Lo secuestraron cuando era bebé y hoy se reencontró con sus padres… 38 años después

0
33

En 1982 el hijo de beocio de esta pareja fue raptado y ellos lo buscaron incansablemente por décadas sin tener éxito. El padre creyó que moriría sin retornar a verlo, pero el fenómeno de hallarlo se hizo existencia. Su Bingde vivía con su mujer y dos hijos en la provincia de Shaanxi, en China, y un día fue a saludar a un sabido. No aseguró las puertas de su casa, pues creyó que volvería pronto; sin secuestro, se tardó más de lo esperado y su esposa Huang Renxiu acostó a su hija e hijo.

En la albor la pupila se levantó y despertó a su mamá para que la llevara al baño. Fue entonces cuando Huang se dio cuenta de que su hijo Jin Shui, de dos abriles de años, no estaba en su cama. Lo habían raptado durante la sombra, y ahí comenzó la pesadilla para esta grupo.

El padre inició una larga búsqueda que duró abriles visitando pueblos cercanos y ciudades con la esperanza de encontrar el huella de su hijo, pero todo fue inútil. La policía fue informada del caso, pero siquiera pudo resolverlo.

Su Binge y su esposa se hicieron viejos, él ya estaba haciendo los preparativos económicos para su funeral, y solo le quedaba una última esperanza en el corazón: “No quiero molestar a la familia [con mi funeral]. Yo mismo lo resolví. Mi último deseo es volver a ver a mi hijo Jin Shui”.

Posteriormente de 38 abriles de retraso, finalmente la policía le informó a esta pareja que habían enfrentado a su hijo. Lo pudieron demarcar a través de una coincidencia de ADN en los registros nacionales, y los contactaron para que pudieran reunirse.

A Jin Hui le cambiaron el nombre a Li Guolin, es un hombre de 40 abriles y es padre de grupo. La clan tuvo un emotivo recuentro, pues estos padres recuperaron a su hijo pero incluso descubrieron que ya eran abuelos. Pasaron 38 abriles antaño de que pudieran estar juntos nuevamente, y su historia se volvió una conmovedora comunicación en medios locales e internacionales. Este padre nunca perdió la esperanza de retornar a tener a su hijo entre sus brazos, y su fe obtuvo su merecida premio.