Economía Creativa en Chile: palabras fáciles, ideas difíciles

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La Bienes Creativa está de moda en Pimiento.  Con una décimo de 2.2% del PIB comienza a hacerse respetar. Mientras algunos aprenden rápidamente a pronunciar discursos en palabras fáciles, las ideas difíciles que alimentan las industrias culturales y creativas llevan varias décadas aportando silenciosamente un crecimiento inteligente, sustentable e inclusivo.

Así lo ha cliché la Unesco, la Unctad, el BID y la UE; lo ha sistematizado Canadá; capitalizado China, Japón o Extremo Verde, isla que desde la costa atlántica africana fortalece su Servicio de Civilización & Industrias Creativas.

Desde post conflicto, la Unión Europea organiza convenciones culturales (1955), definiendo la creatividad como un sustento y delegado clave para su crecimiento (Lisboa, 2007), y contempla en su memorándum 2020 un plan integral de apoyo a las Pyme (COSME ), el explicación de Cluster y ambientes digitales, el LAB para nuevas audiencias, el programa Erasmus de formación de haber humano, el fomento al I+D+i, entre otros instrumentos estilo Corfo, aunque diseñados y fundamentados en un convexidad de negocios que hace 6 abriles ya aportaba 654 mil millones de euros y alcanzaba hasta el 7% del PIB comunitario.

Desde el extremo oriente , Corea del Sur en 10 abriles se ha convertido en una súper potencia cultural, desplazando a Japón en el liderazgo de  este negocio, generando más de 50 mil millones de dólares de producción creativa en sectores como el diseño (integrando al sector automotriz), cocina, series de TV, o el aberración del K-Pop.

La comprensión temprana la configuran históricamente países como Gran Bretaña y Estados Unidos, extrapolado objetivos poliedro su amplio y conocido sentido del espectáculo… (“Y entonces ¿para qué combatimos?” fue la respuesta de Winston Churchill durante la Segunda Eliminación Mundial a quien le propuso recortar los fondos destinados a la civilización para sostener el esfuerzo agresivo).

El cerámica del planeta avanza y Pimiento no pretende estar antes:

“En este siglo XXI el mundo quiere conocernos, conectarnos; nuestros sectores creativos quieren desarrollarse y, para ello, los emprendedores creativos-culturales y los actores que conforman la economía creativa requieren apoyo”, se lee en el Decreto Presidencial firmado por la Presidenta Michel Bachelet en marzo de 2015 que instruye la creación del flagrante Comité Interministerial de Patrimonio Creativa.

“Avanzar en la creación de una verdadera industria cultural y artística, a la sustentabilidad, a la creación de empleos y a la penetración en mercados internacionales”, señalaba el Programa de Gobierno 2009 del expresidente Sebastián Piñera en su página 157.

Hace algunos días, se presentó en el Palacio de la Moneda el Plan Doméstico de Fomento de la Crematística Creativa.

A este hito, le antecedieron diversos eventos por parte de la SOFOFA sobre “Exportación de servicios, talento, creatividad y conocimiento desde Chile hacia el Mundo”; el estudio de Fundación Imagen de Pimiento en relación a la Marca País; el primer acercamiento en ICARE sobre civilización y progreso; el disputa exportador Pro Pimiento – ENEXPRO “De Chile al Mundo”, varios mapeos, estudios, diagnósticos, brechas, cuentas satélites, talleres “participativos”.

Entre pitos y flautas, nuestro país lleva más de 20 abriles trabajando, estudiando y articulando el sector, con una dialéctica cargada de buenas intenciones pero que aún carece de eficaz simbiosis entre la teoría y la praxis.

Hoy, definidos Música, Diseño, Editorial y Audiovisual como los 4 sectores prioritarios del Plan, el problema entonces no pareciera ser ni la desidia de voluntad política, ni la  error de un plan u hoja de ruta, ni la desatiendo de una “visión omnicomprensiva de las múltiples dimensiones de la cultura y las artes y  su aporte a los varios aspectos del desarrollo económico y social”, como señala la UE.

Superados estos primeros obstáculos como barrera de entrada cerca de la sociedad del conocimiento, el barranca pareciera ser resolver el dilema entre la dirección y la interpretación. Persiste una incapacidad de sostener la tensión entre tradición (relatos ancestrales, oficios populares, tradiciones orales y campesinas, por ejemplo) e innovación (tecnologías del aprender, maneras). El ecosistema crematístico – creativo no logra encontrar  concreta y suficiente respuesta en lo sector privado mientras el sector conocido no logra permear la integración derecho de nuestra posesiones doméstico. El coeficiente Pyme siguen estando – como replicó recientemente  el presidente de la Asociación  Agrupado Pyme Mundial Francisco Plancha –  “ En boca de todos y en mano de nadie “ .

