Educados para el terror: los adolescentes adoctrinados y entrenados por Estado Islámico para cometer atentados en Europa

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A través de su propaganda Estado Islámico quiso traicionar a los menores una imagen positiva de la yihad.

Mutassim está nervioso. A sus 16 abriles, nunca antiguamente ha viajado en avión. Mira aproximadamente a los otros pasajeros mientras calma en una puerta de choque en el aeropuerto de Atenas.

No está muy seguro de lo que hace, así que imita a los demás colocando su polímero de trampa interiormente de su pasaporte y colocándose en la fila para entrar a la aeroplano.

Cuando llaman a tocar, este muchacho sirio echa mano de las pocas palabras de castellano que ha aprendido. Las autoridades le pueden inquirir y él está viajando con un pasaporte castellano mentiroso.

Tuvo que avalar por el documento más de US$3.500 a una mafia de traficantes de personas que le ayudaron a irse de Siria a Turquía y, luego, a Europa.

Casi nada hace un mes, estaba en Raqa, donde era miembro del autodenominado Estado Islámico (EI). El mancebo había sido asignado al hospital de la ciudad, donde cuidaba de los yihadistas y ayudaba a los enfermos.

Antaño de eso, formó parte de una de las unidades de propaganda.

Pero esa era en otra vida, una que quiere olvidar.

Los bombardeos, los gritos, las decapitaciones, todo eso queda antes. Deben resultar como un secreto, ahora cuando un nuevo aparición le dilación en Alemania para lo que necesita que las autoridades no descubran que fue entrenado y que sirvió como cría de valiente del califato.

En junio de 2014, Estado Islámico ya controlaba Raqa y anunció la creación de su califato.

El familia extremista está colapsando. En Siria, Irak y Libia está perdiendo zona. Sus ambiciones de crear un califato general no se han concretado, aunque quizá esto ya había sido predicho e incluso anticipado.

Por eso había un plan b, una póliza de seguro creada para extender su sobrevivencia mucho posteriormente de que perdiera el control de Raqa, Sirte o Mosul.

Primero fue la preparación, luego caldo el reemplazo y el entrenamiento para crear un nuevo ejército de niños que, al hacerse adultos, podrían convertirse en yihadistas. La próxima coexistentes de odio de EI.

Mutassim no parece precisamente un belicoso. Es bajo de talla y nervioso. Lo concurrencia en la pequeña pueblo alemana donde vive ahora. Le gusta fumar, poco que empezó a hacer desde que salió de Siria y que está prohibido por EI; y, aunque aún es temprano en el día, me ofrece una conserva de cerveza.

Él dice que ha dejado de rezar que ha desaliñado sus creencias. Antiguamente, había absorbido las conocimiento religiosas de EI y había seguido su camino radical.

Me cuenta que ha imagen en video las consecuencias de los bombardeos de la coalición internacional que combate a EI, que ayudó a los heridos en los hospitales y que presenció decapitaciones públicas.

Mutassim le contó a la BBC cómo logró impresionar hasta Alemania.

Asimismo recibió el entrenamiento marcial que el orden exige como prerrequisito para sus miembros.

Mutassim solo necesitó 15 días, pero otros requieren de más tiempo. El programa es chinche. Las actividades comienzan con las oraciones a las 4 de la mañana. Luego venían los ejercicios físicos, el entrenamiento de combate y las clases sobre la ley islámica, la sharía.

Como parte de su formación, los adolescentes tenían que saltar entre llantas de vehículos en llamas y educarse a colarse entre barreras de alambre de púas, mientras se efectuaban rondas de disparos sobre sus cabezas.

Una de sus amigos, un pequeño de 13 abriles procedente de una aldea cercana a Damasco, fue herido en la comienzo por una bala perdida y murió.

Todo esto ocurrió antiguamente de que Mutassim hubiera cumplido los 16 abriles.

Muchos grupos armados en África, Medio Oriente y América del Sur han entrenado niños como combatientes, pero pocos han refinado ese proceso de una forma tan competente como EI.

Las unidades de propaganda móvil que el género ha creado muestran imágenes de castigos y de combates frente a audiencias que incluyen a niños de tan pronto como cinco abriles de tiempo.

Se estima que Estado Islámico dio entrenamiento marcial a unos 2.000 niños.

En grabaciones hechas de forma clandestina en Raqa que han llegado a la BBC, se ve un género de niños reunirse emocionados en torno a una armazón, en el interior de la cual está uno de sus vecinos: un tendero de nombre Samir.

