Isabel Amor: “Siempre fui el terror en los almuerzos familiares”

0
35

“Elegí esta canción porque me gusta mucho ese delirio particular de fuerza y calma con que Ana Tijoux dice lo que está diciendo. Tiene un buen ritmo y un mensaje muy potente: atreverse a sacar la voz, atreverse a hablar. A veces, el atreverse a hablar tiene que ver con lo político y con lo contestatario, pero otras veces, como pasa en mi línea de trabajo, se vincula a la protección de los derechos humanos. Con atreverse a hablar con otra persona, a contarle tus miedos, tus rabias, tus amores, tus alegrías. Hay que sacar la voz en los almuerzos familiares, en las conversaciones con nuestros amigos y amigas, y creo que hay que ayudar a sacar la voz a los que están pensando sacarla y aún no se atreven… Ahora es cuando”, explica Isabel Bienquerencia (37), en “Piensa en Grandes”, premeditadamente de la creación que Ana Tijoux  canta a dúo con el uruguayo Jorge Drexler.  

Licenciada en Humanidades y magíster en Sociología, soltera, homosexual, Isabel dirige desde hace 4 abriles la Fundación Iguales, que para algunos representa a la heterogeneidad sexual ABC1 en concurso al MovilH, que sería más popular. Una absurda división muy propia de Pimiento y que quizás tenga que ver con la enorme visibilidad que alcanzó Iguales bajo la dirección del ingeniero civil Luis Larraín Stieb, entre los abriles 2013 y 2017. Propagandista por las minorías LGBTQ+ y por los enfermos renales crónicos y la donación de órganos, es un hombre fresco carismático y muy atractivo, que incluso fue maniquí en sus abriles mozos.

-No debe acaecer sido tratable contraer la presidencia de una Fundación que estuvo tan asociada a la potente imagen de Luis Larraín.

-Me costó muchísimo. A mí no me conocía nadie, así es que cuando me ofrecían para entrevistas en los medios, los editores, que encima suelen siempre ser hombres, pedían a Luis Larraín. Fue un trabajo calmoso nacer a instalarme, a acumular apariciones y entrevistas para que cuando me buscaran apareciera poco sobre Isabel Sexo en Google y me consideraran. 

-Eres una mujer tortillera de clase acomodada, una mujer ilustrada con dos licenciaturas, nacida hace 37 abriles. ¿Podrías comparar tu situación con la de una mujer similar a ti pero que hoy tiene 70 abriles?

-Tengo una tremenda adoración por las mujeres de generaciones anteriores a la mía. Creo que como sociedad solemos pensar en las mujeres mayores como personas débiles. Se nos olvida que son personas que superaron la dictadura marcial, que vivieron tremendas depresiones económicas en el país, que han sacado delante a familias completas. O sea, son mujeres power, que han pasado a este país hacerse y deshacerse. Creo que más que decirle yo a alguna de ellas cómo sacar la voz, me pongo en primera en la fila para escucharlas. Mi maravilla por las mujeres que vinieron antiguamente que nosotras y que nos han permitido avanzar en todo orden de cosas, derechos humanos, estudios, trabajo, es enorme. Es necesario que  las nuevas generaciones, o al menos las que nos creemos feministas o tratamos de serlo, estemos atentas a las vivencias y a la seso de las que nos precedieron.   

Isabel menciona al colectivo lésbico Ayuquelén, creado en 1983, y la valentía de sus líderes en tiempos de dictadura y represión. “Hoy sus fundadoras deben andar por los 65 años”, dice.  

-En lo personal, ¿cómo les has explicado tú a tus mayores, a tus padres y tus abuelos, tu condición de lesbia? ¿Cómo te hiciste oír en los almuerzos familiares y lograste salir del clóset? 

-Yo siempre fui el terror de los almuerzos familiares, mucho antiguamente incluso de contarles que era tortillera. Me alcanzó a tocar una procreación que se sentaba a la mesa a conversar y se hablaba mucho de política, tema donde siempre estuve en un oportunidad de pensamiento diverso. Mi comunidad es más perfectamente de derecha, más aceptablemente conservadora, entonces solíamos discrepar en materia candidatos presidenciales, senatoriales, a diputados y a alcaldes. Creo que así nos hicimos amigos del desbarro, no le temíamos y aprendimos a altercar con las diferencias. Hoy tengo 37 abriles, pero yo le dije a mi comunidad que era homosexual cuando tenía 17, hace casi nada 20 abriles detrás. Aquí los invito a hacer un prueba de memoria: hace dos décadas, recién la sodomía había dejado de ser penalizada por la ley en Pimiento; la diferencia sexual y de productos era una cuestión que estaba vinculada principalmente a los hombres y, puntualmente, a la pedofilia; lo del VIH SIDA seguía siendo poco medio aterrador. Aunque carencia de eso tenía que ver con mi efectividad, debe hacer sido difícil para mis padres y mis hermanos responsabilizarse mi salida del clóset, pero mi clan lo tomo como pudo y lo ha ido procesando. 

