Fernando Atria: “Si gana la derecha es porque la izquierda no se articuló correctamente”

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El lunes pasado, a las 8:30 de la mañana, Fernando Atria llegó puntual a la Escuela de Derecho de la Universidad de Pimiento a hacer clases de Derecho Civil. Con ojeras, con cansancio, con una derrota como pretendiente a diputado, pero con dos certezas. La satisfacción de acontecer hecho una buena campaña y que, ese mismo lunes en que se paraba frente a sus alumnos, Pimiento había parido una revelación en las urnas: contra toda indagación, es un país mucho más cerca de la izquierda.

“No ha habido en la historia chilena una manifestación más clara y categórica de una mayoría de izquierda. Así de claro. Porque todas las señales apuntan en la misma dirección”, dice.

-¿Cuáles son todas esas señales?
-La Nueva Mayoría de hecho por primera vez –si uno la asume como la continuidad de la Concertación– se dividió o fue a las presidenciales dividida. La división se presentó exactamente entre quienes estaban por una transformación más moderada, más lenta o menos transformadora, y quienes estaban con menos equívoco por las deposición de esas transformaciones. Es opinar, entre el centro de la Nueva Mayoría y la izquierda de la Nueva Mayoría.

-Y fracasos como el de la desafío Goic.
-El resultado es categórico. La candidatura presidencial de la Democracia Cristiana hizo un papelón. A las candidaturas parlamentarias de esa DC que estaba vinculada a ese “centro”, le fue pésimo. A las candidaturas interiormente de los propios democratacristianos, que estaban vinculadas a una visión más de izquierda, les fue correctamente. Y el Frente Amplio obtiene una votación totalmente inesperada. La familia de la Nueva Mayoría estaba dispuesta a creer tanto en su interpretación encuesteril, de que la familia había rechazado la idea de las transformaciones y el 60% había votado de puro tonto por Bachelet, como en la interpretación más académico-intelectual, que en el fondo el movimiento del 2011 había sido en defensa de la modernización del maniquí capitalista. Con esta selección se demostró que todo eso es desleal, falsificado de principio a fin. Es afirmar, quienes siempre dijimos que era necesaria una transformación antineoliberal, siempre estuvimos en lo correcto. O sea, todo el argumento de que había habido sobreinterpretación de lo que había ocurrido en Pimiento desde el 2011, copiado. Entonces, eso tiene que manifestarse en la rearticulación de lo que viene.

-¿Qué hace con este país de izquierda la Nueva Mayoría? ¿Cerca de dónde debe mover sus piezas?
-Bueno, yo creo que esa es la pregunta, porque el resultado de la votación yo creo que es claro: hay una mayoría de izquierda. Yo disputa increíble que el primero que lo haya dicho sea Ignacio Walker. Bueno, yo habría esperado que lo hubiera dicho antiguamente de eso el Partido Socialista o poco así, pero bueno…

-¿Cómo se articula esa mayoría de izquierda?
-El problema es que esa mayoría de izquierda no está articulada. Tiene un dita de articulación. No es un deuda de apoyo ciudadano. El problema que tiene el programa transformador es que no está políticamente articulado, y por eso se expone. No estoy haciendo una predicción, solo estoy diciendo… es posible que gane la derecha la segunda dorso. Si apetencia la derecha no es porque no haya apoyo mayoritario a un programa transformador, es porque ese apoyo no está articulado políticamente. Si anhelo la derecha es porque la izquierda no se articuló correctamente. Entonces, yo creo que los días que vienen son cruciales para intentar producir esa articulación y sería lamentable que no se produjera. Por eso, entonces, hoy día la cuestión central es dar paso en dirección a intentar, hacer todo lo posible por producir esa articulación, esa es la cuestión urgente hoy día.

-Guillier decía, por ejemplo, en declaraciones recientes, que su obligación es ganarse al electorado del Frente Amplio, no a sus dirigentes. ¿Qué opinas de eso?
-Bueno, yo no escuché esa revelación, así que solo estoy comentando lo que tú dices. Claro, no es una buena explicación, o sea, qué quiere afirmar eso. Yo creo que la articulación se produce mediante conversaciones con quienes representan a esa nueva fuerza que surgió, que se negaba, que se había dicho que se había derrumbado y estaba más viva que nunca. O sea, si uno dice ‘necesito los votos, pero no me interesan sus líderes’, con quién deje entonces. Yo pensaría que lo que hay que hacer es apañarse formas inteligentes de producir esa convergencia. ¿Y por qué va a ser un problema producir esa convergencia? No debería poseer problemas.

