La realidad paralela al Mundial: oscuridad en las platas que llegan de la Conmebol ahogan al fútbol femenino

“Hace un tiempo que nos venían pagando atrasado, pero esta vez la demora fue mucha. La segunda semana de noviembre recién nos cancelaron el mes de septiembre. Estuvimos dos meses sin sueldo, tanto el plantel como el cuerpo técnico. De hecho, algunos profesores simplemente se fueron. La respuesta del club siempre es que están en malas condiciones económicas”, cuenta Vivi Torres, delantera del equipo femíneo de Fernández Viario.

A lo aludido se suma el no suscripción del alojamiento de las jugadoras que no viven en Concepción. “Varias han tenido que dejar sus pensiones y agenciárselas refugio con amigos, otras están amenazadas con desalojo. Hemos seguido entrenando y trabajando porque estamos peleando los play-offs y no queremos perder la clasificación. Se supone que somos profesionales, algunas trabajamos encima de entrenar y divertirse, pero la mayoría vive –con dificultad– de esto. El fútbol tierno todavía tiene problemas”, continúa la futbolista.

Según la Asociación Doméstico de Jugadoras de Fútbol Mujeril (Anjuff), no tienen parte de otra situación de deudas en el país. Sin secuestro, respecto a la radiografía realizada el año pasado por ellas, en conjunto con la Universidad de Pimiento –que reveló condiciones desastrosas y de mucha precariedad en el fútbol mujeril–, la situación al día de hoy no ha cambiado mucho.

Dicha sondeo reveló, entre otras cosas, que solo el 10% de las deportistas se dedicaba de forma monopolio a esta agricultura. El 90% no recibía remuneración o se le pagaba menos de 100 mil pesos por su trabajo; solo el 4,4% tenía acuerdo gremial, 19% un acuerdo verbal y el 61% solo contaba con inscripción para participar del campeonato de la ANFP.

“Desde entonces, no hay gran variación en cuanto a los contratos, también en las condiciones de infraestructura, acceso a camarines, duchas con agua caliente, horarios de entrenamiento…”, detalla la socióloga y vicepresidenta de la Asociación de Investigadores e Investigadoras del Fútbol Chileno (Asifuch), Carolina Madeja.

“Se nos dijo alguna vez que el fútbol femenino no era rentable porque no genera el ingreso que trae el masculino. La verdad, creo que eso es porque el club masculino hizo una mala campaña, pero los dirigentes privilegiaron otras cosas y no al fútbol femenino y sus categorías menores. Problema de organización”, acota Vivi Torres, de Fernández Viario.

En septiembre de 2016, la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) efectuó una serie de modificaciones a su estatuto y Reglamento de Abuso de Clubes para incentivar el incremento del fútbol femíneo en Sudamérica, con miras a las copas Libertadores y Sudamericana. Hoy exige a los clubes tener un equipo de mujeres. “El solicitante deberá tener un primer equipo femenino o asociarse a un club que posea el mismo. Además, deberá tener por lo menos una categoría juvenil femenina o asociarse a un club que posea la misma. En ambos casos el solicitante deberá proveer de soporte técnico y todo el equipamiento e infraestructura (campo de juego para la disputa de partidos y de entrenamiento) necesarias para el desarrollo de ambos equipos en condiciones adecuadas”, declara.

Seis abriles a posteriori, la situación en la región es dispar y mucho amateur. En una cosa están de acuerdo todos: el fútbol mujeril no se financia. Ahí está el nudo.

Reforma estructural

“Para los clubes es un costo y no una inversión”; “la Conmebol solo costea parte de los gastos y casi siempre a los clubes que disputan torneos internacionales, los otros no reciben aportes, y no están interesados en gastar en mujeres”; “por costos, los clubes no tienen fútbol femenino y solo arman equipos para clasificar”, son frases en off de distintos actores del sector que justifican la inercia y hasta resistor para igualar la cancha.

La Conmebol entrega un aporte para financiar e incentivar el fútbol de mujeres. Estos ingresos entran a las arcas de la Confederación de Fútbol de Pimiento. “Los dineros son utilizados de manera discrecional por la Federación y la ANFP, en lo que consideren pertinente para el desarrollo de los planteles femeninos. Hoy, por lo que sabemos, la mayor parte de esos recursos van dirigidos al funcionamiento del campeonato nacional. Es decir, en transporte, alimentación y otros, lo cual permite a los clubes ahorrar y destinar sus recursos a otras áreas”, explica la directora de Anjuff, Camila García.

