Diego Ancalao, candidato presidencial mapuche: «Con el pueblo de Chile nos unen ancestros en común y esa es la identidad que debemos recuperar»

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-En tu historia te presentas como nacido en Purén indómito. ¿Qué pasó en Purén? ¿Por qué es tan importante para ti señalarlo como punto de entrada?
-Es muy importante porque Purén Indómito se candela por un poema épico que hizo Diego Arias de Saavedra, en la época de Pedro de Valdivia, donde se narraba que ahí nacieron los soldados, los guerreros mapuche que derrotaron al imperio castellano. Los purenes eran indomables para los españoles, eran indómitos. Y ahí nació Pelantaro, que caldo a posteriori de Lautaro, y que se traduce como «Claro, brillante» o «El ave que ve más allá de lo evidente». Pelantaro fue capaz de derrotar al imperio castellano en el desastre de Curalaba para los españoles o triunfo de Curalaba para nuestro pueblo mapuche. Fue ahí que él eliminó al administrador de Pimiento, Martín Óñez de Loyola, y sacó al imperio castellano desde Santa Bárbara hasta Osorno. Todo este trabajo de retirada y definitivamente derrota completa del imperio castellano, lo hizo Pelantaro y los indomables de Purén. Fueron ellos. No fue ningún otro departamento. Por eso, entonces, que para mí es tan importante ser de Purén indómito y descender de los guerreros indomables, porque no existe ningún otro pueblo indígena en América Latina que haya derrotado un imperio.

-Tú te has definido como un weichafe, como un combatiente, de la comunidad mapuche Lonko Manuel Ancalao, de la que está a cargo tu padre, José Ancalao. Provienes entonces de una clan de líderes mapuches. ¿Qué hay para antes en tu historia?
-Manuel Ancalao es mi tatarabuelo. Él cercano a otros fueron los que enfrentaron al Ejército de Pimiento en la última inspección de Purén. Yo desciendo de ese lonko. Y igualmente el hermano de él, mi tío antepasado Francisco Ancalao, fue a pelear a Argentina, todavía a defender al pueblo mapuche. Y allá está la Reserva Doméstico de Río Cabreado Ancalao. Y la poetisa indígena más importante de Argentina se lumbre Liliana Ancalao. Somos todos descendientes del mismo clan, es un clan de mapuches que estaban dispuestos a dar la vida por su pueblo. Y hay sectores que creen que ser weichafe significa retornar al pasado y para nosotros ser weichafe significa hacer lo que hizo Lautaro, o sea, comprender la estabilidad del enemigo, formarse la organización. Para nosotros ser weichafe es tener esa capacidad de enfrentarse a los desafíos de la vida y en contra de la opresión para defender nuestro pueblo. No significa que tú vas a tener que tomar una metralleta, sino que, como lo decía Toro Sentado, los guerreros indígenas son los que están dispuestos a dar la vida por su muchedumbre, por su pueblo, por lo más débiles. Lo que en mapudungún es parentela que hace el acertadamente.

-Pablo Marchant, que murió en un enfrentamiento con Carabineros y a quien le hicieron una pelotón de honor armada, todavía era weichafe. ¿Qué te diferencia de ese weichafe?
-Yo creo que solamente el campo de batalla. El campo de batalla para algunos puede ser ese, armado y de enfrentamiento directo y, para otros, como Mahatma Gandhi, Martin Luther King e incluso Mandela, el campo de batalla era la lucha política, utilizando la no violencia como arsenal de exterminio para derrotar imperios. Entonces, lo único que cambia es el campo de batalla.

-En tu programa hay un eje central: el conflicto en el Wallmapu, el conflicto mapuche. Y has sostenido varias veces que esto no se resuelve porque básicamente yerro voluntad política. ¿Cuál es esa voluntad, que tú pondrías, para ir superando este problema?
-La voluntad política de los que han administrado Pimiento en estos 140 abriles, en que se incorporó por la fuerza y la violencia a nuestro pueblo mapuche en el interior del Estado de Pimiento, es una voluntad de ordenar el conflicto, de mandar el problema, de dar ciertos bonos, de hacer ciertos programas para nutrir la limitación. No es una voluntad política para restituir derechos políticos, territoriales, derechos culturales, lingüísticos y derecho todavía a atreverse su futuro como pueblo. Un derecho colectivo donde el pueblo es un sujeto de derecho, no solo la persona. Y no ha habido voluntad para eso, porque el restituir estos derechos al pueblo mapuche choca con intereses económicos, de grupos de poder que financian a ciertos partidos políticos y entonces nunca se resuelve, nunca hay voluntad, porque, si se restituyen los territorios mapuche, va a tener un choque directo con intereses económicos como las forestales, que tienen –según el Instituto Doméstico Forestal– 3 millones 600 mil hectáreas, que están en manos de la empresas forestales, fundamentalmente Arauco Mininco, Angelini y Matte, y solamente el 1% está en manos de pequeños agricultores o propietario forestal.