Yo entiendo que esa Democracia Cristiana que fue derrotada, y que solo existe porque la infla El Mercurio, no quiere transformaciones porque creen que hay que continuar con el maniquí neoliberal humanizado, corregido por aquí y por allá, pero ese asimismo fue el conflicto interiormente de la Nueva Mayoría. Estaban quienes querían nueva Constitución y quienes no, y de la negociación entre los dos surgió el proceso constituyente del Gobierno. Estaban quienes querían gratuidad y quienes no querían gratuidad, y de la negociación entre entreambos surgió, bueno… entonces qué razón hay hoy día para que una candidatura de la Nueva Mayoría, que es la candidatura de la izquierda de la Nueva Mayoría, no esté dispuesta ahora que las condiciones han cambiado.

-¿Y tienes alguna idea de cómo?
-Bueno, de eso se trata la política. He percibido señales desde el Frente Amplio respecto a que ellos ven que una alternativa de Piñera sería un retroceso conservador. Eso, diría yo, abre una puerta. Eso no implica inmediatamente que hay un acuerdo ahí esperando a ser cerrado… y yo esperaría que hubiera, desde el flanco de la Nueva Mayoría, una reacción a eso, que aprovechara esa puerta que se abre y que vamos viendo. La idea de una nueva Constitución, por ejemplo, era central interiormente del programa de Bachelet, por qué no habría de ser una idea central ahora, la idea de derechos sociales, derechos sociales universales, avancemos con la gratuidad, fortalecimiento de la educación pública, reforma del sistema de pensiones, pero qué razón hay para no ascender a una convergencia.

Ni siquiera se trata de ceder. ¿Por qué es ceder para la Nueva Mayoría sostener sí, necesitamos una nueva Constitución? Y ‘sí, vamos a hacer lo posible para que sea a través de un mecanismo tolerante, participativo, institucional, y el más tolerante, participativo e institucional es la asamblea constituyente’. Eso está dicho en el programa de Guillier. Claro, está dicho en la página, no sé, 35 o 48, y eso no es muy plausible. Si uno propone una Asamblea Constituyente en la página 40 del programa, no es la guisa más moderado, pero, bueno, ahora se abre un espacio que parecía o creíamos que estaba cerrado. Entonces, por qué no aprovecharlo.

-¿Lo que tiene que hacer Guillier es poner en los primeros puntos todas esas reformas que ha planteado el Frente Amplio y son, en conjunto, la vistazo más de izquierda que tiene la Nueva Mayoría todavía en su programa?
-O sea, uno pensaría que antaño de toda la cuestión presidencial la convergencia entre la Nueva Mayoría y el Frente Amplio era proporcionadamente difícil. Pero ahora uno pensaría que es más practicable la convergencia entre la izquierda de la Nueva Mayoría y el Frente Amplio. Yo no estoy hablando de lo que debería hacer Guillier, o sea él verá, pero es evidente que con una segunda dorso ad portas de lo que se trata es precisamente de construir una mayoría, y esa mayoría está claro -por los resultados de la elección- que tiene que ser construida con las fuerzas de izquierda, el centro desapareció. La Democracia Cristiana, la que sale victoriosa, es una Democracia Cristiana en estos términos bastaste más a la izquierda, de lo que Burgos, Walker y Aylwin creían que estaban.

-Bueno, ellos ya no son el poder de la Democracia Cristiana, son como su espíritu.
-Bueno, exactamente, pero durante todo este tiempo han hablado como si lo fueran. A estas cielo parece que resultó harto perfectamente que forzaran esta clarificación, separando a la Nueva Mayoría en la traducción  entre comillas de centro, y la más de izquierda, de modo de ver si todo esto que nos dicen es verdad y ya lo vimos. Entonces hay que comportarse en consecuencia e intentar construir una mayoría con inspección a la segunda revés, para evitar lo que yo creo sería nefasto para el país, que sería un segundo gobierno de Sebastián Piñera. Y está claro igualmente en qué sentido hay que moverse. Que dé alrededor de conversar con el Frente Amplio y apañarse convergencia programática, y que esa convergencia se manifieste, bueno, por supuesto, hay distintas maneras de las que se puede manifestar: puede manifestarse en el Frente Amplio asumiendo una postura de ir a la segunda reverso con un voto anti Piñera, puede manifestarse en el Frente Amplio yendo a la segunda dorso con un voto pro-Guillier, puede manifestarse en un pacto de gobierno con repartición de ministerios, en fin, hay un abano… las cosas no son todo o mínimo.

