería el Partido Desprendido. Desde los otros partidos señalaron que Sánchez es una figura relevante al interior del monolito, que “fundamental para la nueva etapa”, un “rostros de nosotros”, pero que no cuenta con un cargo formal. Por el momento, explicaron, el trabajo anejo a ella se ha mantenido desde una conexión estratégica y programática, “más que un trabajo partidario”.

Para las fuerzas que han dejado el conglomerado, “la marca del Frente Amplio resta”. Desde el Partido Igualdad afirmaron que hoy son parte del “Comando Apruebo Chile Digno”, en el que han decidido “dar un apoyo crítico al proceso de nueva constitución, nos hemos pronunciado por el Apruebo y la Convención Constituyente marcando “AC” en las dos papeletas”, explicó su vicepresidente, Manuel Retamal. Agregó que en su extremo Altercado Doméstico de Comunales se mandató a las comisiones de relaciones políticas y electoral “a buscar la unidad en alianza electoral con todas las organizaciones políticas progresistas, anti-neoliberales, revolucionarias y anticapitalistas que no firmaron el acuerdo del 15 de Noviembre del 2019”.

El diputado Tomás Hirsch es parte del comité mixto-independiente, que es integrado por las diputadas del Partido Comunes y el diputado dadivoso, Vlado Mirosevic. Recordó que el género de militantes con los que dejó el Partido Humanista fueron “parte de la crítica hacia el Frente Amplio, de que había un problema serio y profundo tras el acuerdo por una Nueva Constitución” y recalcó que esta nueva corriente humanista no tiene como objetivo entrar a un partido ya constituido, siquiera reponer el FA. “Aspiramos a fortalecer nuestros vínculos con distintas orgánicas partidarias. Tenemos un buen diálogo con Jorge Sharp y su gente, tenemos planificado una reunión con partidos del Frente Amplio, hemos conversado con el Partido Comunista y vamos a seguir teniendo diálogos, en aras de hacer vínculos, pero de ninguna manera con el objetivo de integrarnos a alguna orgánica. No estamos pensando en retornar al Frente Amplio, nada por el estilo”, sentenció.

Al centro o la izquierda

Un espacio más amplio que el Frente Amplio es “Que Chile Decida”, una especie de comando constituyente que se levantó a posteriori del estallido social con el objetivo de conseguir unir con las asambleas y espacios sociales organizados que nacieron tras las movilizaciones. La diputada y presidenta de La Convergencia, Gael Yeomans explicó que “se han incorporado organizaciones sociales y locales, que tienen un trabajo de contacto estrecho con la gente. En eso hemos ido ampliando el círculo, eso es fundamental para nosotros y para pensar la nueva Constitución”.

Yeomans destacó que “para el FA es necesario generar una fuerza que represente intereses de transformación en la sociedad y para eso, estamos disponible a conversar con todos quienes estén en lo mismo. Primero se deben tener conclusiones comunes y que eso se vaya construyendo a partir de acuerdos programáticos (…) no queremos reiterar errores del pasado y que fracasen por no tener acuerdo del programa, eso es fundamental”.

Es en éste debate franco que las distintas apuestas de alianzas de los partidos frenteamplistas chocan, delante la pregunta con destino a dónde crecer. El esfuerzo sobresaliente a partir de “Que Chile Decida”, para el corro más de “izquierda” interiormente del FA es pasado como una oportunidad para convocar a sectores territoriales y movilizados que “no logran ver” en la coalición un asociado, tras la firma del acuerdo constitucional del 15 de noviembre.

Hay fuerzas como RD y los liberales que igualmente verían con atención una posible alianza estratégica con partidos de la ex Nueva Mayoría, como el PS, sin necesariamente dejar a un costado el trabajo territorial. Pero, una alianza electoral con los socialistas podría estar condicionada por la integración de ex PS al frenteamplismo, encima de la posibilidad que UNIR se sume una alianza electoral con Fuerza Popular. Desde el FA afirmaron que cualquier acuerdo con fuerzas de la ex Concertación significaría “un gran error” e iría en contra del principio de construir “algo nuevo”.

