Expertos australianos en propiciar acuerdos donde hay conflicto hablan de la Convención: «El diálogo es para valientes»

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Comunidades devastadas por emanaciones tóxicas por parte de algunas empresas en la India han conseguido levantarse y emprender un proceso de diálogo fructífero con las empresas, mejorando sustancialmente su calidad de vida. 

En Australia,  miembros de los pueblos aborígenes, cuyos derechos humanos fueron violados en el pasado, incluso han acabado comenzar un diálogo con la misma autoridad con la que se han enfrentado. 

En los dos casos el diálogo no ocurrió de guisa intuitiva ni casual. Más acertadamente, fue acompañada por expertos que llevan décadas enseñando a comunidades, empresas y gobiernos la teoría y habilidad del diálogo.

Anthony Kelly se ha desempeñado en el campo del diálogo por 40 abriles. Ha enseñado la experiencia del ampliación en la Universidad de Queensland por 25 abriles visitó Pimiento en 2008 y conoce buena parte de nuestro país. Él se retiró el 2015 y hoy su discípula Pam Bourke sigue sus pasos, capacitando en varios países, tanto a empresas como a comunidades y desde el 2016, enseña en un Docto en la Universidad Católica.

Entreambos intelectuales conversaron con El Mostrador para compartir sus conocimiento y experiencias con el fin de aportar a nuestro proceso Constituyente.

Anthony, los Constituyentes enfrentarán la ardua tarea de conquistar un consenso para poder redactar una nueva Constitución que nos represente a todos. ¿Cómo es posible que se produzca el diálogo cuando existen posiciones tan divergentes?

– Primero tenemos que fijar qué es el diálogo. Las personas creen que, si no se está de acuerdo sobre poco en particular, el diálogo es impracticable. Sin requisa, lo más importante, en cualquier proceso de diálogo, es proseguir una relación, aunque tengamos diferencias radicales. Es a través de dicha relación por la cual se puede suscitar el diálogo y, eventualmente conseguir a acuerdos. A veces, podemos comenzar en estar de acuerdo en que no contamos con un acuerdo. Aunque cueste creerlo, ese puede ser el inicio de una relación basada en el respeto. De lo contrario, es inasequible ni si quiera comenzar a murmurar.

– Usted tiene una vasta experiencia en enseñar sobre cómo dialogar en distintas culturas. A su pleito, ¿qué es lo más importante del diálogo?

-Creo que es útil comenzar mencionando los cuatro principios del diálogo que se han generado, en su decano parte, en países en exposición, desde el siglo XIX. 

El primer principio, lo elaboró el Premio Nobel indio Rabindranath Tagore y nos invita a ver el mundo a través de los luceros de la otra persona, cuando comenzamos a dialogar. En otras palabras, nos despojamos de todo y somos efectivamente capaces de escuchar a la persona que se encuentra frente a nosotros.

El segundo principio lo expuso el filósofo avaro austríaco Martin Buber quien elaboró la teoría de los tres movimientos del diálogo. El primer movimiento es cuando nos hacemos presentes frente a una persona. El segundo movimiento se produce cuando esa persona rebate a nuestro primer movimiento y, por posterior, el tercer movimiento ocurre cuando él yo y el tú dan zona al nosotros.

El tercer principio lo recibimos del educativo brasileño Paulo Freire, quien profundizó el uso de las palabras claves o heurísticas. Freire se dio cuenta que la forma como describimos el universo muchas veces nos condiciona a hacer o no ejecutar de una u otra forma. Por dicho motivo, al escuchar el discurso de una persona, Freire aconseja enfocarnos en las palabras que contienen un petición positivo.

El cuarto y extremo principio no se atribuye a ninguna persona en particular, pero recibió la contribución de varios autores post Freirianos

Dando un paso más allá, se propone ofrecer alternativas al discurso de la persona pidiéndole permiso para cambiar la forma como se narra su historia. Por ejemplo, pasamos de lo universal a lo específico o se modifica el tiempo verbal del pasado, al presente y luego al futuro, etc.

En su experiencia ¿es posible que el diálogo se pueda utilizar más allá del relacionamiento comunitario, donde usted ha enseñado por décadas?

