Ex subsecretario DC de Lagos en trenza tras Ciclo, la empresa que condena a Til Til

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“Es justo y legítimo el reclamo que está manifestando la comunidad de Til Til, porque hay una historia de 20 años de proyectos que generan impactos sin recibir nada a cambio. Creemos necesario que realmente se nivele hacia arriba, donde podemos ser una punta de lanza de ese cambio. También esperamos que el Estado se haga presente de forma más contundente en la comuna”, prometía Damián Tomic a la prensa a comienzos de mayo, antaño que el comité de ministros decidiera el futuro de la principal desafío de la empresa Ciclo: el esquema Cigri, Centro Integral de Gestión de Residuos Industriales.

La comunidad se Til Til se erizó, no solo porque un nuevo esquema significa sumar más olores, camiones y molestias a una zona saturada, sino todavía porque sintieron una chuleta del mismo club del poder. “Usted está preocupada de condonar el imperio crematístico que tiene la comunidad Tomic”, le reprochó el corregidor de Til Til, Nelson Orellana, a la presidenta Bachelet hace pocos días.

Damián Tomic, apoderado militar de Ciclo, es encima hijo de Blas Tomic, miembro de directorio de Codelco hasta el 10 de mayo 2021 y nieto de Radomiro Tomic, candidato presidencial de la DC hace varias décadas.

La empresa encargada de indultar el estudio de Impacto Ambiental está ligada igualmente a un nombre agradecido en la Concertación. Sustentable –empresa de asesorías y gobierno ambiental– ha estado a cargo de varios proyectos y tiene entre sus socios a Clemente Pérez, abogado DC. Fue subsecretario de Obras Públicas de Ricardo Lagos y presidente del directorio del Patrón de Santiago en el primer Gobierno de Michelle Bachelet. En 2005 intentó ser diputado, pero no tuvo éxito.

Pérez es cercano a Mariana Aylwin y su nombre es parte del asociación “Progresismo con Progreso”, un agrupación de democratacristianos que levantaron una bandera que ellos mismos recopilación así: “Creemos que lo que hoy está ofreciendo la Nueva Mayoría es un ‘progresismo sin progreso’, que representa un serio riesgo de estancamiento y retroceso para la democracia, los derechos ciudadanos, la igualdad de oportunidades y el desarrollo económico–social”.

Sustentable ha trabajado en las áreas de minería, posibles naturales, energía y en otros ámbitos.

Sin incautación, a pesar de su cercanía con la Nueva Mayoría, de tener tenido cargos en los gobiernos de la Concertación y de su amistad con el intendente de Santiago, Claudio Orrego, Clemente Pérez señala que ausencia tuvo que ver con Cigri. “Yo no mantuve reuniones ni tuve relación alguna con este proyecto”, dice vía telefónica.

En el ingreso del Estudio de Impacto Ambiental al SEA, no aparece su nombre detrás del plan, aunque sí la consultora de la que es socio.

El destino de Til Til

Imagine a Til Til: una comuna ubicada a una hora de Santiago, de 653 km². Según el Censo de 2012, con una población de 14.755 personas. De ellas, 44.7 % vive en zonas rurales.

Imagine de nuevo a Til Til: en esos metros cuadrados no solo caben sus habitantes. Hay igualmente una chanchería, una ordenador de algas marinas, una empresa de molienda de carbón, una taller de mármol, el relleno retrete Los Colorados, una planta de tratamiento de aguas servidas de Aguas Andinas, chatarrerías, otro relleno retrete, dos relaves mineros, fundiciones de espada, una planta de cemento Polpaico, la minera San Pedro. Y, como si eso fuera poco, todavía está el penal Punta Peuco.

La empresa Ciclo, a cargo del esquema, señala en su página por qué es indispensable aguantar delante el esquema: de acuerdo al Primer Reporte del Manejo de Residuos Sólidos en Pimiento (CONAMA, 2010), la procreación de residuos sólidos en el país se incrementó en un 42% en el período 2000–2009, lo que exige un necesario incremento de servicios ambientales asociados a la monasterio, tratamiento y disposición final de esos residuos.

