El plan de Emiratos Árabes Unidos para convertirse en uno de los 5 países "más felices" del mundo

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¿Pueden los gobiernos instaurar la júbilo?

En Emiratos Árabes Unidos, EAU, piensan que sí. En febrero pasado nombraron a Ohood bint Khalfan Al Roumi ministro de Estado para la Fortuna, cuya responsabilidad es suministrar al país y a la población contentos.

A esa atrevimiento le ha seguido otra en julio, cuando designaron formalmente a 60 “directores de la felicidad y el optimismo”.

El trabajo de estos funcionarios es delirar por el mundo para estudiar la gozo y cómo difundirla.

¿Crees que funcione?

Un asunto de Estado

Emiratos Árabes Unidos se ubica en el puesto 28 del rankingde 156 países desarrollado por Naciones Unidas en su reporte de 2016 sobre la bienestar en el mundo, y que encabeza Dinamarca.

EAU se ha propuesto ubicarse entre los primeros cinco para el 2021.

Un taxi acuático en Dubái

“Queremos crear una sociedad donde la felicidad de nuestra gente sea lo primordial, proveyéndoles un ambiente en el cual puedan prosperar”, señaló el vicepresidente y primer ministro de EAU, Mohammed bin Rashid Al Maktoum.

Sin requisa, algunos no están tan convencidos de este enfoque y lo califican de “orwelliano”. Dicen que en vez de nombrar un ministro de la contento, deberían concentrarse en mejorar el ámbito legal del país y en la defensa de los derechos humanos.

Aunque los EAU es un país tradicionalmente conservador, es uno de los más liberales en la región del Vividor, por lo que otras culturas y creencias son abiertamente toleradas.

No obstante, políticamente se administra bajo un régimen imperialista, controlado por un especie de familias poderosas. ¿Lograrán el objetivo?

Indicadores de la serenidad

¿Cómo retener si la política de la júbilo está funcionando?

Meik Wiking, director genérico del Instituto para la Investigación de la Satisfacción, localizado en Dinamarca, cree que los gobiernos deben brincar un papel fundamental en la placer del notorio.

La prioridad debe ser mejorar la calidad de vida de las personas. Eso lo estamos viendo cada vez más en el mundo, particularmente en Asia, donde los países quieren variar el crecimiento crematístico en bienestar”.

Hombres que llevan una bandera de EAU en una plaza

Wiking señala que Corea del Sur pasó de ser una de las naciones más pobres del mundo a una de las más ricas en tan solo una coexistentes. Sin incautación, ese rápido crecimiento no se ha reflejado en lo social.

A pesar de su riqueza, se encuentran en el puesto 58 del ranking de Naciones Unidas oportuno a que el estrés colegial y las expectativas familiares hacen que sus habitantes se encuentren insatisfechos con sus vidas.

En el caso de EAU, no hay muchos detalles sobre las políticas que traerán la gusto a la población.

Hasta ahora se sabe que cambiaron el nombre del sección de servicios comunitarios por el de “Departamento General para la Felicidad de la Comunidad” y han incorporado el hashtag #TuseguridadNuestraFelicidad en su tuits.

Otros organismos oficiales han realizado encuestas para contar si sus audiencias se encuentran felices o simplemente satisfechas con sus servicios.

Incluso han consultado a sus seguidores en Facebook e Instagram para ver si los posts les traen más alegría.

Pero, ¿se puede calcular de una forma menos subjetiva?

La bienestar es poco subjetivo, pero lo puedes calcular“, explica George Mackerron, profesor de Finanzas y Cambio Climático en la Universidad de Sussex, Inglaterra.

“La primera barrera es contar con un ejemplo representativo y luego identificar las causas que lo originaron. ¿Las personas son felices porque hicieron algo o están haciendo algo porque se encuentran felices?”.

Una vez que pasas esta etapa en la medición es cuando viene el cierto batalla, que esconvertir en una política pública toda la data obtenida.

