Esteban Szmulewicz, experto en descentralización: «Una Cámara de Representantes territoriales podría dotar a las regiones de sus estatutos de autonomía»

¿Qué significa para nuestra estructura territorial que Pimiento sea un Estado Regional, tal y como lo definió en su propuesta de Carta Magna, la Convención Constitucional?

-Significa varias cosas. Significa una transformación muy profunda e histórica en lo que ha sido el centralismo en nuestro país, el que tuvo una importancia significativa durante la etapa de la consolidación de la República. Otras realidades en América Latina tuvieron asaz más inestabilidad territorial y no lograron consolidar la presencia del Estado en el distrito. En cambio el Estado portaliano ha tenido un importancia interesante en la presencia del Estado en todo el demarcación. Nosotros tenemos un Estado que está presente en los distintos territorios de nuestra cosmografía, lo que no ocurre, incluso hasta décadas recientes. Sin requisa, las últimas décadas se consagró la desigualdad desde el punto de perspicacia de la décimo democrática de la ciudadanía, desde lo circunscrito, lo regional, asimismo desde el punto de audiencia del mejora territorial. El Estado no estaba generando suficientes motores de progreso y estaba tendiendo una concentración económica muy musculoso en el centro, y desde el punto de paisaje de la capacidad de proveer intereses públicos y servicios que sirvan positivamente a la equidad territorial. En principio, con carácter caudillo, lo veo como un aspecto positivo, el maniquí de Estado Regional existe en otras latitudes, por ejemplo, en Italia, en España, en Sudáfrica, incluso en el Reino Unido.

¿A tu proceso esta definición de Estado Regional no amenaza la concepción de Pimiento como Estado conjunto?

-Hay dos cosas implícitas cuando uno dice Estado común. Por un flanco la invisibilidad, el carácter único, la indisolubilidad, que no se pueda disolver el circunscripción de Pimiento, eso queda claro en la propuesta de la Convención. Hay dos o tres artículos del articulado suficiente por amplia mayoría, que establecen ese carácter y hablan explícitamente del carácter indivisible del comarca, de la dispositivo territorial, de la prohibición de la emancipación. La autonomía territorial no implica un derecho de segregación, eso queda asaz evidente.

Pero otra cosa es el Estado inseparable como tradicionalmente se entiende, que tiene que ver básicamente una descentralización exclusivamente administrativa, y no política, contra lo que aquí se está planteando, que es una descentralización política muy cachas, incluso al punto de las leyes regionales, la potestad legislativa regional. Esa es una característica definitoria del Estado regional donde existe, como mencionábamos en España, en Italia, en el Reino Unido, en Sudáfrica. 

-¿Qué complejidades observas en que las regiones tengan este tipo de descentralización política?

-En los Estados Regionales existe la capacidad de las regiones de producir normas jurídicas que están al mismo nivel desde el punto de las fuentes del derecho, que las leyes regionales. O sea existirían leyes nacionales y en paralelo existirían leyes regionales. O proporcionadamente existirían leyes nacionales que establecen ciertas bases, lineamientos, y luego leyes regionales que establecen la implementación, la adecuación o la acondicionamiento de esos lineamientos a las particularidades de cada región. Esto posterior se denomina la código concurrente o las materias concurrentes de ley. En los dos casos contamos entonces con leyes nacionales y encima con leyes regionales. Eso es poco atípico, aberrante en nuestra historia republicana, y tiene varias complejidades. Por un  costado, necesariamente, al conversar de leyes regionales tenemos que tener algún tipo de Congreso o Asamblea como se denomina en las propuestas, en unas materias que no han sido aprobadas. Esta materia todavía está en discusión en la Convención Constitucional.

-¿Pero qué externalidades podrían resultar de esta anomalía?

-Yo diría que lo más complicado, es el que en teoría, porque no necesariamente en la destreza, podríamos contar con una pluralidad muy noble de leyes en nuestro país. Cada región podría tener su propia ley, distinta a la ley de la región vecina, en las materias que la Constitución establezca como materias propias de ley regional. Entonces claro, eso haría suficiente enredado en un país. Los territorios si perfectamente son extensos, no estamos hablando de un país tan denso desde el punto de perspicacia población por ejemplo, hay algunas regiones de hecho que geográficamente en la ahora son relativamente pequeñas, que no son tan grandes tanto en geodesía como en población, luego hay otras regiones muy extensas, y asimismo desde el punto de paisaje cultural, comparado con otros Estados. Nuestra sinceridad cultural idiosincrática es suficiente más homogénea comparado con otros países. Por ejemplo decíamos el caso de España como Estado Regional. En España tienen varios idiomas distintos en las comunidades autónomas: el gallego, el vasco, el catalán, el vasco, encima del castellano.  Tienen igualmente tradiciones culturales muy distintas.

