Físico cuántico Miguel Kiwi: “Ayer me dijeron que si tenía más de 75, tenía que llevar el certificado de un psiquiatra”

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“Quizás haya sido un error del jurado”, dice con humor y mucho de antihéroe el físico e ingeniero Miguel Kiwi Tichahuer (83), cuando le celebramos el Premio Doméstico de Ciencias Exactas que obtuvo en 2007. Es un hombre detención y dilatado que ha superado dos cánceres, que sigue activo y agradecido como purista e investigador, que lleva 58 abriles de fructífero coyunda con la ceramista y escultora Ruth Krauskopf, con quien tiene 3 hijos: Ilka, que es psiquiatra, y Marcos y Jan, matemáticos los dos, uno de la Universidad de Pimiento y el otro de la Católica, respectivamente.

Por eso, la canción que elige a la hora de agenciárselas una que lo interprete es “Gracias a la vida”, de Violado Parra, cuando lo invitamos a conversar en “Piensa en Grandes”. 

–Soy un privilegiado y un agradecido de lo que tengo –declara. Y agrega: –Me tomo las cosas con calma. Creo que el humor salva siempre y si de poco me arrepiento es de activo dejado ocurrir ciertas oportunidades, lamento ocurrir perdido algunas en la vida. 

Si pudiera retornar antes, ¿qué momento de su vida elegiría?

-Me gustaría retornar a los 17. Esa es una antigüedad fantástica, maravillosa, me encantaría retornar a ella –dice sin dudar, revelando de nuevo su condición de violetólogo, de entusiasta a Violado.   

Hace tres abriles, cuando el profesor Kiwi tenía 80 abriles, tuvo que recorrer a un congreso irrefutable y quiso renovar su polímero de crédito, pero el porción se negó a hacerlo por su permanencia. Su caso fue mensaje doméstico. Y, aunque finalmente viajó con un cartón flamante y le pidieron disculpas, el episodio lo llevó a acuñar el concepto “vejetes esforzados” para agrupar a los que, como él, trabajan toda la vida, cumplen con todas sus obligaciones y aun así son discriminados y maltratados por el sistema. Hoy dice sobre el asunto: 

–El de los vejetes esforzados es un club que yo inventé y del cual me declaré presidente, adicionalmente. Entonces traté de defender los derechos de la parentela que, como yo, seguimos tratando de hacer nuestras vidas, pero que, en razón de nuestra “avanzada edad”, estamos sujetos a esas discriminaciones odiosas. Recién ayer tuve que ir a firmar un mandato a una dependencia y por escrito me dijeron que, si tenía más de 75 abriles, tenía que aceptar un certificado de un psiquiatra que avalara que me encontraba en buen estado mental. No lo llevé, no me lo pidieron, pero me lo hicieron notar.

 -¿Cómo se sintió: dolido, ofendido? Porque a mí me parece infamante. Más tratándose de un profesor de física cuántica, como es usted, pero igualmente para cualquier persona amplio 

-Me duele, tal como me duelen tantas otras discriminaciones odiosas, como la de apartado o la por la orientación sexual de la persona o por lo que sea. Esas son situaciones que deben hacer pensar a la muchedumbre. 

-Cuando sucedió lo de su plástico de crédito, usted dijo que los adultos mayores, pasada cierta años, en Pimiento son desechables, ¿sigue sosteniendo lo mismo o ha habido algún cambio ilusionador?

-La pobreza es un drama inexcusable, más duro y enredado cuando se es remoto. Cuando yo me concurrencia aquí, en mi oficina, y miro la cordillera y mi oasis, al que puedo salir a pasear para despejarme, me siento un privilegiado. Sobre todo cuando me comparo con concurrencia que está sola en una cuarto, con escasos medios económicos, con los achaques propios de la antigüedad. La vida avanzadilla en pobreza y soledad es dramática, horrible. Las sociedades deben hacerse cargo del alargamiento de la expectativa de vida, de la cual los físicos somos asaz responsables, porque hemos desarrollado cosas como el ultrasonido para las resonancias magnéticas, que son exámenes que contribuyen a que los diagnósticos mejoren y la vida se prolongue. Ahora de lo que se trata es de alcanzar que esa decano expectativa de vida vaya aparejada con condiciones dignas. Y eso es responsabilidad de todos, aunque los privilegiados debemos ser aún más responsables.

-Le insisto: ¿ve algún cambio ilusionador en ese sentido? 

-Creo que sí, que hemos progresista en plasmar el problema. De hecho, yo estoy participando en un agrupación que está presentando un esquema de ley para impedir estas discriminaciones por etapa. Creo que el problema se está haciendo notar y eso es muy importante. 

-¿Qué es lo mejor de tener muchos abriles?

-Sin duda, los nietos. Uno debería sobrevenir por los nietos sin tener que acontecer por los hijos… Un inclinación sin responsabilidades, es inexistente.

