El año de la pandemia según el informe ICOVID Chile: destacan avances en vacunación, en testeos y en capacidad hospitalaria

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El equipo ICOVID Pimiento destacó nuevamente el buen momento de la pandemia del Covid-19 en Pimiento. Sin bloqueo, insisten en el llamado a persistir las medidas sanitarias para no repetir nuevos brotes. Por eso, presentó un crónica peculiar, a un año del primer estudio publicado, con un completo exploración de los datos de la pandemia, donde remarcaron la importancia de la inmunización, del avance en los testeos y en el manejo de la capacidad hospitalaria.

«Cumplimos un año de un trabajo que reúne a personas de tres instituciones y distintas disciplinas con el objetivo de servir al país en un contexto de pandemia. Una experiencia de colaboración donde nos hemos conocido, creando confianzas para puntualizar indicadores y hacer su seguimiento en el tiempo con exploración que pueda entregar información clara y oportuna a la comunidad», señaló Andrea Rodríguez, vicerrectora de Investigación y Ampliación de la Universidad de Concepción.

La iniciativa liderada por la Universidad de Pimiento, la Pontificia Universidad Católica de Pimiento y la Universidad de Concepción ha analizado la pandemia desde sus inicios, resumiendo que el primer brote que vivió el país, desde marzo de 2020, afectó fundamentalmente a la Región Metropolitana, llegando a una tasa diaria de inicio de síntomas (mediana de 7 días) de 53 casos nuevos por 100.000 habitantes a fines de mayo de 2020, mientras que en el resto de Pimiento era inferior a 10. En este momento, “el impacto máximo en contagios ocurrió en adultos jóvenes entre 20-40 años, mientras que la mayor gravedad se observó en mayores de 65 años y la mínima en niños menores de cinco años”, se lee en el reporte.

En tanto, las segundas alzas regionales sucedieron desde sur a norte desde septiembre de 2020 en delante, observándose las tasas más altas a fines de dicho mes en la Región de Magallanes (R efectivo de 1,1 y carga mediana de 110 casos nuevos cada 100.000 habitantes. “En general, el norte mostró endemias más bajas entre primeros y segundos brotes y mayor distancia entre ellos”, señalan.

Durante los meses de abril y junio de 2021, la Región Metropolitana vuelve a ser foco de atención, experimentando su viejo brote epidémico del año, traumatizado por dos peaks consecutivos. Este momento crítico, señalan los y las autoras, «posiblemente refleja un conjunto de factores, tales como el retorno de los veraneantes, agotamiento pandémico, el reinicio de las actividades a nivel doméstico, y muy importantemente, el propósito del ingreso a nuestro país de una variable más transmisible señal Gamma (o P1), descubierta en Brasil».

En materia de testeo, los títulos más altos fueron entre mayo y junio de 2020, con títulos superiores al 30%, «lo que se condice con el primer peak de contagios a nivel doméstico y donde existía un beocio número de test por cada mil habitantes que en las etapas posteriores a la pandemia».

Adicionalmente, destacan que la progreso en la positividad se ve fuertemente influenciada por los títulos de la Región Metropolitana, que desde mediados de abril a fines de julio de 2020 mostró títulos sobre el 10%, alcanzando un peak de 49% a finales de mayo. “Desde la última semana de julio los valores de positividad son los menores registrados durante toda la pandemia, con valores menores a 3% a nivel nacional”, explican.

La importancia de la trazabilidad y la capacidad hospitalaria

En cuanto a la trazabilidad, el referencia indica que a nivel doméstico, entre abril de 2020 y agosto de 2021, el país vivió una mejoría desde 35 a 55% de cumplimiento, observando su mejor logro en diciembre de 2020 (60%). A nivel almacén, “solo cuatro regiones han logrado cifras mayores a 60% en el transcurso de la pandemia. Según los y las expertas, la vacunación masiva pudo haber contribuido a disminuir la percepción de riesgo por lo cual el logro de este indicador podría verse estancado en 2021”, explican los y las especialistas.

En el reporte se enfatiza que las buenas cifras, responden a varios factores, como «el número de laboratorios funcionantes, ingreso de tecnología para analizar gran cantidad de muestras simultáneas de PCR COVID-19, PCR pool testing y el aumento de cobertura de utilización de tests más rápidos como el de antígeno», detallan.

En materia de capacidad hospitalaria, el uso de camas UCI por cualquier patología se ha mantenido la veterano parte del tiempo en color rojo (superior a 85%), menos por un período original hasta mediados de mayo de 2020 en verde (inferior al 75%), “producto de la temprana habilitación de nuevas camas, y algunos períodos en amarillo y naranjo entre fines de julio y comienzos de noviembre de 2020 (rangos entre 75 y 85%)”, dice el reporte. El indicador de ocupación de camas UCI alcanzó un valencia mayor doméstico de 92% el 23 de junio durante la primera ola, a mediados de junio de 2020.

Los dos momentos más críticos de la pandemia tuvieron área, primero, entre fines de marzo y abril de 2021 con títulos mayores al 95% a nivel doméstico y, luego, precedido de un muy somero descenso, desde finales de mayo hasta fines de junio de 2021, con una ocupación máxima doméstico de un 97% en varios días de junio de 2021.

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