El arma de doble filo de aplazar la Cuenta Pública

0
91

Hay varios en la concurso que aun permanecen estupefactos -dada la nueva división de fuerzas del sector- luego que esta semana se aprobó, por una mayoría indiscutible, postergar del 1 de junio hasta el 31 de julio la tradicional Cuenta Pública que todo Presidente debe hacer, anualmente, delante el Congreso Pleno. Una maniobra que le dio resultado a La Moneda, pero de la cual no todos están convencidos que haya sido lo más acertado ni conveniente, incluso para el propio Mandatario.

Nadie discute que el momento era confuso para el Presidente, Sebastián Piñera. De deber hexaedro este domingo la cuenta pública de su administración en los últimos 12 meses, habría tenido muy poco que “lucir”, habría tenido que hacerse cargo del estallido social, el plebiscito constitucional del 25 de octubre, del criticado manejo de la pandemia del COVID-19 y la crisis económica que se ha generado como huella directo.

La discusión parlamentaria del aplazamiento de la cuenta pública se dio en el situación de una de las semanas más complicadas para La Moneda en relación a la crisis sanitaria, por el aumento sostenido de casos de contagiados y fallecidos. Por eso, tanto en la concurso como desde Pimiento Vamos pusieron en tela de sensatez la organización palaciega, porque a todas luces hizo parecer que no se quería exponer al Presidente en un escena totalmente hostil.

Desde el Congreso dijeron que las explicaciones que les dio en privado el Gobierno apuntaron a que el interés por diferir la Cuenta Pública era hacer un “cara al parlamento”, ya que de haberse realizado el 1 de junio, sólo hubiesen estado presentes el presidente de la Cámara de Diputados, Diego Paulsen (RN), y la presidenta del Senado, Adriana Muñoz (PPD).

La explicación no convenció a nadie. Más aún cuando este cambio de vencimiento coincidió puntual con la arremetida de La Moneda con el llamado gubernamemental a las fuerzas políticas a sellar un acuerdo crematístico y social para sortear la pandemia y la crisis económica. Y sobre todo, cuando hasta hace una semana no había agua en la piscina -en la derecha, la examen ni el Gobierno- para aterrizar un pacto político de esta índole. Con la cuenta pública el 31 de julio y de asistir a buen puerto las intensas tratativas que se realizan en estos días, esa sería la carta que el Presidente Piñera podría mostrar cuando deba pararse en dos meses más delante el Congreso Pleno.

Pero en el propio Gobierno no todos estaban convencidos de lo acertada de la putada. Inicialmente, afirmaron desde la agencia piñerista, en palacio estaban por amparar la vencimiento llamativo de la Cuenta Pública, pero ese diseño se cayó cuando desde La Moneda vieron como “una luz” la posibilidad de atrasar el mensaje presidencial y ahí comenzó el despliegue. En Pimiento Vamos hay quienes dijeron estar resignados a los contantes errores políticos que se comenten desde el segundo pavimento de palacio y agregaron que con la postergación de la cuenta presidencial, se perdió una oportunidad  de dar confianza y seguridad a la concurrencia, de demostrar liderazgo del Mandatario en un momento tan complicado -sanitaria y económicamente- para el país.

Los argumentos públicos del debate oscilaron en que la recalanderización indagación no desviar la atención y las energías de la tarea de combatir la pandemia del Coronavirus, que requiere de toda y la máxima atención de las autoridades de Gobierno. Pero tras bambalinas, los fundamentos que estuvieron sobre la mesa de discusión fueron la saturación del sistema de salubridad, el examen desde el propio oficialismo del mal manejo político y comunicacional que se ha tenido de la crisis sanitaria y las palabras de esta semana del ministro de Sanidad, Jaime Mañalich, quien afirmó que “todos los ejercicios epidemiológicos, las fórmulas de proyección con las que yo mismo me seduje en enero, de proyectar, que se yo, se han derrumbado como un castillo de naipes (…) con franqueza, que navegamos en una suerte de oscuridad”. Todos factores que, agregaron en el Congreso, transformaron el cambio de plazo de la Cuenta Pública en un problema político para palacio.

Desde la concurso que rechazó el cambio de término, aún no se explican cómo se fraguó “darle oxígeno” político al Presidente, que no tenía como sortear con éxito este ritual republicano y consideraron un error político “grave” de sus propios pares, porque es sabido que el Mandatario no es donado a “compartir los triunfos”, que siempre “desconoce el trabajo conjunto o las buenas ideas provenientes desde la oposición”. Agregaron que de activo sido la cuenta este domingo, Piñera hubiese tenido que dar respuestas a quienes “se están manifestado por el hambre, a quienes aún no reciben nada de parte del Estado” y no habría tenido subterfugio comunicacional que lo ayudara a tener cifras azules en las encuestas.