Al avanzar por la carretera –a una hora al norte de Santiago– y rozar las localidades que son parte de Til Til, los olores se pelean. Dependiendo de la hora, el olor de la chanchería Porkland es una bofetada. Igualmente se puede apreciar la agrura de los líquidos percolados.

–Y allá hay una enorme estructura que siquiera sabemos qué va a ser –dice resignada Sabina Martínez, una de las habitantes que se ha organizado conexo a otras vecinas para impedir que los proyectos sigan ahogando a la comuna en la que vive desde que nació, hace 41 abriles.

Sabina apunta a una enorme estructura amarilla que no dice nulo, no tiene letreros, pero se sumará a la enorme cantidad de proyectos que mantiene a Til Til viviendo como si fuera el vertedero de Santiago.

–Acá no siempre sabemos cuál es el próximo plan o qué es lo que tienen pensado para la comuna. Sabemos que se instalará otro relleno inodoro todavía, en unos abriles más. El más espacioso del mundo –comenta atormentada.

Arelys Hurtado, vecina de Rungue, todavía se queja: “Estamos llenos de plantas de contaminación. Los dolores de cabeza son pan de todos los días. Abres la ventana y, en vez de decir que rico está el día, hueles mierda”.

Olor a suciedad

Cada una de las empresas se encuentra aproximadamente a 3 km de la ulterior industria. Son los hitos del paisaje. A esa misma distancia estará la casa de Sabina –que vive en Rungue– del plan Cigri, el Centro Integral de Gestión de Residuos Industriales que prestará el servicio de eliminación de residuos industriales peligrosos y no peligrosos y que tiene a todos los vecinos hastiados.

Lo peor de todo es que, a pesar de sus quejas, reuniones, cartas dejadas en La Moneda y protestas, la respuesta de las autoridades es que no podía ser otro oficio más que Til Til. Según el Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS) y el Reglamento Taza Sobre el Manejo de Residuos Peligrosos (DS 148/2003 del Minsal), no hay otra ubicación posible en toda la RM.

Solo en sectores calificados como ISAM 6 se permiten actividades peligrosas –características del manejo de residuos industriales de este tipo– y para ello hay dos lugares con esta zonificación: Noviciado, en la comuna de Lampa, y Los Ciruelos, donde finalmente se emplazará el esquema. Se descartó el primero porque era inundable.

“El Plan Regulador Metropolitano, como plan de ordenamiento territorial castiga a Til Til, pero lo castiga aún más la ley ambiental de Chile”, dice el corregidor de la comuna, Nelson Orellana. “El ministro y el seremi se basan en la institucionalidad y avalan una mala ley. Piensan que es un proyecto, pero es solo uno más de las decenas que tenemos. Esto genera una carga ambiental que considera a Til Til como zona de sacrificio. Y contraviene la Constitución”, enfatiza el patriarca comunal.

La empresa Ciclo, a cargo del plan, señala en su página por qué es indispensable aceptar delante el esquema: de acuerdo al Primer Reporte del Manejo de Residuos Sólidos en Pimiento (Conama, 2010), la engendramiento de residuos sólidos en el país se incrementó en un 42% en el período 2000-2009, lo que exige un necesario exposición de servicios ambientales asociados a la monasterio, tratamiento y disposición final de esos residuos.

“Un 48% del total nacional de los residuos industriales peligrosos (lo que representa un volumen anual de más de 200 mil toneladas) fueron destinados a instalaciones de eliminación de la Región Metropolitana (Sidrep, 2010). De estos, más del 75% fue destinado a la única instalación que cuenta con un relleno de seguridad en toda la región, cuya vida útil remanente es muy corta. Esto genera una situación de riesgo y vulnerabilidad ambiental inminente para toda la zona centro del país”, detalla el mencionado reporte.

Javiera Valencia, de Terram, indica que Til Til no tiene plan regulador comunal, donde participen los propios habitantes de forma democrática. “Se supedita al Plan Regulador Metropolitano, que desde una administración central y no democrática definió que la vocación territorial de Til Til es ser el basurero de Santiago”, señala Valencia.

–Nosotros somos los que nos quedamos con la suciedad, con los olores y parece que somos invisibles –reclama Sabina.

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