Las cifras negras de Blumel: el panorama cuesta arriba en materia de DDHH para el ministro del Interior

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La aprobación de la delación contra Andrés Chadwick remeció al oficialismo y al núcleo duro de La Moneda. Más allá de que para muchos fue una especie de “sacrificio” político necesario para proteger al Presidente Sebastián Piñera, al interior del estancia se instaló el temor de “quién sería el siguiente” y las miradas de inmediato apuntaron en la derecha al contemporáneo ministro del Interior desde el 28 de octubre: Gonzalo Blumel. La preocupación –señalaron fuentes de Palacio– igualmente ya estaría instalada en el equipo del Patio de los Canelos.

Desde la caída de Chadwick –la tarde del 11 de diciembre, cuando el Senado lo acusó constitucionalmente–, el ministro Blumel ha vivido su propio calvario, ya que desde la UDI lo han señalado como el principal responsable de dicho resultado. Abiertamente apuntaron a que el presidente de Interior estuvo distante y no fue activo en las negociaciones para contener los votos de la examen, que el equipo político de La Moneda dejó solo a Chadwick y que solo el ministro de la Segpres, Felipe Ward (UDI), se hizo presente durante los alegatos en el hemiciclo el martes 10, mientras que Blumel y la vocera Karla Rubilar se marginaron de ir al Congreso hasta la votación del miércoles. “La imagen de estar en el banquillo con Chadwick tenía más costos para la imagen de ellos que beneficios para Chadwick”, reconocieron desde Palacio.

Pese a que en la UDI han puesto paños fríos y dejaron por ahora en pausa su cañoneo contra Blumel, tras una larga conversación en La Moneda el viernes 13, desde el gremialismo destacaron que el titular de la cartera del Interior debe esforzarse por recuperar la confianza de la colectividad y eso implica –agregaron desde las bancadas de la colectividad– entregar más apoyo al “trabajo y la imagen” del ministro Ward en el Congreso, “tal como lo hizo Chadwick con él”. Esto, porque uno de los puntos más conflictivos para la UDI sería el protagonismo que ha tenido en las últimas semanas la dupla de Blumel con el ministro de Hacienda, Ignacio Briones –ya les llaman el “dúo dinámico”–, lo que ha dejado en un papel congruo solitario al titular de la Segpres.

En paralelo a los conflictos internos de Pimiento Vamos, la principal tensión para La Moneda está en las acciones que pueda seguir la examen, no por falta la diputada UDI María José Hoffmann ha sido enfática en pedir que se terminen las acusaciones constitucionales y se puedan iluminar en el Congreso en la tramitación de proyectos de ley. Hasta el momento, se están reuniendo la firmas para interpelar a los ministros de Capital, Hacienda y Trabajo sobre su papel en la crisis social de estas ocho semanas y la idea sería presentarlas antiguamente de fines de enero.

Respecto a Blumel, la historia es otra. A pesar de que no existe un documento y equipo formal, en la Cámara de Diputados reconocieron que “se está recopilando información” para fabricar una denuncia constitucional en su contra, pero que “aún no es momento”. En la concurso tienen claro que ir detrás de Blumel no es sencillo, ya que se trata del miembro político del influyente superior de asesores del segundo suelo de La Moneda, Cristián Larroulet, y que, de acusarlo, desde Palacio sacarían “toda su artillería” para rescatar al dirigente de Interior.

En el oficialismo se han esforzado por separar aguas entre el “legado” de Chadwick y la diligencia del ministro Blumel. Destacaron su carácter dialogante, poco agradecido en la examen, ya que “al menos Blumel responde los WhatsApps”. Fuentes de La Moneda hicieron hincapié en que desde que Blumel “asumió como jefe político del Gobierno, el ministro ha impulsado un trabajo coordinado con los ministros Rubilar, Ward, Briones y Sichel” y pusieron ceremonia en que su sintonía con la vocera “fue clave para convencer al Presidente de no decretar nuevamente un estado de emergencia el 14 de noviembre pasado, lo que posibilitó que se pudiera alcanzar un acuerdo político para avanzar hacia una nueva Constitución”.

En el Gobierno igualmente destacaron que el ministro del Interior “tiene muy buena relación con los subsecretarios Alvarado, Ubilla y Gali” y que con los “ministros Ward, Briones y Zaldívar se ha trabajado coordinadamente en administración política para avanzar en la reforma a las pensiones, la ley de Presupuestos 2020 y la Memorándum de Seguridad”.

Los números de Blumel

Pero los problemas del ministro no pasan ni por su impronta más dialogante ni por su estilo más cercano, sino que es el lado de las violaciones a los Derechos Humanos ocurridas desde el 28 de octubre en delante.

