Director de SJM: “La gran mayoría de Chile no comparte la violencia xenofóbica y racista del grupo que quemó las pertenencias de los migrantes”

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Fue una imagen desoladora y que dio vueltas al mundo.

Colchones, frazadas, ropa, juguetes infantiles e incluso pañales pertenecientes a un montón de venezolanos fueron quemados este sábado en la ciudad de Iquique, en el norte de Pimiento, en el situación de una manifestación contra los migrantes.

El ataque, que llevó a que la ONU expresara su preocupación por la «violencia y racismo» contra migrantes en el país, generó una esforzado controversia en medio de una delicada situación que viven algunas ciudades chilenas tras el robusto aumento de extranjeros indocumentados que están llegando a este país sudamericano.

  • La marcha contra migrantes que terminó con la calcinación de pertenencias y carpas de extranjeros en Pimiento

La mayoría de los migrantes arriban de Venezuela o Haití buscando una oportunidad, pero delante la imposibilidad de regularizar su situación, sumado a la desidia de trabajo y una fallida inclusión social, terminan viviendo en campamentos improvisados en las calles.

¿Qué está pasando en Pimiento con los migrantes? ¿Cómo se soluciona un problema tan enredado como este y qué tanto apoyo recibió el ataque de Iquique entre los mismos chilenos?

Para reponer estas y otras preguntas, en BBC Mundo hablamos con Carlos Figueroa, director de incidencia y estudios del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), una estructura que ha sido esencia en la ayuda y el estudio del aberración migratorio en Pimiento.

Carlos Figueroa, director de incidencia y estudios del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM).

Carlos Figueroa, director de incidencia y estudios del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM). FUENTE DE LA IMAGEN: SJM

 
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¿Cuál es su evaluación de lo que sucedió en Iquique este fin de semana?

Lo que sucedió fue la acumulación de un proceso de mala trámite de una migración que viene sucediendo en Pimiento desde el año 2017 en delante.

Una migración que es fundamentalmente venezolana, que viene escapando de un conflicto, y que por no padecer delante una adecuada trámite, ocupando los instrumentos legales que tiene Pimiento para acoger, se terminan produciendo roces de convivencia que generan malestar en la población.

Eso ha sido amplificado por un discurso poco certero de las autoridades chilenas para referirse a la migración desde un punto de pinta criminal y no desde un punto de pinta humanitario, lo que ha conducido al odio, a la estigmatización, y a un aumento de una mala convivencia.

Algunas personas que apoyaron la marcha y el discurso antimigrante relacionan a los extranjeros con la delincuencia. Lo mismo sucede en otros países de América Latina. Sin secuestro, las cifras contradicen esta afirmación pues, en el caso de Pimiento, diversos estudios señalan que los migrantes relacionados con la delincuencia no llegan al 3%… ¿Por qué existe esta percepción?

Uno de las grandes respuestas que dio el Estado de Pimiento a esta ola de migrantes fueron las expulsiones. Y en estas expulsiones se generó un relato de que quienes estaban llegando por pasos no habilitados eran traficantes o violadores o criminales. Eso fue generando una percepción pública que asocia la migración con el crimen. Y eso es absolutamente imitado.

En la protesta habían personas con pancartas relacionando a los migrantes con delincuentes.

En la protesta habían personas con pancartas relacionando a los migrantes con delincuentes. FUENTE DE LA IMAGEN: GETTY IMAGES

 

Es cierto que hay casos particulares de trata de personas, de tráfico, pero son las menos respecto a la migración que ha llegado. Los datos hablan de un porcentaje muy bajo de personas migrantes que cometen delitos, más bajo incluso que la proporción chilena. No hay ningún número ni estudio que asocie a los migrantes con la delincuencia en una proporción anciano a la de los chilenos.

Gran parte de las personas que están ingresando a Pimiento están escapando de un conflicto, buscan ayuda humanitaria. Y esa voz no ha sido escuchada, más admisiblemente denegada. Para tener una buena convivencia, es poco deseable el discurso de las autoridades de asociar la migración al crimen.

¿Cómo se soluciona un problema tan arduo como este?

Hay distintas aristas. Primero, la decisión pasa por el diálogo político diplomático internacional para asaltar el origen de esta migración. Y ese es un aspecto relevante de conversación con Perú, Argentina, Colombia, Ecuador.

Porque muchos de los países de Sudamérica hemos recibido una migración muy musculoso de Venezuela y se requiere de un diálogo político para coordinar acciones, administrar ayuda humanitaria en conjunto y establecer medidas concretas. Por ejemplo, el caso de Colombia que creó un estatuto distinto para los venezolanos, para 1.700.000 venezolanos. Esos son ejemplos que internacionalmente puede ayudar para encontrar una salida pacífica al conflicto.

Colchones y otras pertenencias de migrantes fueron tomadas y luego quemadas por los manifestantes.