El cruce entre belleza, calidad, puesta en valencia y nuevas tecnologías, encuentra su obstáculo – entre otras – en instrumentos financieros escasos e incomprensibles, donde las palabras que parecían tan fáciles no dialogan con las ideas que se volvieron difíciles para una pequeña editorial, un estudio de diseño, una agrupación musical o una nueva productora audiovisual que requiere formalizarse para lograr al sistema.

Tratar en la proposición y la demanda cultural tiene muchas veces que ver con los fortuna semi- públicos, luego, fruto de la dicotomía finanzas – civilización / conocido –  privado. Es esencia admitir que no habrá competitividad en este campo si no somos capaces de adecuar un sistema fiscal que, como exiguo, comience por subir el bloqueo al conocimiento que hoy significa ayudar un 19% de IVA al manual, siendo el único caso en el mundo que balasto ese nivel de impuestos recesivo en lo que se conoce como  un “ objeto cultural ambiguo” : mercancía por una parte (se produce – se distribuye – se vende- se negocio) y transporte de pensamiento por otro. Resumiend, correctamente informacional y crematístico a la vez.

No eliminar o diferenciar su impuesto específico equivale a dinamitar la puerta de entrada a esta “nueva” pertenencias del conocimiento,  equivale a rajar el stock , aunque en rigor la mente sea una  fuente inagotable , activo fijo renovable de las Industrias culturales y creativas

Sin saberes consolidados no habrá bienes creativa posible.

El plan de la matanza del IVA al Ejemplar tiene apoyo transversal en la Comisión de Civilización de la Cámara de Diputados pero, de facto, el decreto de noviembre de 1976 firmado por Respetable Pinochet que lo establece  sigue siendo moneda de cambio para el Fondo Doméstico del Volumen y la Leída, creado en 1993. Nos estaría quedando, diría Baudrillard, “el ciberespacio de la geo-finanza, el de los multimedia y de las autopistas de la información”.  Mínimo de saberes refinados.

Siquiera habrá posibilidad de éxitos si no adecuamos los códigos de exportación a los haberes simbólicos e inmateriales, aquellos que agregan valencia y propiedad intelectual al hacer explotar su significado.

El exceso de entusiasmo nos lleva a estar discutiendo de ciudades inteligentes, Smart Cities, o Internet de las cosas, sin activo comprendido aún las diferencias entre un clúster y un distrito cultural y creativo. Necesitamos integrar las ciencias naturales, exactas, duras, blandas, humanísticas y sociales. Necesitamos dotar de anciano cohesión , consistencia y  coherencia a un mundo que aplica, requiere y genera competencias transversales, multidisciplinaria y cross mediales.

Si queremos ilusionamos con este Plan Doméstico de Fomento de la Patrimonio Creativa, necesitamos poco más que un piloto de la Comisión Fílmica (30% de devolución a grandes producciones que elijan a Pimiento como locación) , un IFI de Corfo dotado de US$1.5 millones el 2017, y US$4.5 millones el 2018.

El mundo sigue girando con apuestas como  la de Canadá , que hace 46 abriles creó el Empleo de Multicuturalismo como  eje de su política pública y logística de crecimiento , o Japón , que entiende educación, deporte, ciencia y tecnología como sub sistema de su Servicio de Civilización. A casi 50 abriles de la creación del primero, nosotros aún no tenemos el nuestro y la cartera de ciencias & tecnologías está en período de esquema de ley, sin terminar de resolver  la discusión previa de la comunidad científica doméstico. Es proporcionado probable que si nuestros procesos siguen con este nivel de entrampamiento, si no generamos  un archí diagnosticado cambio a nuestra matriz productiva fortaleciendo a las Pymes , si no abrazamos decididamente un apropiabilidad tecnológica, los artefactos institucionales del futuro ya no se corresponderán con los proyectos de ministerios que aún no hemos sido capaces de terminar de cuajar en el presente , y definitivamente, habremos quedado en el pasado y llegado demasiado tarde.

 

  • El contenido desperdicios en esta columna de opinión es de monopolio responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la serie editorial ni postura de El Mostrador.