Dulce y ácido

Fue recién a comienzos de los 80 que los chilenos conocimos el kiwi, la fruta neozelandesa cargada de vitamina C, que empezó a cultivarse en grandes cantidades en nuestro país. Este hecho agrícola-económico, sin duda, marca un antiguamente posteriormente en la vida del profesor Kiwi y su clan. 

–Eso facilitó mucho el que la concurrencia aprendiera cómo se escribía nuestro patronímico, incluso en esos abriles me llegaban muchos llamados vinculados a seminarios y jornadas sobre el kiwi y me tenía que sobrevenir mucho tiempo dando explicaciones. Kiwi, encima de la fruta, es probablemente un patronímico polaco acortado. Mis padres, al igual que los de mi mujer, son judíos que llegaron a Pimiento como sobrevivientes del Holocausto. La clan de mi padre era de una zona de Alemania que hoy corresponde a Polonia. Y como curiosidad: en finlandés “kiwi” quiere proponer “roca”. 

-¿Cómo marca su vida eso de ser hijo de sobrevivientes del Holocausto?    

-Siento el favor nacido en Pimiento como un privilegio y una responsabilidad. Como la responsabilidad del inmigrante, que se basamento en lo que se puede ofrecer y lo que se  puede cobrar a cambio. Soy un agradecido de Pimiento, como tantos otros que han antitético aquí su hogar. Les regalo que Einstein igualmente fue un refugiado cuando llegó a Alemania, y volvió a serlo cuando salió de Alemania a Estados Unidos. Es crucial entender que las migraciones son parte de la vida humana y que especialmente hoy es muy importante tener la mente abierta, sin prejuicios respecto de quienes llegan como migrantes. 

-¿Cuál es su posición frente a un tema tabú, pero que cada vez está más presente, donado el aumento de la expectativa de vida: el de la eutanasia?  

-Bueno, es tabú porque aquí prima lo conservador, porque para todos es difícil carear la asesinato, incluso para uno. Pero en el tema de la eutanasia a mí me parece que uno tiene que poder designar no seguir viviendo, cuando se convierte en una carga para los demás, en un divisor de ruina, para apoyar una vida que no es vida. A mí me parece que la osadía de dejar la vida cuando se pierden las capacidades debe ser tomada por cada uno en pleno uso de sus facultades y luego ser respetada por los demás. Yo se lo he dicho así a mis hijos y a mi mujer. 

-¿Lo tiene por escrito? 

-No, pero lo he dicho repetidamente, todos ellos lo saben. Estoy esperando que salga la ley, que se legisle y, si no sale pronto ese texto, lo voy a hacer, a dejar hoy mi valor por escrito.  

-Políticamente, ¿cómo se define? 

-De izquierda, siempre he sido de izquierda.

-¿Cómo se aproxima un sabio a la política? ¿Tiene una hipótesis de lo que nos está pasando como sociedad hoy en Pimiento?

-No me aproximo a la política como investigador; me aproximo como ser humano. Como ser humano, tengo responsabilidades, deberes, una posición que, como le decía, siempre ha sido de izquierda. Creo que tenemos una gran oportunidad con la redacción de una nueva Constitución, pero incluso veo la complejidad del desafío, no creo que sea posible sacarla delante en un año. Yo he asistido a muchas reuniones, he estado en muchos consejos territoriales, y sé que los comienzos suelen ser muy caóticos, lo que da la sensación de que ¡chuta, no vamos a conmover ninguna parte!, pero, poco a poco, las cosas se van ordenando, la muchedumbre va tomando posiciones razonables. A mí me gustaría una Constitución que no entrara en demasiados detalles, pero que fijara las cuestiones esenciales, como los derechos del agua y mecanismos que hagan nuestra sociedad más solidaria.

Fue Yasna Provoste la ministra de Educación que le informó en 2007 al profesor Miguel Kiwi que había reses el Premio Doméstico de Ciencias Exactas. Fue adaptado antiguamente de que fuera destituida e impedida de desempeñar cargos públicos durante 5 abriles, y mucho antiguamente de que estuviera como expectante candidata presidencial, adicionalmente de presidenta del Senado. 

-¿Qué imagen tiene de ella?

-Cuando estaban por censurarla, tuve varios contactos con ella. La apoyé con fuerza, porque tengo una muy buena opinión de Yasna Provoste. Y espero finalmente poder elegir por ella, si llega el caso, para Presidenta.

 –Profesor, hace un rato nos dijo que se arrepiente de suceder dejado acontecer ciertas oportunidades en la vida. ¿Nos puede afirmar a qué oportunidades se refiere?

-Me arrepiento de no suceder trabajador muchísimas oportunidades en todo sentido y todavía de no deber buscado más entendimiento. A veces, dije: “Este tipo es un idiota y no estoy dispuesto a discutir con él”. De eso me arrepiento, de no activo tratado de datar a más acuerdos, de no deber buscado más entendimientos en vez de convertir todo en un conflicto.

-Ya pues, cuéntenos: cuáles son esas oportunidades que dejó producirse. 

-De todo tipo: profesionales, personales, sentimentales… Cuando era damisela, quizás fui muy conservador y dejé cuestiones por ahí dando salto.