“Empujadores profesionales”, así es el trabajo de estos hombres en la hora pico del metro de Tokio

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La población total de Tokio es de 13.96 millones de personas y tres millones de ellos pasan a diario por la tiempo del metropolitano Shinjuku. Por esta razón se necesitó de la creación de un puesto de trabajo extra en el servicio de transporte que garantizara la movilidad y eficiencia tan preciada por el pueblo japonés. Se trata de un empujador profesional.

Estos “puchadores” (no de drogas) se dedican a empujar a la gentío que queda en el acceso de las puertas del tren alrededor de el interior. Lo que hacen es comprimir a la gentío lo más que puedan en el coche durante las horas pico matutinas y vespertinas de las estaciones más concurridas del patrón de Tokio.

Las imágenes de la afluencia son sorprendentes y este insólito trabajo se ha vuelto una condición. El oficio que empezó de guisa informal, desempeñado por estudiantes en la lapso de los 60, pronto se volvió una trabajo más en la salario de las empresas de transporte subterráneas.

En Tokio existen cinco empresas concesionarias del servicio de metropolitano, JR del Este, Keiō, Odakyū, Metropolitano de Tokio, Toei, por las que a diario viajan 3 530 594 personas, casi casi la población de Yokohama entera, que es de 3 740 617. Mientras que las tres estaciones más concurridas son Shinjuku, Shibuya e Ikebukuro.

En esas tres estaciones es donde se captan estos impresionantes videos, donde los acomodadores profesionales empujan a las personas alrededor de el interior de los vagones lo más que puedan y llenan con el doble de la capacidad del metropolitano y de peso el tren.

Los “puchadores” de Tokio son conocidos como Oshiyas y no solo se encargan de amontonar a la multitud, sino de redistribuirla y de avisar a los conductores que el tren ha cerrado por completo levantando una bandera roja. El oficio no es nuevo, asimismo en España y Estados Unidos existe, pero en Japón se ha vuelto vírico adecuado a su enorme población.

Sin duda, poblar en una gran capital como Tokio debe tener sus ventajas, pero todavía sus grandes desventajas, pues ir cada mañana apretado de esa guisa no ha de ser cero agradable y menos ahora en plena pandemia.