La influencia del poderoso lobby de Israel en Estados Unidos

0
323
loading...
loading...

Estados Unidos , al rebuscar  Jerusalén como caudal del estado de Israel, lleva a extremidad un paso esencial para la instalación de una nueva cimentación de equilibrios de poder en una región que incluye el norte de África y el sinvergüenza pérsico . Jerusalén como caudal y un nuevo orden en la región, es una demanda del poderoso lobby que ha construido Israel desde antiguamente que se constituyera como estado  en 1948.

Cuando el presidente estadounidense Harry Truman  emite la orden presidencial para registrar al estado de Israel, su secretario de estado Marshall manifiesta abiertamente su examen. Declara  que “el presidente había decidido por razones domésticas”. (James Trager. The People’s Chronology. 1992).

Truman es reelegido al final de ese mismo año con el firme apoyo del lobby avaro en Estados Unidos. A partir de este hecho, el lobby de Israel más tarde ,se establece como una utensilio que produce el “doble cuerpo” en la política exógeno de Estados Unidos:  Una política exógeno para proteger a Estados Unidos y otra para proteger a Israel, aunque a veces entren ambas en contradicción.

Donald Trump en su exposición haciendo el anuncio formal menciona al presidente Truman, y está haciendo lo mismo: osar  por razones domésticas  para estabilizar  su gobierno que ha estado amenazado por múltiples  factores de luchas de poder internas.  Cuando Truman toma la valor. comienzan  las hostilidades entre árabes y judíos que  no cesan hasta hoy. El problema principal no consiste solamente en una restitución de país, se trata de una rectificación histórica en dirección a ese despojo humanitario de 1948 que significó construir el estado de Israel en detrimento de formar el otro estado. En las siete décadas siguientes, se le impidió al pueblo palestino crear las condiciones para formar su estado y la veterano parte de la atención internacional se centró en robustecer a la recién formada Israel. Durante este período, a partir de la fundación del estado de Israel, los intentos de la comunidad internacional para forjar el estado Palestino y restituir los derechos a su pueblo han fracasado.

La valor de Donald Trump es una desafío de suspensión peligro por todo lo que implica en la destreza; el  no escudriñar al mismo tiempo los derechos palestinos de considerar Jerusalén un condado palestino. Simbólicamente, es el núcleo de la gran disputa entre palestinos e israelíes y la compañía de Donald Trump la incorporó como una promesa de campaña.

Y no podría ser de otra forma. Considerar Jerusalén como la haber de Israel  fue una osadía de política exógeno adoptada en 1995 y respaldada en una ley aprobada por el Congreso en Washington durante la despacho de Bill Clinton .Pasaron  más de dos décadas  y mientras el conflicto palestino –israelí se tornaba más violento  y enredado , posteriormente del atentado a las torres gemelas por Al Qaeda, en 2001, Estados Unidos se embarca  en  invasiones a Afganistán e Irak , el derrocamiento del gobierno en  Libia , y a través del expediente del terrorismo en un plan para destruir a Siria .

Se podría opinar que la política extranjero de Estados Unidos post desplome soviético y con ello asociada la alianza transatlántica que lidera, ha sido un desastre para el medio oriente, para el propio Estados Unidos, y ha afectado la paz integral, así como los equilibrios de poder en la amplia  región mencionada.

Escudriñar  Jerusalén como haber del estado de Israel, es una síntesis de lo que aún no  se reconoce en Naciones Unidas como la peor atrevimiento política en su historia. Desde que se instaura el estado de Israel en mayo de 1948, se gesta la equivocación de no suministrar la instauración inmediata de un estado Palestino con la misma convicción que se proclamaba a Israel como un nuevo estado.

Poco menos de 70 abriles más tarde, en noviembre de 2017, en vez de acontecer una  rectificación del error histórico,  se comete  esta segunda equivocación, ya no patrocinada por Naciones Unidas y la comunidad internacional,  sino como valor particular de Estados Unidos  al inspeccionar a Jerusalén  como haber del estado de Israel. En principio, se estanca más aún la única salida posible a un coeficiente esencia en la continua  crisis en el medio oriente: la formación del Estado Palestino, restituyendo los derechos plenos como cualquier estado y aplicando sanciones drásticas a las violaciones de Israel a las resoluciones de Naciones Unidas.

