El secreto mejor guardado: las ocho páginas de testamento que dejó Agustín Edwards Eastman

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Cuando el cronómetro marcaba las 10:05 horas de ayer miércoles, el magistrado del 13 Magistratura Civil de Santiago dio inicio al proceso de comprensión de uno de los testamentos de los hombres más ricos de Pimiento y connotado patrón de medios.

Se trataba del posterior comisionado del dueño de El Mercurio SAP, Agustín Iván Edmundo Edwards Eastman, quien murió a las 6:35 horas del 24 de abril pasado, en su residencia de Vitacura.

El patrón, de entonces 89 abriles, había dejado estipulada su última voluntad en un testamento cerrado, con orden de comprensión solo frente a la presencia de un sentenciador, sus dos secretarias y la persona que lo había cuidado sus últimos días de vida.

Y así fue, sólo que con algunas variantes. El primero en conservarse al tribunal fue el abogado Alberto Barros Bordeau, quien solicitó a la Honestidad la tolerancia del testamento y estuvo acompañado, en todo momento, por la secretaria de muchos abriles del mandamás de El Mercurio, María Francisca Del Río Page, y la mujer que lo asistió en su enfermedad, Elena Emilia Ortega Delgado. A posteriori arribó la secretaria del protonotario y el actuario, quien consignó los últimos deseos de Edwards.

En presencia del magistrado, uno por uno de los testigos fueron presentándose y reconociendo las cinco firmas que se habían plasmado en el anverso y reverso de aquel sobre blanco, tamaño carta, que contenía el testamento de Edwards. El sobre todavía exhibía un prominente sello lacrado, que daba cuenta de su inviolabilidad.

Edwards Eastman rompería con la tradición de nombrar a la individuo de los negocios familiares al próximo Agustín y confía todo el poder en su hijo Cristián, a quien preparó los últimos seis abriles para que asumiera este rol. Actualmente ocupa el cargo de “Apoderado Clase A”. Esto, a fin de que pueda mandar y representar a El Mercurio SAP con las más amplias facultades. Ser comisionado clase A significa tener la potestad más amplia para regir la empresa, sin tope de montos

Sólo faltaba un testificador para la tolerancia del preciado documento. Julia Kennedy Verduguillo, la otra secretaria, quien por abriles llevó la memorándum de Edwards Eastman. Esta se encontraba impedida de asistir esa mañana al tribunal, frente a lo cual el magistrado solicitó a las otras dos testigos que “abonen” su firma. Es afirmar, que reconocieran si en el sobre blanco estaba plasmada la epígrafe de Kennedy, quien el 12 de octubre de 2016, se había trasladado -junto a las otras dos mujeres- hasta la residencia del entonces dueño de El Mercurio para servir como testificador del valioso testamento, que en ese momento se suscribió frente a un protonotario suplente.

La primera en examinar la firma de la secretaria fue su homóloga, María Francisca Del Río Page, quien comentó que habían trabajado juntas durante muchos abriles como secretarias. Luego procedió a validar la epígrafe, Elena Ortega.

Tras aquellas validaciones y el agradecimiento de la firma del propio Edwards Eastman en el sobre, el mediador comenzó abrirlo. Desde su interior extrajo un documento de 8 hojas, titulado “Testamento cerrado de Agustín Iván Edmundo Edwards Eastman”, fechado el 12 de octubre de 2016. Las hojas estaban escritas solo por el anverso y, en un acto de fuerza, el mediador comenzó a firmarlas en lo alto y debajo de cada carilla. Una a una.

De ese modo, la diligencia estaba protocolizada. Los testigos firmaron el relación y se dejó constancia de la entrega del sobre extenso con el testamento al actuario, quien procedería a ojear la última voluntad del patriarca a su esposa, María Luisa del Río y sus hijos Agustín, Isabel, Carolina, Cristián, Andrés y Felipe.

Cerca de destacar que la suscripción del testamento fue realizado en octubre del año pasado, por lo que los documentos notariales a que tuvo comunicación El Mostrador Mercados, y que datan de diciembre del año pasado, seguirían vigentes al entregar plenos poderes a su hijo Cristián Edwards del Río.

En ese sentido, Edwards Eastman rompería con la tradición de nombrar a la individuo de los negocios familiares al próximo Agustín y confía todo el poder en su hijo Cristián, a quien preparó los últimos seis abriles para que asumiera este rol. Actualmente ocupa el cargo de “Apoderado Clase A”. Esto, a fin de que pueda regir y representar a El Mercurio SAP con las más amplias facultades. Ser comisionado clase A significa tener la potestad más amplia para mandar la empresa, sin tope de montos.

Un premio, para algunos, a su brillante carrera realizada en The New York Times, uno de los diarios más influyentes del mundo, donde llegó a desempeñar el cargo de presidente del New Service, dirección estratégica dedicada a la trámite de sus contenidos de suscripción.

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