La invitación RN a Enrique Correa

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La institución RN es una pelotón del partido que encabeza el diputado Mario Desbordes, que apunta robustecer la formación política de su militancia. Jornadas periódicas de debate en distintas regiones y ahora con la pandemia, a través de vía Teleobjetivo para analizar diversos aspectos de la memorándum pública y el Estado de Derecho.

El martes 28 de abril se realizó una nueva marcha. El invitado está vez fue el ex ministro de Patricio Aylwin y agradecido asesor táctico de la elite, Enrique Correa. Convocó a unas 120 personas, quienes escucharon su examen político de la contingencia doméstico, desde el estallido social, pasando por la pandemia, la crisis económica, el manejo del Gobierno y el plebiscito.

Correa fue sobrado crítico con la última maniobra del Presidente, Sebastián Piñera, de relativizar la realización del plebiscito constitucional del 25 de octubre. “Entiendo el ánimo de quien estaba sometido a una desaprobación sin remedio y ahora tiene una aprobación interesante. Esto, si bien lo hace más poderoso, no lo hace omnipotente para hacer lo imposible. Normalización para comprar y no normalización para votar, eso no es viable, no vale”, sentenció el dignatario de Imaginacción.

Sobre ese punto, agregó en dicha charla que “no es consistente afirmar que podemos normalizar ahora, y sin embargo no podemos votar en octubre. Ambas afirmaciones no caben en una misma caja de zapatos. Las señales contradictorias generan desconfianza y esto es lo último y lo peor que puede ocurrir, cuando más confianza necesitamos y el Presidente está fuerte para suscitar la confianza”.

Según consignó este jueves 30 de abril la Tercera PM sobre esa etapa de debate, Correa todavía habló de las elites pos estallido, de los errores cometidos por el ministro de Lozanía, Jaimen Mañalich, cuestionó el “apuro” de La Moneda para establecer la nueva normalidad, de la capacidad de la caudal chilena para resistir la recesión derivada de la pandemia y de la sensación instalada sobre que el Gobierno está privilegiando el número crematístico por sobre la lozanía de las personas.