Las gigantescas protestas anticorrupción que tienen contra las cuerdas al gobierno de Rumania

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Son las mayores protestas que se han trillado en Rumania desde que una movilización popular derrocó al gobierno comunista de Nicolae Ceausescu en 1989.

Desde hace ya seis días, centenares de miles de personas habían estado saliendo diariamente a las calles para protestar por la intención del gobierno de descriminalizar los delitos de abusos de poder que involucraran sumas inferiores a los 200.000 lei (US$47.500).

Y ni siquiera la derogación de la polémica medida, anunciada el domingo, logró calmar las aguas.

Cientos de miles de personas continuaron se tomaron la Plaza de la Vencimiento de Bucarest el domingo durante el sexto día consecutivo de protestas.

Esa misma indeterminación, cerca de medio millón de personas volvieron a movilizarse para demandar la renuncia del primer ministro, Sorin Grindeanu, a quien acusan de tratar de proteger así a sus aliados.

Como ya es costumbre, en la plaza de la Triunfo de Bucarest no se pronunciaron discursos, pero abundaron los gritos de “¡Hotsii! ¡Hotsii!” (“¡Bandidos! ¡Bandidos!”).

Mientras, un imponente láser proyectaba la palabra “¡Dimisión!” sobre la frontispicio de la propia oficina de Grindeanu, en el cargo desde el pasado 4 de enero.

Sin confianza

Antiguamente de su derogación, las nuevas autoridades habían defendido el polémico decreto como necesario para descongestionar las cárceles y evitar el exceso de las leyes anticorrupción.

La figura de Liviu Dragnea, el líder del gobernador PSD, está en el centro de las protestas.

Pero la medida claramente beneficiaba a muchos exfuncionarios y políticos, incluyendo al líder del gobernador Partido Social Demócrata, Liviu Dragnea, quien enfrenta cargos por fraude en perjuicio del Estado por poco más de US$25.000.

Y como explica el corresponsal de la BBC en Bucarest, Nick Thorpe, a pesar de la derogación del decreto, muchos de los manifestantes no confían en que el gobierno vaya a cumplir su palabra.

Los críticos de la iniciativa afirman que la misma buscaba beneficiar a políticos y exfuncionarios acusados de corrupción.

“Temen que la nueva legislación, prometida por el primer ministro cuando abolió del decreto de la discordia, pueda contener algunos de los mismos elementos bajo diferente forma”, explicó Thorpe.

“Queremos que se vayan. No basta con que la derogación (del decreto). Hicieron algo muy malo y los queremos fuera”, le dijo asimismo a la BBC una de las manifestantes del domingo.

“Estamos determinados a resistir y a seguir luchando hasta que el gobierno renuncie. Han perdido toda credibilidad y no sólo con el pueblo de Rumania, así que es hora de que se vayan”, agregó otro.

“Momento único”

Las masivas protestas, que no tienen líderes visibles, parecen haberse organizado espontáneamente a través de las redes sociales.

“Sinceramente creo que se trata de un momento único para mi país”, le dijo a la BBC Sorin, un antiguo líder estudiantil de 38 abriles.

Las de la última semana son las mayores protestas en Rumania desde la caída del comunismo en 1989.

“Somos una nueva generación, empujada por sentimientos nacionales, que estamos luchando por nuestros derechos”, aseguró el muchacho, que ahora trabaja en finanzas.

Pero no todos están de acuerdo con la idea de que lo que se vive en Rumania es una simple batalla entre funcionarios corruptos y una sociedad que lucha contra la corrupción.

“¿Quién está organizando todo esto? Es difícil de decir pero espero que las instituciones estatales tengan esta información”, le dijo a una televisora particular Liviu Dragnea.

“Pero me reprocho a mí mismo el no haber comprendido que este es un plan mucho mejor organizado que un simple movimiento espontáneo”, aseguró el líder del gobernador PSD, quien está inhabilitado para practicar cargos públicos.

“República de fiscales”

El coligado del PSD en la coalición de gobierno, Calin Tariceanu, líder de la Alianza de Liberales y Demócratas, asimismo sostiene que la situación es más complicada.

“Lamento decirlo, pero en Rumania el poder judicialno es independiente”, le dijo a la BBC el ex primer ministro, quien actualmente se desempeña como presidente del Senado.

Y, según Tariceanu, los fiscales de la Dirección Doméstico Anticorrupción (DNA) se han partidario con los miembros de los servicios secretos y algunos jueces para violar las libertades civiles de una forma no panorama desde la época del comunismo.

Muchos manifestantes exigen la renuncia del primer ministro, Sorin Grindeanu.

“La DNA y los servicios de inteligencia se han convertido en instituciones que no respetan el marco legal, son corruptas y son empleadas para sacar ventaja en las batallas políticas de Rumania”, afirmó el político.

Y poco parecido le dijo a la BBC Adrian Nastase, ex primer ministro Social Demócrata que ha sido sentenciado dos veces a prisión por corrupción y chantaje luego de investigaciones de la agencia anticorrupción.

Según Nastase, bajo el mantra de la lucha contra la corrupción, la Dirección Doméstico Anticorrupción se ha convertido en un “superpoder” y Rumania en una “república de fiscales”.

Y, en respuesta, el gobierno Social Demócrata, que llegó al poder hace falta más un mes, simplemente estaría tratando de “recalibrar las relaciones entre las instituciones del Estado”.

Las manifestaciones parecen ser espontáneas, pero el gobierno sospecha.

¿Amenaza abortada?

Todo esto, sin confiscación, es categóricamente inútil por la directora de la DNA, Laura Kovesi, quien le dijo a la BBC que su oficina ha investigado tanto a funcionarios de gobierno como figuras de la examen.

“Los casos iniciados por la DNA son además vistos, verificados y revisados por los jueces. Y los jueces en Rumania son imparciales”, aseguró igualmente Kovesi.

Según Laura Kovesi, la iniciativa oficial implicaría un serio retroceso para la lucha contra la corrupción en Rumania.

Y, según la funcionaria, los planes del gobierno no sólo habrían menguado drásticamente las capacidades de la agencia a su cargo, sino igualmente obligado a la independencia de cientos de políticos, alcaldes, jueces, funcionarios de aranceles y jefes de empresas e instituciones estatales ya condenados por corrupción; encima de descarrilar buena parte de los 2.151 casos que están siendo investigados.
Por lo pronto, sin bloqueo, esta amenaza parece haberse disipado.

Y lo que queda por hallarse es el impacto que podrían tener las protestas sobre la continuidad del gobierno de Grindeanu.

“Este es un país en el que las protestas callejeras ya han logrado derrocar gobiernos en el pasado”, recordó el corresponsal de la BBC en Bucarest, Nick Thorpe.

“Y los manifestantes lo saben”.

 

 


Fuente:T13.cl

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