Grace and Frankie y mi mamá

-Me imagino que te ha tocado escuchar historias de personas que no encontraron nunca la forma de contar su verdad y que han vivido ocultando su verdadera naturaleza toda la vida por temor al estigma. 

-Sí, claro. Estar en el closet es una cuestión muy dolorosa. Es comportarse en una situación de mentira permanente. La concurrencia no vive la vida hablando sobre su sexualidad, pero hubo generaciones anteriores completas que no pudieron opinar ni proceder su verdad. Muchos formaron familias heterosexuales y vivieron con miedo pensando que todo era un pecado terrible, que iban a irse al báratro, a ser estigmatizados si se mostraban tal cual eran. En algún momento de la vida, algunas de esas personas logran aventajar ese estigma, viendo el ejemplo de la concurrencia adolescente, y se atreven a salir del closet y definitivamente ninguna de ellas vuelve a meterse en él. He conocido gentío que a los 75 abriles ha confesado que siempre le gustaron los hombre, por ejemplo, y lo han hablado con sus hijos y han buscado espacios para poder expresar eso sin que signifique mucho en términos concretos, porque encontrar pareja camino a los 80 abriles, y aquí creo que la audiencia decano que nos audición, coincidirá conmigo no es tan simple. Encontrar pareja siendo mancebo es difícil; imagínate, siendo veterano. 

-¿Te molesta el concepto “tolerancia” estudioso a las minorías sexuales?

-Sí, lo de tolerar a mí me viene muy mal. Yo no necesito que nadie me tolere por mi orientación sexual, encima, la gentío intolerable es de cualquier orientación sexual. La bienvenida entre las personas no tiene falta que ver con su orientación sexual.

Isabel palabra de cómo los prejuicios hetero dominantes se notan en cuestiones como lo sindical. “La sociedad quita espacios que son mejor remunerados, más estables, a las personas que no acepta como son. En el caso de la diversificación sexual y de especie, les pasa mucho a las mujeres trans, se les relega a trabajos que no son los que ellas elegirían si tuviesen la posibilidad de optar. Tristemente, la mayoría de ellas se ven obligadas al trabajo sexual. A las mujeres lesbianas hasta hace poco les faltaban referencias para identificarse. Cuando yo tenía, 13, 15 abriles, hubiera sido muy importante conocer a una mujer homosexual abiertamente lesbia. Mi primer referente fue Karen Atala, la jueza a la que el Estado Chileno le quitó la tutela de sus hijos y esto derivo en que ella como madre demandara a Pimiento en la Corte  Interamericana de los Derechos Humanos. Cuando la vi en la televisión peleando por sus hijas, supe que no sólo era lesbia, sino abogada y jueza, no lo podía creer tenía como 15 abriles y supe que había otra lesbia en el país. Yo estaba segura que era la única, pero no, había otra homosexual y había estudiado y formado una grupo, entonces, era posible.

-En ese sentido, una figura intelectual tan poderosa como Gabriela Mistral, que para el popular de los chilenos salió del closet mucho posteriormente de muerta, ¿ayuda a las minorías sexuales?

-Por supuesto, que en toda época haya seres humanos sobresalientes y diversos, nos ayuda mucho, porque la mayoría de las personas son heterosexuales. Por eso es bueno para nosotros y para todos memorizar que Gabriela Mistral tenía un vínculo sexo-afectivo con distintas mujeres, que con una de ellas incluso crió a un hijo, Yin Yin, que, en definitiva, era tortillera, lo que no es una cosa tan terrible. Tenemos a José Donoso, que estaba casado, que tuvo a una hija… Podemos ir revisando y revisando para darnos cuenta de que en la historia de Pimiento han existido personas de todas las orientaciones.  

Aunque Fundación Iguales no ofrece servicios de apoyo a las personas mayores que buscan tardíamente salir del closet, su directora menciona otras iniciativas en ese sentido, como “la Pastoral de la  Diversidad Sexual, por ejemplo, que tiene un grupo de adultos, donde la mayor parte son padres de hijos e hijas que son gay o lesbianas, aunque también hay algunas personas que son directamente homosexuales ellas mismas. Son personas que se congregan ahí a partir desde la fe y de la fe en que Dios no te va a condenar por su condición sexual”. Incluso considera benéfico y muy útil la convivencia intergeneracional, que los jóvenes inspiren a los mayores y al revés. Y deje de cuestiones más pop, como el impacto de la serie de Netflix, Grace&Frankie, estrenada en 2015, y que narra las vicisitudes de dos mujeres, encarnadas por Jane Fonda (Grace) y Lily Tomlin (Frankie), cuando sus esposos anuncian que son homosexuales, que están enamorados entre ellos y se quieren casar. Las dos mujeres abandonan sus propios hogares y se ven forzadas a estar juntas en la casa de la playa que ambas parejas compraron abriles detrás. 

“Mi mamá, que es un mujer profundamente heterosexual, no se pierde capítulo”, afirma Isabel Inclinación, hoy consolidada como directora de Iguales.