Los 6 autos clásicos más hermosos de los años 50 que ya son joyas de colección

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En el presente los automóviles son más veloces que nunca, cuentan con destacamento tecnología que les permite conducirse solos, y tienen muchos otros detalles asombrosos; pero la belleza de un carro clásico es insuperable.

En la término de los cincuentas compañías como Ferrari, Aston Martin, BMW, Mercedes, Ford y Porsche se esforzaron por darle vida a vehículos verdaderamente resistentes y espectaculares, que han resistido el paso del tiempo, y hoy son la crema y nata del automovilismo.

Para catalogar a un transporte como un clásico debe cumplir los requisitos de tener más de 25 abriles de manufactura, que las compañías de seguro hagan una valuación de su carrocería, interiores y motor, las condiciones del carro, el número de unidades existentes, y su nivel de demanda.

Esos son los criterios del Club de Carros Clásicos de América, y son muy pocos automóviles los que entran en esta categoría de clásicos. Estos seis vehículos clásicos son lo mejor de lo mejor, los más elegantes y distinguidos que fueron creados en la décadas de los cincuentas.

1. Ford Thunderbird

El primer maniquí de este hermoso coche fue presentado en el Salón del Automóvil de Detroit en 1954, y fue agresivo al impresionado como un maniquí 1955. En tan solo 10 días se recibieron 3,500 pedidos, y tuvo tanto éxito que Ford tuvo que crear otras 6,000 unidades más de las que tenían contempladas.

Actualmente uno de estos modelos en buen estado llega a tener un valencia de aproximadamente uno 78,800 dólares.

2. BMW 507

Este fue presentado en el Salón del Automóvil de Nueva York en 1955, y su producción comenzó al año subsiguiente. El diseño estuvo a cargo de Albrecht Von Goertz, su carrocería era de puro aluminio, y tenía un motor V8 alimentado por dos carburadores de doble cuerpo.

De este maniquí solamente fueron creadas 252 unidades, así que se trata de un auténtico coche de colección. En una subasta el precio de uno de estos clásicos podría obtener incluso a poco menos de dos millones de dólares.

3. Mercedes Benz 300SL

Un motor de tres cilindros, puertas estilo alas de gaviota, y 240 caballos de fuerza en un superdeportivo creado en 1954, es lo que se necesitó para dar vida a un clásico instantáneo que se volvió un éxito internacional. Este carro igualmente fue llamado el “hacedor de viudas” pues conveniente a su gran potencia muchos de sus conductores fallecieron.

En total se fabricaron aproximadamente de 3,258 unidades entre los abriles de 1954 y 1963, y hoy uno de estos Mercedes puede salir a costar un millón de dólares.

4. Ferrari 250 California Spyder

Aunque Ferrari es una compañía italiana en Estados Unidos sus autos tuvieron gran éxito, y el representante de la empresa en América, John Von Neumann, vio potencial para la fabricación de un deportivo franco. Su diseño se inspiró en el carro tipo berlinetta Ferrari 250 GT, pero le añadieron el techo plegable.

De este maniquí existieron 160 unidades, y en una subasta de Sotheby’s uno de ellos alcanzó el precio de 18 millones de dólares.

5. Aston Martin DB4

Fue la anciano sorpresa del Salón del Automóvil de Londres en el año 1958, su motor fue diseñado por el piloto de carreras Tadek Marek, y su apariencia estuvo a cargo de la Carrocería Touring en Milán. Tuvo cinco series diferentes, y fue el que dio origen al mítico DB4 GT Zagato.

En condiciones excelentes uno de estos Aston Martin clásicos puede suponer hasta 778,00 dólares.

6. Porsche 356A Speedster

El 356 fue el primer automóvil que fabricó Porsche en 1954, y a posteriori tuvo diferentes versiones. Este maniquí Speedster fue creado pensando para el mercado criollo, con un parabrisas más bajo, instrumentos más sencillos, y se convirtió un éxito especialmente en California.

Para el año de 1957 ya se habían creado 1,171 unidades pero con el paso del tiempo su producción disminuyó mucho. Ahora uno de estos autos en subasta puede conservarse a costar en torno a de 335,00 dólares. Tal vez es el más moderado de esta letanía de clásicos, pero no por eso deja de ser un bellísimo automóvil que cualquiera quisiera conducir.