Gas natural, rascacielos y mucha ambición: Qatar, el pequeño emirato cuya política exterior está sacudiendo el golfo Pérsico

0
451
loading...

Aunque sus escasos 11.586 kilómetros cuadrados equivalen a poco más de la centro del tamaño de El Salvador, el país más pequeño de América Latina, a Qatar no le faltan ambiciones.

Este emirato, una pequeña península ubicada en el pillo Pérsico, ha transmitido a través de su política exógeno múltiples muestras de audacia e independencia, pero todavía de abiertas contradicciones difíciles de conciliar.

Tiene relaciones cordiales con Irán, pero es asociado de Estados Unidos; respaldó a los rebeldes libios que en 2011 se alzaron contra el gobierno de Muamar Gadafi en Libia; pero ese mismo año igualmente formó parte de la coalición que apoyó la supresión de las protestas prodemocráticas en Bahréin.

Estas señales mixtas han terminado por valerle un arduo conflicto diplomático con seis países árabes, que le acusan de crear inestabilidad en la región.

Arabia Saudita, Egipto, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Yemen y Libia acusan a Qatar de respaldar a grupos terroristas, incluyendo al autodenominado Estado Islámico (EI) y Al Qaeda, poco que el pequeño emirato niega rotundamente.

De insuficiente a millonario

Qatar era uno de los países más pobres del Ensenada hasta que en 1939 fueron halladas grandes reservas de hidrocarburos en su condado.

La época de las vacas gordas aún tardaría en arribar unos abriles, hasta el final de la II Aniquilamiento Mundial, cuando esa riqueza potencial comenzaría a ser explotada.

La aerolínea Qatar Airways es patrocinante del club de fútbol castellano F.C. Barcelona.

En la hogaño, Qatar es el cuarto decano productor de gas natural del mundo y el segundo viejo exportador de este hidrocarburo a posteriori de Rusia. Adicionalmente es el octavo exportador neto de petróleo en el planeta.

Esta circunstancia ha resguardado una situación de prosperidad para sus tan pronto como 2,7 millones de habitantes y ha permitido financiar la modernización del país, con la construcción de infraestructuras pensadas para maravillar al mundo.

En la hogaño, Qatar supera a los dos gigantes latinoamericanos, Brasil y México, en la clasificación que realiza la página Skycraper Center sobre los países del mundo que tienen rascacielos, a partir de la cantidad y valor de los mismos.

Su término aérea de bandera, Qatar Airways, ganó en 2015 el premio a la mejor del mundo, otorgado cada año por la estructura Skytrax.

En Qatar hay rascacielos más altos que en México y Brasil.

En 2005, el gobierno estableció el Qatar Investment Authority (QIA), fondo a través del cual ha invertido los ahorros procedentes por la cesión de hidrocarburos en numerosos negocios en distintos países. Entre ellos se cuentan el porción anglosajón Barclays, la compañía de automóviles alemana Volkswagen, la multinacional petrolera Total y la prisión de joyerías estadounidense Tiffany & Co, entre muchas otras.

Se estima que el portafolio de inversiones del QIA es ubica en unos US$335.000 millones.

¿Promotor de la democracia?

Qatar es una monarquía absolutista en la que no existe ningún poder capaz de hacer contrapeso al emir Tamim bin Hamad al Thani, descendiente de una clan que ha controlado el país desde el siglo XVIII.

El emir Tamim bin Hamad al Thani detenta la autoridad suprema en Qatar.

El Índice sobre Democracia cuidado en 2016 por la pelotón de investigación de la revista The Economist, ubica al país en la categoría correspondiente a regímenes autoritarios.

Las únicas elecciones existentes son municipales.

De acuerdo con la estructura no oficial Freedom House, que cada año evalúa los niveles de voluntad de decenas de países en torno a del mundo, Qatar es un país no vacancia.

En una escalera de 1 a 7, donde 1 es más independiente y 7 menos vacuo, el pequeño emirato obtiene una puntuación de 6 en términos de derechos políticos y de 5 en libertades civiles.

El país no tiene prensa independiente. Sin bloqueo, es propietario de la prisión de televisión internacional Al Jazeera, que le ha regalado voz a los disidentes de muchos de los gobiernos autoritarios de la región y fue señalada en su momento como uno de los motores que ayudó a impulsar la señal Primavera Árabe.

Este es ciertamente uno de los puntos de fricción entre Qatar y algunos de los países árabes con los que está enfrentado.

Más allá de Al Jazeera, el país ha mantenido una política exógeno propia basada en alianzas puntuales que varían de acuerdo con las diversas disputas.

Así, por ejemplo, Qatar es uno de los principales financistas del asociación palestino Hamás, pero mantiene unas relaciones relativamente cordiales con Israel.

Aunque tiene buenas relaciones con Irán, país con el que comparte su decano depósito de gas natural, financia a los grupos militantes que se enfrentan al gobierno en Siria de Bashar al Asad, uno de los principales socios de Teherán.

Doha fue la sede de una de las reuniones ministeriales de la ONU sobre cambio climático.

Se trata de jugadas complejas y arriesgadas, como fue su décimo en 2011 en la coalición internacional, encabezada por Estados Unidos, que prestó apoyo a los rebeldes libios alzados en contra de Gadafi.

Detrás de estas decisiones, los expertos señalan que se encuentra la codicia de alcanzar un extensión propio en el escena internacional.

Sería este el mismo motor que llevó a Doha a ser la sede del emanación en 2001 de las negociaciones de la Estructura Mundial de Comercio conocidas como la Ronda del Ampliación, la cual apuntaba a una reforma sustantiva del comercio internacional.

Asimismo el impulso que llevó al país a ser en 2012 sede de una de las reuniones ministeriales de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático y para que el país sea la sede de la Copa Mundial de Fútbol en 2022.

Sin secuestro, ahora esa afán de Qatar por obtener un sitio propio en el tablado internacional deberá medirse con su capacidad para soportar las presiones de los países árabes que le quieren ver regresar al redil.

loading...