Eduardo Cretton (UDI): «Si no tenemos los votos para influir dentro de la Convención, podemos influir a través de la sociedad civil y en la opinión pública»

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«Usted no ha sido capaz de condenar en absoluto el efectuar de estos grupos terroristas que no representan bajo ninguna circunstancia al pueblo mapuche». Esa fue parte de la intervención del constituyente de la UDI Eduardo Cretton este jueves, dirigiéndose a la presidenta de la Convención Constitucional, Elisa Loncon, premeditadamente de los hechos registrados en Cañete, donde falleció una persona. Fue uno de los puntos tensos que marcó la marcha, pues Loncon le respondió que «es un tema que tiene mucho más fondo de las palabras y la permanencia que tú tienes Cretton, y el patronímico que tú tienes igualmente, la violencia que nos ha tocado a nosotros, las naciones originarias es estructural, es un racismo invariable».

Cretton es parte del género «Unidos por Pimiento», uno de los tres referentes en que se dividió la UDI, republicanos e independientes de derecha – parágrafo de los constituyentes de RN y Evopoli, e independientes, que crearon su propio referente-, con los que pretenden tener viejo paso a las palabras adentro del pleno de la Convención. Es, adicionalmente, uno de los convencionales que anunció su apoyo al candidato presidencial José Antonio Kast, con el que dice tener algunas diferencias.

En entrevista con El Mostrador, el constituyente del distrito 22 – de la región de la Araucanía – abordó la separación de aguas en Vamos por Pimiento, donde descartó que fuera un proscenio de la derecha dialogante contra la dogmática. Dijo que no buscan torpedear el proceso constituyente, pero admitió que al no poder incidir interiormente de la CC, la logística de su sector ha sido incidir en la opinión pública.

– ¿Cómo ve la fragmentación de Vamos por Pimiento en la Convención Constitucional? ¿Lo siente como una fragmentación entre la derecha más dura y la más dialogante?

– Yo creo que lo primero es señalar que nosotros nos dividimos en 3 grupos porque no estábamos utilizando la palabra como corresponde. Nosotros representamos el 24% de la Convención y estábamos usando el 18% de la palabra, entonces, evidentemente nos veíamos perjudicados, y de ahí nace esta organización de subdividirnos en grupos, y que causó poco de molestia en nuestros socios de RN y Evopoli.

Creo que siempre las alianzas políticas tienen que ser no por obligación, sino que por afinidad, y en ese sentido creo que va a ser mucho más fructífero el trabajo entre nuestra bancada y la de RN y Evopoli cuando encontremos aquellos temas que nos unen y en los cuales podamos trabajar en conjunto, sin que nadie sienta alguna responsabilidad ligada al otro. Por lo tanto, yo creo que esto facilita el trabajo, nos permite ponernos de acuerdo en aquellas cosas en las que estamos, y en aquellas cosas que no estamos de acuerdo poder trabajar más autónomamente.

Acá el quiebre no es como se ha querido instalar de un alma dialogante contra otra más intransigente o más dogmática, sino que lo que acá yo lo que veo es que hay distintos puntos de olfato de cómo acometer el proceso constitucional. Por una parte, hay algunos que creen que aún es posible tender puentes con el Frente Amplio y el Partido Comunista o la ex Concertación, que en muchas cosas tenemos afinidad. Pero esa logística no ha funcionado, porque hoy día hay 2/3 marcados, hay una hegemonía muy marcada por parte de la izquierda, donde el Partido Comunista, el Frente Amplio, los Escaños Reservados y los Movimientos Sociales, podrían escribir la nueva Constitución sin aprieto de escuchar a la ex Concertación, a los Agustín Squella o a los Felipe Harboe, ni siquiera escuchar a Pimiento Vamos, entonces, esa organización me parece que peca un poco de ingenua, en el sentido de creer que a nosotros nos van a escuchar más por el hecho de tratar de convencer a la muchedumbre que está al frente.

El FA y el PC tienen una memorándum muy marcada y no se van a mover de esa memorándum, y lo hemos gastado, por ejemplo, en la discusión del Reglamento. Nosotros presentamos como Pimiento Vamos presentamos más de mil propuestas y menos del 10% fueron aprobadas. Muchas de ellas eran propuestas técnicas, que tenían que ver con días, plazos, y la verdad es que no se acogieron porque vienen de Pimiento Vamos. Hay un humor suficiente amplio por parte de la izquierda de no escucharnos y hacer como si no existiéramos interiormente de la Convención, por lo tanto, la capacidad que tenemos de influir en el interior de la CC es muy poca. Por otro costado, la posición que nosotros hemos tomado es que si no tenemos los votos para influir en el interior de la Convención, podemos influir fuera de la Convención a través de la sociedad civil y en la opinión pública, y a eso es lo que nos hemos dedicado nosotros como bancada UDI, independientes y republicanos.