Así, pese a que desde el Gobierno se ha intentado imponer una impronta distinta a la compañía de Blumel en Interior, en las organizaciones de defensa de DDHH aseguraron que ausencia ha cambiado. Es más, no dejó a nadie indiferente que la semana pasada el director del INDH, Sergio Micco, endureciera su tono y sus palabras para pelar a los inquilinos de La Moneda, a posteriori que dos personas –entre ellas una último de 15 abriles– quedaran en riego optimista tras un impresión en la cabecera –todo indica que por una lagrimógena–, mientras participaban en una manifestación el 10 de diciembre: “El instituto se basa en lo que ve y lo que ha visto anoche es terrible. Realmente, esto tiene que terminar”, sentenció Micco al día próximo, tras examinar a las víctimas.

En Palacio se tratan de poner el parche antiguamente de la herida. Desde el Empleo del Interior insistieron en que Blumel “ha tenido una proactiva gestión en materia de orden público, con apego a los DDHH. Se aumentó en 2.500 los efectivos policiales, inició la reformulación del sistema de inteligencia, creó una mesa transversal para reformar las policías y ha fortalecido la coordinación entre las fiscalías, Carabineros y la PDI. De hecho, ha tenido reuniones diarias con el alto de mando de Carabineros en el marco de las movilizaciones”. En esa tilde, destacaron medidas como la “investigación de responsabilidad disciplinaria de los funcionarios policiales a través de sumario administrativo por cada denuncia o querella presentada por el INDH y envío de antecedentes al Ministerio Público a solicitud del Fiscal o de oficio”, la restricción de funciones operativas a uniformados que están bajo sumarios administrativos, instrucciones relativas al uso de la escopeta antidisturbios, la incorporación de instructores de DDHH y la invitación a delegaciones policiales extranjeras.

La vocera de la Coordinadora de Víctimas de Traumas Oculares, Marta Valdés, destacó que desde que el ministro Blumel asumió la cartera de Interior no se han observado cambios en el ejecutar de las fuerzas policiales y aseguró que hasta ahora siquiera se ha puesto en contacto con la coordinadora que ya agrupa a más de 60 personas. “Me gustaría decir que se cambió el ministro y cambió la situación, pero hemos constatado que se mantiene la misma forma de represión de Carabineros”. Recalcó que “ha seguido habiendo traumas oculares, las violaciones a los Derechos Humanos y Carabineros sigue operando en la impunidad, no se ha hecho nada distinto respecto al ministro Chadwick, es cosa de ir a la urgencia tras las movilizaciones (…), la pregunta es por qué no paran los excesos de Carabineros en la calle, se supone que él asume para que paren la situación”.

Según los reportes oficiales del INDH, hasta el 28 de octubre, día en que Blumel tomó el mando del Tarea del Interior, se registraban 1.132 personas heridas en hospitales, 127 de ellas por “heridas oculares”, 38 por disparo de balas, 295 por disparo de perdigones, 238 por armamento de fuego no identificada y 24 por balines. El INDH sólo registra heridos por energía de agentes del Estado. Adicionalmente, se registraba un total de 3.535 detenidos y un total de 120 acciones judiciales interpuestas por el organismo. Hasta el 8 de noviembre, diez días a posteriori de que el ministro Blumel asumió en Interior, el INDH registró un total de 1.915 personas heridas en hospitales, los traumatismos oculares ascendieron a 182, las heridas por perdigones a 579 y 40 personas figuraban heridas por balines. Los detenidos aumentaron a 5.565 y el INDH contabilizó 262 acciones judiciales, entre ellas, querellas, medios de protección y amparos.

Fue la etapa de ese viernes 8 de noviembre que el estudiantes de psicología, Gustavo Gatica (22), resultó herido en sus dos luceros, tras tomar el impacto de balines disparados por carabineros, en los alrededores de la ahora denominada Plaza de la Dignidad, mientras sacaba fotografías en la manifestación que convocó a más de 75 mil personas, según cifras de la Intendencia. A pesar de los intentos médicos, terminó perdiendo la visión de sus dos luceros.

Su caso se convirtió en un símbolo de las víctimas con daño visual durante el estallido social y en uno de los casos que más le ha pesado al ministro del Interior, según señalaron cercanos a Blumel, aunque Enrique Gatica -hermano de Gustavo- dijo el 9 de diciembre en CNN Pimiento que “no hemos recibido ningún llamado de Carabineros que nos dé algunas explicación. Ni del Gobierno, ni de Carabineros“.

