Los 30 años frente a frente: figuras de la ex Concertación salen a neutralizar críticas a la CC de otros ex Concertación

Fue el pasado domingo, a través de un inserto en el diario La Tercera, cuando diversos políticos y exministros de la ex Concertación manifestaron su preocupación por cómo se ha desarrollado el proceso constituyente, afirmando que se está configurando un texto paño deficiente, con vacíos y problemas, expresando todavía su inquietud delante iniciativas “que permanentemente buscan socavar la independencia del Poder Judicial”.

Entre quienes firmaron dicho documento se encuentran políticos cercanos a la Democracia Cristiana, como los exministros Enrique Krauss, Ignacio Walker, Jorge Burgos y Jaime Ravinet –estos dos últimos, exmilitantes DC–, encima de los senadores Matías Walker y Ximena Rincón, y el convencional ex PPD Felipe Harboe. Todos ellos alertaron sobre la aprobación de normas que consideran de deficiente calidad y rigurosidad técnica y jurídica, en discusiones marcadas “por un tono ríspido, lejano a la autocrítica”. 

La respuesta no tardó en ascender, y fue este martes, a través de una carta publicada en El Mostrador, suscrita por 500 abogadas y abogados, bajo el nombre “También por Chile”, donde se cuentan las exministras de Estado Ana Lya Uriarte, Laura Albornoz, Alejandra Krauss y Nivia Palma; la fiscal Ximena Chong y el exdecano de la Escuela de Derecho de la U. de Pimiento, Davor Harasic, entre otros abogados y académicos.

En la misiva se cuestiona la “crítica vaga y general” expuesta en el señalado inserto, asegurando que “las serias y graves acusaciones que afirman exigen que estas sean demostradas fundadamente ante la opinión pública». Una respuesta para visiones críticas que se suman a una cadena de declaraciones, entre ellas, la del ex Presidente Ricardo Lagos, quien hace unas semanas manifestó su preocupación, asegurando que “podemos tener una Constitución muy inadecuada para las necesidades del país”. Voces detractoras al trabajo de la Convención que no habían tenido una respuesta clara y sólido desde sectores ligados a la ex Concertación. Hasta ahora.

A través de una carta titulada “Pensando en Chile, decimos sí a la Nueva Constitución”, 32 políticos y exministros de gobiernos concertacionistas decidieron romper el silencio y apoyar públicamente el trabajo que la Convención Constitucional ha desarrollado hasta el momento. Adicionalmente, plantearon su “convicción más profunda y voluntad más férrea de apoyar la opción APRUEBO en el Plebiscito de Salida fechado para el 4 de septiembre”.

Entre las figuras políticas que firmaron este documento se encuentran Alejandra Krauss, militante DC y exministra en los gobiernos de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, quien encima es hija de Enrique Krauss, uno de los firmantes de la otra carta mencionada anteriormente y que criticaba el flagrante proceso constituyente. Otros de los políticos que suscribieron este manifiesto son Nicolás Eyzaguirre, Carlos Ominami, Adriana Muñoz, Clarisa Hardy, Osvaldo Andrade, María Soledad Barría, Helia Molina, Carmen Castillo, Adriana Delpiano y Francisco Vidal, entre otros.

Todos ellos manifestaron su opinión positiva sobre algunos aspectos de este proceso constituyente, tales como la décimo ciudadana reflejada en la realización de más de 16 mil cabildos o en la décimo directa de más de 800 organizaciones sociales y territoriales que fueron parte de las diversas audiencias organizadas por las respectivas comisiones. “En definitiva han participado de este proceso más de dos millones de chilenas y chilenos, en la más amplia y democrática discusión constitucional que haya existido en nuestro país”.

Valoraron todavía el hecho de que el promedio de votación de las normas aprobadas por el Pleno ha sido de 119 votos, lo que representa a un 77% de las y los integrantes del víscera constituyente, porcentaje superior a los 2/3 exigidos por la Reforma Constitucional que reglamentó el proceso.

La desafío por el “Apruebo” y los desafíos a futuro

Por medio de esta carta, sus firmantes valoraron el trabajo y el resultado de la Convención en su conjunto, donde reconocen que hay artículos que les gustan más que otros y materias específicas que posiblemente hubiesen abordado de distinta guisa. Sin incautación, consideran especialmente relevante el hecho de que ya se haya consentido el “reconocimiento y garantía de un conjunto sustantivo de derechos fundamentales, entre ellos importantes derechos sociales; como, asimismo, la definición de que en nuestro país tendremos un estado social y democrático de derecho; que nuestro país se constituye como una República solidaria y que su democracia será paritaria”, entre otros avances.

