La necesidad tiene cara de hereje o la estratégica nueva alianza entre el Gobierno y los alcaldes

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Desde que se confirmó el primer caso de Coronavirus en el país, los dos últimos meses han sido de permanente tensión política entre La Moneda y los alcaldes de distintos sectores políticos. Han chocado y discutido públicamente por el obturación de los centros comerciales, las cuarentenas, la suspensión de las clases presenciales, la pobreza de contar con más bienes, un fuego cruzado que ha tenido de telón de fondo el permamente “ninguneo” del Gobierno a los ediles al acusarlos de representar motivados por intereses electorales. Pero esta semana ambas partes dieron dorso la página y los dos por carestia.

Por parte de los municipios, estaba el imperativo de lograr a medios frescos, oportuno al cargo que ha generado en sus arcas desavenir las deposición económicas que ha provocado la pandemia del COVID-19 -urgencias, testeos, fumigaciones, ayuda a sectores más vulnerables- como igualmente el que ha generado el retraso del cuota de permisos de circulación, patentes comerciales y contribuciones. El Gobierno, por su parte, transmitido el aumento de los contagios y el arduo panorama que se advierte para estas semanas de mayo, se vio obligado a sumar el protección municipal en su logística de contención.

La crisis sanitaria llegó a un punto en que el Gobierno, explicaron, necesitó del despliegue y conocimiento territorial que tienen los alcaldes, pues el nivel de contagios y las nuevas cuarentenas decretadas esta semana en las comunas más pobladas y de menores ingresos, requiere de otro tipo de mano de obra. Es así como ahora entran a negociar de satisfecho el servicio de atención primaria de lozanía, el control de cumplimiento y seguimiento de las cuarentenas, el despliegue territorial de subvención, la cojín de datos del registro social de hogares y el conocimiento de los sectores que no aparecen en el carta oficial, como indocumentados y el aglomeración.

La tregua oficial se selló ayer en la mañana en La Moneda, en una reunión entre el Presidente, Sebastián Piñera, y un reunión de 10 alcaldes de variopintos colores políticos. A la salida, el Mandatario no escatimó elogios, habló de dispositivo, dijo que el Ejecutor y los municipios son “un solo equipo” y que los alcaldes son “la primera línea del Estado”, la que está más cerca de la clan”. Más allá de los halagos, lo cierto que entre los ediles quedó la sensación, casi el convencimiento, que este nuevo trato del Gobierno tiene más de penuria imperiosa que de agradecimiento del rol que cumplen.

Para el analista político, Axel Callís, el punto esencia para que el Presidente y su ministro Mañalich retrocedieran en su pugna permanente con los ediles estaría en la variable reputacional: “Tiene que ver con el prestigio de los alcaldes en este minuto, los más valorados por la opinión pública, aparecer confrontándose a los alcaldes es muy mal negocio para el Gobierno, porque evidentemente el futuro retrete del manejo de la pandemia pasa por los alcaldes (…) aparecer haciéndole caso a los alcaldes es mucho más moderado”.

La Moneda dio el modismo esencia el martes 5, cuando el ministro de Salubridad, Jaime Mañalihc, informó que sumó a la cuarentena obligatoria -a partir de hoy en la noche- a las comunas de Cerro Navia, Conchalí, La Cisterna, La Florida, La Lechería, Lo Espejo, Lo Prado, Macul, Peñalolen, Renca, San Joaquín y San Miguel. Con ello, cedió y cumplió una demanda que semana a semana habían solicitado los ediles delante el aumento de los contagios y si proporcionadamente, siempre plantearon la importancia de un confinamiento total de toda la Región Metropolitana, con la incorporación de estas comunas se albarca más del 60%, lo que fue entendido como una señal.

En estos dos meses, el ministro Mañalihc ha sido uno de los principales protagonistas del enfrentamiento permanente con los alcaldes. Por eso, no fue último el “gesto” que los ediles consideraron que hizo el miércoles 6 cuando reconoció públicamente la importancia que tiene la laboreo municipal en la “guerra” contra la pandemia e hizo un llamado a trabajar en conjunto con el Gobierno. Desde la Asociación Chilena de Municipalidades (AChM) afirmaron que esas eran “palabras que se esperaban hace rato” y el anuncio de ayer del Presidente Piñera de inyectar 235. 920 millones a las arcas municipales, fue el postrero “empujón” que permitió abrochar esta nueva alianza estratégica entre La Moneda y el escuadrón de alcaldes.

Con esto, el Gobierno neutralizó un permanente foco de conflicto, en el que semana a semana salía a pérdida, ya que los alcaldes son hace rato -y con fuerza desde el estallido social- la estancia de la institucionalidad democrática que cuenta con decano credibilidad y confianza delante la ciudadanía, dos atributos que le han  sido muy esquivos a la dependencia piñerista.

El corregidor de La Florida, Rodolfo Carter, dijo que La Moneda “se dio cuenta que el desafío es mayor a sus capacidades” y que por lo mismo, “va a tener que recurrir a los alcaldes, va a tener que recurrir a todas las organizaciones intermedias del Estado y va a tener que abandonar la política más autoritaria que había tenido Mañalich , esa que apuntaba a que nosotros (el gobierno) somos los expertos, nosotros sabemos, ustedes ejecuten”.

Su par de Independencia, Gonzalo Durán, agregó que cree que este libramiento que dio el Gobierno no pasó precisamente por un tema de voluntades, sino que “fundamentalmente por necesidad, esto representa un fracaso de la estrategia de Mañalich, no solo de ningunear, sino que ocultar información  a los municipios y hoy se reconoce nuestro rol activo, incluida la dimensión sanitaria”. Para el munícipe, el cambio de tono y trato de los inquilinos de La Moneda “es un reconocimiento a que la magnitud de la crisis es mucho mayor de lo que habían intentado mostrar hasta ahora”.

Para el analista político, Axel Callís, el punto esencia para que el Presidente y su ministro Mañalich retrocedieran en su pugna permanente con los ediles estaría en la variable reputacional: “Tiene que ver con el prestigio de los alcaldes en este minuto, los más valorados por la opinión pública, aparecer confrontándose a los alcaldes es muy mal negocio para el Gobierno, porque evidentemente el futuro retrete del manejo de la pandemia pasa por los alcaldes (…) aparecer haciéndole caso a los alcaldes es mucho más regular”.

El presidente de la Asociación Doméstico de Municipalidades (AMUCH), Rodrigo Delgado (UDI), marcó una diferencia. Dijo que el problema nunca ha sido el Presidente, sino más proporcionadamente atribuyó los roces las autoridades sanitarias.

“Nosotros anticipamos en su momento la suspensión de clases y eso fue más o menos a contrapelo, pero el mismo Gobierno, salvo el ministro Mañalich, reconocen que fue una buena medida, nosotros también dijimos muchas veces que necesitábamos conocer mejor quienes eran las personas infectadas para ir y anticiparnos, se nos  dijo que no, pero hoy, con el nivel de contagio que hay, yo creo que ya el mismo Gobierno, y así lo dicen las reuniones más técnicas y autoridades sanitarias, cuentan con los municipios  para actuar en conjunto, por lo tanto no estábamos tan equivocados”, sentenció.