Y agrega: “Creo importante y necesario que se aumente la transparencia en materia de inversión al fútbol mujeril. Tener datos desagregados, conocer dónde y cómo se gastan los dineros que provienen de Conmebol o FIFA o, incluso, de la propia ANFP. Así, incluso el sector privado tendría más claridad de cerca de dónde van las proyecciones y ver de qué forma involucrase a extenso plazo».

La investigadora Carolina Guedeja coincide en la yerro de claridad sobre las platas:

“Entiendo que el postrer aporte que realizó la Conmebol a la Tratado fue de 500 mil dólares en el contexto de la pandemia, para que el fútbol mujeril retomara  actividades. La verdad es que no tenemos paso para enterarse cómo fueron distribuidos entre los clubes o si la Liga lo tomó para otra cosa. Debería favor sido repartido, pero no hay entrada y solo entregan una información a la Comisión para el Mercado Financiero y a la Superintendencia de Títulos y Seguros. Hay balances, memoria, cifras globales, presupuestos generales, entonces no se sabe cómo fueron distribuidos. Hay un conflicto de intereses ahí secreto, porque puede suceder sido  distribuido a los clubes y ellos, a su vez, haberlos repartido entre sus accionistas porque la ley lo permite”.

Pero producirse de ser un costo a una inversión es el gran desafío de la actividad. Para ello se requiere de voluntad y trabajo.

“Planificación a mediano y dispendioso plazo. Esto incluye a los clubes y a la ANFP y a la Alianza de Fútbol de Pimiento, hoy ambas entidades están mezcladas en una situación jurídica que ha puesto en alerta a la Conmebol y la FIFA. Han indicado que se tienen que separar. Mientras estén unidas, los intereses comerciales serán confusos y no se puede planificar estratégicamente las líneas de acto. Eso es lo primero: una reforma de la estructura del fútbol chileno para planificar a mediano y desprendido plazo. En segundo superficie, es importante que las mujeres puedan avanzar en la representación política en los espacios donde se toman decisiones, en este caso en el Consejo de Presidentes de la ANFP, que hoy está compuesto por 32 hombres. Se acaba de renovar y está compuesto 100% por hombres», señala Pelambrera.

Y al respecto, continúa: «Son cifras alarmantes donde hay cero décimo femenina, una brecha de naturaleza de 100%, ninguna mujer participa de estos espacios. Así el fútbol femíneo siempre será el extremo punto de la tabla, lo que menos importa en las agendas de estos hombres de negocios que participan en los clubes de fútbol chileno. Se tiene, adicionalmente, que avanzar en el examen de la historia del fútbol mujeril chileno, que tiene más de 100 abriles y ha sido invisibilizado. Hay que hacer redistribución económica. Porque acá no es que las sociedades anónimas no tengan pasta, sino que está mal distribuido: del 100% del presupuesto de un club, el 98% se va al fútbol masculino, el 2% al mujeril, siendo que el club es el mismo”, puntualiza la investigadora.

Ley obliga

Buscando regular el fútbol de mujeres, pero sobre todo para ordenar el tema sindical, se legisló al respecto. Así, el pasado 10 de octubre entró en vigencia la Ley Nº 21.436 de Profesionalización del Fútbol Mujeril. Esta fija una aguja que culminará en tres abriles, con la totalidad de las futbolistas contratadas. Adicionalmente, se debe terminar con la tercerización de la compañía y mandato del fútbol mujeril. Establece todavía posibles estatales a los que los clubes podrán postular para financiar, durante los próximos 5 abriles, la rama femenina.

“No hay que olvidar que en este país, si no se legisla, simplemente la seguridad social no avanza. Hace una decenio era el fútbol masculino el que peleaba por sus cotizaciones. Estoy completamente convencida de que si no existiera una Ley de Postnatal de casi 6 meses… aún estaríamos en los 2 meses y medio”, señala la diputada e constituyente de la Comisión de Deportes de la Cámara, Érika Olivera, impulsora de esta norma.

