Enfermero fisicoculturista muestra los estragos que el Covid-19 le dejó en su cuerpo

0
112

Todavía hay personas que creen que la pandemia de coronavirus es un invento de quienes gobiernan en secreto al mundo, pero mientras se descubre si esta es una loca teoría o no, la efectividad es que miles de personas han muerto y que infectarse con el coronavirus implica un gran peligro, como verás en la historia de Mike Schultz.

A sus 43 abriles, Mike era un saludable hombre dedicado al fisicoculturismo y a su trabajo como auxiliar técnico sanitario en San Francisco, California. Sin requisa, viajó de este puesto a Boston, donde se reunió con el DJ Josh Hebblethwaite, quien es su novio, y de ahí se fueron a un festival en Miami, donde se contagió con el coronavirus.

Desde el 16 de marzo fue hospitalizado al presentar los primeros síntomas, pero la situación se fue agravando hasta que decidieron conectarlo al respirador sintético, en un estado semiconsciente en el que permaneció durante seis semanas, tiempo en el que logró recuperarse gracias a su buen estado físico, aunque su cuerpo sufrió varios cambios.

Sabíamos que estaba ahí (el virus). Sin requisa, no había restricciones reales. No había cuarentenas. Pensamos, bueno, tenemos que lavarnos más las manos y tener cuidado de tocarnos la cara. No pensé que fuera tan bajo hasta que las cosas comenzaron a suceder.

Pensé que era lo suficientemente zagal como para que no me afectara, y sé que muchas personas piensan eso. Quería mostrar que puede pasarle a cualquiera. No importa si eres imberbe o añejo, si posees condiciones preexistentes o no. Te puede afectar.

—Mike Schultz, 43 abriles de etapa, fisicoculturista y auxiliar técnico sanitario

Durante todo ese tiempo perdió varios kilos y los enormes músculos que tenía se redujeron de forma considerable, dándole un aspecto de una persona más vieja y, por supuesto, incluso su capacidad pulmonar se ha gastado limitada, por lo que de momento no podrá regresar a su actividad física habitual.

Cuando se dio cuenta de que estaba eventual, se sorprendió al retener que ya tenía seis semanas en cuidados intensivos, pensó que a lo mucho habían pasado siete días, y de las primeras cosas que pidió fue una hamburguesa y una Coca-Posaderas, aunque aclara que la enfermedad todavía afecta el sentido del antojo y del perspicacia.

Felizmente ya pudo salir del hospital y ahora está concentrado en retomar su vida común, aunque le costará un poco, pues todavía se siente débil, sin poder respirar con una plena capacidad y, como puedes ver en esa foto comparativa que le está dando la revés al mundo, el cambio ha sido impresionante.

Durante un mes y medio en el hospital perdió 20 kilos de peso, adicionalmente de que todo ese tiempo prácticamente se la pasó dormido y conectado a un respirador industrial. Mike compartió esas imágenes para que aquellos que creen que no hay riesgos, que no pasa falta, se den cuenta de lo peligrosa que es esta enfermedad.