Hacer el maniquí causa furor entre los famosos: así es el 'mannequin challenge'

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Abres Facebook o Twitter o Instagram y es irrealizable escapar de ellos: los “challenge” son una suerte de desafíos, fielmente, retos, que se imitan una y otra vez. Seguro que recuerdan el del cubo de agua, Ice Bucket Challenge (que tiene su propia página en Wikipedia) en atención de la ELA, pero no es el único. Son como cerillas: se encienden rápido, brillan y se apagan en un santiamén.

Ahora arde en las redes sociales el Mannequin Challenge. Se trata de que un congregación de personas finja estar congelada, paralizada, como los maniquíes, en las más variopintas posturas, mientras alguno hace un repaso grabando con el móvil todas esas estatuas humanas, que suelen formar una composición grupal.

El de la destino chaqueta del fitness Bradley Martyn, en su estadio y rodeada de los cuerpos esculturales de sus compañeros, ha sumado ya 24 millones de reproducciones en Facebook. Famosos de toda índole se han sumado a esta fiebre por informar vídeos siguiendo la moda del momento.

Los últimos, los jugadores de la selección española de fútbol, con el showman Pepe Reina a la cabecera. Poco antaño lo había hecho con la selección portuguesa Cristiano Ronaldo, al que la congelación pilló en calzoncillos y apretando los abdominales. Kate Hudson, Beyoncé, Britney Spears, Paul McCartney, Adele, Michelle Obama y Hillary Clinton han publicado vídeos en los que se convierten en estatuas. La mayoría, con la canción Black Beatles feat. Gucci Mane, del dúo de hip hop Rae Sremmunrd, como bandada sonora.

Algunos incluso han sido masivos, como el que hizo el cantante de country Garth Brooks, durante un concierto y con todo su equipo y músicos petrificados, o el del rapero MHD, que incluyó a las decenas de personas del manifiesto, que asimismo se paralizaron para la vídeo.

Los famosos se han vuelto una parte importante del ecosistema digital  Pero, ¿por qué? Porque los retos virales generan “el deseo de unirse a poco, el ser humano es social por naturaleza y necesita sentirse integrado en el interior de grupos y no fuera de ellos y hacer lo mismo es una guisa de sentirse parte de él. Cada vez más estos grupos y corrientes se desarrollan en espacios online“, explica Juan Merodio, habituado en Marketing y Transformación Digital. Los challenges ofrecen “una forma de participación en forma de juego, funciona como una gamificación”, explica el sociólogo Javier de Rivera, del Camarilla de Investigación Cibersomosaguas de la Universidad Complutense de Madrid. Y aunque modas siempre ha habido, “la diferencia es cómo se manifiestan estas modas, cómo se expresa, las dinámicas que la impulsan”.

Esa es una de las claves de este aberración: “No es tan voluntario como podríamos pensar“, hace ver el sociólogo. De hecho, explica Merodio, “en la mayoría de los casos parecen aleatorios y se desconoce el origen y realmente es difícil saberlo, pero en muchos casos hay intereses de negocio detrás”. En esos intereses los famosos que se unen a los retos son una cuarto fundamental puesto que ellos son los que “actúan como catalizadores de una actividad y generan el deseo de copia“, explica el diestro.

No lo hacen de forma desinteresada: “Los famosos se han vuelto una parte importante del ecosistema digital y este una fuente de ingresos para ellos, por lo que en cierta guisa cuando empiezan este tipo de corrientes si quieren estar ahí deben unirse”.

La mayoría de los retos son inocuos, una forma de acontecer un rato divertido preparándolos, como el del maniquí, el del cubo de agua, el de la botella o el Harlem Shake, pero hay algunos que se pueden retornar peligrosos cuando se intentan aguantar al linde o son ejecutados por personas con poco aprecio por su seguridad. Retos como el de las camisetas; el de la canela; el del preservativo, o el del maíz y el taladro han provocado accidentes graves, e incluso fallecimientos.

Y es que los retos virales de internet “generan un tipo de comportamiento masivo, forzoso, de tendencia y eso potencialmente tiene sus riesgos, pues la familia hace cosas sin reflexionar positivamente en lo que está haciendo, sino de forma impulsiva, por moda o por satisfacer”, explica Javier de Rivera.

Otros virales

  • Andy is Coming. Algún grita «Andy is coming!» (viene Andy)_y todos caen al suelo inertes, como los juguetes de la película ‘Toy Story’.
  • Bottle flip. Se garrocha una botella medio vacía haciéndola virar en el elegancia y debe aterrizar de pie.
  • Preservativo. Dos versiones, ambas peligrosas y desaconsejables. En la primera un preservativo saciado de agua se deja caer sobre la individuo, para que la cubra. En el segundo, se mete por la trompa y se costal por la boca.
  • Harlem shake. Un reunión de personas actúa regular. En un momento donado suena la canción de Baauer y la número cambia a una excentricidad de ‘performance’.
  • La canela. Otro clásico peligroso. Se mete en la boca una cucharada entera de canela. Acaba siempre con tos y espasmos.
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