La peor noche de las encuestas: ¡exijo una explicación!

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“¿Dónde está ese oráculo del CEP borrándonos del mapa?”, esa fue la pregunta de anoche de Beatriz Sánchez, luego de que los resultados de las elecciones presidenciales la situaran en el tercer motivo de las preferencias con un 20% de los votos y un gran resultado a nivel parlamentario. Precisamente la sondeo del Centro de Estudios Públicos –hasta ayer la más prestigiosa de todas– pronosticó un escuálido 8,5% para la candidata del Frente Amplio. ¡Torpeza total!

La predicción para los otros candidatos todavía fue conveniente lejana a la sinceridad. A Sebastián Piñera le otorgaban un 44% y obtuvo poco más de 36%. A José Antonio Kast un 2,7% y obtuvo casi un 8%. Con Guillier estuvieron más cerca de adivinar con el 20% y obtuvo más del 22%. Con Goic incluso hubo distancia. La investigación CEP pronosticaba un 3,9% para la senadora, mientras obtuvo casi un 6% de los votos.

Ambiente nítido

Tanto la CEP como la CERC-Mori, la sondeo Cadem y la Adimark le daban desde un 40% a Sepastián Piñera. Solo Criteria Research, sondeo respaldada por El Mostrador, y la de la Universidad del Exposición, con El Mercurio, pronosticaron un 39% para el ex Presidente.

Respecto de Alejandro Guillier, tanto la del CEP como la de Adimark y Cadem, predijeron entre un 20% y un 23% para Guillier. Mientras que CERC-Mori estimaba un 30% para el senador por Antofagasta. A José Antonio Kast, Cadem le otorgaba un 1%, CERC-Mori un 2% y Cadem un 6%, igual que a Carolina Goic, lo que estuvo cerca del resultado final.

¿Qué pasó?

Para Ámbito Bronceado, normativo de la Destreza de Ciencias Políticas de la Universidad Central, “las encuestas mostraron que, si bien pueden ser un instrumento para predecir escenarios, estos escenarios tienen que ser relativamente estables. Es decir, cuando tú conoces las variables, cuando el comportamiento está más o menos definido, sirven las encuestas porque tienen carácter predictivo. Pero cuando esa situación de alguna manera es conocida. Lo que tenemos hoy día, y lo que veníamos observando, es un escenario más bien líquido, en donde las variables eran imprecisas, donde no teníamos claridad de lo que iba a pasar, por la participación, por cómo iba a votar la gente”, afirma.

Construcción de existencia

En tanto, para el periodista Mirko Macari, analista de El Mostrador, las encuestas construyen sinceridad y es una existencia que, a la luz de los resultados, estaba claramente distorsionada. “Fallaron en términos de su capacidad anticipatoria y por cierto que todos los que creímos que, si correctamente una investigación puede zanjar o puede ser inducida, no pueden todas marrar y todas ser inducidas. Ahí nos equivocamos todos los que creímos en eso. Van a tener que dar una importante explicación. Hay un tema ideológico de fondo, que es el circunstancia desde donde se hacen las encuestas, los intereses económicos y políticos indirectos que están asociados a esa construcción”, sostiene.

Para Macari, “hoy la elite está enfrentada a una disputa álgida sobre cómo interpretar el momento político. Las encuestas han sido funcionales a una interpretación conservadora. Subvalorar la representación de la tercera fuerza, es una proyección de deseo de agendas que lo ven como una amenaza”, concluye.

Desliz de rigor y transparencia

Quien hace un punto en la construcción metodológica de las encuestas es el analista Ernesto Listo. En su opinión, es un asunto de cardinal importancia para explicar este aberración.

“Hay un problema de rigurosidad metodológica y de transparencia en lo que son las bases de datos y también creo que es el derecho de un consumidor. No se puede tener unas encuestas que van construyendo agenda, que van generando clima fuera de toda regulación metodológica, y creo que también es una lección para los medios de comunicación, porque, si uno recuerda estas encuestas semanales que sacaba Cadem, los medios a veces titulaban ‘crece un punto’, ‘baja un dos puntos’, algo que está fuera de todo rigor metodológico”, dice.

Agudo apunta asimismo a los medios. “También hay una responsabilidad no solo de quienes hacen las encuestas, sino de los medios que exijan ese rigor para publicarlas como noticia, y además es importante fortalecer la independencia de los que hacen las encuestas. Es importante ser y no parecer, la independencia política y técnica es algo que los ciudadanos deben exigir”, plantea.

Uno de los sondeos que estuvo más cerca de los resultados finales y que, por lo tanto, se eleva como una de las encuestas vencedoras entre tanta competencia, fue la de Criteria Research. Esta medición, que mensualmente daba a conocer El Mostrador, le entregó un 39% a Sebastián Piñera, un 24% a Alejandro Guillier, un 20% a Beatriz Sánchez. Mientras que un 6% para José Antonio Kast y un 6% para Carolina Goic.

Cristián Valdivieso, director de la indagación, coincide en que “la gran sorpresa” fue Beatriz Sánchez, que “logró que su popularidad se transformara en votos”. Pero precisa que, “aunque las encuestas fallaron en los porcentajes, sí acertaron en el orden de llegada. El gran fracaso fue la predicción de la CEP, que pronosticó menos de la mitad de lo que finalmente sacó Sánchez”.

Para Valdivieso, influye el método con que el resto de las encuestas obtiene los datos. La mayoría lo hace de guisa presencial, a través de un encuestador, Criteria Research lo hace por medio de un panel online, donde el propio encuestado anota su respuesta. “Hay que mejorar la capacidad de detectar el votante probable y el voto silencioso, que en el caso de Kast fue determinante. Muchos no se atrevieron a decirlo en público frente a un encuestador y dieron una respuesta más políticamente correcta”, afirma Valdivieso

Valdivieso asimismo apunta a la construcción de la efectividad generada por las encuestas. “Se instaló una sensación donde era prácticamente imposible que Piñera sacara menos del 40% y, entonces, parecía una elección cerrada. Por lo tanto, con esos números hay mucha gente que pudo no haber ido a votar”, concluye.

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