El error presidencial y la guerra fría oficialista que complican las aspiraciones de Evópoli

0
182

Si el avance a la cúpula estatal de Evópoli ya se había transformado en un dolor de inicio en la interna palaciega, por no respetar la representatividad de la coalición al menos en el comité político, el destacado rol que ha asumido el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, profundizó los resquemores provenientes no solo de los dos partidos más grandes de la coalición -RN y la UDI-, sino que igualmente del mundo conservador del oficialismo que vio como en manos del dirigente de la billetera fiscal, de a poco, fueron perdiendo ámbito.

La determinación del Mandatario en medio de la crisis de” molificar” el rostro de La Moneda con las futuro del ex ministro del Interior, Andrés Chadwick,  y la aparición a dicha cartera de Gonzalo Blumel o, la instalación de la Karla Rubilar en el sillón de la Segegob que ocupó la presente ministra de Deportes,  Cecilia Pérez, si acertadamente obtuvo el resultado esperado de inmediato –según consignaron en el Gobierno– de apearse la temperatura de la calle, terminó siendo para el trabajo diario un armamento de doble filo.

Al interior de Pimiento Vamos coincidieron en que la aparición de un liderazgo como el del ministro Briones fue una de los principales aciertos del sector desprendido del conglomerado. La abyección de romper con la estructura institucionalizada de los Chicago Boys en el Tarea de Hacienda, fue reconocida como una “medida audaz” del Presidente, Sebastián Piñera, pero en palacio estaban al tanto que sí o sí “traería serias consecuencias”.

Las declaraciones de Briones al tomar al maniquí político-económico de Nueva Zelanda como una meta a conquistar y su franco respaldo al cambio constitucional – a pesar del llamado presidencial de mantenerse al beneficio -, han hecho que su figura  sea una de los que despierta más anticuerpos en la derecha. Se ha llegado a bromear con que hay algunos sectores que “tienen pesadillas” con el promoción que ha tenido el director de la billetera fiscal, que según sus compañeros de partido ha “eclipsado liderazgos como el de Felipe Kast y hasta al ministro Blumel”.

Todo este despliegue está incompleto por una logística más profunda desde los dos partidos anclas de Pimiento Vamos, RN y la UDI, quienes respondiendo a su “llamado histórico” buscan convertirse en los partidos centrales del nuevo ciclo político, neutralizando a otras fuerzas del sector, como Evópoli. Desde sus bancadas reconocieron que ambas colectividades pueden representar a todo el ámbito político”, que tienen figuras como el timonel Mario Desbordes que “puede sentarse a negociar y dialogar con la oposición sin problemas” y, al mismo tiempo, liderazgos como el de Allamand y el de la presidenta del gremialismo, Jacqueline van Rysselberghe, que representan a un sector mezclado a la derecha más tradicional del país. “No nos falta nadie”, recalcaron.

La razón de la molestia entre sus pares de conglomerado tiene dos afluentes. Por un flanco, la señal que quiso entregar el Mandatario de alrededor de dónde entiende debería evolucionar la derecha chilena -así lo leyeron varios en palacio- al colocar a dos Evópoli en los ministerios más preponderantes como lo son Interior y Hacienda. Por otra, el que un partido de último representatividad, le fuese asignado un protagonismo “a dedo”, en medio de un contexto de importantes definiciones ideológicas como ha sido el tablado posterior al 18 de octubre.

El encumbramiento del partido liderado por Hernán Larraín Matte, se dio en el contexto de una “guerra fría” desatada entre Renovación Doméstico y la UDI, donde se compite por el poder y control de la derecha del país. Esto, luego que RN lograra en las últimas elecciones parlamentarias transformarse en la tienda con veterano número de diputados y frente a sus pares oficialistas, todavía de alcaldes y concejales. relegando nuevamente a la UDI a una posición secundaria.

Todo ésto ha sido azuzado con el reordenamiento de las fuerzas conservadoras y liberales al interior del oficialismo con miras al plebiscito del 26 de abril. Por donde se le mire, “un terreno hostil” para las pretensiones de mediano y desprendido plazo de Evópoli, que sabe que por ahora debe envidiar a la neutralidad, bajar la comienzo y apropiar todo lo que efecto en el camino.

Es frente a este protagonismo que en el “team” más conservador del salita se empezaron a izar figuras con el fin de “hacerle peso” al ministro Briones, en quien se posó la representatividad del espacio progresista. Cercanos al comité político coincidieron en que se inició una campaña para que el ministro de Bienes, Lucas Palacios –“que es simpático y cercano como Briones”– tome un veterano protagonismo, recordando la nuevo campaña a través de redes sociales #conocetuslucas, donde el cabecilla de cartera aparece de guisa coloquial haciendo educación financiera.

El despliegue en este caso, estaría acompañado por su par de la Segpres, Felipe Ward, entreambos militantes de la UDI, y que tendrían la tarea de “potenciarse” con el fin de configurar el polo más conservador en el salita, pero con una vistazo “más amable”. En todo caso, hay quienes señalaron en el Gobierno que el ministro Ward ya “perdió mucho terreno, no se puede vestir de algo que no es”.