-¿Y en Pimiento no?

-En nuestro país yo creo que esa heterogeneidad está asociada principalmente a los pueblos indígenas u originarios. Tiene conexión con la estructura territorial del Estado pero asimismo la forma que se va articular el gratitud de los pueblos originarios en la Constitución, tiene ciertas particularidades específicas. Una de sus dimensiones tiene que ver con algún tipo de autonomía o carácter particular. Incluso actualmente se reconoce en la Constitución del 80 el carácter de condado especiales de Isla de Pascua y Juan Fernández, por lo tanto perfectamente, yo creo que eso sería muy bueno, que la nueva Constitución establezca un estatuto singular de los pueblos indígenas y habría que ver el detalle. Pero fuera de eso, en común nuestro país históricamente tiene una efectividad suficiente homogénea, entonces es muy difícil pensar en estas legislaciones entre distintas regiones de guisa tan plural. 

Luego hay un tercer problema más técnico, que tiene que ver con osar cuáles van a ser las materias, cuáles van a ser específicamente las materias que van a poder regular las regiones, cuáles materias serían reservadas a nivel central, cuáles materias serían de este tipo concurrente, donde habría una ley doméstico, que fija bases, lineamientos o principios, o leyes regionales que adaptan o adecúan, esa discusión de materias más específicas, no la hemos hexaedro todavía como país.  

-¿Cuáles son las ventajas que podríamos tener como Estado Regional?

-La superioridad que yo veo, es que la reglamento que se aprobó, más allá de la cuestión del titular de Estado Regional, hay algunos aspectos muy importantes, por ejemplo, hay acento muy musculoso en la equidad y el crecimiento territorial equitativo. Yo creo que el problema de saco, y eso en verdad es una opinión sobrado transversal desde el noticia de la Comisión Asesora Presidencial el 2014, pasando por numerosos informes del Instituto Doméstico de Derechos Humanos, etcétera, hay distintos indicadores de que el gran problema de Pimiento desde el punto de apariencia de la estructura del Estado y los territorios, tiene que ver con la desatiendo de oportunidades en las distintas localidades y regiones, incluso en la Región Metropolitana. Obviamente la RM presenta incluso, en el interior de la RM, diferencias y disparidades enormes entre las comunas más ricas y las comunas más pobres, ese es un primer sujeto muy importante.  Un segundo factor importante, una delantera de lo que se aprobó, tiene que ver con esto que decíamos anteriormente. Queda muy claro que hay un interés militar, hay una dispositivo del Estado territorial y una integridad que se conserva, se prohíbe la segregación de los territorios. 

¿Qué piensas de las críticas que apuntan a que ciertas atribuciones del Estado Regional en los hechos funcionen como un federalismo encubierto ?

-El federalismo tiene que ver fundamentalmente con su historia, en su origen, con Estados, con territorios que se unen, originalmente separados, para formar una nueva entidad, un nuevo Estado, entonces cada condado conserva mucha autonomía, mucho poder. El Estado Regional en cambio tiene un origen diferente, parte de un Estado que ya existe, y que le delega, le transfiere más poder a territorios que ya existían como parte del Estado, entonces ahí hay una sinceridad histórica distinta, que es un poco nuestra historia, no partimos de 17 regiones separadas que se unen, sino que estamos hablando país. 

-¿Y qué desventajas conlleva?