Los niños miran al prisionero, que se sienta apurado, con su individuo inclinada en el centro de la cárcel. Uno de los pequeños lo rocía con un neto. Se le acusa de acaecer acosado sexualmente a una mujer musulmana y su castigo es servir de entretenimiento a los niños, como si fuera un animal en un zoológico.

Pero ellos, y otros pequeños como ellos, probablemente han manido cosas muchos peores: decapitaciones y ejecuciones.

Los yihadistas han sido cuidadosos en la forma de ganarse a los adolescentes para su causa. No solo los han tentado con las promesas de conquistar la salvación y de ganar al paraíso, sino igualmente con la posibilidad de satisfacer algunos deseos más terrenales.

La vida interiormente de EI puede ser dura y peligrosa, pero no carece de recompensas.

Para Mutassim era la promesa de una esposa. A los 14 abriles y medio, él estaba deseoso de casarse. Cuando su comunidad se negó, EI dio un paso al frente. Le permitieron proceder con sus hombres, le dieron responsabilidades, le enseñaron a conducir y le prometieron una esposa.

El muchacho fue un quinto entusiasta. Dice que aproximadamente de 70% de los jóvenes que se unieron a la estructura tenían problemas con su comunidad.

“Los chicos chantajeaban a sus familias: o cumplían con sus exigencias o ellos se unirían a EI”.
Sin confiscación, a medida que avanzó la aniquilamiento, la vida en Raqa se hizo más dura.

“Cuando se produjeron los ataques en París, no se pudo dormir en Raqa. Los franceses bombardearon toda la ciudad. Yo me molesté porque personas inocentes murieron”, dice.

Tras los atentados de París, Francia bombardeó duramente Raqa.

A posteriori de otro hostigamiento oyó a niños llorando y a mujeres pidiendo auxilio. “Es un momento que nunca olvidaré. Fue como una escena de una película de acción”.

Pero, al final, asegura que se desilusionó de EI. Los yihadistas a los que había admirado por ser valientes y poderosos, no eran fieles a sus creencias.

“Decidí irme cuando vi a uno de ellos golpear a una mujer. Me puse muy molesto. Él es un extranjero golpeando a una mujer siria. A partir de ese día empecé a odiar a Estado Islámico. Me tomó cuatro meses hasta poder desertar”, dice.

Mutassim se reconcilió con su grupo, que siempre le había rogado que se marchara. Ellos le pagaron a un contrabandista que le ayudó a escapar.

De Siria viajó a Turquía y de allí a Grecia, donde tomó un avión usando el pasaporte adulterado. Ahora vive en un centro para refugiados en Alemania.

Las autoridades alemanas no saben carencia de su pasado, ni del sorprendente hecho de que fue capaz de delirar desde paraje controlado por EI hasta Europa sin ser detectado, en escasamente un mes.

Y eso no es todo. Mutassim no viajó solo. Otro adolescente, uno que sirvió al califato en Siria y en Irak, logró ganar hasta Bélgica.

Omar, de 17 abriles, ya ha sido expulsado de tres albergues para refugiados por su desliz de disciplina. Es un bravucón, pero cuando hablas con él pronto te das cuenta de que su tiempo con Estados Islámico fue un fracaso.

Él asimismo es de Raqa. Tras dos semanas de entrenamiento allí le enviaron a Mosul, donde debió quedarse encerrado en una casa durante una semana. Fue decepcionante.

Allí conoció a otros sirios que llevaban en la ciudad más de dos abriles. Habían estado en el frente de batalla y lo único que tenían para manducar era yogurt, pan y dátiles.

“Pasaban 24 horas sin ninguna comida. No cuidaban bien a los muyahidín”, dice.

Omar vive ahora en Bélgica donde inició una nueva vida.

Omar nunca logró convertirse en el combatiente que quiso ser. No superó el curso de instrucción para ingresar al ejército del califato. Luego intentó unirse al equipo que fabrica bombas, pero fue rechazado así que terminó trabajando como informante espiando a los kurdos, a los fumadores o a quienes portaban armas sin autorización.

Una perplejidad fue violado por un miliciano procedente de Argelia, tras lo cual decidió escapar.

En la presente, mantiene su pasado oculto. Sobrevive gracias a la ayuda que le dan sus “novias”, señoras mayores que le dan caudal.

Dice no ser una amenaza para los europeos.

“Eran mis enemigos y ahora vivo entre ellos, comiendo y bebiendo con ellos. Me recibieron y han cuidado de mí. Comencé a odiar mi vida pasada y decidí comenzar una nueva”, afirma.