Dos días a posteriori del ataque a Gustavo Gatica, el ministro Blumel descartó la matanza del uso de balines antidisturbios. En una entrevista a Canal 13 recalcó que “los cambios pueden terminar en una situación peor. Yo recuerdo un caso del año 2011, se discutió mucho esta misma situación por el tema de las lacrimógenas, que se prohibieron por un tiempo y finalmente derivó en más violencia”. Horas más tarde, The New York Times lanzó un reportaje en el que calificaba de “mutilación” los casos de víctimas con lesiones oculares en las protestas en Pimiento.

Para el 16 de noviembre, la Pelotón de Trauma visor del Hospital Salvador contabilizó 217 casos con este tipo de lesiones, a pesar de que desde el inicio del estallido habían surgido denuncias por el posible contenido de plomo y otras sustancias metálicas en los balines utilizados por Carabineros, no fue hasta que la Universidad de Pimiento presentó un crónica -encargado por la pelotón médica- en el que se reveló que los perdigones utilizados por Carabineros estaban compuestos en un 80% por plomo, silicio y sulfato de bario, que se intensificaron las presiones para dejar el uso de esta armas no mortal.

A pesar que el ministro Blumel destacó que Carabineros le informó que las municiones no contenían plomo, finalmente tras una reunión entre las autoridades de Interior y el Universal Director de Carabineros, Mario Rozas, el 19 de noviembre la policía uniformada informó que se acortaría el uso de perdigones sólo delante peligro de la vida de efectivos de FFEE y civiles. Desde el Empleo del Interior aseguraron que desde que el ministro Blumel asumió su cargo “ha tenido una proactiva preocupación por el respeto de los DDHH humanos, en el marco de la labor de restablecimiento del orden público que realizan las policías” y agregaron que “en este contexto, junto al subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, ha sostenido reuniones periódicas con el alto mando de Carabineros para analizar la situación en materia de orden público”.

En el Gobierno explicaron que desde “el 10 de noviembre Carabineros, a través de una modificación de los protocolos, restringió el uso de perdigones y el 24 de noviembre suspendió su uso, acotando la utilización de la escopeta antidisturbios solo a casos de riesgo vital, mientras determina la composición exacta de los mismos”. En palacio destacaron que “el ministro del Interior también ha enviado varios oficios a Carabineros pidiendo información sobre distintas materias de orden público y DD.HH” y “ha sostenido reuniones con el director del INDH y también con la Defensora de la Niñez. Asimismo, tuvo reuniones en las que entregó información a organismos internacionales, como HRW, Amnistía Internacional y ONU”.

Cerca de destacar que según las cifras oficiales del INDH, entre el 18 de octubre y el 10 de noviembre de 2019 -23 días- se registraron 2.009 personas heridas, 643 de las víctimas de disparos de perdigones. A pesar que el empleo señaló que desde esa plazo se restringió el uso de este armamento no mortal, el 25 de noviembre la número de heridos por perdigones llegó a las 1.180 personas, por lo tanto, en quince días se sumaron 537 víctimas heridas con dicho tipo de munición. Desde el 24 de noviembre, término en que se acotó el uso de perdigones a casos de peligro imprescindible, hasta el 12 de diciembre se han registrado 375 casos de heridos por perdigones, llegando a un total de 1.155 heridos por perdigones desde el 18 de octubre, según los informes del INDH.

Desde La Moneda afirmaron que el ministro ha realizado “todos los intentos” por conquistar “controlar la acción de Carabineros, por rayarles la cancha” y que la conversación con el caudillo Rozas “es fluida”, aunque la principal cercanía la mantiene el subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla. Según han comentad en el Gobierno, el problema de Blumel sería su “falta de mando” que se arrastra desde las medidas adoptadas por el ex ministro Chadwick, cuando descabezó el suspensión mando de la institución, tras la Operación Huracán y los casos de fraude en Carabineros. “Nunca se recuperó el dominio civil”, agregaron.

Ejemplo de ello habría sido la reacción de algunos grupos de Fuerzas Especiales que comenzaron a transmitir el himno de la institución mientras desarrollaban sus operaciones, en reacción a la difusión mundial de la canción y performance de Las Memoria, “Un violador en tu camino”, que hace remisión al himno de Carabineros. “Eso no tuvo pies ni cabeza”, criticaron desde el oficialismo, donde reconocen que hay preocupación por la capacidad que tenga la dupla Rozas-Blumel de tolerar a agarradera los cambios y reformas anunciados para la institución.

Pero allí no terminan los dolores de inicio del ministro del Interior. Otra fórmula antidisturbios utilizada por Carabineros, todavía ha sido criticada, el uso de gases y bombas lacrimógenas, las que se han intensificado tras la restricción del uso de perdigones, adicionalmente se ha propuesto la utilización de ondas sonoras antidisturbios.

