El populismo de Cathy Barriga, la alcaldesa que asoma en la carrera presidencial emulando a su suegro y su estrategia de matinal

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Los alcaldes de la Región Metropolitana se han tomado la memorándum de la pandemia del Covid-19 al aparecer a diario  en los distintos matinales de la televisión chilena, ya sea para murmurar de lo que ocurre en su comuna o de la situación país. De hecho, según la última investigación Criteria Research, la ciudadanía los tiene muy proporcionadamente evaluados, con un 69% de importancia, sólo tras el Colegio Médico, con un 71% y los Hospitales Públicos, con un 87%.

Los rostros que se repiten en los medios tradicionales -televisión, radios y prensa escrita-  se cuentan con la palma de una mano: el corregidor de Las Condes, Joaquín Lavín (UDI); el de Santiago, Felipe Alessandri (RN); la de Providencia, Evelyn Matthei (UDI); el de La Florida, Rodolfo Carter (exUDI), y el de Recoleta, Daniel Jadue (PC). Por eso, no es extraño que al menos tres de estos nombres -Lavín, Jadue y Matthei- aparezcan como posibles presidenciables en la indagación.

Pero hay otro nombre, que si proporcionadamente no es tan recurrido como panelista en los matinales, por ejemplo, sí ha sabido hacerse notar en medio de la pandemia: la alcaldesa de Maipú, Cathy Barriga (independiente Pimiento Vamos). En los últimos dos meses, pasó de ni siquiera estar mencionada, a ubicarse sexta en la pregunta abierta de quién debería ser el sucesor de Sebastián Piñera en la Presidencia, con un 3%.

Mucho mejor es su porcentaje de conocimiento, ubicándose en un segundo espacio con un 97%, empatando a Evelyn Matthei en el segundo motivo y siendo superada por un punto por Joaquín Lavín. Y pese a tener un 33% de desaprobación, el 52% avala lo que está haciendo.

¿Qué es lo que está haciendo? Cosas populistas, según las redes sociales. Barriga, a diferencia de otros políticos, ha prohijado un mensaje contestatario con destino a el Gobierno -como cuando reveló antiguamente un fallecido por Covid-19 que el ministro de Vigor, Jaime Mañalich- y cercano a la parentela, como cuando apareció bailando cercano a su equipo de trabajo.

¿Es populista lo que hace? Bajo el prisma de Cristián Valdivieso, director ejecutor de Criteria, hay poco de populista en Cathy Barriga. “Desde que surgió en política, se definió una identidad, a sí misma, que es en contraposición a los políticos tradicionales. Por lo tanto, todo lo que ella hace tiene un código que no es de la política tradicional sino que es distinto. Está en un código mucho más conectado con las dinámicas más cotidianas de las personas. Es un código mucho más visual. Eso genera otro nivel de evaluación”, dijo en entrevista con El Mostrador.

“La política tradicional considera que esta es una forma muy populista de hacer política, porque no es tradicional, y porque además no habla de los temas relevantes sino que habla en un lenguaje audiovisual distinto”, agrega.

“En esa lógica, puede tener una dimensión populista, porque siendo política, usa códigos que están totalmente por fuera de la política. Se sirve de esos códigos para esconder su vocación política. Nadie que es alcaldesa y que es reconocido, no es político. La crítica tiene que ver por cómo se codifica distinta a la política”, explica.

A proceso de Valdivieso, “populista” es “alguien que dice que puede solucionar cosas muy complejas con soluciones fáciles. ¿Quién es populista? Es alguien que dice estar en contra de los políticos y está con el pueblo, cuando finalmente es político igual”. En ese sentido, Barriga “no anda ofreciendo soluciones fáciles. Lo que ella hace es dibujarse a sí misma y tener una plataforma distinta a la política tradicional, pero para conseguir objetivos políticos igual. Y los consigue”.

