Las plantas biónicas que detectan explosivos y pueden revolucionar el mundo de la defensa

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Una inocente hoja de espinacas podría ascender a salvarte la vida.

Científicos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), en EE.UU., acaban de encontrar la forma de transfigurar la hortaliza en un detector de bombas.

Al damasquinar unos diminutos tubos en las hojas de las espinacas, lograron que éstas fueran capaces de detectar sustancias químicas -los compuestos nitro aromáticos- que se usan para la fabricación de explosivos, como los que se encuentran en campos minados y municiones sepultadas.

Pero encima estas “plantas nanobiónicas” (así las llaman los científicos) pueden dirigir información en tiempo verdadero de forma inalámbrica a equipos manuales, explican los académicos en la revista Nature Materials.

¿Qué hace posible esta tecnología y cómo funciona?

Nanotubos de carbono

La respuesta está en las nanopartículas y nanotubos de carbono (pequeños cilindros de carbón) que los científicos implantaron en las hojas de las plantas de espinaca.

Son una especie de cilindros huecos extremadamente pequeños, cuyas paredes están formadas por átomos de carbono que componen una red de hexágonos.

Los científicos introdujeron unos tubos diminutos en las holas de las espinacas.
 
Las plantas emiten una señal fluorescente cuando detectan los químicos de los explosivos.
 

Se trata de una tecnología innovadora con “excelente conductividad eléctrica“, le contó a BBC Mundo César Miranda-Reyes, investigador del Área de Materiales de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.

Cuando la planta detecta componentes químicos de explosivos en el agua subterránea que llega hasta ella, los nanotubos de carbono emiten una señal fluorescente casi infrarroja.

Y los investigadores pueden interpretar la señal gracias a una pequeña cámara de infrarrojos que va conectada a una minicomputadora Raspberry Pi (o a un teléfono inteligente, si eliminamos el filtro infrarrojo que tienen la mayoría de ellos).

TNT y otras armas químicas

El coautor del estudio Michael Strano, profesor de ingeniería química en el MIT, dice que la relevancia de este trabajo radica en que supone una importante prueba de principio.

“Nuestro trabajo describe cómo se podría usar este tipo de ingeniería en las plantas para detectar prácticamente cualquier cosa“, le dijo Strano al corresponsal de ciencia de la BBC Paul Rincon.

Los invfestigadores llevan tiempo trabajando en el crecimiento de este tipo de tecnología.
 

De hecho, esta es una de las primeras demostraciones de cómo se pueden integrar con éxito sistemas electrónicos en las plantas.

En su laboratorio, Strano y sus colegas desarrollaron (hace dos abriles) nanotubos de carbón, los cuales pueden estilarse como sensores para detectar peróxido de hidrógeno, TNT y el gas sarín, un poderoso agente nervioso que algunos gobiernos utilizan como arsenal química.

Gas sarín: ¿qué es y quién lo ha usado?

En ese momento, Strano dijo que las plantas pueden convertirse en “plataformas tecnológicas muy atractivas”.

“Estas plantas pueden usarse para aplicaciones de defensa, pero también para monitorear espacios públicos sobre actividades relacionadas con terrorismo, ya que mostramos la detección por agua pero también a través del aire”, dice Strano.

“Podrían vigilar las aguas subterráneas de municiones enterradas o residuos que contengan nitro aromáticos”.

Las aplicaciones van más allá de la defensa y la seguridad. Por ejemplo, puede utilizarse para ayudar a solucionar problemas medioambientales, detectando sequías rápidamente y otras anomalías del suelo y del agua.

Las plantas nanobiónicas permiten a los científicos comprender señales situadas hasta un patrón de distancia de las mismas.

El próximo objetivo es ampliar ese rango de distancia para así dotar de más poder a esas hojas de espinaca que, aunque no lo parezca a primera traza, poco tienen de inocentes.

Los usos van más allá de la detección de minas y explosivos.
 

 

 


Fuente:T13.cl

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