El "fracaso" de las organizaciones de ayuda humanitaria en Haití

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A posteriori del devastador terremoto de 2010 en Haití, miles de organizaciones de ayuda humanitaria arribaron al país caribeño. Se estima que las donaciones superaron los US$9.000 millones.

Seis abriles a posteriori, regresa la ruina, esta vez el protagonista fue el huracán Matthew: centenares de muertos, 1,4 millones en exigencia de refugio, agua y alimentos.

Varias localidades, sobre todo en el suroeste del país, quedaron completamente destrozadas.

El llamado inmediato de Naciones Unidas fue pedir un aporte urgente de US$120 millones para aliviar la emergencia en la nación más escueto del hemisferio occidental.

Decenas de organizaciones no gubernamentales (ONG) que aún tienen sede en Puerto Príncipe, la caudal, se sumaron al pedido de contribuciones a través de sus sitios web.

Y helicópteros del gobierno estadounidense comenzaron a conservarse al país con cargamentos de agua y arroz, como en 2010.

Pero con los miles de millones de dólares donados desde el terremoto de 2010, hay quienes se preguntan por qué Haití no estaba mejor preparado para la tormenta que llegó seis abriles a posteriori.

¿En qué se invirtió ese metálico?

Error de transparencia

La mayoría de las organizaciones de cooperación asentadas en Haití desde 2010desarrollaron sus proyectos mediante empresas privadas y sin la contraloría del gobierno tópico.

“No confiaban en que el Estado fuese capaz de regir proporcionadamente los fondos por la tradición de inestabilidad y corrupción en las instituciones“, le dijo a BBC Mundo Jocelyn McCalla, instigador y colaborador de la Coalición Doméstico para los Derechos de los Haitianos en EE.UU.

Haití es uno de los países más corruptos del mundo, según el índice de percepción de corrupción detallado en 2015 por Transparencia Internacional, en el que ocupó el puesto 158 de los 167 que figuraron en la serie.

Muchos de los resultados de esos esfuerzos humanitarios no se hicieron públicos, le explicó a BBC Mundo Vijaya Ramachandran, diestro en público humanitaria en estados frágiles del Centro para el Mejora Mundial (CGD, por sus siglas en inglés), con sede en Washington y Londres.

Ramachandran intentó monitorear qué se había hecho con el mosca donado por el gobierno estadounidense y se encontró con una amplia desaparición de datos.

Aunque algunas ONG publican reportes anuales sobre sus logros y retos en Haití, Ramachandran cree que esto no es suficiente.

Las siembras de arroz en la localidad de Les Cayes, en el suroeste del país, se mojaron tras el paso de Matthew. Aquí los agricultores intentan secarlas.

“Un problema central es que no existe un modo sistemático y riguroso que analice en qué y cómo se ha desgastado el cuartos de esas ayudas internacionales”, puntualizó.

La “pobre coordinación entre los actores extranjeros y el gobierno”, señaló la investigadora, provocó que las 10.000 organizaciones que llegaron al país a posteriori del terremoto actuaran a su ritmo y según su propia memorándum.

Proyectos a dispendioso plazo

El “fracaso” de las organizaciones de ayuda humanitaria en Haití estuvo en no admitir a extremidad soluciones a holgado plazo, señaló McCalla.

“Muchas vidas se salvaron por la rápida respuesta de estas agencias cabal a posteriori del terremoto, pero luego no supieron cómo cambiar su organización de asistencialismo”.

John Mitchell, quien dirige Alnap, una red internacional de agencias humanitarias, concuerda con el agitador.

Una mujer haitiana con su casa en ruinas al fondo.

Se perdieron las oportunidades de apoyar a los comerciantes y negocios locales. Se pasaron por parada las estrategias de supervivencia de las poblaciones locales”, le dijo a la BBC.

Muchas de las organizaciones emplearon a personal extranjero que no hablaba ni francés ni creole y nunca habían estado en Haití.

“Son pocas las ONG lideradas por un haitiano”, dijo McCalla.

¿Qué pasará ahora?

Las organizaciones de ayuda humanitaria han enfocado de nuevo sus esfuerzos en cobrar metálico para recuperar las áreas destrozadas en el país.

Sin secuestro, la respuesta gubernativo no ha sido la misma que hace seis abriles.

Mujeres cargan sobre sus hombros cajas que contienen kits anti cólera.

Este país está dirigido por un gobierno. Si las organizaciones que vienen a ayudar no reconocen al gobierno, mejor que no vengan”, le dijo este lunes el ministro del interior, François Anick Joseph, a la agencia AFP.

Si en los meses posteriores al terremoto se hablaba de la presencia de 10.000 organizaciones de ayuda humanitaria en el país, la ONU menciona a 84 “aliados” en la presente.

Es difícil precisar cuántas ONG continúan operando hoy en día en Haití.

Lo cierto es que, seis abriles posteriormente del terremoto, más de 60.000 haitianos siguen viviendo en casas temporales, con paso restringido o ignorante a servicios básicos como agua, inodoros y servicios de lozanía.

Un grupo de haitianos construye la base de una casa con palos de madera tras el paso del huracán Matthew.

La sequía de tres abriles, encima, ha causado una aguda deforestación que ya causaba estragos en la incipiente industria agrícola.

Y la ONU estimó que 25.000 personas están expuestas al cólera.

Tras el paso de Matthew, todo lo que ya iba mal empeoró.

Pero si de poco sirve este panorama desolador, señaló el provocador haitiano Jocelyn McCalla, es para asimilar lecciones.

“No podemos rechazar la ayuda. La necesitamos. Pero también necesitamos que los actores extranjeros inviertan en el capital más importante que tiene el país: la gente”, dijo.

 


Fuente:T13.cl

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