No todos comulgaron en la concurso con esa crítica. Un senador del sector dijo que la imagen del Presdiente solo, sin la presencia in situ del parlamento en su totalidad, era un “regalo comunicacional”.

Desde el Gobierno, se lavaron las manos, insistieron que solo se apoyó en  que la reforma constitucional que presentó  por la presidenta del Senado, quien incluyó el tema en la discusión para hacerla de guisa telemática y no presencial. No por mínimo, el ministro de la Segpres, Felipe Ward -encargado de “pirquinear” los votos en la oposición-  dijo este martes 26 de mayo que “acá no hay ninguna solicitud de parte del Ejecutivo, hay una propuesta de parlamentarios de oposición en el Senado”.

Pero en el propio Gobierno no todos estaban convencidos de lo acertada de la abyección. Inicialmente, afirmaron desde la distribución piñerista, en palacio estaban por ayudar la término innovador de la Cuenta Pública, pero ese diseño se cayó cuando desde La Moneda vieron como “una luz” la posibilidad de atrasar el mensaje presidencial y ahí comenzó el despliegue. En Pimiento Vamos hay quienes dijeron estar resignados a los contantes errores políticos que se comenten desde el segundo suelo de palacio y agregaron que con la postergación de la cuenta presidencial, se perdió una oportunidad  de dar confianza y seguridad a la familia, de demostrar liderazgo del Mandatario en un momento tan complicado -sanitaria y económicamente- para el país.

Desde el mundo universitario las interpretaciones igualmente son varias. Para el director de la Escuela de Publicidad de la UDP, Cristián Leporati, era mejor que el Presidente Piñera diera su Cuenta Pública en la aniversario innovador: “Hubiera sido mucho más acertado poder hacer un discurso sobre un escenario controlado, malo, pero controlado, donde ya sabes que te van a decir, ya sabes cuales van a ser las críticas, es un escenario regulado”. Pero el vicedecano de la Escuela de Gobierno de la UDD, Rodrigo Arellano, sentenció que de no haberla aplazado “hubiésemos tenido probablemente al Presidente  dando cuentas en el momento más crítico, por ende el eje hubiera estado demasiado concentrado en el análisis de las políticas de salud y tiendo a pensar, que a finales de julio lo peor va a haber pasado. Debiese aprovechar la instancia para hacer una cuenta de futuro, con proyección, con llamado a unidad, hoy todo es incierto y el ambiente no es el mejor”.

Trasquilada

No son pocos en la examen que con el valer de los días no han acabado dilucidar cómo se les “coló” el cambio de aniversario de la Cuenta Pública, pero todas del sector han escrito a la senadora Muñoz. Y es que fue ella, precisamente, la que en tercer trámite parlamento – sin consulta previa en el sector- habría introducido el cambio de plazo en la reforma que se discutía para zanjar si se realizaba de forma remota.

Al retornar el esquema desde el Senado a la Cámara de Diputados con cambios en su texto innovador, este terminó en Comisión Mixta, donde la concurso intentó separar la votación -cuenta vía remota y lejos cambio de fecha- pero ya era tarde, las gestiones ya se habían desplegado. Delante el igualada 5 a 5, el  senador, Carlos Bianchi, inclino y luego los dos temas se votaron juntos, lo que puso entre la espada y la tabique a una concurso, porque no podían repeler las medidas sanitarias de hacer el mensaje presidencial a distancia.

Hay varias versiones en el Congreso sobre las razones por las que la presidenta del Senado -cercana políticamente al senador PPD, Guido Girardi- no conversó previamente con sus pares de concurso sobre su idea de introducir al debate el cambio de vencimiento. Unos afirmaron que la senadora Muñoz tiene la carencia de relevar su rol como cabecera de la Cámara Suscripción, el que se le habría complicado por tener que desempeñar su papel “vía zoom” y por su equivocación de redes políticas propias, ajenas al girardismo.

Las expectativas sobre su rol no eran menores cuando asumió en marzo, considerando al Gobierno enfrentando una crisis y la Cámara de Diputados en manos de la derecha, se creyó que era contorno fértil para que Muñoz transformara su mandato en un espacio aglutinador de la examen, lo que a todas luces no ha sucedido. Explicaron en el Congreso que la poca relevancia que ha tenido en el deporte de su cargo, la habría llevado a cometer una serie de errores y por eso, en esta ocasión habría intentado instalarse como puente con el Gobierno, una maniobra de la que habría saliente “trasquilada”, ya que habría solo logró dividir más a su propio sector.