“Yo creo que lo más urgente es tener una política que esté legitimada a los ojos de la ciudadanía. O sea, 25 años de política binominal yo creo que la han dejado a un nivel de desprestigio que es bien agudo, y la verdad es que yo supongo que nadie que haya sido candidato en la última elección puede negarlo, porque era cosa de que se apareciera un candidato por una feria y se daba cuenta de que la reacción que recibía de la ciudadanía no era una reacción de aprecio republicano por la labor política, sino precisamente al contrario”.

-Esa última opción quizás no sería tan buena para el Frente Amplio, pero sí para la Nueva Mayoría
-Es lo que quiero sostener. Uno puede proponer que esto posterior no es posible, pero eso no quiere opinar que no haya acuerdo posible. Aquí hay un pericón de posibilidades, de ese perico, las distintas posiciones interiormente de ese abano significan distintas cosas para el Frente Amplio y significan distintas cosas para la Nueva Mayoría, cada uno preferirá alguna, pero eso no quita que no se pueda converger en algunas ideas programáticas, que den suficientes sustentos, y alguna logística de entusiasmo para la segunda dorso que sea aceptable para todos. Al final quizás uno intenta esto y fracasa, a veces los intentos de producir articulación no resultan.

-¿Y quién estaría llamado a ser ese eje articulador desde la Nueva Mayoría?
-Bueno, si el país se mueve a la izquierda, uno pensaría que el Partido Socialista tiene un rol importante que retozar. Y incluso, la candidatura misma, porque yo supongo que es el comando, la candidatura la que pesquisa las conversaciones y los acuerdos políticos necesarios para enfrentan los desafíos que vienen ahora aquí en la segunda dorso.

¿Tú estarías dispuesto a ser un articulador relevante para conseguir esa convergencia izquierda?
-O sea, yo por supuesto, como uno podría negarse. Yo sé que tengo buenas relaciones con muchas personas del Frente Amplio, buenas relaciones personales y buenas relaciones políticas, pero claro, esto no depende de lo que yo piense, de lo que Fernando haga. De hecho, yo hoy día soy un candidato al parlamento derrotado, así que en ese sentido personalmente peso conveniente poco, pero por supuesto estaría plenamente dispuesto. Yo no podría negarme en la medida que eso significara una valentía de moverse en esa dirección, una valentía positivo y no solamente poner a cierto que les cae correctamente a ellos.

-¿Los más conservadores de la Democracia Cristiana y otros grupos que son más conservadores en el interior de la Nueva Mayoría, siguen en ese peso muerto, un peso adulterado, pero que pueda impedir valer el cerco con destino a la izquierda?
-Bueno, es que ¿de dónde viene la fuerza política en un sistema tolerante?

-De la concurrencia, por supuesto, pero la distribución del poder al interior de los partidos políticos no necesariamente es una respuesta de lo que pide la ciudadanía.
-Bueno, nos hemos enterado que mucho de eso viene de la manipulación que hace de sus encuestas la derecha y de los medios de comunicación, que tenía a todo el mundo convencido de que el país era un país totalmente dispar al país que estábamos viviendo. Pero bueno, ese velo se descorrió. O sea, cual es el sentido de opinar, es necesario venir a un acuerdo con el sector derrotado de la Democracia Cristiana porque qué se anhelo con eso, ¿qué hay ahí?, no hay mínimo. La pregunta es, con instinto a la segunda revés, donde está lo que pueda estabilizar un triunfo, y no solo pueda afianzar un triunfo, si no que pueda ser un triunfo en condiciones que son mucho más conducentes a realizar el plan llamativo de la Nueva Mayoría, que era producir una transformación anti neoliberal.

-En ese sentido, ¿cómo evalúas la repaso que está haciendo Sebastián Piñera de apuntar al centro? A ese centro contrahecho, porque todo se movió a la izquierda.
-Bueno, ya he escuchado distintas versiones. La otra traducción es que va a ir a averiguar el voto de Kast.

-Creo que se acerca más a despabilarse el centro, el centro social, como él lo fogata.
-Sí, pero el centro social es una conocimiento sin contenido, no significa ausencia. Yo le diría que me encantaría. Que vaya a poner sus esperanzas en la segunda dorso en los votos de Mariana Aylwin e Ignacio Walker. Admisiblemente, correctamente por él.