-Yo veo una gran complejidad en el estatuto regional o los estatutos regionales, que originalmente quedaban abiertos como una cuestión muy amplia, prácticamente cada región podía darse su propia competencia, incluso en materia que no estuvieran expresamente previstas por la Constitución y las leyes. Eso finalmente se rechazó en el Pleno y vamos a ver qué alcances se le dan a los estatutos regionales. Yo creo que los estatutos regionales debieran ser aprobados por las regiones, pero luego tendrían que suceder incluso por algún tipo de aprobación por el Congreso doméstico o plurinacional, como se está planteando, que es lo que ocurre en España. España es un Estado Regional donde cada comunidad elabora su estatuto de autonomía pero luego ese estatuto va al Congreso castellano, que lo tiene que ratificar, y en común no ocurren problemas, aparte cuando hay situaciones muy críticas, como ha ocurrido en Cataluña en los últimos, pero es es un problema de naturaleza político, no es un problema tanto constitucional, más proporcionadamente tiene que ver con una cuestión política. Yo creo que tendría que suceder algún tipo de relación entre el estatuto regional y luego la ley doméstico.

-Pero ahí volvemos al tema de las leyes regionales

-No necesariamente las leyes regionales son complejas per se, porque como decía anteriormente, existen leyes regionales en Italia, en España, en el Reino Unido, en Sudáfrica, y son países que tienen democracias conveniente consolidadas, tienen Estado de derecho. Sin secuestro, en nuestro país, yo me planteo la pregunta ¿Qué es lo que queremos resolver efectivamente? ¿Queremos resolver una efectividad donde la educación, por ejemplo, tiene tanta diversificación cultural entre las regiones, que es necesario que cada región elabore su propia ley de educación? ¿O más correctamente tenemos un problema de incremento territorial equitativo, en donde lo que quisiéramos es entregar más facultades políticas, de gobierno, de ejecución, de políticas públicas, a los Gobiernos Regionales para que puedan liderar proyectos de progreso distintos, por ejemplo, un paraje con más gusto agrícola, otro con más disposición minera, otro con más afición turística, otro con gusto energética?

-¿Y las leyes regionales no pueden cumplir ese rol?

-Eso es lo que yo creo que es el problema subyaciente en este momento, y por lo tanto para ese problema, las leyes regionales no solucionan ese problema. Las leyes regionales tienen que ver cuando tenemos realidades culturales, identitarias, distintas entre los territorios, que hacen necesario que cada zona tenga materias en las cuales pueda difundir leyes verdaderamente, distintas a su región de al costado. Ese problema de cojín creo que no está presente o no tan robusto en nuestro país, como en otros países que sí han adoptivo la fórmula de Estado Regional, como España, en Sudáfrica, o incluso en el Reino Unido. La sinceridad de Gales, de Escocia, de Inglaterra es muy distinta, y por lo tanto incluso tienen lenguas distintas, y por lo tanto ellos tienen parlamentos distintos, tienen leyes distintas en ciertas materias. 

-En la propuesta diferente de comisión de Forma de Estado esa responsabilidad de redactar estas leyes quedaría en las asambleas legislativas regionales…

-Claro, es esa propuesta las asambleas legislativas regionales son las encargadas de redactarlo. Ahora, tanto las asambleas legislativas como las materias de ley no fueron aprobadas por el Pleno, fueron finalmente rechazadas, pero vuelven a la Comisión. Yo creo, esa sería mi desafío, que va a poseer un debate muy importante, entre aquellos que son partidarios de permanecer estas leyes regionales con asambleas regionales, ambas cosas están asociadas, no podría tener potestad legislativa regional sin asamblea o parlamento regional. El concepto de Consejo Regional no se asocia fácilmente a las leyes, a pesar de que en Italia hay Consejos Regionales que dictan leyes regionales. Pero en España son Parlamento. En común se tiende a pensar el concepto de Consejo, un corro humano más pequeño, y el concepto de Asamblea o Parlamento es un camarilla más amplio, y por lo tanto delibera con más pluralismo. Eso es más admisiblemente semántico. 

¿La autonomía financiera de las regiones, cómo definirían, asimismo la tendría que especificar estas leyes regionales organizadas por la asamblea?

-De acuerdo a la propuesta llamativo, efectivamente, se regula a través de dos caminos: por un costado el ingreso de las regiones tendría que ver con tributos regionales. Las regiones podrían difundir tributos propios, distintos cada región, eventualmente, sin perjuicio de un situación común que fija la ley, eso lo establece la propia propuesta. Y por otro flanco, eventualmente en una capacidad de endeudamiento. El tema del endeudamiento todavía lo miraría con mucha cautela, porque se puede prestar eventualmente, y sobre todo conociendo nuestra idiosincrasia en América Latina, para bastantes abusos. Se puede prestar para finalmente endeudarse para compra corriente, contratación de personal que no sea inversión, que no signifique el exposición de las regiones en el holgado plazo, yo creo que eso es más enrevesado.