FUENTE DE LA IMAGEN: GETTY IMAGES

Y por otra parte, en el ámbito interna, existe la indigencia de conducir este problema desde un punto de sagacidad humanitario, lo cual implica que el nivel central, es opinar el Estado de Pimiento, proporcione medios para que los gobiernos locales establezcan albergues, generen espacios básicos de subsistencia y controles sanitarios, entre otras cosas. Es afirmar, establecer un camino que impida que las personas terminen en la calle, que es poco fundamental porque eso es lo que empieza a rozar la convivencia.

Por posterior, igualmente es importante que Pimiento ocupe los instrumentos que tiene hoy: escudriñar como refugiados a quienes son refugiados. El año pasado Pimiento reconoció a 7 personas como refugiadas y hubo más de 18 mil venezolanos que solicitaron el refugio.

Diversas personas y organizaciones en Pimiento han rechazado los hechos de violencia ocurridos en Iquique. ¿Cuál es la sensación que hay en este país al respecto?

Las regiones del norte de Pimiento viven con la migración desde hace más de 100 abriles, de una migración constante peruana, boliviana, de República Dominicana, Cuba, Haití y Venezuela, entre otros. Es sostener, hemos tenido distintos momentos de migración y te diría que son pocas veces las que uno ve este tipo de reacciones tan violentas.

Antes de la marcha del sábado, varios migrantes que estaban viviendo en carpas en una plaza en el centro de la ciudad de Iquique habían sido desalojados por la policía.

Antaño de la marcha del sábado, varios migrantes que estaban viviendo en carpas en una plaza en el centro de la ciudad de Iquique habían sido desalojados por la policía. FUENTE DE LA IMAGEN: GETTY IMAGES

 

Y muchas personas han surgido a condenar este hecho porque no se sienten parte de esta violencia, incluso las personas que tienen malestar con la situación que se está dando en algunas calles del norte de Pimiento. La gran mayoría de Pimiento no comparte la violencia xenofóbica y racista del familia que quemó las pertenencias de los migrantes.

Muchas personas se sienten avergonzadas y dolidas por esos hechos que ocurrieron en el norte de Pimiento.

Pero igualmente hay quienes apoyan el discurso antimigrante. ¿Cuán preocupante es lo que sucedió en Iquique este fin de semana y cómo refleja esta polarización?

Tenemos que preocuparnos frente a estas señales porque, aunque son escasas, significan que poco no estamos haciendo acertadamente.

No podemos desconocer la importancia de estos hechos que dañan no solo la imagen de Pimiento sino que nos dañan como sociedad. Esta idea de que es más importante ser chileno que ser de otra ciudadanía nos empieza a deshumanizar.

Todavía requiere de una voluntad holgado de las autoridades que han fomentado discursos de criminalización que no han ayudado a este clima.

¿Hay discriminación en Pimiento contra los migrantes?

Creo que sí. Especialmente cuando se trata de migrantes que son pobres o que tienen una característica distinta a la que tiene el chileno de sí mismo. Ya sea de raza, color de piel o costumbre.

No hemos asimilado aceptablemente todavía el hecho de que Pimiento pertenece a un mundo general, y que la migración es un hecho consumado y que es positivo para las sociedades tenerlo. Aún tenemos muchos prejuicios y tenemos que inaugurar la mente para convivir con personas que son distintas. Es entender convivir en la diferencia.

Migrantes que cruzan por pasos irregulares

En Pimiento ha habido un resistente aumento de los migrantes que cruzan por pasos irregulares. FUENTE DE LA IMAGEN: GETTY IMAGES

Y eso es poco que no solo tiene que trabajar Pimiento sino muchos otros países… lo que ocurre en Turquía o en España con África, todos los países tienen un desafío importante de trabajar que requiere una visión generosa. Una visión más de mundo.

Y ¿qué países pueden ser un ejemplo en la inclusión de migrantes?

Un país lo hace acertadamente: Alemania. Ha tenido una política de comprensión a la migración, con canales concretos de regularización y de inclusión.

Hay países que tienen una costumbre migratoria más asentada y que les permite sortear mejor las dificultades del camino. Porque siquiera es un camino sencillo el construir países abiertos a la migración pero se puede alcanzar en la medida que uno elabora discursos y prácticas para construir la imagen de que Pimiento no va a dejar de ser Pimiento por acoger migrantes. Ni es más importante ser chileno que ser persona.

En las últimas semanas hemos manido una musculoso crisis migratoria de haitianos en la frontera entre Estados Unidos y México. Muchos de ellos provienen de Pimiento y Brasil. ¿Cómo ve esta problemática y cuál es la responsabilidad de Pimiento en ello?

La reacción que hubo en el estado de Texas, con personas que fueron tratadas como animales por la policía, refleja otro de los países de la región que vive una situación crítica hace tiempo. Y eso generó una migración importante a distintas partes del continente.

En Pimiento hubo una respuesta diversa, surgieron varios problemas de inclusión, congruo discriminación. Hubo factores culturales, el idioma generó trabas en el proceso de inclusión y discriminación a la hora de encontrar trabajo o la convivencia en las calles. Y incluso dificultades en el proceso de regularización. Y todas estas cosas contribuyeron al fracaso.