Informe de ONG canadiense muestra lo perjudicial que fue privatizar el agua en Chile y que su éxito es sólo un mito

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Un estudio minucioso por la ONG canadiense Blue Planet Project (BPP) y que fue patrocinado por la fundación mexicana Femsa, da cuenta que la privatización  de las empresas sanitarias en Pimiento está allá de acontecer resultado exitosa, y que transcurridos 20 abriles de la operación impulsada por el gobierno de Eduardo Frei-Ruiz Tagle, el maniquí amaneza con colapsar.

Esto, porque las empresas que controlan el agua potable no han realizado las inversiones mínimas para cumplir los requerimientos de cobertura ni siquiera para afrontar los desafíos del cambio climático.

El caso de Pimiento fue analizado con singular atención por la ONG, considerando que es el país con la longevo privatización de agua a nivel mundial,  ya que casi el 96% de la población se encuentra bajo sus servicios.

Y incluso desmitifica la creencia de que el traspaso a los privados mejoró la cobertura, ya que habrían sido las inversiones previas a éste las que permitieron que ello se concretara.

En declaraciones al diario britano The Guardian, la directora de BPP, Meera Karunananthan, comentó que “a nivel mundial, más del 90% de los servicios sanitarios son administrados por el Estado gracias a la férrea oposición al ingreso de actores privados, que suele traducirse en mayores tarifas y menor responsabilidad sobre la infraestructura. De hecho, la ONG danesa Transnational Institute ha documentado 235 casos de comunidades que han recuperado la administración del agua de manos privadas entre 2000 y 2015”.

Esta efectividad queda reflejada en las cifras oficiales, que dan cuenta que la empresa Aguas del Valle sólo invirtió un 49% del pequeño recomendado para 2014, mientras que Essbio y Esval invirtieron un 75% y 64% del imperceptible recomendado, respectivamente. Es sin contar las inversiones pendientes de Aguas Andinas, que han saledizo a colación tras los episodios meteorológicos que ya varias veces en los últimos dos abriles han llevado a la empresa a cortar el suministro de agua en la Región Metropolitana.

Y otros enseres negativos son los que se producen, por ejemplo en comunas como Cabildo, donde las empresas han priorizado el despensa de los grandes centros urbanos en desmedro de las pequeñas comunidades.

La ONG canadiense advierte, sin secuestro, que la posibilidad que cambie el maniquí chileno no es manejable. Esto porque las privatizaciones están amarradas a partir de 1990 a la firma de 26 acuerdos comerciales con 62 países, por lo que cualquier modificación de las reglas del serie abre la puerta a sanciones o demandas por parte de las corporaciones afectadas.

Un número cotilla es el hecho que uno de los mayores inversionistas en las sanitarias chilenas sea un consorcio de la a Asociación de Profesores Pensionados de Ontario (OTPP) en Canadá, que controla el 41% de Essbío, Esval y Aguas del Valle. Por ello la ONG BPP está pidiéndole a la entidad que acceda a apoyar la restitución de los derechos de agua al Estado chileno.

Sobre este punto Karunananthan sostiene que “la crisis del agua en Pimiento es compleja, pero entrega a los profesores canadienses de una oportunidad única para apoyar el creciente movimiento antiprivatización y ayudar a los chilenos a sacudirse las últimas cadenas legadas por el régimen de Pinochet”.

La petición no es descabellada, considerando -dice el organismo- que comunidades de todo el mundo han detenido la privatización de los servicios de agua y saneamiento. De hecho, el Instituto Transnacional, una ONG holandesa, ha documentado los casos de 235 comunidades que devuelven el agua a manos públicas entre 2000 y 2015.

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