– Hay una sensación y una crítica no sólo desde la concurso, sino que incluso desde la centroderecha, de que existe un categoría adentro de la Convención que quiere torpedear el proceso constituyente. El mismo Bernardo de la Maza fue crítico de sectores de la UDI y de republicanos. ¿Cómo lo ve? ¿Existe una verdadera intención de su sector de avanzar a una nueva Constitución?

– Yo creo que Bernardo se equivoca. Acá no hay un talante ni de torpedear ni de obstruccionar procesos, porque en el fondo siquiera podríamos. No tenemos ni siquiera el tercio para acogerse a la Corte Suprema. Lo que pasa es que nosotros vamos a denunciar cada vez que consideremos que hayan brinco a las normas, brinco a las reglas, que no se respete el acuerdo del 15 de noviembre, lo vamos a denunciar y con toda la fuerza del mundo, y eso para ausencia es ser obstruccionista, es todo lo contrario, significa cuidar la legalidad de este proceso. Creo que aquellos que dicen que hay algunos haciendo campaña para el plebiscito de salida o para el rechazo se equivocan profundamente, porque cómo vamos a gustar a repeler poco que todavía no tenemos el texto.

Nosotros vemos que como vamos encaminados, con el brinco a las normas que hemos manido, con el talante refundacional que hay adentro de la Convención, podemos calar perfectamente a una situación donde una mayoría de los chilenos digan: «saben qué, esta Constitución no me corresponde». Y por lo tanto yo creo que hay que plantearnos seriamente o cuestionarnos seriamente la posibilidad de que el plebiscito de salida no sea entre la Constitución del 80 – que para mí y para varios de mi sector ya está muerta -, sino que sea entre distintas opciones de Constitución, y que sean finalmente los ciudadanos los que puedan designar entre distintas opciones para evitar así un plebiscito de salida que sea binario, apruebo o rechazo.

– Varios dicen que hay una campaña de desprestigio. ¿Cómo se hacen cargo ustedes de esta situación, por ejemplo, con lo que dijo la senadora Ena von Baer, con afirmaciones falsas sobre el himno doméstico, la bandera y el escudo?

– Hasta el día de hoy nadie ha propuesto cambiar los emblemas nacionales, pero sí se han cuestionado. Es cosa de ver el Instagram de Beatriz Sánchez, donde quería cambiar el leyenda del escudo, donde se planteaba la posibilidad de cambiarlo. Jorge Baradit que ha dicho que la destino solitaria deberíamos cambiarla por la hado de 8 puntas. O los dichos de Elsa Labraña con respecto a cambiar el himno doméstico en Mentiras Verdaderas de La Red. Y lo que yo he planteado como ingrediente de la comisión número 2 ( de principios constitucionales), es que zanjemos cuanto antiguamente esta polémica, para que no se siga prestando esto para malos entendidos. Y cómo se zanja, muy practicable. Que nuestra comisión, ahora que ya estamos en el trabajo de fondo, proponga cuanto antaño que nuestros himno doméstico, la bandera y el escudo, se mantengan a nivel constitucional. Hay algunos convencionales que dicen que eso no debería estar en una Constitución. Yo creo que son símbolos que no representan ni colores políticos, sino que nos representan a todos y por lo tanto no debería ocurrir ninguna duda en cuanto a su legalidad. Y el llamado que yo hago es que zanjemos esta polémica lo antaño posible.

– Pero la senadora hablaba de que la Convención Constitucional lo propuso. Es diverso a afirmar que algunos constituyentes lo han planteado. Y lo que han dicho constituyentes incluso del PC es que este tema no le corresponde a la CC. Entonces se armó, a discernimiento de varios, una polémica sintético.

– Yo creo que se ha armado esa polémica sintético porque hay muchos que han sido ambiguos al minuto de defender los símbolos patrios. Esto se zanja super simple, colocando en las bases de nuestra institucionalidad que los símbolos se mantienen y fin, se acabó la polémica. Ni Ena von Baer ni nadie podría utilizar esto para hacer ningún tipo de campaña.

– Mencionó que nadie está haciendo campaña por un plebiscito de rechazo. ¿Cómo se da garantías que no están en esa posición, cuando José Antonio Kast, a quien usted apoya, si admisiblemente no ha planteado un rechazo anticipadamente, sí ha dicho que si la propuesta es mala va a liderar el proceso de rechazo en el plebiscito de salida?