Ojear  Jerusalén como hacienda del estado de Israel, es una síntesis de lo que aún no  se reconoce en Naciones Unidas como la peor audacia política en su historia. Desde que se instaura el estado de Israel en mayo de 1948, se gesta la equivocación de no favorecer la instauración inmediata de un estado Palestino con la misma convicción que se proclamaba a Israel como un nuevo estado.

Ahora, con la valentía de Donald Trump de implementar la medida postergada de explorar a Jerusalén como haber de Israel, la alianza  espuria entre Arabia Saudita e Israel formando un piedra de poder determinante en la región, se fractura y abre un nuevo panorama de relaciones de poder. Por cierto es un  tremendo llamada al status quo y del impacto político surgirá  lo que hasta el momento ha sido el pájaro más postergado, una nueva estructura de equilibrios de poder en la región que sea verdadero, y más condicionada por los factores internos que por los ajustes de cuentas entre las potencias  que han influenciado en la formación de naciones en toda esa región.

Encontrar los equilibrios de poder en la región donde de ubica el medio oriente, mientras la prensa incrédula no digería que  el magnate Trump tuviera posibilidades de ser seleccionado, era un tema que el contemporáneo presidente lo había planteado a su modo en una entrevista con el New York Times cuando  su campaña comenzaba a desgajar con pie más firme en marzo de 2016.

¿Cómo se configurará esta nueva  efectividad?  Es difícil predecir porque hay muchos actores esencia, referido a naciones, que históricamente han sido enemigos acérrimos todos y ocasionalmente aliados. Nombremos algunos: Rusia,Turquía, Irán o Persia anteriormente, para ser más exactos; Arabia Saudita y sus aliados en las monarquías del vago; el enclave formado por Irak, Siria Líbano, Jordania; Egipto en calidad propia de potencia histórica regional.

Lo que se está haciendo evidente es que las antiguas alianzas por conveniencias esporádicas o coyunturales para aventajar ciertos espacios han fracasado. Por ello, se ha convertido en una de las regiones más convulsivas y con mas divisiones en el planeta y que mientras concentra  grandes riquezas , igualmente constituye una amenaza de permanente inestabilidad en las barbas mismas del corazón de la civilización occidental como es la Europa  mediterránea.  Este es un problema muy complicado relacionado con la arranque migratoria que afecta a Europa de este a oeste y de sur a norte.

No es beocio la mano de Donald Trump  y su equipo. Ahora se entiende mejor la emplazamiento trenza rusa, el contar con  un equipo de trabajo que se proyecte más allá de las variables del imperialismo hegemónico clásico que ha sido  pernicioso particularmente para originar riqueza.  Las guerras ya no generan riqueza como antaño.

La situación en el medio oriente y en la región ampliada, es el refleja  acumulado de la anciano anomalía de los acuerdos post segunda querella mundial. Como foco de tensión internacional permanente, solo comparable con lo que sucede en el enclave comprendido por las dos Coreas, China y Japón.  Rusia se transforma en un actor esencia en esta nueva edificio de poder en esta conflictiva región. Jerusalén como caudal de Israel es un paso explosivo. Así son las revoluciones.

Aún así, como unido principal de Israel, Estados Unidos debe colocar su política extranjero en un nivel de sustancia y relevancia que supere la dinámica que le ha imprimido la influencia del lobby  Israelí doméstica e internacionalmente. Tiene que encontrar aliados. No hay mucho donde designar. Sus aliados tradicionales  Reino Unido y Francia en la región no han funcionado y han sido erráticos al trabajar con agendas superpuestas, especialmente en la conflicto contra el terrorismo.

Qué ironía. Rusia y China, los acérrimos rivales en el consejo de seguridad de Naciones Unidas, aparecen como los más actores consistentes a quién acogerse para rearmar el “cuento” en el medio oriente y su región.

loading...