¿Es solo un show?

“Para ser honesta, creo que todo es un poco de show de relaciones públicas. Creo que el gobierno quiere hacer ver que las cosas están mejorando, pero no sé cuál es el real impacto que están teniendo“, dice Sonia Edwards, administrador de mercadeo y autóctono de EAU desde hace más de una lapso.

La sonrisa de una mujer

“Aquí hay muchos problemas relacionados con inseguridad en el trabajo, discriminación en las empresas, alquileres elevados, matrículas escolares costosas. Si el gobierno atacara esos problemas todos seríamos más felices. Sin embargo, la felicidad no depende de un gobierno, sino de los individuos y su mentalidad”.

Frente a eso, Al Maktoum ha insistido en que el gobierno no pretende controlar las emociones de las personas.

“La función del gobierno es crear un ambiente en el cual las personas puedan alcanzar sus sueños y ambiciones, no establecer un contexto donde quiera controlarlos”, comenta.

El objetivo es darle poder a la familia, no acumular poder sobre ellos. En el corto plazo, tenemos que reforzar un entorno en el que las personas puedan construir y disfrutar su propia bienaventuranza”, agrega.

Por su parte, Justin Thomas, psicólogo y profesor en la Universidad Zayed, en Abu Dhabi, asimismo cree que hay poco de show propagandístico, aunque afirma que “más allá de lo que se dice, el gobierno entiende que la felicidad es un concepto más profundo y que requiere más que el nombramiento de un ministro”.

“Saben que no basta con decirle a la gente ‘sean felices, y ya'”.

Para la economista Carol Graham, autora del tomo “La búsqueda de la felicidad: una economía del bienestar”, es muy positivo que los gobiernos se estén enfocando en la calidad de vida de las personas, así como lo hacen con el crecimiento crematístico.

A pesar de ello, igualmente es un poco escéptica sobre la iniciativa en EAU.

“No estoy a favor de ministerios y ministros para la felicidad. Creo que los países que los tienen -como EAU, Venezuela, Ecuador, que están muy lejos de ser democráticos- revelan claramente cuál es el problema”, explica Graham.

Dubái

“Complacencia es un término confuso y no está correctamente definido. Puede resultar poco pesimista cuando los gobiernos comienzan a utilizar la satisfacción como un indicador del éxito de su diligencia“.

Thomas estima que hay beneficios financieros cuando se mejoramiento la calidad de vida y se promueve la satisfacción, adecuado a que condiciones como depresión o estrés generan ausentismo gremial y disminución de la producción, lo cual cuesta millones de dólares a los países.

“Gobiernos con pensamiento de avanzada están planteándose este tema. Claro, no hay soluciones rápidas, porque no estamos hablando de un problema de ingeniería, sino de seres humanos, pero el que la felicidad esté en la agenda oficial ya es ganancia”.

¿Qué es la dicha?

Solomon Mwangi, de 28 abriles de existencia, no ha escuchado nulo de la política de la gusto en Dubái. Trabaja como guardameta en un elegante edificio emplazado en la cuadro.

Vendía celulares en Kenia hasta hace seis meses, cuando decidió mudarse a la haber de EAU.

En Nairobi, dejó a su esposa y su hijo de dos abriles para averiguar una mejor fuente de ingresos. En EAU vive en un campamento en las ensanche de Dubái, compartiendo un cuarto con otros cinco hombres.

“El campamento es realmente malo. No hay privacidad y no podemos cocinar nuestra comida. Mi trabajo es de 6:00 am a 6:00 pm y es muy aburrido. Sin embargo, estoy conociendo más a los residentes, y son simpáticos”, cuenta Solomon.

A pesar de su difícil situación, afirma que es eficaz en Dubái.

“Vine a buscar un trabajo y una forma de mantener a mi familia, y eso me hace feliz”.

 


Fuente:T13.cl

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