Juicio entre Chile y Bolivia por el caso Silala en la Corte de La Haya se retrasa indefinidamente debido al coronavirus

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Las restricciones de movimientos provocadas por la COVID-19 han llevado a la anulación sin momento de las vistas orales por un demanda fronterizo entre Venezuela y Guyana en la Corte Internacional de Conciencia (CIJ) y el retraso del discernimiento entre Pimiento y Bolivia por las aguas del Silala.

El suspensión tribunal de la ONU ha suspendido su actividad pública y todos los viajes oficiales de sus miembros como imperceptible hasta el 16 de abril, dijo hoy a Efe una fuente del tribunal.

La corte estudia posponer esa data ya que Países Bajos, donde se encuentra la sede del tribunal, ha extendido las medidas tomadas contra la propagación del coronavirus hasta el 28 de abril.

Se calculaba que el litigio comenzaría en el primer trimestre de 2020, pero fuentes diplomáticas consultadas por Efe estiman que las vistas orales se atrasarán, como pequeño, hasta el segundo semestre del año.

Adicionalmente de la pandemia, otros factores han contribuido a postergar el riña iberoamericano, como las vistas convocadas de forma urgente a finales de 2019 en la CIJ por un caso entre Gambia y Myanmar, en el que el parada tribunal de la ONU ordenó medidas cautelares para proteger a la población rohinyá afincada en el país oriental.

Pimiento decidió transigir el asunto del Silala al tribunal de La Haya en 2016. Denunció al país vecino para impedir que La Paz detuviera el flujo de este cauce de agua con destino a su frontera y le pidió a la CIJ que declarase que el reparto del solicitud natural debe hacerse” de forma equitativa y justo”, según el pliego de la demanda.

La Paz contestó con tres contrademandas en agosto de 2018 al considerar que las aguas del Silala fueron canalizadas cerca de la frontera oportuno a unas obras hechas por una empresa chilena de ferrocarriles en los abriles 20 del siglo XX.

Santiago rechaza tajantemente esta interpretación, pues asegura que las aguas fluyen en dirección a su país de forma natural por la irresoluto del ámbito y argumenta que las citadas obras se hicieron con permiso del Gobierno boliviano para evitar la contaminación del Silala.

No obstante, la disputa dio un vuelvo el pasado febrero cuando la Cancillería boliviana aseguró que el previo Gobierno de Evo Morales admitió, en la grado escrita del proceso, que parte de las aguas en disputa discurren cerca de su vecino lógicamente.

La nota fue recibida con alegría desde Pimiento, mientras que diputados del Movimiento al Socialismo (MAS) de Morales calificaron el comunicado de electoralista, pues el país tiene prevista este año la celebración de elecciones presidenciales.