-En varias ocasiones, una de ellas en el norte de Pimiento, al terminar el taller del diálogo y cobrar los comentarios finales de los participantes, una persona dijo que si hubiera tenido el curso antiguamente, muy probablemente no se habría separado de su pareja. La razón, es que se dio cuenta que nunca había acabado asistir al tercer movimiento en el diálogo con su ex cónyuge. Otros participantes han compartido experiencias similares en Pimiento y en el extranjero con respecto al diálogo con sus hijos, con sus compañeros de trabajo, con las comunidades y esto se puede inferir a todos los niveles de la sociedad. El diálogo es consustancial al ser humano y nos define como tales, incluso aunque pueda comprar, muchas veces, una naturaleza confrontacional. 

Muchas personas que trabajan en empresas y organismos estatales han comentado que el diálogo ha sido muy útil para formarse cómo forjar relaciones más estables en el interior de sus organizaciones, con sus colegas, gerentes y personal. El diálogo interno igualmente es esencial, si las organizaciones han de trabajar de forma coordinada con el fin de reponer a los grandes desafíos que imponen, por ejemplo, la pandemia y el proceso Constituyente para redactar una nueva Constitución para Pimiento.

-¿Cómo avanzar al tercer movimiento, que supone cuchichear desde un nosotros?

-Para nuestra civilización occidental no es obvio poder entrar en el tercer movimiento. Cuando se produce un diálogo y una persona me dice poco, tengo dos opciones: puedo escuchar e indagar con atención sobre lo que se me dice o solo puedo prestar atención a mi propia interpretación de lo que se dice y mi propia memorándum.  Cuando positivamente escucho e indago sobre lo que se me está diciendo, rápidamente es posible calar al tercer movimiento y suscitar un vínculo. De lo contrario, cada uno permanece en su propio contorno, sin conseguir un espacio popular.

 Tal como en el caso de Anthony, Pam Bourke ha trabajado con varias comunidades y, muchas veces, bajo condiciones congruo exigentes donde existe una profunda división.

Pam todavía solía pasarse Pimiento para enseñar en el estudiante de la Universidad Católica sobre el diálogo, una vez al año, desde 2016. Pero el año pasado, conveniente a la pandemia, durante las dos semanas que dura el curso, Pam tuvo que mañanear en Australia para estar presente en las clases, aunque esta vez, de guisa remota. 

-En su experiencia, ¿en qué difiere el diálogo con las comunidades y el diálogo político que tendrá que ocurrir entre los Constituyentes? 

-El diálogo es para valientes, en cualquier circunstancia. Este coraje no solo se tiene que dar a nivel emocional, sino que asimismo a nivel intelectual. Por lo tanto, es muy importante, cuando dialogamos, cualquiera sea el contexto donde nos encontremos, que podamos ser conscientes de nuestra guisa de interpretar la existencia.  En ese sentido vale la pena resaltar las “lógicas sociales” que llevan a las personas a formular distintos juicios sobre la misma existencia social. 

Podemos distinguir al menos cinco tipo de lógicas que moldean la forma como las personas interpretan sus realidades. Ellas no son ni mejores ni peores que las otras y siquiera son las únicas que existen.

La primera es la “método heurística”, que es la de la evocación e incluye ciertas palabras que proporcionan un punto focal que evoca una comprensión popular y reúne a las personas más o menos de realidades humanas compartidas. Por ejemplo, “desarrollo sustentable”, implica una forma en particular de aproximarnos a la habilidad del progreso.

La segunda es la “deducción binaria”, que representa al mundo entre una opción o la otra. Es una razonamiento importante y útil, pero a menudo simplifica la verdad a solo dos opciones, lo que puede ocasionar división entre las personas.

La tercera es la “deducción dialógica”. Es la método de lo uno y lo otro y aprecia la interacción, la concordia y la paradoja entre las cosas, lo que le permite comprender la verdad más compleja.

La cuarta es la “razonamiento sintética”, que es la deducción de la transformación dialéctica que incluye la argumento, antítesis y síntesis expandiendo aún más las posibilidades de la efectividad.