– Es que esa es una opción que van a tener todos los chilenos al final de nuestro trabajo. Finalmente son los ciudadanos los que aprueban o rechazan la propuesta que vaya a salir de la Convención, y si es una mala propuesta, evidentemente que los chilenos, José Antonio y cualquier persona tiene el inmutable derecho de elegir rechazo en ese plebiscito, es parte de la democracia.

Y con respecto a José Antonio, yo sumé mi apoyo a la figura de José Antonio Kast, pero este no es un apoyo acrítico. De hecho yo creo que hay muchas diferencias entre lo que plantea la UDI con el Partido Republicano, sobretodo las generaciones más jóvenes. Y lo que nosotros estamos trabajando ahora es articular un rama de jóvenes que quiera sumarse a la campaña presidencial, entendiendo que va a ser una campaña asaz reñida en segunda revés – independiente de quién pase, si es Sebastián Sichel o José Antonio -, sumarse al candidato que esté más cercano a nuestras ideas, de guisa crítica y tratando de aportar cosas que yo creo que hoy día le desliz al programa de José Antonio: el cuidado del medioambiente es un tema que nosotros queremos ir a aportar, los temas de mujer, pero sobretodo, y yo creo que lo más importante – y esto es muy necesario que la derecha lo entienda – es que esta nueva coexistentes tiene que ser capaz de interpretar el malestar que produjo el 18 de octubre.

El 18 de octubre no fue un invento ni de Cuba ni de Venezuela, sino que había un malestar. Obviamente hay grupos más radicales que prendieron el fósforo, pero ya estaba ahí el combustible. Pero hay que ser capaces de interpretar ese malestar, y eso hay que interpretarlo desde nuestra identidad como derecha, no hay que salir a pedir ideas prestadas o ropa ajena. Desde la derecha nosotros tenemos un relato para interpretar ese malestar que se produjo básicamente por una acumulación de furia frente a una clase política que llevaba mucho tiempo en la inercia, sin hacer las reformas necesarias, y igualmente por los abusos de parte del Estado y de algunos empresarios. Si es que nosotros logramos interpretar ese malestar desde nuestras ideas, creo que se le puede inyectar una cuota de futuro y de efectividad al programa de José Antonio Kast, que espero que sea recogida por nuestros socios republicanos, y de esa guisa conseguir demorar a la inmensa de mayoría de los chilenos.

– Respecto de la recital de la UDI y otros sectores de la derecha ahora que empiezan los temas de fondo. ¿Cuál va a ser la organización?

– Yo creo que hay 3 cosas: la primera es que nosotros tenemos que revisar cuáles principios de una Constitución son insustituibles. Hay principios que si una Constitución no considera está destinada al fracaso o a tener una muy corta vida. Y esos principios insustituibles creo que hay que defenderlos, explicarlos desde nuestra visión y explicar que son principios conveniente transversales. La clan como núcleo de la sociedad, para mí es poco que es completamente insustituible, porque el individuo no se sostiene por sí solo, todos necesitamos una clan. Cómo está compuesta esa clan, creo que es un debate que hay que dar y yo estoy muy franco a que se diga la clan en cualquiera de sus formas, reconociendo que hay más familias que sólo el coyunda, pero que siquiera cualquier cosa es grupo. Un montón de amigos en un área no es clan. La grupo es el núcleo fundamental y eso hoy día está en peligro porque hay algunos que han planteado que el núcleo fundamental sería la comunidad, que es una conceptualización que nadie sabe muy acertadamente lo que es. Si ese tipo de títulos no se considera, esta Constitución está destinada al fracaso y nuestra pega va a ser defender estos títulos insustituibles como la clan, o como la autonomía de los cuerpos intermedios, el hecho de buscar que entre el Estado y la persona se generan agrupaciones sociales que tienen sus propios fines.

Pero por otra parte, hay otros principios que no han estado en nuestras constituciones, y que perfectamente podemos ir incorporando. Por ejemplo, la responsabilidad intergeneracional al cuidado del medioambiente, el hecho de la subsidiaridad territorial o principio de la radicación pública, que se prefiera lo específico, lo popular, lo comunitario, lo regional y a posteriori lo central, no como lo hacemos hoy día, que está invertida la inspección. Otros principios que tienen que ver con la modernización del Estado y avanzar en un montón de cosas y que queremos todavía avanzar. Y lo tercero, esto no lo podemos hacer solos, sino que necesitamos todavía a la sociedad civil articulada y participando de las audiencias públicas, de los cabildos, a través de las mociones populares de iniciativa constitucional. Hoy día interiormente de la Convención somos 37, pero fuera de la CC podemos ser miles, incluso millones, los que vayamos a proponer algunos cambios que queremos para esta nueva Constitución.

