La correlación de fuerzas en la Convención Constitucional y la disputa por los “15 votos” del acuerdo o la discordia

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La plataforma digital Plataformacontexto.cl lo explicó en simple a través de sus redes sociales. Si el piedra electo de Pimiento Vamos –todos unidos– escudriñamiento cerrar cualquier tipo de iniciativa, le faltarían 15 votos para alcanzar el tercio requerido, el mismo que en un principio se daba por descontado, desde el oficialismo, que se obtendría en la última alternativa, pero que no les fue posible conseguir. Por el contrario, si los bloques representantes de la Pelotón Constituyente, sumados a los Independientes No Neutrales, más la Registro del Pueblo y Apruebo Dignidad buscan aprobar una iniciativa en conjunto, aun así, y al igual que la serie oficialista, asimismo quedarían a 15 votos de distancia, en esta ocasión, para alcanzar los dos tercios impuestos en el quórum.

De esta guisa, se cumple –en voz de varios especialistas– la requisito de poner los incentivos en alcanzar acuerdos cruzados para la aprobación de cualquiera de las iniciativas o acuerdos en medio del debate que tiene como plazo mayor un año antaño de entregar la propuesta de Nueva Constitución, la que deberá ser ratificada o rechazada a través de un plebiscito doméstico que, a diferencia del 25 de octubre de 2020, sí considera el voto obligatorio.

Y es que, si admisiblemente el sector más progresista y de izquierda fue el triunfador de las megaelecciones del fin de semana del 15 y 16 de mayo, y, por sobre todo, con miras a la Convención Constitucional, ningún liga ni índice, por su cuenta, alcanza para imponer sus términos sin contrapesos, mayores o menores, dependiendo de con quién se deba negociar el tema en particular.

En cifras desagregadas, los escaños que ocuparán las diferentes listas se traducen en: Pimiento Vamos, 37; Apruebo Dignidad, 28; Registro del Pueblo, 27; Dispositivo Constituyente, 25; Pueblos Originarios, 17 ; Independientes no Neutrales 11; y los demás independientes, 10 puestos.

Los dos tercios para la aprobación de las iniciativas consideran 103 votos a patrocinio, mientras que el tercio que se necesita para oponerse, alcanza los 37. Para acudir a la exigencia, donde se exige un cuarto, el número se traduce en 39 apoyos.

Hexaedro este tablado, el director de Tú Influyes, Axel Callís, señaló no tener dudas de que, independientemente de dónde salga, y no necesariamente van a ser siempre los mismos, “va a surgir un sector tercerista, y ese sector es el que va a tratar de articular a la derecha con el resto con las mayorías (…). Los alineamientos van a ser transversales, no van a ser estables, van a ir por tema”, advirtió. “Son propios de los sistemas colegiados de toma de decisiones”, precisó.

Si nos vamos directamente a los números, y siguiendo el control que realizó el cientista político Claudio Fuentes, a través de sus redes sociales, el tercio que se necesita para prohibir se traduce en 52 votos y, considerando que Pimiento Vamos logró 37 escaños, en temas en que no encuentre aliados o a los grupos terceristas que pudieran aparecer, va a carecer ir en exploración de 15 sufragios en otros espacios, como –pudiera presumirse– podría encontrar en la nómina de independientes, que suman 10 personeros, pero que no responden a un liga ideológico o carecen de una clara tendencia, y igualmente creer a quienes sean más afines en el interior de la registro de 17 representantes de los Pueblos Originarios.

En la senda de enfrente, sin contar con los 10 independientes, ni con los representantes de los Pueblos Originarios, es opinar, poniendo en el mismo saco a la Tira del Pueblo, Apruebo Dignidad (Comunes, Convergencia Social, RD, PC, FRVS), Dispositivo Constituyente (DC, PPD, PS, PR, PL, PRO) y los Independientes No Neutrales, sumarían 88 votos, lo que los deja igualmente a 15 aliados de alcanzar los 103 que se necesitan para alcanzar los dos tercios, puesto que, sumados todos, alcanzan el símbolo de 88 escaños.

Desde otro punto de perspectiva, el director de la Escuela de Gobierno de la Universidad Central, Ámbito Atezado, señaló que “en el proceso deliberativo predominará una método de horizontalidad. Todos son pares. Se diluye el bibloquismo derecha/izquierda, para dar extensión a una deducción interactiva de búsqueda de acuerdos. A eso agregó que “se instalará en el trabajo de los convencionales una dinámica de trabajo más próximo al parlamentarismo puro, lo que facilitará procesar diferencias y averiguar acuerdos. Esta dinámica obligará a un deporte de geometría variable que se expresará en búsqueda de aliados, alianzas y pactos ex profeso”.

Siguiendo con el examen de cuántos votos más se necesitan para conseguir alcanzar algún tipo de objetivo, la reforma constitucional acordada aquel 15 de noviembre, bajo el nombre del Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución, estableció un mecanismo de exigencia frente a eventuales incumplimientos en los procedimientos que quedará establecido en el reglamento. Este consiste en la falta de alcanzar un cuarto de las firmas del total de los 155 representantes, es opinar, 39 votos, para hacerlo sustancia, y de aquella guisa acudir a la Corte Suprema, la que designará a cinco de sus miembros para resolver.

La inédita instancia deliberativa va a poner frente a frente a perfiles suficiente disímiles a deliberar y despabilarse las formas de avanzar, siempre con la presión del tiempo, y que no permite, eventualmente, trabar el avance de las discusiones. Esto, considerando que el primer plazo oficial para la entrega de la propuesta de la nueva Carta Magna son nueve meses desde instalada la Convención, prorrogable a otros tres.

