Einstein tenía razón: la detección de la cuarta onda gravitacional que confirma uno de los postulados fundamentales de la Teoría de la Relatividad

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Fue por mucho tiempo uno de los mayores misterios de la ciencia.

Albert Einstein estaba seguro de que existían: de hecho, las ondas gravitacionales, como las llamó, fueron una de las bases de su Teoría Común de la Relatividad, uno de los postulados más innovadores y revolucionarios de la física teórica en el siglo XX.

Y este miércoles, el Observatorio Europeo de la Pesantez (EGO) en Cascina, Italia, anunció la detección, por cuarta vez, de estas ondas, generadas por la fusión de dos agujeros negros gigantes que tenían una masa aproximadamente de 53 veces la del Sol.

Las ondas llegaron a la Tierra en agosto pasado y se generaron a unos 1.800 millones de abriles luz de distancia.

La onda fue registrada casi al mismo tiempo por tres instrumentos denominados interferómetros, en el detector Himen, un equipo subterráneo en forma de L que fue reparado recientemente.

Es la primera onda que se detecta fuera de país de Estados Unidos y por tres instrumentos casi al mismo tiempo.

“Si bien este nuevo evento es de relevancia astrofísica, su detección viene con un activo adicional: esta es la primera onda gravitacional significativa registrada por el detector Virgo”, asegura un comunicado de los científicos de dicho laboratorio.

Otras ondas

No es la primera vez que “el sonido del universo” llega hasta la Tierra.

En 2015, casi un siglo a posteriori de las predicciones de Einstein, los científicos las detectaron por primera vez: un raro “sonido” proveniente del espacio era el resultado de la colisión de dos inmensos agujeros negros a unos 3.000 millones de abriles luz de la Tierra.

Luego, en 2016, el Observatorio Gravitacional de Interferometría Láser LIGO, en Hanford, Estados Unidos, lo detectó nuevamente, por tercera vez.

Sheila Rowan de la Universidad de Glasgow, Reino Unido, aseguró a la BBC que, tras este hallazgo, los científicos están en el umbralado de una nueva comprensión de los agujeros negros.

“Es tentador ver esta nueva historia de cómo los agujeros negros se formaron y evolucionaron a través de la historia del cosmos. Esta información está casi a nuestro alcance, pero todavía no hemos llegado a ella”, aseguró.

Los agujeros negros se forman al final de la vida de las supernovas, una estrellas de gran masa que implosionan, es opinar, estallan en dirección a adentro y generan un campo imantado tan resistente que puede incluso absorber la luz.

Qué son las ondas gravitacionales

Según Einstein, todos los cuerpos en movimiento en el espacio se “hunden” por su peso en la malla del espacio-tiempo y generan ondas, como cuando una piedra cae en un río.

Su detección se considera uno de los avances en física más importantes de las últimas décadas.

Percibir las distorsiones en el espacio-tiempo representa un cambio fundamental en el estudio del Universo, ya que permite observar antiguos eventos invisibles a los radiotelescopios o a los telescopios ópticos.

Mientras que la luz se dispersa al atravesar distintos medios -como por ejemplo, cuando llueve y se forma el arcoíris-, esto no ocurre con las ondas gravitacionales cuando se desplazan por el espacio desde su área de origen con destino a la Tierra.

Esto permite a los científicos tener una certeza más profunda sobre lo que ocurrió en estrellas ubicadas a millones de abriles luz de nuestro planeta.

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