-Hablaste de las millones de hectáreas que están en manos de las empresas forestales, que tienen títulos de propiedad. ¿Cómo harías para, por un costado, ocuparte del tema de la restitución de las tierras y, por otro, encargarte del tema la propiedad privada?
-La primera medida es restituir todas las tierras que de forma irregular han sido adquiridas por grupos de agricultores, de empresarios agrícolas y empresarios forestales. Según el documentación de (la Comisión) Verdad Histórica y Nuevo Trato, hay un tercio de las tierras mapuche que se entregaron en título de merced, que fueron 536 mil hectáreas. Hoy día están en manos del patrón agrícola y patrón forestal, y la salero de ese título de merced es que no se pueden traicionar, no se pueden arrendar, no se pueden enajenar. Nadie se explica por qué entonces están en manos de empresas agrícolas. Entonces, lo primero es que eso tiene que retornar a sus legítimos dueños, que son imparcialmente los del título de merced y que pertenecen a los lonkos de esos territorios. Son más o menos de 133 mil hectáreas. Yo diría que eso sería una primera meta.

-Proporcionado menos que las tres millones de hectáreas que están en poder de las forestales.
-Así es. Eso sería la primera medida. La segunda medida, yo creo que tiene que ir en la misma partidura de lo que se hizo en Nueva Zelanda con el pueblo Maorí, en la que se le restituyen las tierras que habían sido explotadas por la industria forestal y, adicionalmente, se le compensó a la comunidad por la sobreexplotación, el daño de esa tierra y se llegó a un acuerdo sobre la explotación forestal, en la cual estas tribus maorís lo explotaban y podían traicionar esos productos forestales a distintas empresas. O sea, esto quiere afirmar que la sucursal de los territorios pasa a sus legítimos dueños –y se le compensa al que era el dueño preliminar– o así recíprocamente la propiedad a tribus.

– Y ¿cómo se compensa, por ejemplo, a las empresas que pagaron por esas tierras?
-Si la empresa pagó por esa tierra, se le debería respaldar lo que ellos gastaron.

-¿El Estado?
-Por supuesto. Lo que pasa es que este no es un problema entre los mapuche y la forestales. Este es un problema entre los mapuche y el Estado. Lo que pasa es que el Estado se quiere jabonar las manos y decirle «es un problema de propiedad privada, entre indígenas y forestales y nosotros nos lavamos las manos». Pero lo que ocurre es en efectividad que el problema de las forestales es una audacia de Estado. El que tiene que desposeer y devolver es el Estado, porque la Ley de Colonización de 1845 era precisamente traer colonos a tierras que eran mapuche. Por lo tanto, el que originó el problema es el Estado y el Estado tiene que restituir. Él tiene que charlar con las forestales. Él tiene que resolver la controversia. No se trata aquí de un problema entre la CAM y la Forestal Arauco. Esa es una consecuencia de la irresponsabilidad del Estado, de resolver la devolución a quien es su permitido dueño. ¿Y qué hace el Estado? Arsenal un programita  para que tengan 300 lucas mensuales y planten frutillas. Eso es lo que pasa. ¿Qué tiene que hacer un Superior de Estado? Un Cabecilla de Estado tiene que encargarse la responsabilidad, pedir disculpas, hacer la devolución y establecer los acuerdos con los grupos económicos para que no siga escalando el conflicto.

– ¿Y cómo enfrentarás el problema de quienes han sufrido la violencia de parte de sectores mapuche radicales?
-Todos los conflictos el pueblo mapuche lo ha resuelto en lo que se llaman los parlamentos. Entonces, ¿qué es lo que tenemos que hacer? No es resolver por partes, porque eso todavía es consecuencia de no resolver el conflicto. Si usted le resuelve ese problema a esa clan que fue víctima de la violencia y se lo resuelve a otra grupo mapuche que asimismo fue víctima de la violencia, esa es una decisión parcial, puntual, incluso usual. Entonces, lo que se tiene que hacer es resolver la controversia para todos y para eso, lo que tiene que hacer aquí es un nuevo parlamento entre la comunidad afectada, sociedad civil, empresarios y entidades territoriales mapuche para retornar a venir a un acuerdo como el de Trapihue.  Y que ese nuevo tratado sea es la columna vertebral de la alternativa de la controversias que vuelvan a venir al mundo.