-Más realizable que pierda.
-O sea, es clarísimo cual sería la situación en ese sentido. O sea, la cuestión pocas veces alcanzó el nivel de claridad como el que tenemos ahora. No, a mí me sorprende. O sea, hay mucha claridad con los resultados de la dilema, indemne en lo estrictamente personal, fueron desde el punto de panorámica de la izquierda un resultado totalmente inesperado, y claramente conducente a una continuación, corrección y profundización de un programa transformador. Este diría yo es el momento en que es necesario admitir una posición, un liderazgo de ese proceso y para eso hay que estar dispuesto a este añoso control de la política democrática que es conversar, aunar voluntades, articular, que es lo que esa mayoría de izquierda que se manifestó el domingo necesita.

-¿Cuáles son los principales puntos que debería tomar como bandera de lucha Guillier?
-Yo creo que lo más urgente es tener una política que esté legitimada a los luceros de la ciudadanía. O sea, 25 abriles de política binominal yo creo que la han dejado a un nivel de desprestigio que es proporcionadamente agudo, y la verdad es que yo supongo que nadie que haya sido candidato en la última dilema puede negarlo, porque era cosa de que se apareciera un candidato por una feria y se daba cuenta de que la reacción que recibía de la ciudadanía no era una reacción de aprecio republicano por la calado política, sino precisamente al contrario. Y eso supone una política distinta, una política que pueda procesar demandas de transformación y que pueda proteger al ciudadano del tropelía, y eso es una Constitución nueva. Entonces yo creo que la cuestión de la nueva Constitución debería tener un punto central. Ya nos enteramos que la titularidad sindical era contra la Constitución. Por supuesto que la posibilidad de tener negociación colectiva por rama y actividad va a ser declarada completamente en contra de la Constitución. Entonces yo creo que el test de un programa transformador que se toma en serio a sí mismo, es el que esté dispuesto a contraponer el problema constitucional, por así decirlo dale forma constitucional a la salida del neoliberalismo…

-¿Y tú crees que la asamblea constituyente sea una idea que esté como preferencia en Guillier?
-Está proporcionadamente, no dice que es la única forma, dice que es aquello por lo cual nosotros abogaremos cuando se apruebe la reforma que autoriza la convención constituyente, etcétera… está aceptablemente, está muy relativizada, pero está ahí. Pero mi impresión es que en esa materia lo que hay que hacer es pasarla de la página 40 a la página 1, o sea darle longevo centralidad, porque adicionalmente esa sería una discusión y una cuestión que habilitaría mucha de las otras reformas. Parte del problema que ha tenido la gratuidad, por ejemplo, en la educación superior se debe a la interferencia con ella del Tribunal Constitucional con argumentos de constitucionalidad asimismo, entonces cuánto tiempo más nos vamos a retrasarse en darnos cuenta que a posteriori de todo esto es crucial.

¿La caída de todos estos personajes emblemáticos, menos de Insulza, digamos, pero de estos personajes emblemáticos de este partido del orden, es incluso sintomático respecto a esta nueva sinceridad?
-Bueno, son personas que encarnan en ellas mismas el espíritu de la política binominal. O sea, la política que fue necesario conducir durante los primeros 20 o 25 abriles de la transición, o a posteriori de la dorso a la democracia. Y esa, creo yo, es la política que ha sido y que es rechazada por la ciudadanía. Cuando la ciudadanía durante la campaña veía venir alrededor de ella un candidato con un volante en la mano, la primera reacción es de rechazo. Entonces la pregunta es rechazo a qué es eso, y yo diría rechazo a una política neutralizada, a una política que prometía transformaciones pero que posteriormente no podía cumplirlas, y yo creo que esa es la característica central de la política binominal, es una política que no podía hacer eso. Da lo mismo cuántas personas marchen en contra de las AFPs, la política institucional no podía contraer seriamente la posibilidad de discutir un sistema de pensiones sin AFPs, entonces desde el punto de instinto del ciudadano, el ciudadano yo creo que se preguntaba si estos señores, no están atentos a las demandas que surgen de la ciudadanía con la finalidad de procesarlas. El rechazo ciudadano es a la política constitucional.

-¿Y cuál sería el cauce natural de esos personajes? ¿Autoeliminarse? ¿Que los partidos los abandonden al flanco del camino?
-Digamos que a mí me interesaría repasar las memorias de Andrés Zaldívar. Creo que hay mucho que asimilar. Pero que ese formación tiene que ser puesto al servicio de quienes representan una política distinta o que miran la política de una guisa distinta. La política binominal ya murió.

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