Estudiantes UC piden a rector Sánchez rechazar proyecto Dominga: “Optar por el silencio es también una forma de negacionismo”

0
68

La Coalición de Estudiantes de la Universidad Católica (FEUC) pidió al rector de la casa de estudios Ignacio Sánchez, que apoye a la comunidad científica que está en contra del esquema minero-portuario Dominga, de la empresa Andes Iron, que según los alumnos, “simboliza un modelo extractivista que ha afectado con severidad tanto al medioambiente como a la salud de las personas”.

En representación de estudiantes de esta casa de estudios, a los que invitó a suscribir una carta ya apto en una plataforma web, la presidenta de la FEUC, Ignacia Henríquez, pidió al rector Ignacio Sánchez que asuma una posición de liderazgo en esta materia. “Los científicos ya se pronunciaron en su contra, sin mencionar las irregularidades denunciadas por funcionarios técnicos de organismos que participan de la evaluación ambiental, como Sernapesca y Conaf.  ¿Qué dice nuestra universidad? ¿A qué se debe su silencio?”, se preguntó Henríquez.

“La Universidad Católica cuenta con un ambicioso proyecto de carbono neutralidad y establece una formación obligatoria en sustentabilidad. Tenemos académicos e investigadores que hoy son líderes”, señaló la dirigenta estudiantil. “Pero no es suficiente”, agregó, ya que “esta pasividad favorece la prevalencia de la rentabilidad por sobre cualquier otra consideración. Ciertamente la Pontificia Universidad Católica podría ayudar a poner fin a esta irresponsabilidad”.

“Hay personas que no quieren tomar conciencia pese a que nos enfrentamos a un evento masivo de extinción”, sostuvo Henríquez, quien llamó a confortar nuevos paradigmas éticos con perspectiva medioambiental, “y esa perspectiva, así como la perspectiva de género, debe estar presente en todas las esferas de nuestro quehacer universitario: en la cátedra, en la investigación, en la discusión cotidiana, en las asambleas, en los diálogos entre estamentos, en la extensión y vinculación con la sociedad. Urge un liderazgo y una proactividad mayor”.

Henríquez fue más allá y afirmó que “hay negacionistas porque miran a la ciencia con desconfianza o bien porque no les conviene creer. Pero una casa de estudios como la Universidad Católica no puede quedar al margen de un debate tan importante. Optar por el silencio es también una forma de negacionismo”.

“No nos parece sano que nuestra universidad limite su intervención por eventuales compromisos o vínculos que pudiera tener con empresas o industrias destructivas para el medio ambiente. Si ese fuera el caso, entonces debemos parar. Eso es lo éticamente correcto”, agregó.

En esa tendencia, la presidenta de la FEUC recordó que, en su carácter de pontificia, la Universidad Católica debe atender con más fuerza lo que transmitió el Papa Francisco en su encíclica Laudato si’ (2015), carta en la que nos recuerda que “cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales. Por nuestra causa, miles de especies ya no darán gloria a Dios con su existencia ni podrán comunicarnos su propio mensaje. No tenemos derecho” (sic).

En ese sentido, la presidenta de la FEUC llamó a las personas creyentes y conservadoras a reflexionar sobre qué tan amplia y coherente es su lucha por la defensa de la vida. “¿Estamos a favor de la vida cuando nos preocupamos sólo de los anticonceptivos y del aborto pero preferimos ignorar a niñas y niños enfermos por la contaminación en las zonas de sacrificio?”, se preguntó.

“Hay una frase en la encíclica papal que sintetiza la orientación que ha de asumir nuestra universidad: ‘El ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podremos afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no prestamos atención a causas que tienen que ver con la degradación humana y social’. Este mensaje es claro: la Universidad Católica debe involucrarse en la desigualdad y la crisis climática porque son los dos principales desafíos que ha de enfrentar la especie humana de ahora en adelante”, concluyó la presidenta de la FEUC.