Haitianos contagiados con Covid-19 son trasladados a residencias sanitarias y el caso reinstala debate por arriendos inescrupulosos a inmigrantes

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Durante horas de la tarde comenzó el traslado por parte de la municipalidad, autoridades sanitarias y organizaciones, del clan de 250 haitianos desde un cité de la comuna de Quilicura hasta residencias sanitarias, luego de la denuncia de un brote importante de coronavirus en el ocasión en el que viven hacinados.

El traslado fue posible gracias a intensas gestiones, en las que participó el Servicio Jesuita Migrante, en la que los haitianos se resistieron por varias horas a darse el motivo.

En el sector se produjeron incluso hechos de violencia. De hecho, mientras los haitianos acusaban discriminación por parte de los otros residentes de la zona, algunos de los vecinos comenzaron a difundir piedras alrededor de adentro del cité para que salieran, se realizaran el test COVID-19 y fueran trasladados hasta una residencia sanitaria.

Finalmente, en horas de la tarde, tras horas de diálogo, los involucrados decidieron salir y ser trasladados: “Luego de un intenso trabajo intersectorial en conjunto, logramos llegar a acuerdo para trasladar a todos los habitantes de este cité a residencias sanitarias”, comentó la seremi de Salubridad Metropolitana, Paula Labra.

Con respecto al traslado de los afectados por COVID-19, el intendente Felipe Guevara comentó: “Nosotros tenemos dispuestas 250 camas para todas las personas que están en este lugar, obviamente hay personas que salen antes que otros, algunos que están en sus trabajos, pero ellos no regresarán a este lugar, por lo que esto se va a extender por varias horas más”.

“El objetivo es que todos salgan de este lugar, no basta con que solamente salgan los casos positivos, aquí hay relaciones estrechas entre las personas, por lo tanto, todos deben ser cuarentenados”, comentó.

Incorporación vulnerabilidad

El caso de los haitianos adicionalmente puso adicionalmente de relieve la situación de amontonamiento en que se encuentran viviendo en el sector. El intendente calificó la situación de los migrantes en cuestión como “no digna”, porque “lo que aquí hemos visto son 88 piezas en las que viven en situaciones no adecuadas para un ser humano, con la dignidad que merecen”.

“Por ende, vamos a realizar las fiscalizaciones correspondientes para determinar el por qué ocurrió este asilamiento inhumano de personas que, seguramente aprovechándose de la condición de pobreza y vulnerabilidad, abusan de seres humanos que no merecen tener una vivienda como la que aquí encontramos”, asegura.

Discriminación en tiempos de pandemia

En lo que concierne a la discriminación, el intendente sostuvo que “aquí hay un buen ejemplo del por qué la autoridad sanitaria no entrega las identidades, ni las direcciones de las personas que están contaminados, porque efectivamente pueden ser discriminados, por ignorancia, injusticia o lo que ustedes quieran”.

José Tomás Vicuña, director del Servicio Doméstico Jesuita Migrante, añadió: “El gran problema no son los haitianos, ha sido el racismo, acá no hay solo haitianos, sino que también hay personas chilenas y de otras nacionalidades y siempre que ha habido un foco se ha nombrado el lugar, pero acá se ha mencionado la nacionalidad”.

“Este no es un problema de ellos o nosotros, es un problema de todos, ya que ellos, viendo que pudimos conversar, pudimos llegar a buen término. Acá se necesitaba voluntad, la hubo y ellos la han tenido, ya que ya han salido casi 30 personas y van a salir más”, mencionó.

En cuanto a la reacción de los haitianos, José Tomás Vicuña concluyó que “la gran molestia de ellos era la discriminación, ya que no es posible que ocurrieran lanzamientos de piedras desde afuera, acá hay personas y seres humanos con familias y niños. Además, se sentían muy asediados por los medios de comunicación”.

“Lo importante es que hubo voluntad y que pudimos trabajar por medio de un diálogo de alrededor de 6 horas y pudimos llegar a buen término (…) Sabemos que es imposible hacer cuarentena en una pieza de 10 metros cuadrados, pero el problema no son ellos, sino que es el abuso y la discriminación”, indicó.

El representante del Servicio Jesuita Migrante agregó que la situación nos debe sobrellevar a reflexionar sobre “qué país debemos construir”, ya que “de esta salimos todos juntos, porque estas personas son iguales en dignidad a cualquier chileno o cualquier chilena”.

A los dichos de las autoridades que participaron en el diálogo se sumó la seremi metropolitana de Salubridad, quien agregó que “uno de los compromisos que hemos establecido es hacerles tomas de test para PCR a todos ellos”.