El documentación de la ONU destacó el caso de Abel Acuña (30), una de las 26 víctimas fatales en el ámbito de las movilizaciones, el único registrado en el periodo en que Blumel ha estado a cargo de Interior. Murió en el ámbito de una manifestación, el 15 de noviembre, de un paro cardíaco mientras participaba en una protesta en Santiago. La ONU destacó las dificultades que tuvo el personal de vigor para darle primeros auxilios, oportuno a la influencia de Carabineros en el oportunidad, frente a lo que el militar Rozas justificó que la policía operaba en “una situación adversa”.

El noticia de la ONU asimismo destacó el caso de Fabiola Campillay, trabajadora de 36 abriles, que fue impactada directo en su rostro por una obús lacrimógena lanzazo por efectivos de FFEE en San Bernardo, mientras iba camino a su trabajo y que por ello, perdió la visión de sus dos luceros. “La mataron en vida”, señaló su hermana al matinal de Chilevisión. Hasta el posterior documentación del INDH, las víctimas de heridas oculares son 357, 334 por detrimento o trauma y 23 heridos con resultado de estallido o pérdida del dirigible visual, 230 de estas víctimas fueron heridas durante el periodo en que el ministro Blumel ha estado a cargo de la cartera de Interior.

Una de las conclusiones del crónica de la ACNUDH es la preocupación adecuado a que “casos de lesiones oculares continuaron reproduciéndose, pese a la existencia, desde la etapa inicial de las protestas, de información relacionada con el impacto causado por armas menos letales. Las medidas adoptadas por parte de las autoridades no fueron eficaces, expeditas y oportunas para minimizar el riesgo para las personas”.

Parche antaño de la herida

El pasado viernes 13 de diciembre era un día esencia para el Gobierno, igualmente para el ministro Blumel. Se conoció el documentación de la ocupación de la ONU, fue el “broche de oro” para una de las semanas más duras para La Moneda con la  aprobación de la recriminación constitucional contra Chadwick.

Desde Interior se prepararon para la viaje, el objetivo era adelantarse a las recomendaciones que haría ACNUDH, Carabineros anunció cambios al cuerpo que ha sido foco de las denuncias por violaciones a los DDHH -Fuerzas Especiales- las que pasarán a componer una “Unidad de Control de Orden Público”, que tendrían una especialización actualizada a las recomendaciones otorgadas por los organismos de DDHH..

El jueves, recalcaron en La Moneda, el universal Rozas anunció la nueva conformación del suspensión mando de la institución y pasó a retiro el director de Planificación y Mejora, Militar Rodrigo Ramos Ebner, el superior de la Zona “Control Orden Público e Intervención”, el común Jorge Ávila Corvalán, el presidente de la XII Zona “Magallanes y Antártica Chilena”, el militar Roberto Machuca Rojas, y al jerarca de I Zona “Tarapacá”, el común Rodrigo Vicencio Gárate.

En Palacio se tratan de poner el parche antiguamente de la herida. Desde el Empleo del Interior insistieron en que Blumel “ha tenido una proactiva gestión en materia de orden público, con apego a los DDHH. Se aumentó en 2.500 los efectivos policiales, inició la reformulación del sistema de inteligencia, creó una mesa transversal para reformar las policías y ha fortalecido la coordinación entre las fiscalías, Carabineros y la PDI. De hecho, ha tenido reuniones diarias con el alto de mando de Carabineros en el marco de las movilizaciones”. En esa columna, destacaron medidas como la “investigación de responsabilidad disciplinaria de los funcionarios policiales a través de sumario administrativo por cada denuncia o querella presentada por el INDH y envío de antecedentes al Ministerio Público a solicitud del Fiscal o de oficio”, la restricción de funciones operativas a uniformados que están bajo sumarios administrativos, instrucciones relativas al uso de la escopeta antidisturbios, la incorporación de instructores de DDHH y la invitación a delegaciones policiales extranjeras.

Pero a pesar de estas acciones, el crónica de la ACNUDH indicó su preocupación por “el bajo número de formalizaciones contra presuntos autores de violaciones a los derechos humanos, pese al gran número de denuncias y acciones judiciales. Preocupa también la falta de información pública por parte de las fuerzas de seguridad sobre las acciones que han sido adoptadas para garantizar la rendición de cuentas”.

El 26 de noviembre, el ministro Blumel hizo un emplazamiento notorio a Carabineros, dio un plazo de siete días para que el militar Rozas entregara los nombres de los carabineros que agredieron a Gustavo Gatica. Recién 18 días posteriormente y en el situación del crónica de la ONU, Rozas hizo entrega de los nombres a la Fiscalía y destacó que hay 856 investigaciones sumarias en la institución y se ha propuesto la descenso de 8 funcionarios, pero hasta el momento no hay formalizados por la equidad.

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