Con otro espacio con el que se han tenido conversaciones informales es con “Unidad Para el Cambio” (UPC), conformado por la Convenio Regionalista Verde Social, el Partido Comunista, el Partido Progresista y la Izquierda Libertaria (ex miembro del FA), que es pasado como un amigo decisivo tanto para el proceso constituyente  como para el período electoral y es, en ese tono que se estarían dando los primeros acercamientos. Los problemas estarían en la fuerza política del PC, que a pesar de ser pasado constantemente como un “aliado” para el Frente Amplio, asimismo hay cierta distancia por el temor que “podría comerse al FA, incluyendo a RD”.

Durante la próxima semana, la mesa doméstico del Frente Amplio podría tomar definiciones respecto a la integración de UNIR al conglomerado.

Bajo la mesa

En el Frente Amplio hay consenso en que no están dispuestos a valer con los costos de forzar un nuevo Acuerdo Doméstico, con las características del convocado por el senador PS, José Miguel Insulza y el presidente de RN, Mario Desbordes. Pero sí asistirán a la convocatoria realizada por el Gobierno, la cual fue coordinada a través de las gestiones del ministro del Interior Gonzalo Blumel. Primero, optaron por una fórmula basada en una mesa de economistas en representación de los partidos y el Colegio Médico, quien armó una propuesta sustentada en principios económicos y salubristas, en medio de la pandemia por el Coronavirus. Luego, Blumel logró izar una nueva reunión con los y las presidentas de partido, quienes tendrán un audiencia vía Teleobjetivo hoy.

A pesar de que el ministro señaló que “nadie debe restarse”, en la practica no ha sido tan así. El Frente Amplio no fue invitado a la instancia con el Colmed y a la reunión de hoy, el Gobierno solo consideró a RD, con el criterio que dicha colectividad es la única de la coalición con un representante en la comisión de Hacienda: el diputado, Giorgio Jackson.

Eso gatilló que el diputado Vlado Mirosevic ayer cuestionara las intenciones y criterios de La Moneda. “Ni tan diálogo ni tan nacional. @GobiernodeChile nos acaba de informar que como @Liberales_Chile no estamos invitados a participar del “acuerdo nacional”, a pesar de activo mostrado nuestra disposición. El Presdiente @sebastianpinera debe ser honesto ¿es positivamente con todos o no?”, reza el tweet del parlamentario ayer en la tarde.

El Frente Amplio solicitó un diálogo político y social, en donde se convoque a distintos actores. Por medio de un comunicado, señalaron que La Moneda debe ser capaz de establecer pisos mínimos, como tener una nueva logística sanitaria, democrática y transparente, renta básica de emergencia sobre la raya de la pobreza y protección al empleo.

La diputada Yeomans recalcó que es necesario separar aguas y dejar en claro que este diálogo no es por un nuevo pacto social, sino que se acota a la crisis económica y por el COVID-19 que vive el país: “No vamos a estar con los partidos que quieran quitarle peso al proceso constituyente. Nosotros vemos en estas intenciones de un nuevo pacto social fraguado entre unos pocos, una idea de los mismos partidos que han gobernado durante los últimos 30 años con una política de los consensos, desde la cual nace la movilización del 18 de octubre. Al contrario el proceso constituyente, es la forma en que se va acordar el nuevo pacto social, no con acuerdos por arriba, no tenemos la disposición de dialogar en ésos términos con nadie”.

Toro, en tanto, hizo hincapié en que “el acuerdo social no va a surgir de la ex Concertación, todas las fuerzas de izquierdas defienden el proceso constituyente como la instancia democrática y participación donde se defina el nuevo pacto social. Distinto es afrontar las urgencias de la crisis económicas, en ese sentido, esperamos que el Gobierno cambie el rumbo y deje de estar tan empecinados en respaldar su proyecto ideológico”.

Una preocupación al interior de algunos sectores del Frente Amplio es que la alianza entre el gobierno y ex concertacionistas opten por dejarlos “fuera del tablero” político más tradicional, un ámbito que es parte de los espacios de disputa que tiene el FA como principio, “pero no el único”, destacaron.