– ¿Con quiénes van a conversar?

– Nosotros no vetamos a nadie per se del diálogo, ni siquiera del primer especie en lo insustituible. Nosotros estamos abiertos a dialogar con cualquiera que quiera murmurar sobre la comunidad como núcleo fundamental. Nosotros no creemos en esto de encerrar per se a un peña, y todos aquellos con quienes encontremos coincidencias. Por ejemplo, en el tema de descentralización yo creo que va a ser suficiente transversal. Vamos a trabajar en conjunto en eso. Lo que nosotros pedimos es que incluso haya comprensión por parte del resto de la Convención, de que pese a que somos minoría, pese a que ellos podrían escribir la Constitución perfectamente solos, nos escuchen, y tengan incluso comprensión a entender cuáles son nuestras posiciones.

Adicionalmente, nosotros somos muy críticos de que la CC hoy día no representa positivamente el distinguir del país. Nosotros quizás somos el 24%, pero fuera de la Convención somos muchísimos más. Y eso se debe a que tenemos una serie de normas, que son asaz cuestionables, como por ejemplo la paridad que lo que hace derechamente es que hoy día tengamos convencionales como Giovanna Roa que tienen 0,4% de un distrito o el 0.9 si no me equivoco, que es muy devaluación representación. Todos entendemos la falta de escuchar a los Pueblos Originarios y que tuvieran representación, pero uno igualmente puede cuestionar que los 17 escaños reservados tienen 17 votos y entre todos suman 85 mil votos, y la Marcela Cubillos sola suma 87 mil, y ellos tienen 17 votos y la Marcela 1. Hay distorsiones democráticas en el interior de la Convención que siquiera podemos advenir por detención.

– Pero la constitución de la Convención fue parte de las reglas en las que participó su sector político…

– Sí, y reglas que perfectamente uno puede cuestionar. Ya no las podemos cambiar pero sí al menos podemos cuestionarlas y pensar que la democracia que se nos venga de acá en delante no considere estas distorsiones.

– Usted es parte de una de las comisiones más importantes porque de alguna guisa permea al resto, que es la de Principios Constitucionales. ¿Dónde cree que estará el foco?

– Yo creo que van a poseer tres grandes temas: uno va a ser la plurinacionalidad; otro el ecologismo y el feminismo, la conocimiento de igualdad; y tres, la subsidiaridad. Esos tres temas yo creo que van a ser los ejes fundamentales del trabajo nuestro, sobretodo la plurinacionalidad, que yo creo que es un concepto que hay que dotar de contenido.

Hoy día nadie me ha dicho «en esto consiste la plurinacionalidad», hay algunas nociones que dicen que interiormente de un país hay más de una Nación, que está consumado, pero qué pasa con la soberanía, dónde reside, ¿en los pueblos, en la Nación? Y si recae en los pueblos, que es lo que establece en reglamento hoy en día, cerca de preguntarse seriamente qué pasa. ¿La soberanía del pueblo mapuche es distinta a la de los chilenos? ¿La soberanía de los kawésqar es distinta a la de los rapa nui? ¿Hay una soberanía compartida por todos o no? Son preguntas que se van abriendo. La plurinacionalidad está muy ligada incluso a la autonomía, o al autogobierno. ¿El autogobierno significa que los pueblos originarios puedan autogobernarse en el interior de sus territorios? Pero asimismo hay quienes consideran el autogobierno como la destreza de participar en el gobierno popular, de todo el país, y el problema que genera eso es que muchos quieren participar pero con ventajas democráticas, con escaños reservados, no solamente en el Congreso, en el Ejecutor, en los gobiernos locales, sino que incluso escaños reservados – por ejemplo, se ha planteado – en el Poder Legal, o en el Faja Central, y eso, desde mi punto de paisaje, rompe con la rudimentos que defendemos los liberales o conservadores, de que todas las personas nacemos libres e iguales en dignidad y en derechos, independiente de cuál sea nuestra condición económica, sexo, raza o etnia.

Lo que yo espero es que ahora entremos a escucharnos y dialogar un poco más, porque es razonable que tengamos diferencias en esto. Yo creo en un tipo de igualdad, probablemente los Escaños Reservados o Elisa Loncon cree en otro tipo de igualdad, y es bueno que se converse esto, que podamos pelear y dialogar en torno a eso.