Por posterior, tenemos la chale razonamiento que es la “razonamiento de la totalidad”, que es un proceso juicioso y cuidadoso que resalta el pasado, el aquí y ahora y el futuro, tejiendo conexiones entre todos.

Habiendo dicho esto, es posible dar un paso más allá y afrontar la método paradójica, que implica sostener dos conceptos supuestamente contradictorios, sin que ello implique transar o ceder en pos de uno u otro. Más correctamente, corresponde a un proceso dinámico que requiere un ir y venir constante, moviéndose entre, a lo amplio, en el interior y fuera de ambas realidades. Por ejemplo, es frecuente ver personas que abogan por la democracia y, sin bloqueo, su conducta es autoritaria y controladora. De igual forma, a veces ocurre que los activistas por la paz se pueden retornar violentos en algunas manifestaciones, que comienzan de guisa pacífica. A menos que podamos ver claramente dicha paradoja y abordarla, será difícil trabajar en entreambos lados de la tensión y las personas tendrán la tendencia a convertirse en fanáticos y fundamentalistas en búsqueda de una conformidad, que ven como la única vía posible. 

-¿Algún consejo final para los futuros Constituyentes Anthony?

-El diálogo no es una especie de buenismo. Más proporcionadamente es lo que nos define como seres humanos, ya que, independiente de nuestra civilización, todos queremos ser felices. Tengo grandes amigos en Pimiento, país que conozco admisiblemente y no tengo dudas que saldrán fortalecidos de este proceso y podrán encontrar puentes para forjar un diálogo, aunque se encuentren en posturas radicalmente distintas. Solo se requiere un poco de humildad, dulzura, rigor intelectual y darnos cuenta de que tenemos más en popular de lo que pensamos.

-¿Algunas palabras finales Pam para los futuros Constituyentes?

-Las lógicas sociales nos ayudan a, primero, entender cómo interpretamos la sinceridad y luego comprender a los demás en la misma esfera, ejercitando, como dice David Bohm (1996), la astucia de suspender nuestros supuestos y practicar la propiocepción de nuestros pensamientos.

En común en la discusión politica se privilegia a toda costa el ingresar y que nuestro contendor pierda. La persona que no comparte nuestro punto de panorama es perspectiva como una enemiga o como la competencia. En esta situación en vez de despabilarse cómo comprender y explorar las preocupaciones del otro para encontrar un espacio de conexión, nos polarizamos e inflamos nuestras diferencias. Esto puede sobrellevar a un tribalismo y en su peor momento, a un control basado en la coerción y violencia. En el proceso de aventajar/perder se vuelve muy difícil suscitar un consenso sobre el cambio. La política no se ve confinada a los políticos. Las comunidades incluso se pueden convertir en lugares donde se excluya a las personas por el único hecho de pensar diferente. 

Sin requisa, veo señales de esperanza. Durante el estallido social se han poliedro experimentos maravillosos donde algunas ONGs, gobiernos locales, universidades y juntas vecinales han generado reuniones en espacios seguros con el fin de explorar cómo imaginar un futuro inmediato con sus vecinos, colegas y amigos. Ha habido una oportunidad de construir conexiones entre grupos y organizaciones para compartir sus ideas y prioridades. Es en estos momentos de crisis donde podemos crear la posibilidad de unirnos y encontrar un espacio donde convivir, donde probablemente nos sorprenderá el darnos cuenta cuánto es lo que compartimos. Un enfoque estructurado y facilitadores que apoyen el diálogo puede, sin duda, ayudar a hacer que esta oportunidad sea más efectiva ayudando a que las personas puedan prestar atención, escuchar con una genuina curiosidad, dejar a un costado nuestras agendas y enfocarnos en las oportunidades y bienes que están disponibles para cocrear un futuro compartido. 

Saul Alinski el gran catalogador comunitario Norteamericano dijo “si existen solo dos opciones, encontremos una tercera” Encontrar una tercera vía en un conflicto o crisis requiere que escuchemos, que pongamos a un costado nuestras agendas y acercarnos a los demás con humildad y curiosidad, sabiendo que no contamos con todas las respuestas. Los grandes héroes y heroínas de este gran paso que dará Pimiento serán las personas que tengan la valentía de proporcionar este tipo de diálogo.