La parlamentaria destaca que todas las instituciones que cumplan con la ley quedarán habilitadas para postular a los beneficios del Fondo Doméstico para el Fomento del Deporte y las donaciones con fines deportivos durante 5 abriles. Esto, con el fin específico del avance del fútbol mujeril.

Hay que hacer presente que los clubes tienen tiempo de acomodarse, pues la gradualidad de la iniciativa contempla que durante el primer año se exigirá contratar al menos al 50% de las jugadoras, en el segundo al 75% y en el tercero al 100%”, explica.

Sin secuestro, ¿qué tan interesadas están las sociedades anónimas en esta fórmula? Alega el presidente del Club Deportivo O’Higgins, Pablo Hoffmann: “El financiamiento de los clubes en genérico es precario y nos cuesta mucho esfuerzo y moneda satisfacer las planillas (sueldos) de los jugadores profesionales masculinos. Si por ley nos obligan a remunerar a las jugadoras profesionales femeninas, la precariedad aumentará, ya que la ley nos impone costos, pero no nos genera medios. En consecuencia, creo que la ley, en circunstancia de ayudar al incremento del fútbol mujeril, lo estancará”.

Y, en tal sentido, propone una decisión: “Como esta ley obliga a los socios de la ANFP a competir fútbol profesional, con ello se limita que una serie de clubes que militan en ligas y asociaciones de fútbol mujeril puedan hacerlo. La opción, a mi criterio, es que las propias jugadoras se agrupen en clubes y asociaciones. Para ello podrían beneficiarse dos situaciones contingentes: la primera, es que la flagrante Alianza de Fútbol de Pimiento se tiene que reformular y esos clubes y asociaciones pueden formar una Asociación Profesional de Fútbol Mujeril. Como punto de partida, contarían con una buena cantidad de bienes FIFA y Conmebol que hoy le entregan a la Coalición chilena. Administrarían ellas mismas estos bienes, podrían averiguar nuevos ingresos, que personas naturales y empresas no están dispuestas para apoyar en las actuales condiciones, pero sin duda lo harían si existe una Asociación de Fútbol Mujeril. ¿Quiénes mejor que ellas dirijan su propio destino? Y lo segundo es que podrán, para aceptar los posibles, afiliarse a la nueva Tratado de Fútbol de Pimiento».

Carolina Guedeja advierte que hay que estar atentos a que la ley no quede en grafema muerta. “Existe un antecedente esencia: la modificación que se realizó en la Ley del Deporte con la inclusión del protocolo de acoso contra todo tipo de discriminación arbitraria en el deporte, el que ya lleva unos abriles. Sin confiscación, son muy pocos los clubes que tienen actualizados sus estatutos. Es probable que los clubes –que son en su mayoría sociedades anónimas y que por definición buscan un beneficio crematístico para sus accionistas, fomentan el interés más que el progreso e inversión en la propia actividad– busquen una salida para esquivar el fundamento que tiene la ley: que las deportistas tengan un pacto, un sueldo».

La diputada Olivera apela a la honorabilidad. “La Ley de Fútbol Mujeril es solo el inicio. Nos descuido mucho por avanzar y, como diputada e constituyente de la Comisión de Deportes, estaré atenta y fiscalizaremos este tema y todos los que vengan. Sabemos que hay muchos interesados en que el fútbol femíneo no avance. En Europa el fútbol femíneo llena estadios, ¿por qué negarse si no es por machismo y desidia de civilización?».

Para la Anjuff no existe una varita mágica para resolver los problemas, que están enmarcados en un contexto más amplio de discriminación en dirección a la mujer en nuestro país. «La única forma es que todos los actores nos comprometamos a aceptar el fútbol a lo más suspensión, y nacer a compararnos con países que han tomado este camino y están viendo los frutos hoy. Esto requiere pensar de forma diferente, por eso, como primer paso, para nosotras era importante que se reconociera que las jugadoras son trabajadoras. Ahora nos toca empujar colectivamente para que se desempeñen en las mejores condiciones laborales posibles. Así, dotar de dignidad y, asimismo, crear una dinámica de detención rendimiento que resulte en anciano competitividad a nivel regional y mayores triunfos internacionales”, recalca la directora Camila García.

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