En los últimos meses, la BBC ha sabido de, al menos, otros tres jóvenes que fueron niños soldados de Estado Islámico que están viviendo en Europa. Ellos no aceptaron ser entrevistados. Consultamos a la fuerza policial de la Unión

Europea (Europol) acerca de algunos de estos casos, pero ellos declinaron emitir comentarios.

Currículo de odio

Estado Islámico no solo centró su atención en conseguir nuevos reclutas para expedir al frente de batalla, se adentró en la sociedad, en las casas, en las aulas de clase y en las mentes de los niños más pequeños.

A partir de los 5 abriles de permanencia los niños eran adoctrinados.

Según revelan los libros usados en las escuelas, tan pronto cumplen cinco abriles, a los niños se les enseña un vocabulario de lucha y linaje. Se convierten en los cachorros del califato y se inicia el proceso de convertirlos en guerreros sagrados.

Los maestros tienen instrucciones de sembrar el “amor por la educación”, pero deben hacerlo mencionando las virtudes de los profetas y mensajeros tales como “perdón, paciencia, valentía, fortaleza, confianza en Alá y en la llamada a la yihad en su nombre”.

Incluso les pedían que “inyectaran entusiasmo a través de rimas fervientes que aterroricen a los enemigos del islam”.

Los cachorros aprenderían rimas sencillas pero violentas que glorifican la yihad y la homicidio en nombre de Alá.

Así como el movimiento lozano hitleriano adoctrinó a los niños para servir al Reich de 1.000 abriles de los nazis, Estado Islámico desarrolló un ingenio para inyectar regularmente nueva muerte en sus venas. Cuando tomaron pleno control de Raqa en 2014 y la hicieron su caudal, el plan para trastornar el sistema educativo se puso en marcha.

El recién creado empleo de Educación emitió su primer decreto prohibiendo las clases de música, de formación cívica, historia, deportes e, incluso, el programa estatal de educación islámica del gobierno sirio.

Su sitio fue ocupado por los libros con la propia “doctrina yihadista” y de la “sharía islámica” de EI.

Los jóvenes eran expuestos a videos en los que se veían imágenes de ejecuciones realizadas por EI.

Como no disponían aún de libros impresos, usaron los existentes pero aplicándoles una dura censura, borrando los ejemplos que mencionaran cosas como los intereses bancarios, la democracia, las elecciones o el darwinismo.

Los maestros debían satisfacer los vacíos con ejemplos que “no contradigan la sharía o la política de EI”.

En la educación primaria, el material religioso incluía textos instigando en contra de los no musulmanes, así como hojas de propaganda diseñadas para presentar a EI delante los más jóvenes desde una perspectiva positiva.

Para el año 2015 – 2016, el nuevo currículo educativo de EI finalmente se aplicaría en su totalidad. Entre los 5 y los 15 abriles de existencia, los niños serían formados en 12 disciplinas que se basarían en la doctrina de Estado Islámico y en su visión del mundo.

La yihad se institucionalizó y todos los que estaban fuera de las fronteras del califato se convertían en enemigos.

Durante los abriles de primaria, sobre todo en sus clases de árabe, a los niños se les recuerda la repertorio de enemigos inclinados a “contaminar” la dignidad de los musulmanes incluyendo a los chiítas, los iraníes, los países de oeste, la coalición internacional que lidera Estados Unidos, la ONU y los gobernantes árabes que no siguen la sharía.

Compendio de repaso para niños de 10 abriles.

Desde esa tierna época, los niños son adoctrinados sobre lo imperativo de hacer la yihad en contra de los infieles y de los apóstatas. Ellos deben ser vencidos.

Los textos escolares revelan que los niños de 6 a 11 abriles estaban siendo expuestos repetidamente a conceptos como Al Wala y Al Bara que implican galantear a quienes aman a Alá y odiar a los que no lo hacen, así como la carencia de hacer la yihad.

Pero, quizá la subversión educativa más maquiavélica de EI se plasma en su enseñanza del Corán, pues los maestros son instruidos para vincular versos de ese texto con conceptos extremistas.

“Prepárate para enseñar este verso para mostrar a tus estudiantes que el objetivo de un creyente de la yihad en el nombre de Alá es la vitoria sobre los infieles o la muerte en honor a Alá”, dice una instrucción.

Para el momento en el que concluyen la primaria, como resultado de estas conocimiento, los niños verían como un renegado a cualquier otro musulmán que no siguiera la misma doctrina.

El huella de parecido currículo en los niños puede hallarse en “Entrenando a futuros leones”, un video de propaganda de EI.

“¿Quién es tu emir?, pregunta el narrador.

“Abu Bakr al Baghdadi”, replica Abdullah, un chico kazajo, quizá de menos de 10 abriles de perduración.

