Empresario que vendió Enersis a los españoles y que fue multado por caso Chispas pide coherencia moral a Carolina Goic

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La senadora y candidata presidencial Carolina Goic declaró ayer: Yo no soy partidaria del feto, pero aquí hay tres causales frente a las que no podemos negarnos’. Frente a tal razonamiento tan contradictorio, es entendible que en las encuestas no marque ni el 1%”, dice el patrón José Yuraszeck en una carta publicada hoy en El Mercurio.

Lo que hace el ingeniero civil y ex presidente de Celeste-Celeste es pedir coherencia honrado a la timonel de la Democracia Cristiana, a pesar de que su propia historia está marcada por bullados casos de corrupción, como son casos Chispas (1997) y Corfo-Inverlink (2003).

Yuraszeck, quien milita en el partido de Unión Demócrata Independiente (UDI), adyacente a sus ex socios en Enersis Marcos Zylberberg, Luis Fernando Mackenna, Marcelo Brito, Arsenio Molina y Eduardo Gardella, fueron acusados por el denominado caso Chispas.

El patrón fue delegado de la traspaso de Enersis a los españoles de Endesa España, donde logró para él y 14 ejecutivos de la eléctrica US$ 500 millones por el 0,06% de las acciones serie B, mientras el resto de los accionistas recibía US$ 1.000 millones a un precio 800 veces inferior.

La SVS sancionó a Yuraszeck y otros ejecutivos con casi US$ 110 millones.

La honestidad condenó a los ejecutivos de usar sus cargos en beneficio propio “infringiendo la transparencia del mercado de valores y ocultando información a los restantes directores y accionistas de las citadas compañías”.

El caso Chispas tomó relevancia por estos días luego de los múltiples reclamos de clientes en contra de la firma italiana Enel, que surgieron por los prolongados cortes de suministro eléctrico en algunas zonas de la haber. Esencia resultó ser la traducción entregada por los trabajadores de Enel Distribución S.A., quienes relataron el proceso de externalización y subcontratación que comenzó la empresa para aumentar ganancias.

“En el año 2006 Endesa España tomó el control de Enersis y ésta de Chile S.A., aplicando el denominado “Plan Origen”, que significó entre otras medidas la tercialización de todos los servicios operativos en terreno y atención de público (calle center y oficinas comerciales), dejando dentro de las empresas del grupo principalmente funciones de administración, quedando un grupo reducido de trabajadores propios dedicados a la operación. En esa oportunidad fueron despedidos cerca de 1.300 trabajadores propios, principalmente técnicos, los cuales en su mayoría pasaron a ser contratados por empresas contratistas, precarizando sus condiciones laborales. Las funciones terciarizadas fueron todas las asociadas a las actividades que se ejecutan en terreno, encontrándose entre las principales las relacionadas con la continuidad y aseguramiento del suministro de energía eléctrica a la población”, apuntaron los trabajadores.

“El modelo de subcontratación vigente desde esa época poco a poco empezó a mostrar sus falencias, pero nunca llegó a tener los efectos que hemos evidenciado durante los últimos eventos climáticos, ni menos los observados este fin de semana (…) el problema se agudizó a partir del año 2015, año en que el Grupo Enel, nuevo controlador de Chilectra S.A., impulsó un nuevo plan de reestructuración, exigiendo mayor eficiencia a cada una de las áreas de la compañía, lo que se tradujo en una importante reducción de costos, en especial el de las empresas contratistas”, acotaron.

“Hoy las decisiones se toman en Italia y se imponen criterios y montos de reducción de gasto a las empresas del grupo en Latinoamérica desconociendo la realidad de cada país. Si los ejecutivos locales no están de acuerdo, son despedidos instalando así una política de obediencia absoluta. Las utilidades de Enel, que en 2016 fueron $141.499.466.000, claramente han sido obtenidas mediante la reducción indiscriminada de costos, tanto mediante recortes de personal propio, como de reducción en presupuestos de operación, entre ellos el mantenimiento preventivo”, concluyeron.

El otro caso en que estuvo involucrado patrón fue el denominado caso Corfo-Inverlink.

Hace más de una período que estalló ese escándalo que terminó con la pérdida de casi $ 85 mil millones para el Estado. El holding que lideraba Eduardo Monasterio, usó fortuna de la estatal Corfo y se descubrió que la firma sacaba información del presidente del Asiento Central, Carlos Massad, a través de la secretaria de este, Pamela Andrada, ligada a un ejecutor de Inverlink.

Entre los principales demandados figura Yuraszeck, a través de la sociedad Inversiones Santa Cecilia Limitada. El monto por el cual podría tener que contestar alcanza los $ 5.035 millones, poco más de US$ 10 millones. Corfo cuestiona a Santa Cecilia, como a otras firmas, por el rescate de dineros de Inverlink, que la Corfo dice eran platas del Estado.

Utilizó Santa Cecilia para participar en sus distintos negocios. Actualmente, participa en la Viñedo Undurraga y en Empresas CIC, donde comparte propiedad con Leonidas Viario, el presidente de LarrainVial involucrado en el caso Cascadas.

Incluso hizo un gran negocio en Sal Lobos, que compró en US$ 95 millones a la grupo de la ex ministra de Heredad de Bachelet, Ingrid Antonjevich, para venderla 7 abriles más tarde en US$ 485 millones.

Yuraszeck, conocido bajo el mote del “zar de la electricidad”, nunca sale de la coyuntura. Como cuando disparó contra los dueños de Blanco y Desventurado, concesionaria de Colo Colo, a quienes cuestionó por ser la única sociedad anónima deportiva que paga dietas a sus directores.