Para el analista Tomás Duval, no caben dudas de que cada uno de los 155 representantes va a salir a poner sus temas y posiciones sobre la mesa, “no se podría imaginar de otra manera”, dando a entender que el mandato de sus votantes así lo exigiría. Pero, si perfectamente en un principio podría parecer que cada uno correría por su propio carril, hay un divisor fundamental que no se puede descontar, como lo es que “está claro que hay una voluntad de cambio de reformas desde el plebiscito”. A eso sumó que “en un comienzo va a ser múltiples expectativas, y después ver cómo se va a resolver y, desde eso, comenzar a construir”.

Respecto de la representatividad con que quedó confeccionada la Convención Constitucional y para entender la correlación de fuerzas, Pimiento Vamos se hizo del 23, 9 por ciento; Apruebo Dignidad, con el 18; Repertorio del Pueblo, con el 17,4; Pelotón Constituyente, 16,1; Pueblos Originarios, a través de los escaños reservados, obtienen un 10,9; Independientes no Neutrales, el 7,1; y los demás independientes, 6,5 por ciento.

Los temas más mencionados en los diferentes programas

Tal como explicaron algunos de los analistas previamente, y a diferencia del Parlamento, el estimular de la Convención no necesariamente se podría interpretar respecto de los tradicionales ejes derecha-izquierda, ya que existen temas que cruzan dicho eje y concepción y que adoptan otros matices, lo que obligará a entender la deducción del debate asimismo bajo otro prisma.

En Plataformacontexto.cl se realizó asimismo un barredura de los 155 programas que los candidatos se vieron en la obligación de ingresar al Servel, como una medida de transparencia frente a el electorado. En este estudio detectaron los temas más mencionados y que entregan un primer diagnosis de los intereses que deberían cruzar la elaboración de la nueva Constitución.

Aunque se escribe sobre “una hoja en blanco”, como la mayoría coincide en señalar, hay dos temas que vienen amarrados en la ley de reforma constitucional, como lo son el respeto a los tratados internacionales y la mantención del sistema de República.

De esta forma, y en orden de veterano a último, en tanto cantidad de apariciones, se encontró como primer interés el Estado Plurinacional, seguido por Derechos Sociales, Equidad de Tipo, Derechos de la Albor y Derecho a Vivienda Digna.

Más detrás aparecieron Derechos a la Educación, Derechos de Agua, Derechos Sexuales y Reproductivos, Amparar o modificar el TC, Presidencialismo Modificado, Matanza del TC, Congreso Monocameral, Semipresidencialismo, Estado Multicultural, Independencia de Enseñanza.

El consenso entre los diferentes entrevistados fue que, probablemente, donde más cueste avanzar será en los temas que no consideran un prolongado debate doméstico, donde los pisos o definiciones de un flanco y otro estarían más o menos claros. En tanto temas que puedan surgir, y que no estén en el radar de varios, necesitarían de anciano tiempo de advertencia o presentación para alcanzar un posicionamiento, primero, y un debate de fondo a posteriori.

Puesto el punto, la cientista política Claudia Heiss advirtió que “este debate es complejo, no es solamente frases para el bronce o eslóganes publicitarios, sino que también de los matices de las discusiones (…). Lo que es muy nocivo es el simplismo, de que todo Chile quiere lo mismo”, subrayó.

El Reglamento y el paso a paso

Una de las primeras definiciones que deberá adoptar la Convención una vez constituida, es la de producir un equipo de trabajo que se atenga específicamente a redactar el Reglamento, un proscenio que varios pronostican de difícil resolución, pero que, al igual que las demás definiciones, deberá ser permitido por dos tercios.

Y propuestas hay varias, que van desde un número acotado de comisiones, a varias de estas que cubran todos los espacios de discusión. Incluso, tendrán que resolver cual será el nivel de tolerancia para la décimo ciudadana, y el nivel de incidencia de la misma, quórum de mayoría simple y 2/3 en el plenario, tal cual se hace en el Congreso, u otro método.

Para Callís, “esto que hayan dos tercios que vengan del mundo independiente y que no vengan con las fallas políticas, es muy relevante a la hora de tener el Reglamento”. Así, explicó que “los que vienen de la política van a tratar de parlamentarizar la discusión, y quienes vienen del mundo independiente, asambleizar la discusión. Son dos culturas distintas”.

Si acertadamente todos los consultados coincidieron en lo complicado que se puede volver este debate, es igualmente una de las máximas preocupaciones, por cuanto, mientras más se demore en establecerse las reglas del maniobra, menos tiempo habrá para deliberar y avanzar en el fin postrero, que es la entrega de una Carta Fundamental que reemplace la escrita en 1980, en plena dictadura cívico-militar.

¿Los pasos que se vienen? Ahora el Tricel cuenta con 30 días para catalogar las elecciones, es asegurar, hacerse cargo de todas las reclamaciones nacidas una vez conocidos los resultados. Ya concretado ese trámite, se cuenta con un plazo de tres días para informar al Presidente, el mismo plazo que tendrá el Mandatario para emitir el decreto donde deberá convocar a la Convención.

Una vez instalada esta, deberá de inmediato autoconvocar una sesión para designar quiénes ocuparán la presidencia y vicepresidencia. Entreambos cargos necesitan de la mayoría absoluta de los votos, es sostener, 50 más uno.

A eso se suma la definición de la secretaría técnica, uno de los temas que ha generado cierta polémica, pues están quienes creen que el perfil debe ser el de un hábil técnico, exógeno a los constituyentes electos, que no se involucre políticamente, y otros, que debe salir de entre los 155 convencionales constituyentes.