“¿Qué quieres ser en el futuro?”, repregunta el narrador.

“Yo seré quien te mate, oh infiel. Seré un muyahidín, si Alá quiere”, replica el impulsivo.

Tres meses más tarde, Abdullah apareció en un nuevo video, portando una pistola y ejecutando a dos supuestos espías.

Portada de volumen de lecciones coránicas.

Representante aterrador

Estado Islámico fue expulsado de Mosul, pero sus canciones siguen presentes en la mente de niños de 12 abriles como Usma y Yabcoub.

Los niños recuerdan cuando caminando en dirección a sus casas vieron cuerpos colgados de los postes del alumbrado notorio y videos con decapitaciones.

“Iremos a través de la homicidio y regresaremos / marchando como uno solo / pero moriremos de pie como leones”.

Estado Islámico buscaba la atención de niños de su existencia y más jóvenes. Era su póliza de seguro para el futuro y un proceso de filtrado para identificar a potenciales yihadistas que podrían ser reclutados y entrenados militarmente.

“EI no se acercó a los estudiantes de forma violenta. Ellos apelaron a las emociones diciendo: somos tu clan y te ayudaremos a conseguir tu facilidad e independencia”, dice a la BBC Yousef, el tutor de los niños.

Él vio cómo la ideología de EI tomó cuerpo en las aulas de clase y cómo desaparecieron algunos de sus alumnos.

“Los niños son contorno fértil. Es realizable para Estado Islámico lavarles el cerebro y prepararlos para ser reclutados, a diferencia de los adultos”, afirma.

Asegura que en algunos casos, las familias entregaban un hijo a EI con el objetivo de proteger a otros miembros del asociación franco.

Es lo que Mia Bloom, una experta en radicalización de niño de la Universidad Estatal de Georgia, denomina una “inversión perversa” del rol parental.

“Estado Islámico se ha asegurado que los que funcionó con otros niños soldados no pueda funcionar aquí. Los niños no pueden retornar con sus familias si fueron estas las que les entregaron a EI”.

Imagen de un compendio para niños de EI.

Para Naciones Unidas no importa cómo los niños terminaron en las filas de un corro armado, si fueron secuestrados, coaccionados o si se fueron voluntarios: todos los niños soldados son víctimas.

Los que fueron tomados muy pequeños no tienen memorias de una albor apropiada y son los más difíciles de rescatar.

Uno de los más destructivos legados de EI es el de los niños que vivieron bajo su régimen, que perdieron su pasado y presente delante el caos y la pelea y que ahora quedan sin futuro.

Es difícil precisar cifras exactas, pero al menos 2.000 niños se convirtieron en “cachorros de bravo del califato” -niños soldados para acrecentar la maquinaria de combate de EI- y muchos miles más fueron manipulados y adoctrinados sobre el yihadismo en las aulas de clase.

Son víctimas y algunos son una amenaza. Casi todos están abandonados en los márgenes de cualquiera que sea la sociedad en la que viven ahora.

Y pueden recaer. “No es una reincidencia como la que uno esperaría. Estos niños pueden terminar convertidos en criminales, tienen todas las habilidades para ello. Terminan en pandillas, no en grupos terroristas”, señala Bloom.

Cuando se mira la ciudad vieja de Mosul, es ligera resultar abrumado por el espectáculo de devastación total.

Se han hecho comparaciones con las ruinas de guerras anteriores como en Dresde o Stalingrado. Eso es exagerar los daños y perderse lo importante. El daño material es el más posible de ver, pero asimismo el más comprensible de reparar. Las ciudades se reconstruyen.

Imagen de un manual para niños de EI.

En su corta vida, EI hizo un daño más duradero al preparar y corromper a estos jóvenes.

Identificar a los más afectados es muy difícil. Tratarlos, detener sus pesadillas y reparar sus traumas será costoso y tomará mucho tiempo.

Al no activo recibido la educación adecuada será muy difícil encontrarles empleo. Hacer que recuperen su credo, uno que no esté contaminado por la ideología yihadista requerirá perseverancia.

Eso podrá ser suficiente para salvarlos, reincorporarlos a sus sociedades, para ayudar a reedificar Irak y Siria. Darle tratamiento a los que han sufrido y escapado a oeste podría evitar que se conviertan en criminales o en poco peor.

Pero todas esas cosas son difíciles e impopulares y quizás Estado Islámico, esos expertos en dividir y destruir, siempre lo supo.

Posteriormente de todo, ¿quién querría ayudar a un señorita que quería ser un terrorista suicida?

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