Formas y formas de echar gasolina

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Aunque cada vez hay más gasolineras donde es el propio cliente quien se sirve, aún nos podemos encontrar estaciones de servicio donde un amable trabajador se ocuparse a echar gasolina. Tengo que cachear que yo prefiero esta segunda opción. No me gusta el olor a gasolina pero cuando no hay más remedio, me toca pringar y echar gasolina yo mismo. Eso sí, nunca me olvido de ponerme unos guantes para no mancharme.

Es precisamente el supermercado lo que más problema da a las personas. Una energía que parece tan sencilla se puede convertir en una ardua tarea para mucha gentío. ¿Queréis algún ejemplo? No os preocupéis porque os dejamos a continuación un texto relacionado con esto. Un texto que no deja muy proporcionadamente parada a las mujeres. Eso sí, siempre sin maldad y en esencia de humor :-).
formas y formas de echar gasolina

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Funcionamiento habitual al echar gasolina

Los pasos más normales cuando alguno va a echar gasolina al coche son los siguientes:

  1. Demorar a la surtidor y apagar el coche.
  2. Salir del coche y dirigirse a caja para solicitar la cantidad que deseas poner.
  3. Tomar la manguera y satisfacer el depósito.
  4. Fertilizar, entrar en el coche, provenir e irse.

Proceso de echar gasolina de una mujer muy específico

Pero hay tipos de mujeres que no pueden hacerlo con tanta sencillez. Si no vean lo que hizo esta señorita cuando llegó a una surtidor con supermercado.

  1. Llega a la surtidor. Apaga el coche. Pone el freno de mano y cierra los pestillos.
  2. Mientras demora creyendo que vendrá el gasolinero, se dedica a retocar el maquillaje.
  3. Incomprensiblemente, el gasolinero del supermercado no viene. Eso a ella le da igual. A grandes males, grandes remedios. Hay que tener en cuenta que se trata de una mujer liberada. Quita las llaves y las mete en su bolsa. A continuación costal los guantes con la echarpe a colección y se los pone. Al bajarse del coche, se estira la minifalda y se pone la pasamontañas para ir a la caja.
  4. Se quita un guantelete, abre el bolsa y costal un paquete de pañuelos de un solo uso, la memorándum y por fin el monedero. Vuelca la calderilla y pide 12.47 euros de gasolina. Delante la pregunta sobre qué tipo de gasolina desea poner, se viaje, mira el coche, levanta los hombros, intenta acordarse de la última vez que su padre/pareja puso gasolina y por fin decide que va a poner “súper sin plomo”, porque es un punto medio, ni común ni súper plus.
  5. Indagación las llaves en el bolsa, guardamano el monedero, el guantelete, los pañuelos de papel y la memorándum. Abre el coche, deja el bolsa, abre el tapón de la gasolina. Se quita el otro manopla.
  6. Toma la manguera, estira, pero no llega, el coche no está arrimado y el depósito se encuentra al costado contrario del surtidor. Cuelga otra vez la manguera, cierra el tapón de la gasolina, quita el bolsa del asiento, pone en marcha el coche y lo arrima un poco más. Se retoca el maquillaje.
  7. El coche tiene una rueda prácticamente encima de la orilla en la que se encuentra el surtidor por lo que al no poder cascar la puerta del conductor, opta por salir por la del camarada. Quita el bolsa del asiento del compadre, pasa el culo a este, excursión sobre si misma con las piernas encogidas, pues la ropa ceñida le impide separarlas, abre la puerta del camarada y por fin sale, eso si, estirándose la minifalda. Cierra la puerta. Va a desplegar el tapón de la gasolina, pero las llaves se han quedado puestas en el contacto por lo que abre la puerta del concomitante y se mete de capital en el coche para alcanzarlas. El gasolinero mira y exclama “¡ole!”.
  8. Abre por fin el tapón, mete la manguera, pone la gasolina que como siempre, se sale un poquito. Sondeo un trapo, no lo hay. Abre el coche, coge el bolsa, saco el paquete de pañuelos, limpia las gotitas que se han derramado y cierra el tapón.
  9. Abre el coche, deja el bolsa en el asiento de antes, entra a gatas por el asiento del compinche, ya le da absolutamente igual lo que mire el gasolinero, se sienta en su sitio, abre la guantera, costal una toallita perfumada (¿a dónde voy yo oliendo a gasolina?), se retoca el maquillaje, arranca el coche, sale de la surtidor.
  10. Transcurridos 2 kilómetros quita el freno de mano.

¿Qué os ha parecido esta historia que os hemos dejado sobre la peculiar forma de echar gasolina de esta mujer? ¿Pensáis que positivamente hay muchedumbre que puede ser así? Animaros y compartir con nosotros vuestros comentarios. ¡Os estamos esperando!

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Me considero una persona que le gusta estar informado de lo que se mueve en el mundo de la tecnología y la programación. La recital es otra de mis aficiones así como realizar escapadas al campo cada vez que tengo tiempo franco.

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