Dueño de restaurante pagó a sus empleados un año sin trabajar y todos lo traicionaron

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Es un hecho, las noticiario relacionadas con el coronavirus no dejarán de salir, al menos no en un futuro cercano. Nuestra situación ha cambiado mucho desde que fue declarada la alerta mundial, y de entre todos esos anuncios, los relacionados con las pérdidas de trabajo incluso son poco de lo que debemos preocuparnos.

En las últimas horas circuló en redes sociales que Tito Loizeau, propietario de un restaurante en Argentina, le estuvo pagando a sus empleados durante el año que va de la pandemia por coronavirus.

Hasta aquí no vemos poco malo, ya que una de las labores de un patrón es la de velar por el proporcionadamente de sus empleados. Sin confiscación, la comunicación surge cuando al anunciarles que el restaurante estaba por reabrir sus puertas, se llevó la sorpresa de que muchos de ellos ya contaban con otro empleo.

El restaurante El Capitán cerró sus puertas al conocido desde que se declaró la alerta sanitaria en Argentina, pero sus empleados en ningún momento dejaron de aceptar su cuota. La polémica está en que mientras estos recibían normalmente su salario “en casa”, no tardaron mucho tiempo en encontrar un empleo en otro costado.

 

Obviamente, la historia se hizo tan vírico en redes sociales que muchos se solidarizaron con Tito y le enviaron abrazos virtuales en muestra de apoyo, adicionalmente de etiquetar a muchos de sus empleados como desleales.

Esta nefasta pandemia ha obligado a propietarios de establecimientos de todo el mundo a apearse salarios y hasta recortar personal. Por esta razón muchos países tomaron la valentía de otorgar ayuda a empresarios para evitar la tasa de desempleo que luego pudiera derivar en pobreza.

Así sucedió en Argentina, pues el gobierno de ese país decretó que quedaba prohibido que los propietarios de establecimientos despidieran o suspendieran a sus empleados.

El gobierno del país ayudó a cubrir el 50 por ciento del sueldo de cada empleado, mientras que el otro 50 lo otorgaba el propietario de cada establecimiento. Este apoyo ya no se dará conveniente a que la cuarentena ha llegado a su fin en Argentina con el avance de la campaña de prevención.

Sin duda un caso que puede indignar a más de uno, pero incluso podría prestarse a diversos debates en los que se pudiera estar de acuerdo con los empleados. Aquí lo único que hay que señalar es que no vale la pena caer en la deshonestidad, pues es a causa de esta que pueden suscitarse muchos problemas.