En el corazón de la PUC Carmen Frei emplaza a la universidad a que aclare su rol en el magnicidio de Eduardo Frei Montalva

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Carmen Frei, hija del asesinado Presidente Eduardo Frei Montalva, participó en un armonía en la Casa Central de la Universidad Católica para “conversar” y analizar el rol de la PUC en la homicidio de su padre.

Una instancia que fue propiciada adyacente a la FEUC, que actualmente se encuentra en manos de la Nueva Entusiasmo Universitaria (NAU), y es presidida por Sofía Barahona.

En el pleno corazón de la PUC, la ex senadora DC compartió algunas de las conclusiones que se desprenden de la investigación realizada por el árbitro Alejandro Madrid.

“Me parece indispensable relevar de manera especial el vínculo descubierto en el proceso investigativo llevado a cabo por el juez Madrid, entre la actuación de la UC, el encubrimiento de dos médicos de ésta universidad que hoy están procesados y el asesinato de mi padre”, afirmó Carmen Frei.

“El descubrimiento de una autopsia llevada a cabo en secreto el mismo día del deceso del ex Presidente por parte de un equipo del hospital clínico de la UC, fue sin duda uno de los hechos más escalofriantes que se pudieron establecer en la investigación judicial (…) en la misma pieza de la Clínica Santa María donde ocurrió el deceso de mi padre, el equipo de patólogos que realiza el procedimiento de manera totalmente irregular, procede a intervenir el cuerpo, a vaciarlo de todos sus órganos, excepto el cerebro”, agregó en su arenga en la Casa Central de la PUC.

En esa linde, la hija del asesinado director de Estado recordó que en 2010 el ex director del Centro de Información Toxicológica, el doctor Enrique Paris, señaló a la prensa que todavía existían a la momento muestras biológicas pertenecientes al ex Presidente en la caja musculoso del decanato de medicina.

“Todavía hoy no sabemos cuál fue el paradero de los órganos extraídos en la autopsia, pero si sabemos que el doctor Rosenberg, a cargo del equipo de patólogos que la practicó, mantuvo en secreto el documento por más de 20 años hasta que el juez logró incautarlo en un allanamiento practicado a la Clínica el año 2003. Entre este hallazgo y el día en que mi padre fallece, el doctor Rosenberg tarda 10 años en transcribir los resultados de la autopsia, y pasan 10 años más hasta que la revelación de la existencia del documento permite al juez Madrid realizar la diligencia para incautarlo”, declaró la ex parlamentaria.

De acuerdo a la investigación contencioso se pudo establecer que fueron los patólogos de medicina de la Universidad Católica: Helmar Rosenberg y Sergio González quienes intervinieron el cuerpo del ex mandatario. “Las conclusiones permanecieron ocultas en el archivo de la universidad”.

“Hoy sabemos que en el proceso tanatológico que se le aplicó a mi padre por parte de los médicos de la Universidad Católica, le inyectaron 6 o más litros de formalina, con el objetivo de bloquear la posibilidad de conocer lo ocurrido durante todo el proceso en el que su cuerpo fue intervenido por terceros con el propósito de causarle la muerte. De hecho, el sigilo con el que se hizo esta operación quedó perfectamente demostrado en las declaraciones de algunas autoridades”, detalló.

La ex senadora hizo hincapié en que la PUC negó sistemáticamente la existencia de una necroscopía y la décimo en ella de personal de su dependencia.

De hecho, dijo, “la universidad se empeñó en una campaña para desprestigiar la investigación y médicos de la universidad dieron opiniones sobre piezas secretas del expediente a las cuáles no deberían haber tenido acceso”.

“Llama la atención también que tratándose de la investigación de un caso de magnicidio tan grave e inédito en nuestra historia, y de la existencia de pruebas irrefutables de participación de personal médico del Hospital Clínico de la Universidad en un acto irregular y llevado a cabo en el más absoluto sigilo, esta Universidad no haya considerado jamás la posibilidad de realizar un sumario administrativo para despejar cualquier duda acerca del vínculo que pudiera existir entre el asesinato del ex Presidente y la institución”, hizo realce Carmen Frei.

“Los médicos de la universidad que participaron en la realización de la autopsia, además de hacerlo sin mediar autorización de la familia; de practicarla en la habitación de la Clínica Santa María y no en un lugar habilitado para que la autopsia se hiciera con un mínimo de garantías de salubridad; y de realizarla violando reglamentos médicos y legales elementales; ¿actuaron en calidad de miembros de la institución a la que pertenecían en ese momento o en calidad de profesionales que en el ejercicio liberal de su actividad decidieron participar a instancias de terceros? ¿por qué la Universidad Católica no ha hecho la investigación para aclarar bajo qué condiciones se produjo la participación como encubridores del asesinato de los doctores Helmar Rosenberg Gómez y Sergio Javier González Bomabardiere?”, preguntó la hija de Eduardo Frei Montalva.

En esa estría, afirmó que hay una pregunta que ronda desde hace tiempo sobre cuál fue la décimo que tuvo la Universidad Católica en el período de la dictadura:

“Me atrevo a hacerla porque entre las condiciones que hicieron posible el asesinato de mi padre está el contexto político de la época y, sobre todo, la determinación al más alto nivel de eliminarlo por su activo rol como líder de la oposición, en el momento en que se imponía de manera fraudulenta una Constitución que consagraba el modelo político y económico de la dictadura. No hay duda que tanto desde la Facultad de Economía como desde la Facultad de Derecho de esta Universidad se impuso en ese tiempo una idea del país, y que tanto la Constitución del 80 como el modelo de libre mercado son la expresión del peso e influencia institucional que tuvieron en esta universidad las ideas que impulsó la dictadura”, arremetió Carmen Frei.

“Desde la rectoría de la universidad en ese período fue evidente el respaldo a ese esquema, y ese trabazón fue muy ostensible en torno al fraude del plebiscito de 1980 que sentenció la asesinato de mi padre. Quiero rememorar que en el plebiscito convocado por Pinochet el año 80, los profesores de la Universidad de Derecho de la universidad publicaron un inserto con el logo oficial de la universidad apoyando a Pinochet, el plebiscito y el esquema de Constitución; argumentando que la Congregación tenía la “potestad constituyente por haber advenido al poder en virtud de una revolución legítima”, reconociéndole así un “poder constituyente originario””, insistió.

“Quiero también recordar que por esos mismos días mi padre actuó como el líder de la oposición que negó toda legitimidad a la dictadura para llevar adelante su ideario, no sólo porque estaba convencido que se trataba de un gran fraude que no daba las garantías mínimas de un acto democrático, sino porque estaba convencido desde sus valores, que Pinochet y la dictadura no tenían ni la legitimidad, ni el derecho para plantear un proyecto refundacional del país. Tal vez este desencuentro tan evidente en ese tiempo entre esta institución universitaria y su distinguido ex alumno y doctor honoris causa, mi padre, el ex Presidente Eduardo Frei Montalva, sirva para explicar en parte importante el silencio de la Universidad Católica en relación a las circunstancias que rodearon la participación de los médicos sindicados por el juez como encubridores de su asesinato, todos pertenecientes al Departamento de Anatomía Patológica del Hospital Clínico de la Universidad Católica”, concluyó.

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