En el documento se reconoce, adicionalmente, la importancia de exceder la Constitución de 1980, “escrita entre cuatro paredes en medio de una brutal dictadura, con amarres y trampas insoportables para cualquier demócrata auténtico”. Apuestan por una nueva Carta Magna que, a su entendimiento, “tendrá una completa legitimidad procesal, además, sin los cerrojos de la constitución actual que impiden modificarla. Por cierto, entendemos la nueva constitución como expresión de un nuevo acuerdo social y político de la sociedad chilena, como un punto de partida, que está abierta a los perfeccionamientos que irán planteando los cambios y desafíos del futuro”.

En ese sentido, la militante socialista y ex ministra de Planificación en el primer gobierno de Michelle Bachelet, Clarisa Hardy, sostiene que “esta es una carta que quiere romper el silencio de los que así pensamos y que permita visibilizar que la esencia de los contenidos constitucionales ya está en las normas aprobadas. Somos muchos quienes creemos que este país merece una nueva Constitución, esta nueva Constitución. Y sí, hay que abrir la boca y hablar en voz alta, para contrastar con quienes convierten su crítica, legítima, por cierto, en un camino sin diálogo y, por lo mismo, sin destino”.

Entre quienes suscribieron este apoyo notorio a la opción del Apruebo, coinciden en que una carta no puntada y que se trata más aceptablemente de poco simbólico. Agregan que a partir de ahora corresponde iniciar una campaña informativa y pedagógica, con el objetivo de difundir y explicar las normas aprobadas “y con argumentos enfrentar los miedos que están levantando aquellas voces que representan el camino del rechazo”.

Encima del apoyo irrestricto a una nueva Constitución, otra de las materias contenidas en este documento hace remisión a una autocrítica por parte de quienes fueron parte de los gobiernos de la Concertación, donde aseguran que muchas veces quisieron hacer cambios sustantivos al maniquí heredado de la dictadura, pero “la actitud obstruccionista de la derecha lo impidió; en otras ocasiones, fueron nuestras propias vacilaciones las que debilitaron la necesaria voluntad de cambio”.

En relación a ese aspecto, María Soledad Barría, militante socialista y ex ministra de Lozanía del primer gobierno de Michelle Bachelet, asegura que “efectivamente esto también constituye una autocrítica. Nosotros fuimos gobierno durante mucho tiempo, donde hubo cosas de las cuales nos sentimos profundamente orgullosos, pero también hubo grandes falencias que no supimos o no quisimos mejorar suficientemente. Hoy por ejemplo la lección que no está dando el gobierno de Boric al aumentar el sueldo mínimo creo que es la manera como nosotros debimos haber actuado, y eso se relaciona también con nuestra autocrítica”.

Sobre el rol que debe cumplir el contemporáneo gobierno encabezado por el presidente Gabriel Boric, y en relación a las dificultades que enfrentará el ejecutor para resistir a límite su programa, en la misiva sus firmantes sostienen que “queremos que le vaya bien, a pesar de las duras condiciones internas y externas que enfrenta. Por Chile, por la gente más golpeada con las desigualdades y abusos, para que la nueva Constitución de todos sus frutos, necesitamos que le vaya bien”.

Se especifica en el documento que “ningún proceso humano está exento de obstáculos ni errores, y mucho menos uno como el que se ha propuesto el actual Gobierno, con su gran programa de reformas estructurales. Cuando existen desigualdades, hay siempre alguien que se beneficia de ellas. Cuando existen abusos, hay siempre alguien que los comete. Unos y otros serán los principales adversarios de este gobierno y, sin duda, su más duro obstáculo. Por ello mismo, resulta necesaria la más amplia convergencia de voluntades sociales y políticas, para dar sustento robusto a un gobierno que se ha propuesto tamaña tarea”.

Finalmente, en la carta se valora el hecho de incorporar al recibidor a personas que provienen de fuerzas que no eran parte de la alianza innovador del presidente Boric, pero van más allá y sugieren que se considere la posibilidad de incorporar a las fuerzas progresistas en su conjunto y, de esa forma, iniciar el proceso de construcción de un gran piedra a confianza de las transformaciones sociales, que, a su pleito, el país necesita. Proponen un piedra que sume experiencia política, para respaldar no solo la implementación del programa, sino que pueda carear los ataques internos y externos “y que pavimente el camino a futuras y más ambiciosas transformaciones”.

Latest articles

345.4k Followers
Follow

Related articles