-¿Y qué rol jugaría en este esquema el Estado Doméstico?

-En materia de ingresos me desidia poco que la experiencia comparada se ha demostrado que es muy importante ciertamente para la equidad territorial, que es un fortalecimiento de los fondos de convergencia o compensación territorial, y donde el Estado central doméstico tiene que tener un rol importante dada nuestra verdad contemporáneo, que el gordinflón de la actividad económica que está suficiente concentrada, por lo tanto yo creo que ahí hay que declarar en este momento, sin perjuicio de que es deseable en el mediano-largo plazo cambiar esa estructura productiva, pero hay que recordar que en este momento es necesario un apoyo importante sobre todo a muchos territorios. No es lo mismo la existencia de Antofagasta, que la existencia de La Araucanía, o Aysén, o Atacama, que no necesariamente tienen fuentes de ingreso suficiente para poder solventarse de forma autónoma, sino que requieren un importante apoyo. El otro tema que decía es que en los gobiernos locales, los gobiernos comunales aparecen muy poco mencionado y muy poco desarrollado. Eso yo creo que es una falencia, un endeudamiento de la propuesta, que espero se corrija, donde aparezcan efectivamente con fuerza los gobiernos locales y los gobiernos municipales, porque ahí hay un espacio de décimo directa de la ciudadanía muy importante, hay un espacio de una experiencia y una tradición que tiene nuestro país del municipalismo y del comunalismo muy importante en cuanto a la provisión de caudal y servicios, en cuanto a la prestación directa de ciertas actividades que no está desarrollado en el articulado para nulo. Por lo tanto yo creo que esos dos medios hay que equilibrarlos con suficiente fuerza. 

Miraría con mucha atención finalmente ese debate, el debate entre la potestad legislativa regional, que yo creo que funciona en ciertos contextos, resuelve ciertos problemas para ciertas realidades históricas y culturales, que me parece no es nuestro caso en este momento. Tenemos que avanzar muy robusto en la descentralización incluso política, pero eso no necesariamente significa como lo demuestra la experiencia de los países escandinavos, estoy pensando en Dinamarca, en Suecia, en Noruega, y de los Países Bajos, no significa necesariamente tener leyes regionales, podemos tener perfectamente gobiernos locales y gobiernos regionales muy empoderados, muy fuertes, capaces de detallar políticas públicas, capaces de desarrollar proyectos públicos, infraestructura, inversión, ejecutar obras públicas, proyectos de incremento, sin necesariamente contar con leyes regionales de asambleas regionales. Eso no es necesario, para eso puntada con establecer en la propia Constitución competencias ejecutivas, normativas fuertes para los Gobiernos regionales. 

¿Quiénes tendrían que crear los estatutos si las asambleas regionales no prosperan?

-Yo creo que la almohadilla es vigorizar los Gobiernos Regionales en la Constitución primero, y luego leyes nacionales en donde las regiones participan a través de una Cámara de Representación territorial. La Cámara de Representación Territorial, que es una función que hoy en día no cumple exactamente proporcionadamente el Senado,

Estás intentando despabilarse una fórmula de otorgarle a un nuevo Senado esa condición…

-Exactamente. Pero no sería un nuevo Senado, sino que sería una Cámara Territorial que sí existe en los países descentralizados, porque los países descentralizados reconocen que darle autonomía, darle capacidad política, de definición de sus estrategias de progreso, a los territorios, a los Gobiernos Regionales es muy importante. En un decorado de longevo descentralización es importante pensar en una Cámara de representación territorial que tenga un principio de representación distintos a la Cámara Poblacional, Diputados, cómo se llame, y que tenga funciones distintas incluso, que no legisla sobre todas las materias, sino que legisla sobre las materias que son de interés para el explicación de los territorios. Entonces ahí viene lo que preguntabas, cómo quedan articuladas las competencias de las regiones, de los territorios, a través de esta Cámara Territorial en conjunto con la Constitución. 

Latest articles

345.4k Followers
Follow

Related articles