Siguiendo con el despliegue del polo conservador,  la ministra de Educación, Marcela Cubillos, rompió el silencio en el que estaba con una entrevista en la que declaró que votará rechazo a la nueva Constitución. Nulo nuevo para La Moneda, aunque esta “salida del closet constitucional” llamó la atención hasta en su propio círculo, ya que se había mantenido en un segundo plano transmitido el protagonismo que había tomado en este tema su cónyuge, el senador RN, Andrés Allamand. A pesar que entreambos son de partidos distintos, en el Gobierno reconocieron que “son parte de un mismo sector, que se armó entre la UDI y parte de RN”.

La ministra, agregaron, podría ganar a ser quien asuma un rol de vocera de este sector al interior del Gobierno, porque es una de las figuras más fuertes del junta “a nivel político” y eso se puede ver en el manejo de su memorándum, la que se construiría sin el “pauteo” de la Segegob ni de Interior, a diferencia del resto de sus pares en el junta. Su potenciamiento en la discusión constitucional sería una de las armas que estarían preparando para que este sector más duro de Pimiento Vamos “retome el control oficialista”.

En este espacio se cuenta incluso a ministros como Isabel Plá, Alfredo Pardo y Baldo Prokurica, aunque entre sus asesores ven difícil que quieran hallarse identificados con liderazgos como el de Cubillos. Eso sí, reconocieron que hay una organización de posicionamiento mucho más agresiva que la de 2019.

Todo este despliegue está incompleto por una logística más profunda desde los dos partidos anclas de Pimiento Vamos, RN y la UDI, quienes respondiendo a su “llamado histórico” buscan convertirse en los partidos centrales del nuevo ciclo político, neutralizando a otras fuerzas del sector, como Evópoli. Desde sus bancadas reconocieron que ambas colectividades pueden representar a todo el ámbito político”, que tienen figuras como el timonel Mario Desbordes que “puede sentarse a negociar y dialogar con la oposición sin problemas” y, al mismo tiempo, liderazgos como el de Allamand y el de la presidenta del gremialismo, Jacqueline van Rysselberghe, que representan a un sector unido a la derecha más tradicional del país. “No nos falta nadie”, recalcaron.

El director ejecutor de Horizontal, Sebastián Izquierdo, señaló que “cualquier tipo de movimiento, genera necesariamente un cambio”. Respecto del reordenamiento de las fuerzas en la interna oficialista, agregó que “no creo que tenga que ver con un tema de estructuras, como sí con las ideas de fondo (…) sin duda, ese talante liberal, caracterizado por el diálogo en pos de reformas que permitan soluciones conjuntas, ha abierto un espacio que posibilita que la pluralidad del país sea por fin representada y considerada”.

Pactos a conveniencia

Con miras a las elecciones de octubre –de alcaldes, concejales, gores y gobernadores regionales– el trabajo de definición conjunta en el oficialismo está acullá de impresionar a buen puerto, las diferencias cada vez más plausibles para concertar un ámbito regulatorio de toma de decisiones, se encuentran aún en estado fluido. Si correctamente ya son varios los meses desde que se instalaron los equipos de los cuatro partidos que componen Pimiento Vamos para unir posiciones, desde las mesas de trabajo, aseguraron que con la reverso de los presientes en marzo se debería comenzar a escribir en un papel aún en blanco “en términos reales”.

En medio de la tensión interna que se vive en Pimiento Vamos, cercanos al trabajo de las diferentes mesas directivas, auguraron un dificultoso proceso de negociación para Evópoli, considerando que las posiciones se encontrarían muy cerradas y que varios entienden que ni RN ni la UDI pueden ceder en esta pasada, porque “se están jugando la hegemonía” del sector a un año de las presidenciales. Quienes conocen de cerca el trabajo de la directiva de Larraín Matte, afirmaron que su desafío sería engrosar las bases, es opinar, sospechar a los concejales. Eso se entendería  considerando incluso que el PRI demócrata, los supera en el mundo municipal.

En este ámbito, se optaría por la centralidad, es afirmar, por persistir “listas limpias” en las que se prioricen alianzas con “independientes fuertes”, antiguamente que potenciar figuras de Evópoli.

Pero la exigencia asimismo tiene cara de heresiarca y habrán casos puntuales en los que en Renovación Doméstico optaría por ir en conjunto a Evópoli, como es el caso de la alcaldía de Viñedo del Mar, donde concejales de esa tienda se habrían comprometido a respaldar la candidatura de Andrea Molina, la ex parlamentaria UDI que iría en el cupo de RN.

En la UDI, a pesar de estar al tanto de esta situación, consignaron que se debe a un caso puntual y que la tónica de las conversaciones ha agudo a producir una alianza que privilegie a los dos partidos más grandes, aunque “desde en marzo en adelante todo puede cambiar”.