La UDI: el jamón del sándwich entre Piñera y Kast

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A pesar de los aires de triunfo que abundan en la derecha a solo seis días de la votación presidencial y parlamentaria, no todo es miel sobre hojuelas en ChileVamos y menos en el gremialismo. Es que una vez que pase la júbilo de recuperar el poder de la mano de Sebastián Piñera y se haga el recuento de la correlación de fuerzas entre los partidos de la coalición, en la UDI saben que tendrán que desavenir su propia amenaza sombra: el tironeo político por el que transitarán permanentemente entre la ya anunciada organización del portaestandarte de administrar en dirección a el centro y la presencia estable de José Antonio Kast, que encarna las posturas más conservadoras del sector y que no son para falta mal vistas en las filas del partido que fundó Jaime Guzmán.

El dilema no es beocio. Desde hace semanas que se audición a Piñera y su comando conversar de un gobierno de dispositivo, lo que implica un discurso más conciliador, con propuestas programáticas y definiciones políticas que puedan ocasionar consenso político en el Congreso y la sociedad, oportuno al convencimiento en el piñerismo que la fuerza política y electoral de ChileVamos no es suficiente para respaldar el éxito de un segundo mandato y menos su posible proyección.  Se trata de privilegiar un entendimiento político con el centro y no cubrirse tras las paredes del discurso tradicional de la derecha los últimos 25 abriles. “Piñera en el fondo quiere borrar todo vestigio de la dictadura con la derecha y modernizarla”, precisó un histórico colaborador del candidato.

A eso se suma la sombra de la histórica tensión soterrada entre el jefe y el mundo gremialista, que durante su primer gobernó le provocó serios problemas los dos primeros abriles, por las presiones de todo tipo que ejercieron sobre La Moneda, las críticas públicas a la mala conducción política y la pérdida de la identidad del esquema innovador de la derecha, un fuego amigo que solo se aplacó con el desembarco en el junta de las entonces principales figuras políticas de la UDI: Pablo Longueira, Evelyn Matthei y Andrés Chadwick.

Todo esto en un panorama de fragmentación interna del gremialismo, que antaño se caracterizó siempre por su disciplina y monolítica visión del interpretar político que debían tener.

En ChileVamos está esa percepción de hecho, ven a la UDI dividida, fraccionada internamente por dos corrientes fuertes, una que lidera la timonel Jacqueline Van Rysselbergue y la otra, la del diputado Jaime Bellolio, a quien consideran el representante de una vivientes nueva, que tiene una desafío más moderna y sobretodo desvinculada de la dictadura. “Esa fragmentación va a complicar a la UDI, quieran o no le generará problemas estar al medio de la estrategia de centro de Piñera y las críticas de Kast”, advirtieron en RN.

Consultada por El Mostrador, Van Rysselbergue le bajó el perfil a dicha amenaza: “nos sentimos cómodos con el programa de Sebastián Piñera, porque incorporó muchas de las propuestas que le hicimos y el centro al que apunta no es ideológico sino que es uno social, de gente que ha surgido sin mucha ayuda de nadie y ese centro es al que también llega la UDI”.

Sin requisa, aún resuenan en el comando y la coalición, como confesaron algunos dirigentes, la frase de la senadora del 23 de octubre cuando advirtió que si durante su gobierno Piñera “se va a un eje liberal, necesita votos y los votos de la UDI no los va a tener” y luego agregó que el candidato “sabe que hay temas en los que no va a tener los votos”.

En el seno de la directiva gremialista no consideran un problema ese postulado que hizo Van Rysselbergh, porque dicen que la relación con Piñera hoy es distinta a la que había en su primer gobierno, que ha mejorado mucho, que ahora si le da a los partidos el superficie e importancia que tienen. Si proporcionadamente reconocen que es un puente privilegiado que el hombre de viejo confianza del defensor sea el ex ministro Andrés Chadwick –histórico UDI-, destacaron que la timonel tiene cadena directa con Piñera, hablan un mismo verbo, son ejecutivos y directos, lo que facilita el entendimiento.

En la dirigencia UDI destacaron que no fue gratuita la frase que lanzó Piñera el martes 7 en el programa “En buen chileno”, donde se le puso en el desconfianza de tener que designar llegado el momento entre la ex ministra DC, Mariana Aylwin o Van Rysselbergue. Tras varios intentos por esquivar la respuesta y no amarrarse, el candidato finalmente se inclinó por la timonel UDI acotando que “ella es la que es parte de la coalición”, lo que trajo cuotas de tranquilidad reconocieron en el gremialismo.

Esa suerte de optimismo no es compartido por todos en la UDI. Hay quienes consideran que el partido cometió un error peligroso al no resolver internamente primero sus distintas visiones y reconocen que en la dirigencia, la bancada y las filas de la colectividad no todos entienden verdaderamente que la logística de Piñera de ir hacía el centro es fundamental para poder conducir. “La verdad es que no hay consenso en la UDI sobre la importancia de ir al centro y hay quienes tienen que entender que el gobierno es de todos, que las cosas no serán solo como ellos quieren”, reconoció un parlamentario gremialista.