– ¿Y qué posición tomarías frente a ciertas comunidades mapuches radicales que no creen en el camino institucional, que no creen en lo que se está haciendo en la Convención Constitucional y, probablemente, siquiera crean en el camino institucional que estás tomando tú?
-Yo creo que esos grupos violentos, han sido tan violentados en su vida, no sólo ahora, sino que desde sus abuelos, que la única alternativa que ven es imparcialmente esa vía, la del enfrentamiento. Por lo tanto,  así como decía Víctor Hugo, el escritor, «si algún cae en tinieblas y comete errores y no ve la luz, no es pecado del que comete errores en la oscuridad, sino la desliz es del que generó la oscuridad». Y en ese caso, los que generaron la oscuridad necesariamente son los actores políticos que han conducido al Estado. Entonces, frente a esos grupos, yo creo que el problema se resuelve cuando se restituye los derechos que ellos reclaman. Si usted resuelve los problemas, esos grupos violentos deberían dejar de existir. Si no resuelve los problemas profundos, que son las mismas demandas por todos conocidos, entonces van a continuar estos grupos.

-Pasando ahora a tu trayectoria política. Tú fuiste de las juventudes DC durante tu tiempo en la universidad, intentaste ser diputado como independiente, pero el cupo del PRI, luego en cupo del PH e incluso militaste incluso unos abriles en la Izquierda Cristiana. Si se mira así, uno diría ‘ bueno, este señor viene de la política tradicional’. ¿Te sientes parte de esa corriente política?
-No, por supuesto que no. A mí me molesta mucho cómo se ha hecho política en estos  abriles. Pero mira, la razón por la que nosotros, los mapuche, hemos tenido que participar en política tradicional -antes del estallido social y antaño que hubieran cupos reservados para la Asamblea Constituyente- es porque nosotros no teníamos otra forma participar, porque la partidocracia había cerrado toda la forma de décimo política. Entonces, si usted quiere participar ahí, no tiene ninguna otra posibilidad más que participar en esa época en algún cupo de partido como Independiente. Esto se justificaba como un forma de instrumentalizar a los partidos para tener una décimo política en la toma de decisiones. Pero esto no lo he hecho solo yo. El año 1916, el primer diputado mapuche fue Francisco Melivilu, diputado por el Partido Demócrata… o sea, todos los representantes políticos mapuche tuvieron que instrumentalizar a ciertos partidos para tener una décimo del pueblo en la toma de decisiones. La partidocracia había secuestrado la democracia y esa era la guisa que tú tenías para participar.

-Hace algunas semanas te empezaron a vocear el candidato de la Repertorio del Pueblo. ¿Tú sientes que eres el candidato de la Letanía del Pueblo?
-Yo soy candidato independiente antaño que existiera la LDP, yo partí en abril y la LDP nació en mayo. Nunca yo fui candidato de LDP. Recibí el apoyo de ciertas personas de la índice como apoyo, como el constituyente Rodrigo Rojas, pero nunca fui parte. Cuando recibí el llamado a participar del proceso de monasterio de firmas, yo me sentí parte de eso, porque vi una oportunidad de hacer fuerza popular con otros independientes que estaban en LDP. Lo que yo tengo como independiente es el apoyo de LDP, el apoyo del Movimiento Solidarista, Conciencia Ciudadana. Y adentro de ese contexto, claro, el apoyo de LDP es muy importante como movimiento social, porque ellos todavía tienen una fuerza electoral que el Frente Amplio y el Partido Comunista se lo pelean todos los días con una campaña de desprestigio contra mía y con una campaña de división de ese montón.

-Cómo independiente, ¿Cuáles son tus adversarios? ¿Esa izquierda que acabas de mencionar que intentó encerrar tu candidatura? ¿La centroizquierda, la derecha, todos?
-En este minuto me siento solo contra el mundo, porque cuando estás solo, todos te pegan. Pero mira, desde la primera vez que yo quise ser candidato, a mí me eliminó de la papeleta la Democracia Cristiana. A posteriori, la segunda vez que quise ser candidato a diputado, me eliminó el Partido Radical. Y yo iba a ir con Guiller, el senador y yo iba a ir a diputado, y me bajaron, levantando campaña de desprestigio en contra, la cosa es que me bajó el Partido Radical. Bueno, y a posteriori la propia Izquierda Ciudadana asimismo me bajó, por eso tuve que renunciar. Entonces, para ser concreto en la pregunta, creo que yo no soy un problema para los sectores conservadores, porque no soy de derecha, soy de izquierda.