Opinión similar comparte el director de la Escuela de Gobierno de la Universidad Central, Ámbito Dorado, agregando el contenido “emotivo” que comunica Barriga, lo que ha hecho que suba en las encuestas: “Apela a la tecla de la emoción y tratar de conectarse a partir de la emoción con los ciudadanos, especialmente con los de su región. Ella entendió que lo que prima son las emociones más que la razón y por eso ella apela y gestiona esas emociones, entonces hace todos estos shows y se muestra cercana, porque la parentela en definitiva lo que está tratando de despabilarse son respuestas a esas emociones y ese amparo de no conocer qué va a advenir en el futuro”.

“Ella trata de conectar con esa tecla desde la emoción y por eso tiene esto, que para mucha gente es un poco irracional, pero cuando tú hablas con la gente de ese municipio, ellos no lo encuentran fatal, es contradictorio, ya que uno piensa que es muy malo lo que está haciendo, no obstante, mucha gente de su territorio, y en ese municipio, no considera que está mal lo que está haciendo”, recalcó.

“En un contexto de prestigio y de créditos políticos, efectivamente muchos actores lo que están tratando de hacer es  desmarcarse del estilo tradicional de interrogación con los ciudadanos”, afirma, por lo que su plan es tratar “de emular a su suegro -Joaquín Lavín- de alguna manera también, el cómo Lavín se conecta con la ciudadanía”.

“De alguna guisa gatillan esa tecla, la de la emoción, la tecla de la no racionalidad. Por eso es que hay multitud que no lo encuentra mal, ya que hay clan que tiene el chip de ese actor político más correctamente republicano de una época distinta, pero hoy los gobernantes y especialmente los de los gobiernos locales, están, encima, utilizando todos los medios, y especialmente las redes sociales, donde son fuertes Lavín y Barriga. Ellos se saltan los medios tradicionales y no llaman a los medios escritos ni a la televisión sino que hacen todas sus performances por redes sociales, para que desde ahí se viralicen y desde ahí se transformen en los temas de la memorándum. Ellos rompen con lo tradicional de los medios”, afirma Pardo, en entrevista con El Mostrador.

“Ojo que la tecla de la emoción es bien importante en este contexto, porque ese público que ve el matinal es un público que se conecta principalmente desde la emoción y no se conecta desde la racionalidad, es decir no invitan a un matinal a un político o un alcalde para que te hable racionalmente sobre cómo va a afectar la pandemia, sino que lo hacen para que hable de cómo hay gente que no tiene recursos en la comuna o de los que están sufriendo y esa es pura emoción”, finaliza.

El prosperidad de alcaldes de derecha

Barriga, inmediato a Lavín, Matthei, Alessandri y Carter, son los rostros más reconocidos por la ciudadanía. Incólume excepciones, como Daniel Jadue, todos son de derecha. Según la sondeo Criteria Research, de los 15 alcaldes más populares, 10 son oficialistas.

¿Por qué ocurre esto? Según Atezado, porque “estamos en contexto de una democracia visual y efectivamente hay líneas editoriales que toman atrevimiento respecto de quiénes llevan y quienes no y de alguna guisa eso influye en la visibilidad de que estos actores tienen en los medios tradicionales, donde con más fuerza esto se observa en los canales de televisión y en los dos diarios de circulación doméstico”.

En tanto, Valdivieso deja abierta una interrogante: “¿Tienen más exposición en medios tradicionales por ser del oficialismo? o ¿tienen más exposición porque representan a comunas que son relevantes y más emblemáticas? Si es que los alcaldes de La Florida, Maipú, Puente Alto, fueran alcaldes de la oposición, ¿tendrían la misma visibilidad?”

“Probablemente sí. Y si es sí, no tiene que ver con que los medios tradicionales favorezcan los liderazgos de gente de derecha o centro derecha. Siempre hay un mix de ambas cosas”, concluye.

  • Revise la sondeo Criteria de abril acá