La dirigencia UDI no desconoce que se verán enfrentados a un tironeo político, pero insisten en que la presente mesa tienen la capacidad de representar a la variedad de militantes UDI y que la esencia está en no renegar de los orígenes del partido. “Es verdad lo que dice Kast que los últimos ocho años la derecha ha sido media acomplejada de sus postulados sobre la libertad económica, reconocer que el gobierno militar hizo cosas buenas en muchos aspectos, el valor del orden y el trabajo bien hecho, tenemos que revindicar eso”, acotó un miembro de la directiva.

Esa suerte de optimismo no es compartido por todos en la UDI. Hay quienes consideran que el partido cometió un error difícil al no resolver internamente primero sus distintas visiones y reconocen que en la dirigencia, la bancada y las filas de la colectividad no todos entienden efectivamente que la organización de Piñera de ir hacía el centro es fundamental para poder presidir. “La verdad es que no hay consenso en la UDI sobre la importancia de ir al centro y hay quienes tienen que entender que el gobierno es de todos, que las cosas no serán solo como ellos quieren”, reconoció un parlamentario gremialista.

El debate interno en el gremialismo está entre aceptar un nuevo papel más propositivo en materia programática y ayudar el rol de “contención ideológica” que ha jugado en la coalición todos estos abriles y en particular durante el primer gobierno de Piñera. “La UDI no tiene que jugar de líbero, debe tener un rol de promoción de las ideas de país que queremos, el partido no puede estar siempre conteniendo”, recalcó el diputado Bellolio.

El rendimiento electoral del partido en las parlamentarias será esencia para dilucidar como se manejará políticamente el gremialismo. A pesar de toda la polémica de los últimos abriles por los episodios de financiamiento irregular de la política, donde la UDI fue protagonista del caso Penta, los pronósticos indican que como asfalto tendrán 30 diputados con opciones de resistir a 35 y que se mantendrían, por lo tanto, como el principal partido y la bancada más amplio.

En RN apuestan a que la pelea sea más estrecha y que se dé la posibilidad de consolidar la buena votación que obtenida en las elecciones municipales, que equilibró a su crédito la correlación de fuerzas internas en ChileVamos. “Si sacamos uno más que la UDI se inclina la balanza”, recalcó un piñerista histórico de RN.

En la UDI dicen que Van Rysselberghe desafío a sustentar la hegemonía política de la coalición con una bancada de diputados esforzado y sobre todo, que actúe con la tradicional disciplina gremialista.

Fuego amigo

Durante el debate presidencial de Anatel el lunes 6 de noviembre, Kast puso el dedo en la herida a la UDI y aseguró que su ex partido respalda a Piñera “más por conveniencia que por convicción”. Esa es su desafío, su hornacina de crecimiento electoral, sospechar a la derecha tradicional, al militante gremialista histórico que se siente más familiar con lo que era dicha colectividad en las décadas del 90 y 2000, que con los aires modernizadores que atraviesan hoy a la colectividad.

Los cálculos le dan a Kast la chance de ascender al 5% la incertidumbre del 19 de noviembre e incluso instalarse como el cuarto en la competencia de primera revés. Con cualquiera de estos escenarios y con entreambos, tendría las condiciones para mantenerse activo en el ambiente político a través de la creación de un nuevo partido o un movimiento político.

En la UDI reconocen que “hay militantes que quieren votar por Kast”, que más allá de la caricatura del respaldo del mundo marcial y sectores evangélicos, efectivamente recoge conveniente voto “anti piñerista” y de rebeldía a la izquierda. Como lo conocen, saben que tras la segunda revés no va a desaparecer, que siempre “termina lo que empieza” y que no descansará hasta que lidere una colectividad o movimiento. “Él se muere por ser timonel, postuló dos veces en el partido y no ganó”, ironizó un ingrediente de la mesa directiva gremialista.

Pero más allá de eso, en la UDI saben que la desafío de Kast será ponerlos permanentemente contra la espada y la tapia. Ya no tendrá la plataforma de la Cámara de Diputados, ya no será candidato y luego, ya advierten que la única fórmula para mantenerse válido será la de cumplir los próximos abriles el papel de ser “el fuego amigo” del partido, de ChileVamos e incluso del gobierno de Piñera.

El peligro que genera eso adicionalmente del ruido político permanente es que tiente a una fuga de militantes UDI a seguir sus pasos y sumarse a su movimiento. En la directiva gremialista descartan un quiebre interno o una fuga masiva, dijeron que “ya se fue del partido y casi nadie lo siguió” y que a lo más puede enterarse a grupos reducidos de militantes que el mismo formó.

Aunque eso sea así, nadie desconocer que la sombra del 19 de noviembre toda la derecha estará irresoluto de entender cuántos votos obtuvo Kast, porque en ese tironeo político en que estará la UDI –agregaron en ChileVamos- Chadwick podrá contener al gremialismo pero no al díscolo candidato presidencial.

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