-Eres un adversario para la familia de izquierda entonces.
-Los grupos que quieren repartirse esos votos que están ahí, cualquier adversario, sea yo o sea otro, lo van a intentar eliminar, ya sea por secretaría, ya sea con campaña de desprestigio, con lo que sea, porque lo que a ellos le interesa es tratar de capitalizar los votos para su candidato y para su listas parlamentarias. Entonces, un candidato independiente es peligroso para ellos, pero incluso es peligroso para las elites porque no obedecen órdenes de partido.

-Hablemos del estallido. ¿Qué significó para ti lo que vivimos en octubre de 2019?
-Hay una petición formidable de la multitud de resolver sus demandas sociales, pero incluso de una nueva formas de hacer política. Esa nueva forma de hacer política en la que ellos han manifestado es la que no representa los partidos políticos. Adicionalmente el movimiento social chileno se dio cuenta que la represión al pueblo mapuche es una represión por exigir derechos. Eso permitió que el pueblo mapuche y los pueblos originarios se unieran en un algarada social con el pueblo de Pimiento, lo que no había pasado nunca, es un cambio muy enorme en términos culturales.

-Te has definido como un hombre de dos naciones, por tu herencia remoto mapuche, y igualmente por la chilena. ¿Cómo se e entronca esta visión del hombre de dos naciones en un plan país?
-Yo soy una persona mapuche que tiene una historia intercultural, una formación intercultural y veo el mundo desde una visión mapuche. Y una visión todavía, yo diría, multicultural. ¿Por qué? Porque me he poliedro cuenta que para algunos mapuche yo soy muy chileno para ser mapuche, pero para los chilenos yo soy muy mapuche para ser chileno. Entonces nos encontramos en el centro de dos naciones, de dos mundos, que yo diría que sería lo que en efectividad es el chileno, un mestizo. Y imparcialmente este liga es que carece de identidad, que el 90% de Pimiento carece de identidad, porque en estos 140 abriles el Estado le ha incapaz su antiguo mapuche, lo ha inútil porque ha dicho que no existe, que somos todos chilenos, que no son mapuche, que son araucanos. Entonces en esto nosotros lo que tenemos que hacer es construir un puente entre el pueblo de Pimiento y el pueblo mapuche y los pueblos originarios dónde encontremos los temas que nos une. Y uno de los temas que nos une es que la desigualdad, la desatiendo oportunidades, ha sido creada por los mismos grupos de poder político que le han quitado los derechos al pueblo mapuche. Entonces el camino del pueblo de Pimiento y el pueblo mapuche está íntimamente unidos, no solo porque porque tengamos adversarios en popular, sino porque tenemos ancestros en popular y eso es lo que hay que recuperar para darle a Pimiento, lo que lo que uno tiene, que es una identidad de su propia raíz. Y eso es muy importante hoy día, porque uno no saco falta cambiar autoridades políticas, sino hay un cambio cultural, en la forma de hacer política, en la relación entre la persona, la naturaleza y el Estado, y la relación entre las personas. Y en eso la cabeza atávico mapuche tiene mucho, mucho que entregar, porque la humanidad el 99% del tiempo de la humanidad ha sido tribal. Menos del 1% han sido en estados modernos, entonces tenemos mucho más popular en el orden tribal.

-Eres el primer candidato mapuche que logra inscribir oficialmente una candidatura presidencial. Eso ya es histórico. ¿Te ves entrando en La Moneda?
-Esa imagen ha quedado en nuestra retina desde que Lautaro intentó presentarse a la hacienda del reino y lo traicionaron en Talca. Él decía que mientras no se llegara a la hacienda del reino no se iba a resolver la controversia y la violencia. Yo siento que Lautaro, hace 480 abriles tenía razón, o sea, es necesario impresionar a la caudal del reino para ponerla al servicio de quienes han sido históricamente excluidos desde su propio país, para que no se sienta el extranjero en su propia tierra, y por eso me veo en esta carrera presidencial, que es para recuperar lo que es nuestro y para que por primera vez en la historia tengamos personas del Pimiento excluido, del Pimiento postergado, del Pimiento mestizo.